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Illenca

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Todo lo publicado por Illenca

  1. Bien, bien, veo que fue un gran acierto cederte este capítulo, exprimes las piedras como nadie ¬¬ Y por lo visto cuando llegue vamos a tener que hacer un trío, porqué si solo nos pones un príncipe en lugar de dos... La verdad es que Palmira me encantó. No son solo las ruinas sinó el emplazamiento. No es el típico recinto arqueológico encerrado entre rejas sino que están ahí, en medio del desierto, con la fortaleza en la montañita y te puedes pasear con total libertad, no te da la sensación de estar viendo una atracción turística. Llámese complicado, llámase Raúl tiene un vértigo de espanto y se agarra a sus queridas piedras (literalmente) y no las suelta y se queda allí enganchado sin conseguir que tire para alante ni para atrás... Anda que no tenías piedras para tener que meter las fotos de las Mirindas, ya te vale ¬¬ Por cierto, también nos tomamos un refresco de fresa, pero como no era Mirinda, Raúl lo ha marginado.
  2. Llego tarde también, pero ¡buen viaje! La verdad es que pinta muy bien el plan, fijo que vale la pena la experiencia. Y otro abrazo para Nader, please, que se lo curró mogollón
  3. Esto... ¿¿¿30 horas??? Entre Venecia y Ljubljana tienes trenes directos y su duración es de 4 horas y poco. Si los horarios no te van bien puedes optar por hacer combinaciones con transbordos, pero esa que comentas me parece una pasada. Sobre los nocturnos, los hay, pero claro, un trayecto que dura 4 horas no es lo que yo considero un nocturno. Te puedes pasar toda la noche viajando (entre 7 y 9 horas según las opciones) y llegar a Ljubljana por la mañana haciendo combinaciones de trenes, pero no vas a descansar nada (combinación de 4 trenes, absurda desde mi punto de vista). Si llegas por la tarde a Venecia y quieres quedarte un par de horas, tienes un tren directo a Ljubljana a las 21.27 desde Santa Lucia, la estación que más te conviene si has estado visitando Venecia y te plantas en la capi eslovena a la 1.51 (4.24 de trayecto). Circula diariamente, así que no tendrás problemas. Si concretas la fecha puedes incluso encontrar más opciones. Por cierto, todo esto, página de trenes alemana dixit
  4. Primer inter-rail, allá por el año 2002; todo como una seda, flipo de que nos haya salido tan bien y tan cuadradito; después de un mes dando tumbos por la vieja Europa (bendito billete de 3 zonas, RIP) llega el momento de volver. Último día: estamos en Friburgo (la alemana, no la suiza) y me planto en la ventanilla: tenemos inter-rail y queremos ir a Barcelona. La tía nos dice que hay un nocturno desde Suiza (efestiviguonder, ahí quería llegar yo, que ya lo tenía controlado)... pero tras unos tecleos resulta que va lleno. Me alarmo. Me recupero cuando nos dice que tendríamos que hacerlo con cuatro trenes. Lo que tú digas, como si son ocho, pero tenemos que estar en Barcelona mañana (del amable "queremos" ya he pasado al "tenemos que"). Más tecleos: ahora resulta que para el tercero de los cuatro no quedan asientos libres. Me alarmo de nuevo y nueva recuperación: no hay asientos, pero sí couchettes, que en ese momento no sé ni lo que son y que llevan suplemento, pero es la manera de subir al tren. Nos hace la reserva. Del cuarto tren hay que pagar el 50%, porqué el trayecto es en país de origen; sí, sí, claro, pero flipo que lo podamos pagar en Alemania; ok, así ya no hay que tratar con los de RENFE, genial. El recorrido queda: - Friburgo (Alemania) - Basilea (Suiza) - Basilea - Mulhouse (Francia) - Mulhouse – Portbou en couchette - Portbou – Barcelona pagando el 50% Con todo resuelto, intentamos averiguar que son las couchettes. Nos explican que son para tumbarse: ¿camas? no; ¿asientos reclinables? no. Para tumbarse. Ok, vale. Mi compi lo resuelve por su cuenta: decide que tiene que estar relacionado con el 'voulez-vous coucher avec moi?' y que no puede ser malo XD. Diluvia y después de un mes no estamos para muchos trotes así que llegamos antes de la hora a la estación. Ya hemos comprobado que los trenes alemanes, llegan antes de su hora de salida a las estaciones grandes. Nos vamos hacia el andén; en cuanto llegue el tren nos metemos y a empezar la dura vuelta. Pero el tren no llega. Vaya, justo nos habrá tocado uno de estos con el horario más apretado, con las ganas que tenemos de pillar un asiento y espachurrarnos en él. Bueno, parece que no es de horario apretado sino apretadísimo. Ah, no, lo de apretadísimo no sirve, esto ya recibe el nombre de retraso. Miro los papeles que nos ha dado la chica de la taquilla. Para el transbordo en Basilea tenemos 7 minutos, ¡glups! El tren aparece 10 minutos más tarde. Tengo la esperanza de que durante el trayecto acelere y recupere el retraso, pero no, todo lo contrario: es un tren de estos con miles de paradas en millones de minipueblos. Está tan cerca una estación de otra que el tren no llega a coger velocidad en todo el trayecto. No quiero mirar el reloj. Lo que sí que miro otra vez son los papeles de los trenes; no solo tenemos un tiempo de -3 minutos sino que el apartado donde especifica desde que vía sale el tren está en blanco. Habrá que ir hasta el panel a mirarlo, lo que nos faltaba. Entrando en Basilea nos levantamos y nos pegamos a la puerta. La entrada a la estación no puede ser más desesperante. Tengo los dedos cruzados y voy murmurando “que sea la vía de al lado”, “que sea la vía de al lado”. Pegada al cristal consigo leer una pantalla: sííí, ¡es la vía de al lado, no me lo puedo creer! Vamos con el botón de apertura de puertas apretado para que cuando lo activen se abra enseguida. Solo el estrecho andén nos separa de nuestro objetivo... Objetivo que empieza a andar justo cuando ponemos un pie en el andén, ¡nooooo! Vamos al revisor de nuestro tren antes de que se nos escape, para que se haga responsable. Vemos que una chica está igual que nosotros y que la lo ha enganchado por banda. A mi, sinceramente, lo de discutir en alemán se me hace algo cuesta arriba así que le pido a la chica si puede discutir en plural. El revisor se desentiende. Vamos a las taquillas. La compañía suiza no se responsabiliza porqué el tren era de la DB; dice que tenemos que ir a las oficinas de la DB, pero claro, a estas horas están cerradas. Lo máximo que conseguimos es que nos sellen un papel diciendo que ese tren ha llegado tarde, para que podamos reclamar. Muy bien, pero... ¿y ahora qué? Preguntamos por el siguiente tren: no hay más trenes, era el último. ¿Y en autobús? Ahora ya les damos pena y la verdad es que se esfuerzan; consiguen un libro con los horarios de los autobuses: nada, el último ya ha salido también. Nos dicen que tenemos que ir en taxi y donde se cogen. En ese momento ni siquiera estoy pensando. Nos subimos a un taxi con la alemana. Durante el trayecto pienso en lo surrealista de la situación. Un mes de mochileros tirados y ahora ¡cruzamos fronteras en taxi! La alemana va hablando con el conductor por un lado y con nosotros por otro. Que si tenemos francos. Hostia que esto es Suiza, ni lo había pensado, pues va a ser que no. Ok, no pasa nada, la alemana tampoco tiene, el taxista nos da el visto bueno a pagarle en euros. ¿Euros? Me giro hacia mi compi, ¿tú tienes euros? Pssss... (revisión de bolsillos) 30; yo 30 también. Es el último día y lo tenemos todo ya pagado, solo teníamos prevista la comida de Barcelona y claro, pensábamos que íbamos sobradísimos. A todo esto no sabemos ni si llegaremos a tiempo. Nos jugamos mucho: tenemos las couchettes del tren de Mulhouse pagadas, el 50% hasta Barcelona y el barco Barcelona-Palma (no, las low cost todavía no estaban de moda; en esos tiempos íbamos en barco) y lo podemos perder todo. Es de noche y se pone a llover, que queda más peliculero. En plena autopista veo unas barreras y unas casitas: ¿un peaje? Noooo, ¡la aduana! Hostia, que Suiza no es de la UE, lo que nos faltaba. Conseguimos pasar rápido. Por fin llegamos a Mulhouse y el taxista consigue encontrar la maldita estación. Nosotros damos todo el dinero que temos y la alemana pone el resto, que es más del doble. El taxista nos hace tiques para que podamos reclamar a la DB. Le decimos a la alemana que tenemos tarjetas, pero claro, no nos da tiempo ni de coña de parar en un cajero y aunque pillamos el mismo tren ella se baja antes. Le damos nuestros correos para arreglarlo ya desde casa. Salimos del taxi escopetados. Mi compi va el primero y como tiene un bolsillo de la mochila roto porqué usa la misma mochila de cuando nos íbamos de colonias en EGB (y no es coña) empieza a perder cosas que yo, que voy detrás resoplando, voy recogiendo. Consigo ver la pantalla. Me giro, la alemana ha quedado atrás: “platform 8!” le grito.Vemos el tren. Está, está, ¡está! No nos arriesgamos a ir hasta nuestro vagón, no sea que el tren nos deje por pardillos. Subimos al primer vagón. ¡Lo hemos conseguido! Ahora solo nos queda recorrer el tren por dentro hasta llegar a las misteriosas couchettes y desplomarnos en ellas muy merecidamente. Pero después de la DB, la compañía francesa todavía nos tiene otra sospresa reservada: un vagón de asientos, otro, otro, otro, otro... Y... ¡cerrado! ¡No podemos pasar a los vagones de couchettes! Nos pasamos media noche tirados entre vagones (el tren va petado, por eso se supone que vamos en couchette, ni un asiento libre), ahogados porqué justo ahí es donde va tooodo el maldito tren a fumar. Pero lo hemos cogido. Y sí, pese a esta última noche (penúltima, queda un infernal noche de barco) es cuando me doy cuenta de que este no ha sido “el inter-rail” sino el “primer inter-rail”
  5. Aiiins, ¡qué recuerdos! El "momento naranjas", como quedó bautizado, fue increíble. Nos hicieron sentarnos, nos empezaron a regalar montones de naranjas, nos las pelaban incluso para que merendáramos allí, nos hicieron mogollón de te... Se acaba una tetera y la siguiente ya estaba en el fuego... Aunque casi no hablaban inglés era súper agradable estar allí con ellos. Ellos se interesaban por nuestra cultura y nosotros pore la suya. Estuvimos hablando de cuantos hermanos teníamos, de cuantas mujeres XD y flipaban con el hecho de que un grupo de chicos y chicas fuéramos amigos y de que ninguno de nosotros estuviera casado. El momento carricoche fue alucinante. Íbamos llamando la atención de todo el mundo, que se paraba para saludarnos con el mismo entusiasmo que si vieran pasar el papamóvil en Lourdes o la comitiva real. La verdad es que también nos pasó por la cabeza que el trasto aquel iba a volcar de un momento a otro y me arrepentí de haberme ido sin seguro XD Cuando nos bajamos Raúl nos cuenta que cuando el carricoche daba tirones era porqué lo llevaba él y encima iba ligoteando al mismo tiempo, pa habernos matado Os subo una foto de grupo del "momento naranjas"
  6. Y... ¡final! Desde la sombra pero no me he perdido ni una sola línea de vuestras desventuras. Lo mejor es que hemos tenido lectura todo el año y ahora enlazamos con el siguiente
  7. Gran experiencia y gran relato. Genial la boda y el cine, eso sí que es vivir un país (ejem por los pantalones cortos). Ya sé lo que piensas de montar animales, pero una vez acabado el relato acabo de darme cuenta de que es el primer viaje en el que no tienes ningún percance en una gasolinera, benditos elefantes Thank you por compartirlo (y ya que tienes las pilas puestas, no te las quites ¡y tira pal otro diario!)
  8. De hecho, le regaló un colgante a Loly y nos empezamos a emparanoiar pensando que ahí había escondido un microchip fijo XDDD
  9. Adelante, todo tuyo o de quien quiera colaborar. Es que yo hacía grandes esfuerzos por mantenerme a distancia y no me enteré de la misa la mitad. Y me perdí que me ofrecieran ir debajo de un puente... XD
  10. CAPÍTULO 1 Alepo o "Día de What means Nelly Furtado?" Tras tropecientos vuelos a cada cual con una conexión más surrealista, ya estamos los cinco que teníamos que encontrarnos en el aeropuerto de Damasco: Messi, Caravan, Magno, Indiana Mon y yo. Ellos ya han cambiado moneda y nos informan de que el máximo que se puede cambiar son 50 euros, que de lo contrario arruinamos al banco sirio; flipamos, pero es lo que hay; hay que decir que allí 50 euros dan para varios días con hotel, transporte y comida, así que bien. Ya estamos a punto para comernos el mundo. El objetivo es llegar a Alepo, en la otra punta del país, donde nos esperan Loly y Jorge. Podemos coger un autobús hasta el centro, para allí coger otro a Alepo, pero el del aeropuerto y el de Alepo no coinciden en lugar, y entre y entre hay que pillar taxi. Hay taxistas por ahí merodeando que nos ofrecen llevarnos directamente a Alepo. Al final optamos por la opción intermedia: un ¿taxi? que nos lleve del aeropuerto a la estación desde la que sale el bus a Alepo. Ya con todo negociado, el hombre nos lleva hasta el “taxi”: es algo así como un vehículo de carga, con la plaza del conductor y la del copiloto (Raúl, que sigue agonizando) y la parte de atrás es una zona cerrada, separada de la de delante y sin ventanas excepto una detrás. La “carga”, evidentemente, somos Caravan, Messi, Mon, yo, todas las mochilas que se nos van cayendo encima y los trastos que ya lleva este hombre. La ventana sirve para que todo cuanto sirio nos adelanta se descojone de nosotros al vernos ahí apiñados. Desde nuestro aislamiento, notamos algo extraño: “¿Raúúúl, qué ha pasado?” (a grito pelado para que nos oiga) “Hemos pinchado” (su voz nos demuestra que sigue agonizando). Todavía no lo sabemos, pero esto se va a convertir en el pan nuestro de cada día (los pinchazos digo, no que Raúl agonice... la agonía se le pasó a media mañana más o menos XD) Llegamos por fin a la estación de autobuses. El “taxista” deja el coche por ahí en medio y baja con nosotros. Da cuatro voces por todas las ventanillas habidas y por haber y deja a Caravan haciendo cola en una de ellas; le da un berrido al que despacha para que sepa que, cuando le toque el turno, le tiene que dar a Caravan 5 billetes para Alepo; a los demás nos dice que le sigamos. Aquí ir en autobús es como ir en avión: hay que pasar las mochilas por un escáner y nosotros por un arco; eso sí, ya puede pitar como un condenado que nadie le hace ni caso. El hombre nos lleva al autobús (¡anda que para acertar si no nos llega a acompañar!) y nos pide los pasaportes: el del autobús toma nota, ya estamos registrados en la lista de pasajeros, listos para embarcar. El bus ya está medio en marcha, pero nadie se inmuta: metemos las mochilas, acabamos con el papeleo, aparece Caravan y subimos. Si no llega a ser por este hombre no lo cogemos ni de coña. Aquí es cuando empezamos a flipar con los sirios... A lo largo de los días comprobaremos que el hecho de pedirle a un taxista (o a alguien que se haga pasar como tal...) que te lleve a una estación significa que no te deja en la puerta y se larga sino que el trayecto en taxi incluye que te compre los billetes y se asegure de dejarte bien sentadito en el bus correspondiente... Solo les falta quedarse a que arranque para decirte adiós con la mano como nuestras mamis cuando había excursión con el cole. El autobús mola porqué creo que la gente flipa más con nosotros que nosotros con ellos. No hay ni un turista y fijo que se preguntan que se nos ha perdido a nosotros cinco allí. Nosotros no estamos para responderles, ¡con lo interesante que está la peli esta árabe que nos han puesto! XD Después de unas 5 horas sudando sentados encima del motor llegamos a Alepo y vamos al encuentro de Lolyvill y Lawrence. Loly nos sale a camino y a Jorge lo conocemos en el hotel (Hotel Syria, no se rompieron la cabeza con el nombre.) Ellos ya están alojados allí así que pillamos dos habitaciones más para los demás. Bajamos y decidimos comer algo en plan rápido antes de empezar con la visita. Loly pretende vendernos las maravillas del falafel pero la pobre no sabe con que panda de carnívoros se ha ido de viaje: evidentemente, acabamos comiendo kebab (inciso: pese a mi desconfianza hacia todo lo que salga de la tierra y no sea una patata, reconozco que el falafel está buenísimo). Después de comer, nada más cruzar la calle, encontramos a las primeras mujeres vestidas de arriba a abajo de negro y con un velo cubriéndoles la cara. La verdad es que nos impresiona bastante, yo no pensaba que esto fuera a ser tan habitual. Pero también es verdad que, por otro lado, sorprende la tolerancia que hay hacia todas las opciones. Hago un inciso para explicar esto: en cuanto a la vestimenta, por lo que yo pude percibir, hay una serie de “grados” y todos son respetados: - ropa negra (vestido o falda y abrigo aunque estamos a 30º, que era el caso, nunca pantalones) de arriba a abajo y velo cubriendo toda la cara, ojos incluidos. - versión un poco más “light”, con velo hasta la frente y a partir de la nariz, pero dejando los ojos a la vista. - ropa discreta y velo cubriendo la cabeza pero no la cara. - ropa “occidental” y velo. - ropa “occidental” y sin velo. Cuando hablo de respeto, me refiero a lo que nosotros pudimos ver por la calle. Evidentemente no entro en el caso de un marido que impone uno de los “grados” a su mujer o cosas así porqué eso nosotros ya no lo pudimos comprobar. Lo que sí que vimos, es que los “grados” no dependen de la edad de la mujer. Había chicas jóvenes vistiendo según el “grado 1”; además, si en algún momento conseguíamos verles la cara, llegamos a la conclusión de que, cuanto más guapas, más tapadas iban. Sigo: con las fuerzas ya repuestas y con Raúl que ya empieza a parecer una persona, nos encaminamos hacia la ciudadela. No tenemos mucho tiempo antes de que la cierren, pero la entrada es baratísima así que no nos importa pagarla. Échamos un vistazo y resulta que todo aquello es mucho más grande de lo que pensábamos. Cuando nos echan vamos a callejear por el zoco, lástima que esté cerrado porqué es viernes (su viernes es como nuestro domingo). Aquí pasamos de ser 7 a ser 8, se ve que nos han visto con cara de poder dar respuesta a cosas tan trascendentales como “What means Nelly Furtado?” XDDD. Según el nuevo integrante del grupo, “Raúl is enormous!” XD, pero a mi el que me parece “enormous” es Jorge, ¡qué paciencia, chico, te mereces un monumento! Con nuestro nuevo amigo, de ahora en adelante Moropús, vamos a la mezquita, a la que entramos previo disfraz de las integrantes femeninas del grupo. Está genial, porqué no hay hordas de turistas. Flipo con lo suaves y mullidas que consiguen mantener las alfombras pese a la de peña que pasa por allí cada día. Estamos un buen rato y después vamos a callejear. La mezquita desde fuera: Integrándonos para entrar: El patio (la tercera foto por cortesía de Moropús):: Modelito para la sala de oración: La sala de oración (atención a la separación mujeres –evidentemente la masa negra de la izquierda- / hombres): Vamos hacia el barrio cristiano. He dicho que era viernes, día sagrado para los musulmanes, pero es que encima era Viernes Santo. La sensación es muy rara: estamos en un país árabe, pero con una minoría cristiana que celebra la Semana Santa pero de una manera que nos resulta poco habitual, ya que son cristianos pero no católicos sino ortodoxos. Vamos a tomarnos nuestros primeros tés y a fumarnos nuestras primeras shishas; la frase “7 teas and 2 shishas” se repetirá a lo largo del viaje. Para el día siguiente necesitamos conseguir transporte, ya que queremos ir a varias ruinas y no podemos llegar en transporte público. Nos movemos por la zona de las paradas de buses y taxis y vamos interrogando (buses de línea incluídos, a ver si cuela XD) hasta que un tío nos lleva a la oficina de otro que llama a otro... y acabamos con un trato buenísmo; flipamos ya con el primer precio que nos ofrecen; dudamos si es por persona porqué es bastante barato... pero no, parece que es para llevarnos a todos; nos aseguramos una y mil veces que la historia no tenga truco y cerramos el trato: el hombre nos recogerá con una furgoneta al día siguiente a las 7 de la mañana en el hotel. Vamos a cenar al barrio cristiano y después pa la cama, ya que la mayoría llevamos un palizón importante. Entonces es cuando descubrimos la manía árabe de ponerte en un encrucijada: las camas solo tienen una sábana y tienes que decidir si la usas de bajera y te tapas directamente con la manta o si la usas para que no te toque la manta pero entonces tienes que acostarte directamente encima del colchón; la respuesta buena, como siempre, es la C: ¡meterte en el saco!
  11. PRÓLOGO 3 (y último) Cinco de la mañana, suena el despertador. El día anterior había sido mi primera noche de vacaciones y teniendo en cuenta que el resto del tiempo lo iba a pasar fuera pues... vamos, que no me acosté con los Lunnis precisamente, pero no problem, todo sea por la causa. Soy una impaciente y llego al aeropuerto súper temprano. En otro caso me habría instalado un ratito en el solarium (sí, que pasa, en nuestro aeropuerto tenemos solarium –llamadlo solarium, llamadlo zona de fumadores :s-, por si a algún guiri todavía le queda algún cacho de piel para quemarse antes de volver a casa) pero es noche cerrada y el aeropuerto tiene una apariencia fantasmal. Voy hacia la puerta de embarque con una mezcla de somnolencia y de nervios porqué soy una paranoica y desde que compré los vuelos me he estado martirizando con la posibilidad (bastante remota, lo confieso) de llegar tarde a Barcelona y no poder enlazar con el siguiente vuelo. El vuelo es puntual (para algo es el primero, el avión no puede llegar tarde porqué ya está allí) pero me preocupa que la mochila tarde en salir: paseo de rutina hasta Barcelona y... ¡mi mochila! Olé, tiempo récord, son las 8.01 y ya estoy fuera, mochila al hombro. Muy bien, me instalaré, porqué he quedado con Montse sobre las 8.30. Escribo, leo... Mensaje de Montse: todavía está en el metro, llegará, como pronto, a las 8.50 si el tren se porta... Bueno, me queda libro por delante, seguiré leyendo... y mordiéndome las uñas, ¡otra vez! 8.50, 9.00, 9.10... y Montse sin aparecer. Al final la veo venir corriendo y resoplando, después de tragarse un tour absurdo en bus por las pistas del aeropuerto cuando todo lo que tenía que hacer el bus era llevarla del tren a la terminal (la pasarela está en obras). Ok, ¡esto empieza! Vamos hacia la cola de facturación, que avanza a una lentitud desesperante; me da miedo que, mientras estamos haciendo cola, cierren el vuelo; dejo a Montse con las mochilas en la cola y me voy a las oficinas de Clickair a preguntar con que tiempo de antelación a la salida del vuelo cierran facturación: lo que me temía, 45 minutos; carrera de vuelta hacia donde está Montse y empiezan los cálculos: si ahora son las X, esto cierra a las Y y la cola avanza a un ritmo de Z... ¡vamos a “last minute”! XD En “last minute” nos echan la bronca porqué, por lo visto, no tenemos derecho todavía a facturar allí, pero, ¡lo conseguimos! Con las tarjetas de embarque en la mano pienso en lo surrealista de la situación: ¡nos vamos a Rumanía! Solo a mi se me ocurre elegir Bucarest como aeropuerto para hacer una escala, con los aeropuertos que hay en el mundo (inciso: vanin, imagino tu cara si lees esto XD) Tras los controles llegamos a nuestra puerta de embarque. La gente hace cola estúpidamente, ya que ni siquiera han abierto. Pero, a ver, gentucilla, que los asientos están numerados, ¡nu-me-ra-dos! Montse y yo nos sentamos y nos ponemos a hablar de mil cosas; empieza el embarque; Montse y yo seguimos sentadas; la cola de cada vez es más corta; Montse y yo seguimos sentadas; cacho de conversación: - Oye, que eficientes los de mensajería, ¿no? ¡El billete en papel llegó súper rápido! - ¿Billete en papel? El billete en papel... ¡El billete en papel! Seguimos sentadas; la cara de Montse es un poema y empieza a moverse en la silla y a lanzarse toda clase de improperios contra ella misma. Faltan seis personas por embarcar. Montse se ha dejado el billete para el vuelo Bucarest-Damasco. Es el único billete no electrónico de la colección de billetes que hacen falta para este viaje porqué este trayecto lo hacemos con las líneas aéreas sirias y no tienen la opción de volar con billete electrónico. Faltan cuatro personas por embarcar. Analizamos la situación: el billete está en casa de Montse, ¿qué opciones tenemos? 1. Que se vaya a por él y pille un Barcelona-Bucarest más tarde para no perder el Bucarest-Damasco, pero no sabemos si hay más vuelos hacia Bucarest y no tenemos tiempo de averiguarlo. 2. Que su compañero de piso le mande el billete por mesajería a Rumanía (esta es absurda, lo sé, fue producto de la tensión del momento XD). 3. ... ¡Dos personas por embarcar! - ¿Subes? - Mmm... ¡subo! Y embarcamos. Las tres horas de vuelo son entretenidas, más que nada porque tenemos un gran pasatiempo: pensar posibles soluciones; conseguimos una buena lista y a nuestro favor hay que decir que de cada vez van siendo más lógicas. Aterrizamos en Bucarest y recogemos las mochilas. Vamos con el plan A: vamos al chiringuito de información y muy digna yo pregunto “TAROM office?”. El tío ni se molesta en abrir la boca, siemplemente levanta un brazo. Ahhh, que es hacia allí, ok, pero... hay unas escaleras, y unos cuantos pasillos... Le vuelvo a preguntar para que concrete algo más. Repite el mismo gesto y esta vez le añade cara de malas pulgas. Me empieza a dar miedo o sea que nos vamos. Después de recorrer el aeropuerto inútilmente nos acaba ayundando la gente que pensaba que ni nos iba a entender: una segurata y una mujer de la limpieza, ¡qué majas! TAROM son las líneas aéreas rumanas (la Iberia de allí vamos). Nuestro vuelo es de Syrian Airlines pero es de código compartido con TAROM y, además, nuestros billetes son de TAROM porqué así los pudimos comprar por Internet. La idea es conseguir un duplicado del billete en papel. Con la gente de este país parece que es una de cal y otra de arena: de momento habíamos conocido al tío de (des)información, a la segurata y a la limpiadora; la chica de TAROM se esfuerza al máximo para ponerse en el lado del (des)informador y equilibrar la balanza. Montse no se apaña demasiado con el inglés así que tomo las riendas del asunto. Me preparo una parrafada y se la suelto. La tía nos mira con cara de asco y pregunta que donde está el billete original (yo le había pedido un duplicado). Gran aportación de Montse a la conversación: “lost!”. La tía nos pregunta por nuestro equipaje; yo le explico que el equipaje no tiene nada que ver en esto porque no son vuelos de conexión sino independientes, que lo hemos recogido y que lo volveremos a facturar. Ella insiste preguntando donde está nuestro equipaje ahora. Le señalamos hacia nuestros pies (ella está tras un mostrador de estos que hay que ponerse de puntillas para hablar) y nos dice que lo revisemos, que la gente cree que pierde los billetes pero que al final siempre están en sus maletas. Total, que nos trata de subnormalitas (y lo peor es que ella está convencida de que de verdad lo somos). Al final, viendo que no le queda otra, saca un formulario que tienen preparado para hacer duplicados: ¡lo tienen totalmente establecido y a ella no le daba la gana! Nos pregunta si necesitamos un duplicado o dos cuando todo el rato hemos hablado de uno. Le volvemos a decir que uno. Parece sorprendida de estar solo ante lo que ella considera una retrasadita y no dos XD Triunfales, nos vamos con el billete. El plan A ha funcionado. De las 14 horas que teníamos que pasar en Bucarest ya solo nos quedan 13, ¡bien! Pero esto puede ser muuuuuy largo. ¿Y si vamos a la ciudad? Hace buen día y yo llevaba las conexiones en bus miradas por si acaso. Pero primero hay que deshacerse de las mochilas. Vamos a un chiringuito de información diferente: “Lockers?” “No”. Ahhh, bueno, pues... ¿como se dice consignas? No me acuerdo, da igual, allá voy: “a room for the luggage...” “Nothing!” Fin de la conversación. Ok, nos quedan 12 horas y 58 minutos en este aeropuerto. ¿Qué hacemos? ¿Y si lo exploramos? ¡Vale! XD Tras la exploración decidimos establecer un campamento base y allí pasamos las horas. Reconozco que no tengo hambre pero como para entretenerme. Intentamos dormir algo, pero nada, no lo conseguimos. Las sillas, por cierto, son infernales. Conocemos a un rumano, que vive en Valencia (o mejor dicho, él nos conoce a nosotras); nos cuenta cosas interesantes sobre Rumanía, pero al cabo de un rato sentimos la imperiosa necesidad de huir así que nos vamos a cenar. En nuestra exploración habíamos descubierto un bar muy chulo y para allá que vamos. El sitio es muy cuco, súper acogedor, te olvidas totalmente de que estás en un aeropuerto. Pillamos dos cervezas para inaugurar el viaje (a boleo porqué no conocemos ninguna marca) y resucitamos. Nos animamos de nuevo después de unas horas de estar pal arrastre y estamos de palique en el bar hasta que nos echan (con buenos modos, eso sí) porqué lo van a cerrar. Deambulamos otra vez por el aeropuerto, en busca de un buen sitio para montar el campamento versión nocturna. Esperamos un rato y cuando vemos que todo ha cerrado, nos instalamos. Nuevamente, no conseguimos pegar ojo, pero estamos mejor en el suelo con los sacos que en las sillas. Tenemos dos horitas, porqué a las 2 iremos a facturar. El vuelo es a las 4.15. Vamos a facturar y a pasar el control: los de delante llevan como equipaje de mano una plancha; flipamos. Parece que no está en la lista de objetos no permitidos (porqué a nadie se le ha ocurrido que alguien pudiera llevar una, claro) así que creo que se la dejan pasar. A mi me ponen pegas con las pilas de la cámara (claro, puedo dar a alguien en la cabeza con una pila, algo impensable con una plancha), pero al final las puedo pasar. Al menos hemos cambiado de zona de aeropuerto. Cafetito y ¡a embarcar! ¡Ponemos rumbo a Siria! Pero antes los rumanos todavía nos tienen reservadas algunas sorpresas... No hay finger así que vamos al avión en autobús. Vamos sentadas hablando y Montse va girada hacia mi, pero veo que un momento dado no me mira a mi, sino más lejos... Me giro para ver que es lo que le ha hecho cambiar la cara: ¡¡¡un tanque!!! ¡Tienen un tanque en la pista! El autobús se para y ahí hay un avión, parece que hemos llegado. Pero... ¿por qué no bajamos? La gente va bajando en grupillos y el resto esperamos en el bus. Vemos que la gente que ha bajado está en la pista y nos parece ver también policía... Estamos en plena noche, en una pista de aeropuerto rumana con un tanque y policías... El bus se va vaciando. Nos acercamos a la puerta. Vemos que la pista está llena de maletas: ¿han encontrado algo sospechoso y quieren pillar al dueño? Nos toca bajar, pero nadie nos explica que tenemos que hacer. Veo que todo el mundo localiza lo que debe ser su equipaje y se quedan al lado así que hacemos lo mismo. Un policía viene hacia mi: “parlesqui romanesqui?” (o algo así). Pues va a ser que no. “English?” Ahora vamos mejor. Me pregunta si ese es mi equipaje y si llevo algo más. Le pone una pegatina y pal avión. Su lema debe ser algo así como “ningún pasajero sin maleta, ninguna maleta sin pasajero” XD El sistema rumano para no perder maletas me parece algo prehistórico pero desde luego es efectivo y, sin ironía, voy mucho más tranquila habiendo visto con mis propios ojos que mi chiquitina también ha embarcado. Ahora sí, ponemos rumbo a Siria a bordo de Syrianair, nombre que provoca que cada vez que lo leemos nos acordemos de Ryanair, porqué incluso la forma del logo se parece. Y dos horas y algo después, ¡tachán! ... Vamos hacia la aduana. Montse y yo nos ponemos en ventanillas diferentes para pasar al mismo tiempo. Dentro de cada “caseta” hay dos polis, no sea que alguno tenga un día tonto y se le cuele alguien “no deseado”. Mi poli número uno mira mi pasaporte y me mira atentamente a mi; me da mal rollo porqué no se le ve convencido; llevo 26 horas viajando y sin dormir, sé que mi aspecto no es el mejor pero como para no reconocerme en la foto... Al final le pasa el pasaporte al poli número 2 que lo empieza a tocar por todos lados y a mirarlo a contraluz, para, una vez comprobado que yo no soy falsa, averiguar si lo es el pasaporte. A esto se le llama especialización en el trabajo XD Por fin, me dan el visto bueno. Echo una ojeada a Montse, que tras su “lost” en Bucarest ahora tiene su momento “I don’t know” ante el interrogatorio policial sirio. Conseguimos llegar a la sala de recogida de equipajes y empezamos a darnos cuenta del cutre aeropuerto en el que nos encontramos. Solo hay dos cintas, la 3 y la 29 XD y encima los paneles son diferentes; los han sacado de un zoco fijo. Las cortinillas por las que tienen que cargar las maletas están destrozadas y se puede ver a través de ellas; vemos algo que parece un jardín (al menos, un árbol hay fijo) y escombros... ¿no se supone que lo de fuera debería ser una pista de aeropuerto? Dejamos de preguntarnos algo tan trivial cuando levantamos la cabeza y vemos el cutre techo que tenemos encima; llamadlo techo, llamadlo amasijo de hierros de estética sesentera llenos de mugre y que nos permiten una fantástica visión a través de ellos de los cables, boquetes y demás que hay por encima. Las pantallas de las cintas, están apagadas, pero todo el mundo se ha puesto en una de ellas; tiene dos dedos menos de polvo que la otra, fijo que han echado cálculos y estadísticamente habrán visto que esta se usa más. Aciertan. Empiezan a salir maletas. Miro la pegatina de las que van saliendo, son las de nuestro vuelo. Mochilas ya al hombro, salimos. Nuestros compis de viaje no nos esperan en plan peli justo abrirse las puertas, sino tirados en un rincón XD Ahí están A. Magno, Messi y Caravan. A. Magno nos recibe hecho una pena, y entre beso y beso nos informa de que está fatal y de que lleva toda la noche potando (con la inestimable colaboración del aspecto del aeropuerto de Damasco XD); hombre, tampoco esperábamos un ramo de flores, pero podrías habernos recibido con algo más agradable XD. Y ahora sí, de verdad tengo la sensación de que... ¡ESTO EMPIEZA!
  12. ¡No me lo puedo creer! Necesito emoticones que tiren confeti y serpentinas, otro que descorche cava y de fondo, la banda: Coñas aparte, mola Vamos Raúl, dale caña, que las piedras están cada vez más cerca
  13. Oh la la, no me lo puedo creer, ¡hemos llegado a París! Me ha encantado el regalo de cumple pero dime que me vas a adelantar el de mi santo, please! Es que los capítulos me están cogiendo moho... PD: Recordadme que para el próximo viaje le tenemos que buscar a messi un vuelo directooo
  14. No me lo puedo creer, ¡eso si que es un regalazo! ¡Ya estás tardando! Bueno, la verdad es que hace semanas que estás tardando pero si ahora es mi regalo tengo derecho a presionar un poco más ¡Regalo, regalo, regalo!
  15. Muchas gracias también a los rezagados, que me suena mejor que... XD Se agradece igual Leti este año ha puesto toda la carne en el asador: me preguntó hace unos meses, por enésima vez, cuando era mi cumple y me aseguró que este año me felicitaría y vaya, a las 12.08 de un buen sábado ¡ya la tenía ahí! Creo que cuando me preguntó estaba haciendo una agenda pero vamos, si te preguntó a ti también fijo que se puso Post-Its, alarma el móvil... XDDD ¡Un besito niña, a ver si nos ponemos al día!
  16. ¡Muchas gracias gente! Un añito a mi disposición para seguir llenando el pasaporte de visados, no suena mal Por cierto, ¿sabéis que me han regalado? Una suscripción para la Lonely Planet, me ha encantado la idea y me ha parecido súper original... Al final, como se va a retrasar un poquillo, me lo han dicho, pero vamos, que estuvieron preguntándome sobre en que puerta vivía y si eso se ponía como B, izquierda, 2ª o qué y ni me cosqué XD ¡Un besito a todos!
  17. A ver Raulín, ¿tú lees mis correos o qué? ¬¬ Te dije que me dijeras fechas, donde os alojais, si tenéis bus contratado o vais en transporte público, que teneis ya programado, para montarte el resto. Ahora estoy en el curro y no puedo, pero en algún momento del finde miraré de encontrar un hueco y te pongo un tocho, pero si me concretas más, mejor, ok? Artic, puedes aprovechar la info, aunque irá enfocada a la tribu de salvajes esísticos de Raúl. Si quieres algo más acorde con tus gustos, pregunta
  18. Ehhh, ¡no te ha salido nada mal el plan al final! Destinos sin vacas que puedan pisarte y con una población de ratas aceptable, así se hace En serio, pinta de lujo, me alegro mucho. ¡Ya nos contarás!
  19. O las pierdes... Yo creo que llega un momento en que todo es tan rutinario que te adaptas a lo que sea. En los primeros viajes siempre quieres ventana, quieres situarte en el lado en el que se vaya a ver la ciudad cuando vayas a aterrizar, etc. Llega un momento en que todo eso pierde importancia creo yo. Noooor, ¡los odio! Si un día viajamos en el mismo avión, te los cedo encantada De pequerña, con mis padres, casi siempre viajaba ahí (mi padre, que es de los tuyos y la pedía) y después hubo una época en la que siempre me tocaba en la fila de la salida de emergencia; al ir a facturar (no existía la facturación on-line, que tiempos aquellos...) me debían ver jovencita pero con experiencia, con capacidad de reacción y tal y siempre me ponían ahí. A mi lo que me gusta es poder tener mi bolso o mochila a mi pies para tener todo lo que necesite a mano, tener mi mesita en condiciones y no el churro-mesa que hay que sacar del brazo del asiento en la fila de emergencia, y tener la revista en el bolsillo del asiento de delante. Me molesta no tener todo eso cuando voy en la fila de emergencia. Pero para gustos, colores, por supuesto. ¡Error! Eso solo se cumple siempre para las primeras filas; bajar rápido estando en las últimas filas solo sucederá si en el aeropuerto de destino no se desembarca con finger y eso, a no ser en rutas que hagas habitualmente, es muy difícil de prever. Eso sí, en las filas de delante es cierto, y por la misma razón que has dado, son mis preferidas; de hecho, cuando tengo opción de seleccionar asiento (sin pagar, por supuesto, nunca pagaría por ello) el mío es el 7A (ahora no me lo vayáis a quitar )
  20. No me había enterado de esta nueva escapada Sr. K_lero, anda que ¡como vivimos! Por lo que veo ha sido una escapada muy bien aprovechada. Estocolmo es una ciudad que tengo muy arriba en mi top de ciudades, me encanta. Me alegro de que la hayáis disfrutado.
  21. Pero es que esos cinco euros no tienes porqué pagarlos, siempre me ha parecido una chorrada lo de la prioridad de embarque. Me recuerda un vuelo hace muchos años donde una señora le montó un pollo a la pobre azafata porqué se sentaba detrás y creía que iba a llegar más tarde a destino que los demás... pero creo que esto nosotros lo tenemos superado, ¿no? Además la prioridad de embarque poco te garantiza por mil cosas: porqué no todos los aeropuertos la controlan como es debido, porqué te puede tocar un vuelo sin finger donde toda tu prioridad se reduzca a subir el primero al autobús, etc.
  22. ¡Bien, aleluya, esto avanza! Me encanta David, pero varias cosas: me sorprende tu capacidad para ponerte a hacer fotos en un momento de caos y segunda, recuérdame que nunca, nunca, nunca coja un avión contigo; bueno, a no ser que lleguemos al aeropuerto por separado, rollo separación de bienes donde los bienes son las tarjetas de embarque ¿Cuando llegamos a Damasco? Vamos, vamos, ¡que vuele ese avión!
  23. MOLTS D'ANYS!!! No fa falta que t'ho digui, confii que ho celebraràs de bon de veres! Una besada!
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