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Jenn88

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Todo lo publicado por Jenn88

  1. Me acabo de terminar de leer este pedazo de diario! Felicidades! impresionante todo lo que habeis hecho y genial el diario! Me ha encantado!
  2. Día 6 - Wernigerode - Kassel - Köln Tengo que decir que este día fue uno de los que más disfruté del viaje, quizás el segundo que más me gustó. Salí del hostel que eran las 6:30 de la mañana y más descansada de lo que había estado en todo el viaje. Me vino genial la tarde de perreo anterior. Llegué a la estación con algo de tiempo así que me compré un bollito de chocolate para desayunar... el día prometía. Llego a Kassel que eran las 10:30 y me acerco a la oficina de turismo que está en la misma estación de tren. Yo llegué allí contenta porque ese día (miércoles) se supone que era cuando encendían la cascada de la torre de Hércules, mi sorpresa fue interesante cuando la mujer de la oficina de turismo me informó amablemente de que estábamos a jueves jajaja. En fin, me dijo que cogiera el bus n.1 que salía de justo al lado de la estación hasta la última parada, que me dejaría al lado del Bad Wilhelmshöhe, mi destino. Durante el viaje me encontré con un grupo de abueletes alemanes en el autobus que no sabían como comprar el billete, yo les expliqué como pude. Eran unos cuantos así que cuando por fin me tocó a mí casi habíamos llegado y una de las abueletas me dijo que total... no me cansara en comprarlo que ya para lo que quedaba... Me quedé a cuadros, pero pasé de comprarlo. Me habían comentado en la estación que el parque entero se podía recorrer de un extremo al otro en una hora y media aproximadamente, así que enfile con tranquilidad y fui paseando cuesta arriba. Los paisajes eran impresionantes, que si un laguito aquí, que si un riachuelo con sus peces y sus mariposas allí, en fin una preciosidad. Seguí andando hacia arriba siguiendo mi técnica de "perderme" y ver dónde aparezco. Así me encontré con una especie de remanso con una barandilla y un banquito preparada para darse un bañito (yo metí las piernas hasta las rodillas y las saqué moradas... pero bueno, fue un placer), y un poco más arriba, con el Schloss Willhemshöhe, un palacio de finales del s XVIII sin más. Poco después empezó a entrarme el hambre así que me senté un ratito al sol y me comí algo de las reservas de frutas que me había comprado el día anterior en Wernie. Seguí andando y me topé por fin con lo que había venido buscando, Löwenburg. Es una especie de antiguo castillo semiderruido que parece sacado de cualquier cuento pasteloso de príncipes y princesas. Paseé un ratito por los jardines de delante rodeada de un grupo de niños que parecían estar allí con el colegio. De nuevo este día no me topé con nadie más de fuera de Alemania. Detrás del castillo había preparado un mirador con bancos a diferentes alturas y a lo lejos se veía la torre de hércules. Bastante lejos la verdad. Con la calma y una sensación de paz y de tranquilidad impresionantes, eché a andar camino de la torre. Fue cuando apenas había dado unos pasos alejándome de Löwenburg que me encontré con una de las vistas naturales más bonitas de todo mi interrail, las Streinhöfer-waserfall. Eran unas cascadas escondidas, naturales, de piedras prismáticas, con plantas en todos los rellanos, con mariposas y peces nadando en los remansos. Es una pena que las fotos no dejen apreciar el lugar, porque la verdad es que fue impresionante. Encantada de cómo me estaba yendo el día seguí caminando hacia la torre de Hércules y sus cascadas. Cuando finalmente llegué me quedé impresionada. Es una construcción impresionante pero no desentona para nada en cuanto a dónde está. Son una serie de cascadas y llanos de agua que se suceden, acaban en una lagunilla y empiezan en la torre. Encendida debe de ser impresionante y si además la pillas sin que esté en obras, inigualable. Después de pasearme un ratito por allí y descartar subir hasta arriba (las vistas que se veían de la ciudad y del parque eran impresionantes y la verdad es que la subida acohonaba) decidí volver a bajar hacia el Schloss siguiendo otra ruta. Esta vez me encontré con lo que debía ser parte de un antiguo acueducto. Quedaba lo que debía de ser unos 20-30m y estaban casi comidos por la naturaleza, pero quedaba muy pintoresco. Finalmente llegué a la salida, cogí el tram, esta vez pagando (2'60€) y me volví a la estación dónde me compré un bocata para comer-merendar, recogí la mochila de la consigna (2'50€) y me cogí el primero de los trenes que acabaría por dejarme esa noche en Colonia. Llegué a Köln que debían de ser las 7 de la tarde, seguí las intrucciones del hostal sobre cómo llegar, pagué el metro de "corta distancia" y me fui directa al hostal (Die Wohngemeinschaft, 2 noches, 46€ y el mejor hostal en el que he estado hasta ahora). Me di una muy merecida ducha y me fui a dar una vueltecilla por los alrededores del hostal antes de irme a dormir.
  3. El itinerario lo saqué con la Lonely Planet y un libro sobre castillos alemanes que me prestó un compañero de trabajo que vivió por allí durante 8 años, el libro está muy bien, se llama Time to travel-travel in time. La verdad es que vi muchos sitios pintorescos. Voy un poco lenta con el diario porque ando primero subiendo las fotos al flickr y luego las paso aquí, que ya he visto que sino la resolución es bastante pobre... A ver!
  4. Día 5 - Berlin - Wernigerode El día anterior, aprovechando que habíamos pasado por la Hbf aproveché y me acerqué a reservar mi billete para el día siguiente hacia Wernigerode cuando me dijeron... no hay que reservar! A partir de este punto no volví a reservar un solo billete en todo el viaje, y no tuve problema ninguno. Recuerdo que estaba muy excitada... por fin empezaba a visitar castillos! El desayuno empezaba a las 8, así que a menos cinco bajé, e hice el check out, desayuné (o más bien engullí el desayuno) y me planté en la Hbf antes de las 9 para coger el primer tren de los tres que tenía que coger para llegar a Wernigerode. Creo que éste fue uno de los trayectos más accidentados que tuve, principalmente porque no era capaz de pronunciar el nombre del sitio, y segundo, al dejar la capital atrás cada vez tenía más problemas para encontrarme con gente que supiese al menos chapurrear inglés. Finalmente llegué a las 12.30. El pueblo era una preciosidad, el típico de casitas bajas, con sus travesaños de madera de colores sobre un fondo blanco, solamente le faltaba la nieve y algún grupillo de gente cantando para acabar de darle el toquecillo fantástico. El bar de la estación aún tenía los adornos de Navidad, así que supongo que aprovechan el tirón durante todo el año. Cojo mi mapa de las calles que separan el hostal de la estación y me planto allí en apenas 3 minutos... ¡Sorpresa! hasta las tres de la tarde no llega nadie! Pues nada, decido volverme a la estación y dejo la mochila en consigna (esta vez 2'50€). Dispuesta a encontrar a alguien (desde que dejé el tren me parece que me había cruzado con apenas 3 personas) enfilo a lo que parece ser el centro de la ciudad. Es cuando voy de camino que me da por levantar la vista y ¡Ahí está! la razón por la que paré en el pueblo: el castillo que hay encima de la montañita detrás de las casas de cuento. El centro del pueblo es básicamente una calle con algunas arterias que salen hacia los lados, se puede visitar con tranquilidad en una horita y sin prisas. Después de haber paseado un rato y haber comprado algo para comer, me acerco a una tienda de souvenirs a comprar el ticket para subir en el trenecillo que te lleva al castillo (4 y pico ida y vuelta). Resulta que el pueblo es el final de la vía más antigua de uno de los últimos trenes de vapor que quedan y gran parte del pueblo le saca provecho. Cuando llega el trenecillo el conductor va explicando cosas que supongo que tienen gracia, la gente se va riendo, pero como no entiendo una papa de Alemán me limito a mirar los paisajes. A medida que nos vamos acercando al castillo me quedo sorprendida de lo bien que huele el aire, yo que vengo de la inmunda Barcelona y acababa de salir ese día de Berlín la verdad es que fue un cambio agradable. Cuando llego al castillo no puedo si no pensar que es exactamente la imagen que tenía de un castillo alemán, algo lúgubre, pero grandioso. Paseo un ratito por allí hasta que consigo dar con la puerta. La visita son 6€, así que los pago, y para dentro. Yo diría que fue un buen gasto, la mayoría de las salas conservan el equipamiento original o si no de una época muy cercana, me gustó mucho. La iluminación la hacen solamente con las lámparas originales, que viene bien porque te haces una idea de cómo vivían los habitantes del castillo años ha. Lo cierto es que se supone que no podías hacer fotos, pero yo llevaba ya una cincuentena cuando me llamaron la atención así que... que no pusieran todos los carteles en alemán nadamás... Tengo que decir que estoy contenta de ser la única persona no alemana de por allí, me dio la sensación de estar haciendo turismo más como una nativa que como una turista desinformada más. A lo largo del camino me pasó en varias ocasiones y yo contenta a más no poder. Salí del castillo y volví a coger el trenecillo para volver al pueblo. Era bastante temprano, alrededor de las 4-5 de la tarde y se me planteaba un dilema, hacía noche donde estaba o me arriesgaba a acercarme a Kassel, mi próxima parada e intentar buscar allí un hostal. Estuve haciendo cuentas y como muy pronto me podría plantar en Kassel a las 20:30 y siendo yo, pues no me fiaba. Así que nada, me acerqué a la estación de trenes, recogí la mochila y me volví al hostal a hacer (ahora sí) el check in (Harz Hostel, 17€, 1 noche). Decidí que me vendría bien una tarde de relax y aproveché para hablar con la familia y amigos y salir a dar un paseo tranquilo algo más tarde.
  5. Jo, que envidia disponer de tres meses para verse a fondo toda esa zona! Me encanta haber coincidido en alguno de los pueblecillos que mencionas, y me apunto los demás para cuando me haga Austria! Felicidades!
  6. Hombre... yo a Hamburgo le quitaba un día, a Colonia, si solo vas a visitar la ciudad, también te sobra tiempo, y yo, desde mi punto de vista (que sé que no mucha gente comparte) a Praga, también le quitaba alguno... Y sí, reorganiza el itinerario que vas a dar una cantidad de vueltas del copón...!
  7. Estoy con Teru Teru, sin lugar a dudas adelante. Planteate que vas a ver mucho, y conocer muchísima gente, pero que puede ser duro si eres una persona que necesite siempre a alguien conocido cerca... Yo te lo recomiendo sin pensármelo dos veces.
  8. La ciudad es enorme! a nosotros nos estuvieron explicando que si un puente donde se intercambiaron tres espias, que si el barrio holandés, que si el barrio ruso, impresionante. Pasa que teniendo solamente un día allí o priorizas o te quedas sin ver nada. Y los palacios preciosos! Muchísimo mejor por dentro que solamente por fuera... aunque me supo mal quedarme sin ver el nuevo... Cuando vayas ya harás un reportaje gráfico en condiciones, eso sí, espérate unos cuantos años a ver si así al menos acaban las obras jeje
  9. Mi no entender... Chulísimas las fotos y buen diario Espero el siguiente capítulo Pues que si querías hacer fotos en el interior de los palacios tenías que comprar una especie de "pulserita" estilo "todo incluido" que le ponías a la cámara y así te dejaban sacar fotos... Una manera de añadirle 3€ al precio por la cara....
  10. Día 4 - Berlin - Potsdam - Berlin Ese día aproveché que me había despertado temprano para ducharme por la mañana con calma y tranquilidad y aprovechar el desayuno incluido. No es que hubiese demasiada variedad pero me vino genial para tapar el agujero y llevarme un tentempié para el día. Justo cuando me iba me encontré con la pareja de la noche anterior que salía hacia Alexanderplatz a hacer lo mismo que yo. Finalmente nos juntamos y aprovechamos el día juntos. Llegamos a Potsdam hacia las 10:30, donde una chica de una compañía de estas de buses turísticos nos explicó qué había para ver en el pueblecito y cómo llegar. Decidimos ir solamente al parque con los palacios y de ahí ya se vería. Finalmente cogimos el bus 695 (parada 4, en frente de la salida de la estación de tren) hasta el Schloss Sansoussi (sin preocupaciones). Intenté pagar el billete pero el conductor pasó totalmente de mí, así que me hice la longui y me salió gratis el viaje. Cuando por fin llegamos, nos tocó hacer un buen rato cola, y finalmente compramos la entrada de un día (19€) más el vale para sacar fotos (3€). Con este tíquet pudimos entrar a todos los palacios que estaban abiertos ese día (básicamente todos, menos el de las mujeres y el nuevo, que por ser martes estaban cerrados). Si alguien decide ir yo recomiendo que se vaya en fin de semana, que es cuando está todo abierto, y estar allí antes de las 9, que si no las colas son criminales. Dicen que el palacio nuevo es impresionante, así que lo dejo pendiente para la próxima vez que vaya. El parque es impresionante. Hay jardines, palacios, palacetes, estatuas, flores a montones, es una preciosidad. Dicen que Potsdam es la ciudad que tiene más palacios por metro cuadrado del mundo, y la verdad es que se nota. Nosotros empezamos la visita dando una vuelta por los jardines. Luego nos acercamos al ala "este", una especie de galería dónde el rey se dedicaba a disfrutar de las vistas. En todos los palacios entra incluido el audioguía que te va dando detalles y curiosidades de todos los sitios. En éste ala, por ejemplo, se hablaba que el suelo estaba hecho de mármol amarillo, una variedad que ya no existe en la naturaleza. Se ve que estaba en un palacio, él se lo llevó, luego cuando saquearon el palacio en los tiempos de la guerra se lo llevaron y finalmente consiguieron con la restauración devolverlo. Son las típicas tonterías que no te imaginas y que realmente hace gracia saber. Aprovechamos para entrar en el ala oeste justo antes de la hora de nuestra entrada en "Sanssousi". Tuvimos que hacer la visita con prisas, pero vimos unas cuantas salas de recepción y de baile muy bonitas. Finalmente llegamos a nuestra hora al palacio principal. Está muy bien conservado y las salas que tiene son impresionantes, aunque la verdad es que es bastante pequeñillo. Después de salir del palacio, decidimos acercarnos andando hasta la Orangerie, una especie de palacio que tiene unos toques algo tropicales, con tanta palmera y tanta fuente por ahí. En ese caso, en vez de darnos una audioguia nos dieron una hoja con una breve descripción de todas las salas. A pesar de todo, la estrella de la visita fueron las alpargatas que nos dieron para no rallar el suelo y que nos daban un toque ridículo con ganas. Nos reímos a gusto. Te las ponías por fuera de tus propios zapatos y la verdad es que patinabas si no ibas con cuidado. La guía tenía un dominio impresionante, ella ya se deslizaba entre sala y sala. Después de ver el interior aprovechamos y subimos a la azotea del palacio, donde había muy buenas vistas de parte del jardín y de las fuentes. Después nos acercamos al palacio nuevo, cerrado por ser martes, además de en obras (cómo no). Seguimos andando hasta llegar al "Schloss Charlottenhof", una especie de caseta muy pequeña que era la residencia de la hermana del rey cuando iba de visita. Nos volvimos a calzar las alpargatas, e hicimos la visita otra vez con hojas de papel. Cómo curiosidad decir que había una sala interior decorada como si fuese una tienda de campaña, que se ve que es lo que estaba de moda a finales del s XIX. Finalmente, estando ya bastante cansados y algo muertos de hambre, decidimos volver a la entrada pasando por el "palacio chino de té". Era hortera con ganas, pero la verdad es que había que verlo. Nos topamos de camino con las termas romanas del parque, a las que no entramos, y que tenían delante un reloj de sol, bastante especial. De ahí salimos andando hasta la "Bradenburger tor" de Potsdam, muy chiquitita y de ahí hasta la estación dando un enorme rodeo involuntario (que fuese sola no iba a suponer que dejara de perderme por un día). Llegamos a la Hbf de Berlin, y ahí ya nos separamos, yo fui a ver a un amigo con el que había quedado para hacer un café (billete de metro sencillo 2'40€) y ellos se fueron a ver la iglesia derruida de delante del zoo. Cuando llegué al hostal me volví a duchar, me relajé y me comí una enorme hamburguesa para cenar-comer que me sentó de maravilla. Finalmente me los volví a encontrar aquella noche, intercambiamos datos de contacto y quedamos en pasarnos las fotos que teníamos en común. Buen viaje para ellos, buen viaje para mí, y adiós.
  11. Ampelfrau, hubo un par de días que en vez de dormir creo que caí en coma, agusto agusto. Pero bueno, así puedo decir que aproveché bien el viaje. Y Teru, tengo también una foto de Gendarmenmarkt, pero me gustó mucho! Y estaban los bombones de rechupete!
  12. Día 3 - Dresden - Berlín Me levanto a las 6 de la mañana para pillar el tren de las 7. La noche pasada cayó la de san dios y parece que ha refrescado casi 10 grados... ¡Qué Gozada! Miré las previsiones para el tiempo en Berlín las máximas iban a ser de 20 y pocos... sólo por eso ya me desperté especialmente animada. Llego a la estación con tiempo pero resulta que el tren acaba por salir con 20 min de retraso. El viaje se hace cortito. Nada más llegar, me acerqué a un tipo pequeñín de información que había por allí y le expliqué que quería comprar un pase para todos los transportes del centro de Berlín. El billete me salió por 6’50€. Acabé perdiéndome durante un buen rato durante la enorme estación central hasta que preguntando llegué hasta la plataforma desde la que salían los “U”. Ahí me sorprendió de la cantidad de tipos de transporte que tenía Berlín, S (que por cierto se puede coger gratis con el Interrail), U, Tram, Bus, tren… un cacao. Al final del viaje ya tenía un dominio del copón, pero en aquel momento llevaba un jaleo encima de cuidado. Cogí el S hasta Alexanderplatz y luego el U hasta Rosa-Luxemburg. Resulta que el hostal estaba a dos pasos de Alexanderplatz pero como no tenía ni idea, pues me acerqué con el transporte público. Resulta que el hostal (St Christopher, 2 noches, 36€) estaba en frente de una salida del metro, pero me confundí y salí por la otra que era justo donde la calle cambiaba de nombre, vamos que para variar me perdí durante un buen rato con los dos mochilones justo cuando empezaba a lloviznar. Dejo la mochila y cojo el fantástico mapa que venía con mi guía Lonely Planet. Durante el trayecto en tren hasta Berlín me había estado apuntando en el mapa los sitios que tenía apuntados en mi libreta y vi que había unas cuantas zonas con sitios que quería visitar acumulados. Ya que estaba a una parada aproveché y me acerqué a Alexanderplatz. Es una plaza enorme, un espacio espectacularmente amplio. Echo a andar hasta que me encuentro con el reloj mundial y, al lado, un tío con una bombona de gas al hombro y una especie de parrilla portátil para ir haciendo frankfurts. Me encantó. Bajé andando hasta el Rathaus, pero no puedo apenas ver nada, como después descubrí, media Alemania está en obras. De ahí me acerqué andando a la fuente de Neptuno, y hasta una de las iglesias del centro, la Marienkirche. Dentro se está agusto, así que aproveché para sentarme un ratito y seguir planeando itinerario. Al final decido seguir andando y llegar hasta Berliner Dom y la isla de los museos. En el mapa, parece que está bastante cerca, así que decido acercarme a la zona de Gendarmermarkt (Franzosischer Dom, Friedrichstadt passagen y demás). Me perdí durante un buen rato, hasta que tuve la suerte de encontrarme una chocolatería enorme en mi camino. Entré para endulzarme un poco el día. Me pedí, 3 bombones, aunque la dependienta hizo lo que le dio la gana y me puso seis. En total me parece que no llegó a los 3 euros y… a nadie le amarga un dulce. Así que para dentro. Me vinieron fantásticamente bien para recuperar fuerzas. Fue salir de allí y encontrarme de frente con lo que había estado buscando. Estuve un ratito paseando por ahí, hasta que sin ton ni son, cayó de golpe una tormentaza impresionante. Esperé una media hora a ver si aflojaba, pero no parecía tener demasiadas ganas de parar, así que me calé el chubasquero, se lo puse a la mochila, y me dirigí a Bradenburger Tor. En ese momento se me hizo la luz, me di cuenta de que ya que había pagado 6.50 por el pase de día, bien podía usarlo. Así que nada, vi un autobús con destino Bradenburguer y me lancé dentro. Empezaba a notar el madrugón, pero con la que caía, no había demasiado sitio donde plantar el trasero. Finalmente llegué a Bradenburger Tor y saqué las fotos de rigor, como pude, intentando que no se me mojara la cámara demasiado, porque seguía lloviendo con bastantes ganas. De ahí me acerqué al monumento al Holocausto donde hago alguna foto más aprovechando que estoy algo más resguardada de la lluvia. Llegados a este punto creo recordar que no sé qué tenía más, si hambre o cansancio. Echo andar en busca de algún bus que me lleve al centro para poder comer algo. Acabo cogiendo un bus que parece va al Zoo, y yo pensando que ése me llevaría al centro me subo. Pero a medio camino parece que empieza a alejarse y que además, pasa por el centro, cerca del “pirulo” del que no me apunté el nombre. Por ese momento parece que decidió dejar de llover. Cogí otro bus y me acerco a ver el Schloss Bellevue, sin nada que remarcar, bastante sosillo la verdad. Entonces me vuelvo a la parada en la que me había bajado y me subo en el bus que acaba de pasar, un par de paradas después me doy cuenta que era un bus que se iba hacia las afueras… me bajo en una zona algo “peculiar” y acabo dando un rodeo impresionante del río hasta acabar (sin querer) en la misma parada en la que me había subido. Me aseguré de que el siguiente bus que cogí fuera el correcto. Me deja en el Bundestag, por supuesto, también en obras. Le pude sacar un par de fotillos pero ninguna decente. Una pena. De aquí cogí el metro y me acerqué a la Potsdamer Platz, una parada que la verdad me desilusionó mucho, apenas me di una vuelta por allí y me marché en un periquete camino del hostal. Descansé un rato, dejé los chubasqueros (parecía que estaba aclarándose el día) e hice el check-in. De camino aproveché y me compré una especie de sandwich que llevaba una horrible salsa con sabor a pepinillos. Eran cerca de las 5 de la tarde y me tenía que replantear qué ruta seguir. Por un lado podía acercarme a la iglesia semi-derruida de delante del zoo, podía tirar hacia el norte o bien podía acercarme a la east side gallery y ver los restos de muro. Tenía apuntado en mi inseparable libreta que en Friedrichstrase había algo para ver así que me bajé en la parada y anduve un ratito por allí en busca de algo entretenido. Lo único que me llamó la atención fue un enorme escaparate lleno de máquinas de coser de hace una pila de años. En fin, me volví al metro y me bajé en Oranienburgertor, donde vi lo que parecía ser un teatro okupa bastante decorado. Seguí andando en línea recta hasta encontrar la “nueva” sinagoga. Estaba cerrada al público y era algo horterilla por fuera, pero aproveché y le saqué un par de fotos. Seguí con mi ruta, y cogí el “S” hasta llegar a Nordbahnhoff. Esta estación es muy curiosa, es enorme y está completamente vacía. Resulta que es una estación que pasó a estar dividida por el muro cuando se construyó y pasó una pila de años como estación fantasma. Hay en la estación una pequeña explicación de cómo quedó la línea de trenes durante la separación del país, y pone ejemplos de otras estaciones a las que les pasó lo mismo. Una vez dejas la estación hay una especie de museo sobre el muro al aire libre al lado de lo que es aún un fragmento del muro original. Hay restos de las construcciones de la fosa de la muerte y un monumento a las personas que murieron construyendo el muro. Fue bastante interesante. Por ese entonces eran alrededor de las 7 de la tarde y yo ya no sabía cuantas horas llevaba de pateo. Pero contando que por allí se hacía de noche hacia las 9 y pico de la noche, pues aproveché y me acerqué a la East Side Gallery, la sección más larga que queda intacta de muro, toda decorada por artistas, cada uno con su opinión. Cuando llegué a la estación lo primero que vi fue al tío de amarillo pintado en una de las fachadas, no sé porqué, pero estaba en mi guía así que… le tocó foto. El muro lo recorrí dos veces, a la ida y a la vuelta (no me plantee que quizás en un extremo habría otra parada más cercana, que se le va a hacer) y cuando estaba empezando a llegar a la estación decidió ponerse a caer agua otra nueva… ¡Y yo sin chubasquero! Finalmente fui capaz de llegar al hostal antes de que apretase… Estuve un rato de vagueo en el bar del hostal aprovechándome del Wifi hasta que conocí a una pareja de Madrid que estaban también de interrail, lo habían empezado en París y en 15 días querían llegar a Estambul. Me dijeron hace poco que lo consiguieron sin problemas, pero menudo ritmo. Estuvimos un rato hablando y salió en la conversación que resulta que tanto ellos como yo queríamos ir a Potsdam al día siguiente. Nos despedimos sin más y por fin pillé la cama.
  13. A ver si me puedo poner y subo algún otro capítulo entre semana! Ampelfrau, empecé en Praga, y la ciudad me gustó aunque no está ni de lejos entre mis favoritas de Europa ni mucho menos del viaje! Pero bueno, la puedo tachar y decir que ya la he visto. Por ahora no conozco a nadie que haya ido a Praga y no lo hayan estafado de una manera o de otra... la fama se la están ganando a pulso. Y... aprovecha del erasmus que es lo mejor! Teru Teru, flipando me quedé.
  14. Día 2 - Praga - Dresden Me levanto a las 5:30, y consciente de lo que la "amable" señora en la oficina de los trenes me había dicho, me voy a la estación y decido coger el tren que sale dos horas antes del que tenía la reserva. ¡Hoy estreno mi billete! Estoy emocionada y a la vez un poco asustada porque, a pesar de tener alguna idea de lo que tenía que hacer, no tengo demasiado claro cómo funciona todo. En el compartimento del tren me encuentro con una chica de París que acaba su Interrail ese mismo día, y hablamos un ratito. Yo voy camino de Dresden y ella acaba en Berlín. Me quedé totalmente sorprendida porque no me pidieron DNI, pasaron totalmente de mirar los trayectos de tren y con un simple vistazo me dieron el visto bueno. Pero bueno, quién soy yo para quejarme? Llego a la estación principal de Dresden aunque ahí me voy derecha a información y pregunto cómo llegar a la estación de la Neustadt. Cojo un tren que va camino de Leipzig y en un pis pas me planto allí. En este viaje ni siquiera se pasaron a mirar el billete. Dado que había media ciudad en obras y el bus que se supone tenía que llevarme hasta el hostal no funcionaba, llegué caminando después de media hora cargando los dos mochilones. Llegué temprano, pero ese día también hizo bastante calor y la verdad el camino se hizo largo. Dejé la mochila allí, y me fui a desayunar un zumo bien frío con un crusán y sentarme un ratito en una terraza planeando con el mapa cual iba a ser el itinerario que iba a seguir. Decidí acercarme hasta la estación central y de ahí acercarme andando a la Altsdadt. Me volví a la estación aunque en vez de bajarme en la parada que pensaba me bajé en una intermedia ya que vi que el Altstadt estaba cerca, o al menos, lo parecía. Fui siguiendo las cúpulas hasta por fin dar con el centro. Disfruté un rato dando un paseo por las sombras y fuentes de demás palacios durante alrededor de dos horas hasta que fui en busca de la información turística y encontré unas galerías con aire acondicionado. Me senté y me pedí un vaso de agua bien fresca a ver si me quitaba la chicharrina de encima. Allí conocí a dos vieneses que estaban comentando que ir a ver en un mapa bastante apañao' que tenían. Les pregunté a ver de dónde lo habían sacado, acababa de salir de la info y no daban nada por debajo de 3'50€, y me dijeron que lo habían conseguido por el conserje de su hotel. Estuvimos un rato hablando, ellos vendiéndome Viena y yo a ellos Barcelona. Al final, cuando me despedí y les dije adiós, les debió de dar penilla mi mapa y me regalaron el suyo... Más majos...! Paseé un ratito más por allí y al final me di por achicharrada y me fui echando un paseo hasta el hostal. De camino paré para comer un plato de pasta enorme y aproveché para comerme una enorme copa de helado, me supo mejor que la ambrosía. Con pocas fuerzas, llegué al hostal a medio cocinar e hice el check-in (Hostal Mondpalast, 13€, una noche). Subí a la habitación, me hice la cama. Teóricamente la se supone que todas las habitaciones estaban decoradas según signos zodiacales, se supone que la mía era "acuario", aunque lo único que había era una especie de lagarto pintado en el techo. La habitación tenía una cantidad de polvo impresionante, y no funcionaba ni un solo enchufe o lámpara. En fin, después de colocar las sábanas me di una ducha para quitarme toda la mugre que llevaba acumulada encima y me relajé un ratito leyendo y hablando con un par de australianos, los dos bastante especiales, según ellos, cómo Dresden no parecía tener mucha vida (era domingo y hacía un calor en la calle tal que la gente estaba en las fuentes con toalla y bañador), pues decidieron quedarse en el hostal todo el día... Renovada y por fin con algo más de pilas después de la ducha me fui a pasear por la zona nueva, la Neustadt, muy artística toda. Me acerqué a la tienda de lacteos (Pfunds Molerei) conocida como la "Tienda más bonita del mundo". Cómo es comprensible, era domingo por la tarde, estaba cerrada, pero por fuera parecía básicamente una tienda bastante recargada de quesos. Me acerqué también a los famosos patios, el del agua, el amarillo y el de los animales, que estaban a dos manzanas del hostal. Eran apenas las 10 de la noche cuando caí hecha un destrozo en la cama.
  15. Día 1 - 27/7/13 - Barcelona - Praga Por fin! después de tantos meses de preparación (sí, lo sé, soy una exagerada) llega el día de salir! Casi no me lo creo! Es sábado, mi primer día de vacaciones, y me levanto a las 5:15... parece un preludio de lo que serán las vacaciones (y no me equivoco). A las 5:30 salimos hacia el aeropuerto. Hubo una cola enorme para dejar el equipaje a facturar, y conseguí dejarlo casi a las 7. Las compañías tienen la mala costumbre de perderme las maletas... aunque por ahora solamente me ha pasado cuando paso por Madrid. En fin, me despido de la family que se animó a acompañarme hasta la estación y finalmente embarco camino del avión. Una vez dentro me encuentro con que tengo una chica al lado bastante demacrada. Entablamos conversación y me cuenta que acaba de llegar de pasarse dos meses haciendo el camino de Santiago. Una chica muy maja, diría que la única persona de la República Checa de la que puedo decir eso. Me estuvo un rato explicando algunas de sus batallitas y finalmente cuando llegamos nos decimos adiós y enfilo en busca de información a ver si me dicen cómo llegar al centro. Ahí empiezo a ver lo tremendamente majos que son todos los nativos de Praga. Su respuesta, afuera ("out"). Les pido más detalles... "out" es todo lo que consigo. Les pido a ver si me pueden dar un mapa y deciden hacerse las locas y pasar de mí. Vamos bien. Salgo y después de dar unas cuantas vueltas por una especie de calle que había delante, consigo encontrar un Shuttle del aeropuerto al centro. Se llamaba "Aerobus Express" y tengo que cogerlo hasta la última parada, en total me cuesta 60p. Cuando por fin llego a la estación central de trenes con mi mapa en mano (las direcciones que traía impresas para llegar al hostal, me las imprimí para todos). Estaba literalmente a dos calles, y en cinco minutos me planté allí. Dejé la mochila, me cambié los pantalones largos que llevaba por unos cortos (eran las 10 de la mañana y ya hacía un calor del copón) y conseguí un ansiado mapa sobre la ciudad después de hablar con una chica en la recepción que era latina. Parecía haber muy buen ambiente. El centro donde está casi todo estaba a una calle del hostal así que fui paseando a ver el centro. Después de andar un poquito llegué a la Municipal House y a la Torre del Polvo. La torre me gusta, aunque me parece un poco sosilla allí sola. Sigo caminando un ratito hasta llegar a una plaza enorme donde había una cantidad impresionante de turistas. Pronto descubro que es "The Old Town Square" dónde está el famoso reloj de Praga. Hay una escultura bastante maja y algunas iglesias bordeando. Da la casualidad de que nadamás llegar al reloj faltan dos minutos para las 12 del medio día así que me meto en el meollo, agarro bien la mochila (la llevaba con candados... que una ha visto muchas cosas que parecían imposible por las ramblas) y levanto la cámara. La verdad es que no tiene demasiado de interesante, sí el reloj es bonito, pero la verdad es que los apóstoles salen girando sobre sí mismos unos detrás de otros que casi parecía que estuvieran bailando una conga... Consigo salir de la nube de turistas y contando que ya hacía un calor de mil demonios, decido acercarme al río a ver si allí hace algo más de fresco. Por el camino me encontré con un grupo de españoles con guía a los que les estaban explicando una historia sobre un pozo que había en medio de una de las plazas. Aproveché a hacerme la tonta un rato y me acoplé un poco a su grupo. El pozo era majo, aunque tan rodeado de bares apenas resaltaba. Finalmente llego al puente de Carlos, veo la torre que delimita la entrada, viendo que había una iglesia en frente, hago el amago de entrar. Pero veo que están en medio de una boda y decido pasar a la tarde. Me llamó mucho la atención la cantidad de parejas casándose que vi ese día. Pensando que el famoso puente se vería mejor por el que queda justo debajo (Manesuz Most, o algo así), me acerqué paseando y descubro que realmente queda demasiado lejos para hacer ninguna foto decente así que aprovecho para sacarle una foto a una especie de palacio dedicado a la música que hay allí, y las vistas del río, que realmente sí que valen la pena. Creyendo tener una ligera idea de hacia dónde se supone que está el Castillo-Catedral, echo andar bajo una chicharrina digna de Sevilla en medio de Agosto. Por el camino, me encuentro con una puerta en una pared en la que pone dentro, en un cartel, Senado. La verdad es que no tengo ni idea si aquí me colé o es que realmente la entrada era gratuita, pero yo entré y disfruté un poco de una esquinita de sombra. El lugar tenía bastantes esculturas, algo macabrillas (como descubro después que es la mayoría del arte checo), y unos jardines y fuentes sin demasiado que destacar. Aproveché para recuperar algo de fuerzas pero el calor era tan exagerado que a mí me estaba afectando bastante. Salgo, y sigo andando hacia lo que yo esperaba fuera el Castillo, básicamente andando cuesta arriba (parecía estar bastante elevado así que suponía que era una apuesta segura). A medio camino, me encuentro con lo que parece ser una pequeña iglesia bastante modesta. La hostia. Cuando voy a entrar veo que hay que pagar. En este punto, no tenía la más remota idea de cuanto me estaba costando todo y pensaba que todo valía cuatro perras... así que tiré adelante, que además eran 40 coronas, tampoco tanto. Y no me arrepiento en lo más mínimo. La iglesia era bastante grande, por dentro, las estatuas macabras a más no poder, pero en general bastante bonita. Era la Iglesia de San Nicolás. Tenía unos techos fantásticos y estaba deliciosamente fresquita. Pasé un ratito por allí pero empezaba a ser tarde y yo tenía más hambre que el perro de un ciego. Busqué un sitio dónde comer... y para qué engañaros, el que más me llamó la atención fue uno que además del menú, anunciaba aire acondicionado. Me ganaron con eso. Según los anuncios de afuera los menús tenían precios de alrededor de 100-200 coronas, lo que después aprendí debían de ser unos 4-8 euros. Así que entré y me senté dándome cuenta que lo del aire acondicionado era una estafa... solamente servían en la terraza. Me pedí un plato de 180 coronas (Coulash, estofado típico) y un agua. Consciente de que necesitaba reponer bastante más líquido del que una mini-botella de agua me podía proporcionar, pedí además una especie de limonada en la que venían casi 3/4 de litro, que el azúcar no me vendría mal. Al final me salió por lo que debían de ser unos 18 euros, porque resulta que 200 coronas te las añadían por comer el pan y gastar el aceite y el vinagre... por supuesto. Además, para acabar de alegrarme la comida, después de pagar con tarjeta la chica me puso que le dijera qué propina quería dejarle para pasarla con la tarjeta. Le puse un valor, y ella ni corta ni perezosa decidió triplicarlo. Cuando me quejé, me miró, sonrió, y se encogió de hombros. Una gozada de sitio vamos. En fin... Sigo andando cuesta arriba cuando veo que hay un tipo vendiendo una especie de pastas que parecían brazaletes de galleta. Tienen muy buena pinta y olían fantásticamente bien pero enfadada con la tipeja me niego a dejarles más dinero (absurdo, lo sé). Finalmente, después de no sé cuantas cuestas, llego al castillo, que no es sinó, la catedral y los demás edificios que hay alrededor. A la catedral te dejan entrar muy poquito y para recorrerla entera te hacen pagar. Pensé, tal y como me está pareciendo esta ciudad, dudo que vuelva, así que ya que estamos, pues pago la entrada mínima para la catedral que viene con una visita a la "via dorada". Achicharrada a más no poder, decido ir primero a la calle ésta y después acercarme a la catedral y disfrutar un ratito del fresquito sentada en los bancos. La calle la verdad es que no tiene mucho. Es una serie de habitaciones en las que te explican como vivían hace unos cuantos años, la visita de la antigua muralla exterior (con un copón de armaduras), y la entrada al calabozo (con algunas cosillas bastante macabras, of course). Por fin, decido entrar a la catedral. Altísima, gótica, preciosa e impresionante. Las vidrieras dejaban totalmente impresionada. Aunque también aquí se ven muchos detalles morbosos, mucho santo cortando cabezas. Iba yo a sentarme en un triste banquito que había y no me había empezado a doblar cuando apareció un guardia dando gritos diciendome que ahí no me podía sentar. Vamos que ni ahí ni en ningún otro sitio dentro de toda la catedral. En estos momentos, ya no sé cuantas horas llevaba despierta, y puedo asegurar que estaba a un paso de la agotación total y absoluta, así que decidí que ya había visto suficiente sobre Praga. Agarré el mapa... y porqué no, volví andando al hostal. Dado que el hostal estaba tocando la estación de tren, decidí acercarme a reservar el tren para el día siguiente a Dresden. Allí volví a disfrutar de la hospitalidad checa. Una señora muy "maja" me cobró la reserva, (3€) y justo cuando me la dio, me sonrió y me dijo que en realidad no me hacía falta. Genial, vamos. Finalmente llego al hostal, hago el checkin y me dan mi tarjeta (16€). La verdad es que la entrada a las habitaciones tiene unas pintas de puticlub que ni pa' que, pero por lo demás la verdad es que las instalaciones y demás están muy bien. Estaba en una habitación compartida mixta de creo 16 personas. Aunque la única pega que le encontré fue que estaba en una cama que quedaba por encima de la puerta, a unos 3'5m de altura por unas escaleras por las que duele subir y sin barandillas para no despeñarse cuando bajabas. Lo cierto es que estaba tan tocada que creo que me dieron las 8 de la tarde y estaba yo duchada, enpijamada y sobando más agusto que dios. Recuerdo vagamente haber estado hablando con el compañero de ático, pero la verdad es que de lo único de lo que me acuerdo es de que era yanki y parecía bastante majo.
  16. Hola! Finalmente de vuelta de lo que ha sido una gran experiencia! Me cogí un pase global de 22 días, empezando en Praga y básicamente haciendo un círculo y acabando en Munich. He visto de todo, conocido una cantidad de gente que ni pa' que y pasado de todo. Hasta ahora no me había ido sola durante tanto tiempo de viaje y la verdad es que es una gran experiencia. Te da la oportunidad de conocer a mucha más gente que si vas acompañado ya que si quieres hablar con alguien... o te animas o te puedes pasar un mes en silencio jeje Llevaba el itinerario totalmente definido, tenía una lista de lo que quería ver en cada sitio y todos los hostales reservados. Mucha gente me ha comentado que es un poco una locura llevarlo todo atado... pero la verdad es que me vino genial. La única pena fueron un par de días que quizás hubiese avanzado el hostal una ciudad... pero básicamente, me ha venido genial la organización previa. Iba básicamente en busca de palacios y castillos, pasando también por las ciudades principales de las zonas en las que estaba. Me gasté unos 1400€ más 150CHF en todo el viaje, aunque creo que la mitad se me fue en agua, porque por dios que calor pasé. El itinerario que pensaba seguir lo tenéis en el foro de novatillos aunque al final entre pitos y flautas hice algunos cambios sobre la marcha para ver alguna cosilla que me recomendaron o bien por consejos de los foreros. y... nada más! en breves empiezo!
  17. Hola! Yo estuve en Suiza la semana pasada, y después de ver los precios me pasé los cuatro días a base de pan, chocolate y manzanas, en esos días me debí de dejar alrededor de 15 euros en comida. Todo es priorizar dónde quieres gastar. Piénsate que el menú más simple de un McDonals te cuesta 7CHF. Hay una casa de supermercados, MIGROS, en la que puedes comprar cosas para prepararte tú la comida y tienen también normalmente menús de alrededor de 7-10CHF. Basel no tiene básicamente nada, yo me acercaría de Interlaken a Luzern (aprox 2h) y haría noche en Zurich (a 40 min), hay un Youth hostel que está muy bien y sale a unos 35 CHF la noche con desayuno incluido. De ahí a Ginebra podeis volver en tren en menos de tres horas.
  18. Hola! buena suerte con el viaje... Londres es una ciudad preciosa! Si estáis dispuestos a dejar el coche en cualquier pueblo bien podéis dejarlo en algún sitio en la zona 5-6 o más, son barrios tranquilos en los que básicamente no encontrareis nada que hacer (excepto algún Tesco perdido, no hay ni comercios) pero es probable que encontreis aparcamiento relativamente fácil. No sé si conoceis cómo funciona Londres, pero básicamente la zona 1 es el centro y se va expandiendo de forma radial siendo mayor la zona cuanto más lejos del centro. En el centro hay calles en las que los particulares no pueden ni circular... Otra cosilla, hay parkings en las afueras (no os puedo dar el nombre sorry) que son relativamente baratos, cuenta unas 5-8 libras diarias y que tienen servicio que te acerca luego al centro... investiga online que haberlos haylos. Espero haberte servido de algo!
  19. Dave Grohl... Rabo Bank... es un banco privado o lo que es lo mismo... ponen las comisiones que le salen de la mismísima...
  20. Muchas gracias Garefe9, al final me puse en contacto con ellos y me comentó una señora bastante borde que allí no tenían. Ya que llego a la estación de tren supongo que la dejaré allí y listos. Meeeerci!
  21. Muy Buenas nevere! Pues... yo me marcho este sábado y hace ya un tiempo que he estado mirando sobre tarjetas y demás: Tarjeta EvoBank, o lo que es lo mismo caixanova galicia, tiene lo bueno que puedes sacar dinero una vez a la semana en cualquier cajero en el extrangero sin que te cobren comisiones, lo malo, tal y como están, no sé yo si me fiaría de hacerme una cuenta con ellos. Tarjeta a débito de la caixa... (o carnet jove que suele ser visa electron), si tú sacas dinero con la visa electrón en euros en el extrangero... la caixa te cobra una cantidad, además, allí donde saques dinero también te cobran... para que te hagas a la idea... a un amigo se le ocurrió en Amsterdam sacar 50 euros y le clavaron 40 más de comisiones... tú verás. Si además de eso sacas dinero en alguna divisa que no sean euros a la comisión de antes hay que sumarle el cambio que el banco te haga (por supuesto a su favor) y la comisión por el cambio de divisa... no te quiero yo ya decir a cuánto puede subir... pero hazte a la idea... No es mala idea que te hagas con una de crédito, por un lado porque si se te ralla la otra o le pasa cualquier cosa tengas alguna otra tarjeta de la que tirar, por otro lado, también hay algunos sitios en las que no te cojen tarjetas de débito y solamente las quieren de crédito (algunos hostales-hoteles-lugares de alquiler de cosas varias). Si sabes dónde vas a pagar y estás seguro que aceptan a débito... pues adelante. En resumen, si vas a algún sitio con euros, aprovecha y llévate algo de dinero desde aquí, pero intenta pagarlo absolutamente todo con tarjeta, que al menos en eso la Caixa no te cobra.
  22. Hooola de nuevo! estoy ya en las últimas de mi viaje... me marcho la semana que viene! pero que ganitas! El asunto es que tengo planeado una super ruta de 23 días... pero he tenido la (mala) buena suerte de que me ha salido una entrevista de trabajo en Glasgow inamovible. He estado mirando y lo que mejor me viene, por dónde estoy y tal, es coger un avión basilea-edimburgo, y de vuelta, por el mismo camino, el asunto es que me gustaría no tener que andar cargando con el maletón todo el viaje y minimizar las posibilidades de que me la pierdan en algún aeropuerto... así que aquí viene mi pregunta absurda... me podeis por favor, asegurar que en Basilea (idealmente en el aeropuerto, o si no, en algún lugar similar en la ciudad) hay consigna para dejar la mochila un par de días? Muchas gracias!
  23. Ampelfrau! me alegra un montón que lo veas viable! Por cierto que la página esta de free tours es una joya...! Me la apunto para Munich junto con tu página, que suerte poder estar por ahí de Au Pair!! Para Praga y para Berlin, tengo un par de amigos repartidos por allí que me hacen de guías =) Lindau la verdad es que me lo pillé porque me quedaba de camino y me salía baratita la noche allí jejeje. Pero siempre puedo llegar un par de horas antes y hacer una visitilla con calma! Y Chiemsee... es que cuando lo vi en la guía me enamoró. Me encantó Versailles, y cierto que se parece bastante. Ya os comentaré cómo me fue cuando vuelva!!(gracias por lo del consejo de los trenes!) Y creo que pasaré de Dachau... que soy bastante aprensiva y así aprovecho para ver Munchen! jejeje
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