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    Male
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    Jaén

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    Carlos Alonso Aranda
  • Sexo
    Hombre
  1. EPÍLOGO La perspectiva de un viaje se coge con el tiempo, cuando los momentos se transforman en recuerdos, justo en el momento en el que sólo te acuerdas de los buenos momentos, que son los que perduran. Releyendo mi diario he descubierto que hablo peor de Bruselas de lo que recuerdo. Es una ciudad fea, gris, pero no es tan horrible como se puede deducir de mis palabras. Ahora dudo, ¿importa más lo que recuerdo, o lo que he escrito teniendo tiempo para pensar? Tampoco difiere mucho, no os voy a engañar. Se salvan pocas cosas, pero las que se salvan justifican una visita. La Grand Place es, sencillamente, preciosa. El ambiente, los gofres, las callecitas llenas de terrazas, la iglesia de Notre Dame du Sablon... o el Atomium, que aún siendo una absoluta absurdez, a mi me gustó. ¿Si nos gusta la torre Eiffel, por qué no nos va a gustar el Atomium? No deja de ser lo mismo, una cosa de metal enorme, sin ningún sentido, pero que cuando te ves debajo, te impresiona. No voy a volver a Bruselas, pero no me arrepiento de haber ido, sólo puedes formarte una opinión de una ciudad cuando la conoces Hablar de Brujas es repetirse. Por muy bonita que pueda parecer en fotos, no hay nada como vivirla, pasear por sus estrechas calles, descubrir esos puentes, esos canales, esas casitas. Descubrir el Lago del Amor, el patio del Begijnhof, la Markt Platz... Por Brujas hay que perderse, eso sí, de día Porque el problema de Brujas es que parece una ciudad de mentira, un decorado de película, como yo la llamo, demasiado preparada para el turismo, donde cuando se hace de noche se vacía, se muere. Pero es entonces cuando la tienes entera para ti, para pasear por los puentes iluminados, los embarcaderos llenos de lucecitas que se reflejan en los canales, las plazas iluminadas tenuemente. De día es una ciudad de cuento, de noche es mágica. El peor enemigo de una ciudad son las expectativas. Suficiente que te esperes mucho para que te decepcione, suficiente que te esperes poco para que te sorprenda. Brujas no sorprendió, nos dio lo que nos esperábamos, sin embargo, Gante fue todo un descubrimiento. Fuimos porque nos sobraba una mañana, y sólo puedo hablar cosas buenas de ella. Es como Brujas, pero más ciudad. Mucho más monumental, canales más amplios, menos medieval, con menos encanto, pero más real. Son las dos caras de una misma moneda, ofrecen lo mismo, pero de distinta forma. El centro, cruzado por las lineas del tranvía, edificios monumentales, calles amplias, el castillo, imponente, en mitad de la ciudad, y el Graslei, el puerto medieval, que es una maravilla. Además, está todo muy juntito y se ve rápido, así que también es visita obligada. Supongo que también ganó mucho por el tiempazo que nos hizo. Porque una ciudad te cambia en función del tiempo que te haga. Hasta la ciudad más bonita del mundo te deja un mal recuerdo debajo de una tempestad, y una ciudad gana mucho bajo un sol espléndido. Es ley de vida. Y el tiempo se portó, vaya si se portó, tanto que empezó a nevar justo cuando nos íbamos. Eso es respeto Llevaba años soñando con este viaje, pero no con el destino, sino con la acompañante. Tenía que salir todo perfecto... y salió! Vimos sitios preciosos, tenemos anécdotas que contar, y pasamos un fin de semana maravilloso juntos, que al final es lo que cuenta. En mis epílogos de otros diarios siempre nombro una frase que aquí coge más fuerza que nunca: "lo importante de un viaje no es lo que ves, sino con quién lo ves, no es lo que vives, sino con quién lo vives". Al final, el hecho de que la Grand Place sea un sitio precioso no es lo importante, lo importante es la sonrisa que produce recordarte allí con quien te importa. Cuando miras las fotos, lo importante no es lo que hay detrás, sino lo que hay delante, porque esos 3 días ya forma parte de nosotros
  2. A la nada llegamos al puente que cruza el Graslei. Recuerdo este momento como uno de los más chulos de todo el fin de semana. La zona era realmente preciosa. La vista desde el puente era cojonuda, justo pasando debajo de nosotros un canal, que terminaba en un embarcadero muy pequeñito. Pero lo bonito no era sólo eso, sino los edificios que lo redeaban, casitas bajas al fondo y casas gremiales de los siglos XI, XII y XII a la derecha. Y a la izquierda un bonito paseo que recorría todo el puerto... encantador! El Graslei Desde el puente en el que estábamos había unas escaleritas que te permitían bajar hasta el puerto, así que no nos lo pensamos y para allá que fuimos! En la ladera derecha del canal estaban las casas gremiales, que eran muuuy bonitas, la verdad es que pensar que llevaban 8 siglos plantadas ahí impresionaba bastante! Además las 3 eran muy distintas entre sí, se notaba que había 100 años de diferencia entre unas y otras. Casas gremiales Pero es que si mirábamos atrás, hacía el puente en el que acabábamos de estar, la vista no era menos bonita. El puente cruzando el canal, rodeado de edificios pintorescos. Puente sobre el que estábamos antes Gante estaba siendo todo un descubrimiento, de estos sitios que no te esperas mucho, y precisamente por eso, te maravillan. Nos acercamos un poquito más al embarcadero, que era precioso, porque el canal continuaba por debajo de un puente mucho más pequeño que el anterior, y se perdía a lo lejos, entre más casitas bajas. Qué zona más bonita, de verdad! Embarcadero Al final de este embarcadero había un puente desde donde contemplabas como el canal se expandía y se bifurcaba. Vistas del canal En ese momento nos paso algo parecido a lo que nos pasó en Rozenhoedkaai el día anterior. Estábamos super agustico, disfrutando de las vistas, cuando vemos que a la izquierda, en una de las laderas del canal hay un hombre sentado en un banco, que da directamente al canal, por dios qué sitio! Tenemos que ir a ahí! Allí a lo lejos, ¿veís al hombre? Así que dicho y hecho, calculamos como llegar hasta allí, callejeamos un poco y descubrimos la entrada, que era a través de una especie de parquecito. El sitio era, simplemente, uno de los sitios más románticos que jamás conoceré. Un banco, rodeado de flores, en el que si te sentabas tenías todo el canal frente a ti Además, para cuando llegamos el hombre ya se había ido y estábamos completamente solos! La pena era que nadie nos podía echar una foto y no había sitio donde plantar la cámara o el trípode, qué bien me hubiese venido en ese momento un GorillaPod! Pero por si fuera poco, la vista desde allí era sencillamente genial, pues veías como el canal, al bifurcarse, pasaba por debajo de otro puentecito. Joé, qué bonito todo Vistas desde el sitio encantador Abrumados por tanta cosa, nos dirigimos al castillo de Gravensteen. Antes de llegar a él pasamos por otro puente. Desde el puente había unas vistas muy bonitas, por un lado el castillo, que estaba al borde del canal, y por el otro lado el canal continuaba, estrechándose, y en mitad del canal, una terraza de un restaurante! Es un sitio increíble para poner un restaurante, sólo comparable al que hay en lo alto de la Torre Eiffel o a uno que vi meses más tarde en una azotea de Praga. Posible sitio donde pedirle matrimonio a mi señora jajaja Los canales en Gante son bastante más amplios que los de Brujas, éste quizás era el más pequeño que vimos, y probablemente sea más grande que cualquiera de Brujas. Nada más cruzar el puente llegamos al castillo de Gravesteen. El castillo estaba en una posición muy chula, en mitad de la ciudad, pero en vez de en una colina o algo así, aquí estaba al ras. Además, sin ser nada del otro mundo, sí que era bonito, y muy grande! El Castillo, en la ladera del canal Entramos en el castillo hasta donde nos permitieron, o lo que es lo mismo, hasta la taquilla xD Por dentro tenía pinta de estar chulo, pero no lo íbamos a comprobar Por aquel entonces no estábamos saturados de castillos, hoy en día, sin mebargo, recién llegados de Escocia, os podéis hacer una idea jaja xD Exteriores del castillo Salimos del castillo y nos dirigimos al norte, al Patershol, el barrio de los tejedores. Teníamos entendido que era muy bonito, pero después de estar una media horilla callejeando, la verdad es que no tenía nada del otro mundo. Pensamos que sería un barrio antiguo, con callecitas empedradas y enrevesadas, pero qué va, parecía un barrio industrial. Vimos que no había nada que rascar y volvimos al centro, porque queríamos comprar algún souvenir y ya de paso comer, que no se nos podía ir el tiempo, pues había que volver prontito a Bruselas. De vuelta al centro, lo hicimos por la zona por la que no habíamos pasado antes. De hecho, cruzamos el puente que teníamos enfrente cuando estuvimos en el banco aquel que descubrimos. Desde el puente se veía el canal desde la única perspectiva que nos faltaba, y allí a lo lejos, de nuevo, estaba allí aquel banco encantador El cielo se estaba empezando a poner feo, y eso que hasta ahora nos estábamos tostando al sol. De hecho, fue nublarse y desaperecer la gente. Volvimos a la zona de la catedral y estaba literalmente desierta! Además, todos las tiendas de souvenirs estaban ya cerradas, así que nuestros familiares y amigos se tendrían que conformar con este relato y las fotos que le acompañan xD Ahora eso sí, un año hemos tardado en hacerles el regalo Eran ya casi las 14:00, había que darse prisa para comer, pues después de comer había que coger el tranvía hasta el hotel, el tren hasta Bruselas, el autobús hasta el aeropuerto, el avión hasta Madrid y el coche hasta Jaén, donde dormiríamos como reyes en nuestras amadas camitas Sólo nos faltó coger alguna barca por los canales para terminar la gracia y coger todos los medios de transporte posibles jeje. El sitio donde íbamos a comer fue fácil de elegir, con ese pedazo de McDonald que había xD Nos dimos una buena comilona, pues no sabíamos cuándo lo volveríamos a hacer. Después de comer ya tocaba despedirse de Gante, así que nada, le dijimos "goodbye" con la mano y cogimos el tranvía de vuelta al hotel Llegamos al hotel, pues teníamos que coger las maletas. Cogimos las maletas nosotros como las podía haber cogido cualquiera, porque llegamos al hotel y estaba desierto, así que entramos, cogimos nuestras maletas del superprotegido pasillo, y salimos a toda leche, pues el tren salía en cuestión de minutos (infelices... por aquel entonces pensamos que esta palabra sería plural... ). Si perdíamos ese tren nos arriesgábamos a perder la sucesión de transportes que he contado antes, así que era vital hacer los 100 metros lisos por debajo de 10 segundos Evidentemente, ¿sabéis a quién le tocó correr, no? Si os digo que tarde 0,2 en ir a la taquilla a toda leche, comprar los billetes, comprobar cuál era el andén, agradecer al espíritu santo haber dejado a mi novia justo en la entrada del andén correcto, avisar a mi novia con un grito de que empezase a subir las escaleras, pisotearla por el camino, y por fin, entrar al vagón! El tren arrancó nada más montarnos, aunque quizás fuese yo el que me seguía moviendo, porque me daba vueltas todo xD La media horilla hasta Bruselas se nos hizo muy corta, pues compartimos vagón con un grupo de mozuelos que, supusimos, estaban de despedida, y cuya conversación más inteligente fue disertar sobre quién era mejor, si Jet Li, Jackie Chan o Van Damme, todo esto aderezado con flexiones en el suelo, gritos varios. Yo creo que se habían bebido hasta el agua de los floreros Llegamos a la estación con tiempo de sobra, y tras un rato esperando, cogimos el autobús de milagro. Para que no os pase como a nosotros, os cuento: a la ida cogimos un autobús, el cual pensamos que sería el mismo que a la vuelta, pero no, era de otra compañía, por lo que en un principio pensamos que no sería el nuestro. Estuvimos a punto de no cogerlo y quedarnos en tierra, lo cual también hubiese hecho perdernos la famosa sucesión de transportes xD En 40 minutillos estabamos en el aeropuerto, en el cual estaba cayendo una nevada de cuidado! Acostumbrados al fresquito de Jaén, aquello era una atracción turística más! Nos acojonamos un poco, porque pensamos que quizás pudieran cancelar los vuelos, pero allí la gente no se asusta con 4 copos hombre! Es increíble que con el soletón que nos había acompañado todo el día, al final éste acabase de esta forma, pero era un colofón genial al viaje! Las dos horas de vuelo me las pasé sopa, pues luego me faltaban otras 3 horas de camino conduciendo hasta Jaén. Llegamos media horilla antes que mi primo, que os recuerdo venía de París, así que los esperamos en Barajas. Álvaro vino de nuevo a por nosotros, lo cual vuelvo a agradecerle, eres el mejor! Las 3 horas de camino a Jaén se me hicieron muy cortas, pues no paramos de contar anécdotas que nos habían pasado a unos y a otros, y para cuando quisimos darnos cuenta, estábamos cada uno sobando la mona en su cama. Yo me acosté feliz, muy feliz, pues había realizado uno de mis sueños, realizar un viaje con mi novia en el que absolutamente todo había salido a la perfección! Umm, ¿todo? Si, todo, no? Ah, pues me dicen que no, que mi novia sigue teniendo pesadillas con aquel maldito batido de chocolate que pesaba como un demonio Próximamente, el epílogo! ¿Conseguiré convencer a mi novia para que lo escriba ella?
  3. DOMINGO, 6 DE ABRIL DE 2008: GANTE Volvimos tan cansados la noche anterior que se nos fue la hora para levantarnos. Dejamos la habitación y le dijimos a la artista que nos había atendido la noche anterior que si nos podía guardar las maletas. Se ve que el término “guardar” no lo entendió, sino que ella quizás oyó “dejar las maletas en mitad del pasillo para que cualquiera las coja”... definitivamente tengo que mejorar mi inglés, sobre todo en el tema insultos xD El hotel estaba al lado de la estación, y la estación está a un ratillo del centro, así que había que coger un tranvía para llegar, porque caminando era un paseo y no había ganas Toda la zona fuera del hotel estaba llena de vías de tranvía, así que paramos en una de las vías esperando que pasase un tranvía que pusiese “Stadtzentrum”. Hacía un sol de escándalo. Hasta ese momento no nos podíamos quejar del tiempo, porque en Bruselas estaba nublaete pero no nos llovió, y en Brujas nos chispeó pero poca cosa, incluso a ratos salió el sol, pero lo de hoy era otra cosa, el cielo estaba azul y el sol picaba que daba gusto. Al poco pasó un tranvía... de largo xD Amablemente el conductor nos indicó dónde teníamos que cogerlo realmente, que era unos metros más adelante, así que corrimos como galgos, que había que ponerse a la velocidad del tranvía para llegar a tiempo jajaja! Nos montamos en el tranvía, y los 15 minutillos que duró el viaje fueron suficientes para darnos cuenta de que Gante era una ciudad en la que vivía gente, no como Brujas, alias “decorado de película”. Había gente por la calle, aunque no mucha porque era domingo, edificios más o menos altos, más sensación de ciudad. Cuando supusimos que estábamos en el centro, nos bajamos Afortunadamente tuvimos buen ojo jaja! Enfilamos una calle de tiendas, y sin duda, habíamos llegado al centro! La primera impresión fue que estábamos en otra ciudad completamente diferente, mucho más monumental. Llegamos a una plaza muy grande, dominada por el sol. La primera impresión de Gante A la derecha de la plaza teníamos la Catedral de San Bavon, la iglesia de San Nicolas y el Belfort. Enfrente una calle grande que llevaba hasta el puerto medieval, y a la izquierda un McDonald para flipar en colores! Ronald McDonald había elegido un edificio super chulo para poner su McDonald, como se nota que es un tío con clase! Peaso McDonald! Lo primero que hicimos fue ir hacia la derecha, para ver toda la zona monumental. Iglesia de San Nicolas, Belfort y Catedral Tanto la iglesia de San Nicolas como la Catedral eran bonitas, pero llega un punto en cualquier viaje en el que estás hasta los %&)=/%&$ de ver iglesias, pero aún así en conjunto formaban una zona muy bonita. Iglesia de San Nicolas Entre la iglesia y la catedral estaba la torre del Belfort, mucho más bonita que la de Brujas. La verdad es que esta zona era preciosa, todo a lo grande, llena de tranvías, muy limpio todo, y encima con un sol de escándalo! El Belfort Pasado el Belfort llegamos a la Catedral, que ya digo que no era gran cosa, pero al menos nos sirvió para coger perspectiva del Belfort y de la calle por la que habíamos venido xD Parte de atrás del Belfort Catedral de San Bavon Justo mientras estábamos echando estas fotos de aquí arriba, nos pasó una de esas cosas desconcertantes que de vez en cuando pasan en un viaje... estamos tan tranquilos haciendo el canelo, como siempre, que si ponte tú para la foto, que si me pongo yo, etc., cuando de repente se nos acercan dos chicas, ataviadas con chalecos reflectantes, las dos iguales, y nos preguntan que si nos pueden echar una foto... nosotros las miramos con cara de Jaén, pero bueno, como sabemos que esta gente no vive de noche, suponemos que tienen que aprovechar el día al máximo xD Así que nada, posamos, pero las colegas nos dicen que no, que tiene que ser dándonos un beso. Ahora la cara no es de Jaén, es de Lepe xD ¿Pero las pervertidas estas que quieren? En ese momento no estuve rápido, porque les tenía que haber dicho que primero entre ellas y luego ya se lo daba yo a mi novia jajaja pero supongo que estabamos tan perplejos que obedecimos sin pensar mucho xD Así que nada, nos echaron la foto y desaparecieron... a saber dónde estará esa foto ahora, y para qué se uso... jajajaja! Todavía estupefactos, pusimos rumbo al Graslei, el antiguo puerto medieval Por el camino pasamos por el Ayuntamiento, que era realmente curioso, porque estaba hecho en 2 estilos totalmente diferentes, y de repente, de una ventana a otra parecía que era otro edificio, pero no... "estos belgas... están locos", diría Obelix Ayuntamiento
  4. Ya con las fuerzas repuestas (y de qué forma! ) seguimos recorriendo la ciudad, primero porque tocaba, y segundo porque era la única forma de no acabar con un miembro amputado por congelación xD Después de la comilona, el siguiente objetivo era acercarnos al famoso sitio desde donde todo cristo echa las fotos de Brujas, y nosotros no íbamos a ser menos! El sitio se llama Rozenhoedkaai, pero no me pidáis que os lo pronuncie porque yo creo que ni ellos saben xD Y la facilidad para recordar su nombre es inversamente proporcional a la de recordar el lugar, porque es sencillamente genial! Y los que dicen que es de postal no les falta razón. Sentarte en el poyete habilitado para tal fin xD y contemplar el canal pasando por debajo de un puentecito precioso, haciendo una curva justo en un embarcadero y adentrándose hacia el norte, con el Belfort al fondo… precioso! Nos echamos mil millones de fotos: juntos, por separado, repítela por si acaso, ahora quítate que no quiero que salga nadie, ahora dale la cámara a aquel guiri para que nos haga una foto, compruebas la foto, la borras… pruebas con otro guiri… y así hasta que hasta que encuentras a alguien que realmente entiende que lo bonito del sitio no es suelo! Mi Marisa en Rozenhoedkaai No sé cuántas veces pudimos pedir esta foto jajaja Yo no es que me considere un fotógrafo espectacular, hago mis fotillos, como todo el mundo, pero es que lo de encontrar a alguien que te haga una foto durante un viaje da miedo… muchas veces ves pasar a la gente, descartándola, bien por edad, bien porque van echando fotos con la cámara del móvil, o bien porque son de los que se piensan que el flash de su cámara es capaz de iluminar una plaza entera… estos son los mejores, sin duda xD Total, que me enreo, que cuando creo que ya tengo suficientes fotos del lugar en cuestión, reemprendemos la marcha Este era uno de los sitios al que había que volver cuando anocheciera, sin duda! Al planificar el viaje desde mi casa, teníamos previsto coger una de las barquitas que van recorriendo los canales, pero luego allí nos dio pereza, porque hacía frío, de vez en cuando llovía, y quizás no lo íbamos a disfrutar, así que decidimos que si luego nos sobraba tiempo durante la tarde, pues lo dedicaríamos a perdernos, que es como realmente se conoce una ciudad! Del extremo noreste de la Marktplatz sale una callecita que conecta directamente con la plaza del Burg, otra preciosa plaza donde se encuentran el ayuntamiento y la Basílica de la Santa Sangre. La plaza es muy bonita, aunque no tanto como la Marktplatz. La Basílica de la Santa Sangre no se nos pasó de milagro, porque mira que la tienen escondía! Ahí en una esquinilla de la plaza, sin hacer mucho ruido Aunque le delata esa fachada que le hace parece que está chamuscada. La Basílica de la Santa Sangre, ahí chamuscadita en una esquina Entramos, sobre todo porque queremos ver la reliquia que conserva en el interior, y que da nombre a la Basílica. No soy religioso, pero sí morboso, así que eso de ver la sangre de cristo y que no sepa a vino me producía curiosidad. Por desgracia cuando estamos buscando la reliquia dentro, nos echan porque es la hora de cerrar, pero por dios (nunca mejor dicho!) si es super pronto! Ay estos belgas, qué aburridos son! Recuerdo ver una cosa en un tarro, pero no sé si sería eso, además de que estaba bastante mal señalizado, así que nada, nos quedamos con las ganas… El ayuntamiento también es muy bonito: Al lado del ayuntamiento, hay un arco, que conduce a un callejón, llamado el callejón del Burro Ciego, y que es una de las entradas más antiguas a la ciudad. Arco que da acceso al Callejón del Burro Ciego Este callejón comunicaba la plaza del Burg con el Vismarkt, que no es otra cosa que el mercado del pescado, ¿os suena? Sí, yo en ese momento también até cabos (aunque claro, mi novia dirá que ella los ató antes que yo… ), en ese momento entendí por qué nos venía ese olor tan característico mientras comíamos nuestro romántico bocata, y no era otro que porque allí llevaba oliendo a pescado desde el siglo XIII, que no ayer ni hoy no, 700 años oliendo a pescado, divino jajaja! Callejón del Burro Ciego Así que nada, “visitamos” el Vismarkt por segunda vez, entre risas, evidentemente xD No me quiero olvidar del callejón, porque es uno de los sitios más bonitos de Brujas, ya que termina en otro de esos puentecitos de ensueño, con un embarcadero pequeñito a un lado, y al otro, el canal perdiéndose a lo lejos… Vista a un lado del callejón... ...y al otro Desde el Vismarkt volvimos hacia Rozenhoedkaai, pasando por una zona muy chula llena de bares, con sus terracitas y llena de puestecitos callejeros, donde una amable mujer nos contó cómo había tallado en la piedra la lámina que estábamos mirando. Evidentemente, lo más que oíamos era farfullar, pero la mujer puso tantas ganas que se lo agradecimos, y no la compramos porque no teníamos billetes de 100 sueltos! xD Placita llena de terrazas y puestecitos En una segunda visita a Rozenhoedkaai (luego vendrían más), descubrimos que había gente asomada como a un saliente del canal, justo enfrente de nosotros. Un gallifonte para el que lo encuentre! No sabíamos si sería la terraza de algún bar pijo, pero estábamos dispuestos a comprobarlo, pues las vistas desde ahí tenían que ser cojonudas! Así que enfilamos la calle principal que lleva a la Marktplatz desde el sur, y un poquito antes de llegar hay un callejoncito que termina en una terraza que es, sencillamente, increíble! No sólo por las vistas, sino porque tomarte algo en esa miniterraza debe ser acojonante. Luego ya las vistas se salían, porque permitían ver como a esa altura el canal se bifurcaba, mientras las barcas llenas de gente pasaban por debajo de los puentes, buah! era una pasada! Vistas desde la terraza Era media tarde, y ya habíamos visto todo lo turístico, y eso que no habíamos corrido, pero es que Brujas es enanísima! Así que como teníamos entendido que la zona norte era bonita, decidimos pasar lo que quedaba de tarde, hasta que se fuese la luz, perdiéndonos por aquella zona sin un rumbo fijo. Lo primero que vimos fue una chocolatería para los pinipons que nos hizo mucha gracia Tras la foto absurda seguimos hacia el norte. Conforme íbamos avanzando íbamos descubriendo que aquello era lo menos turístico de la ciudad, y por esa misma razón, lo más auténtico. Seguía habiendo infinidad de canales, pero esta vez, a la orilla de estos, había patios que pertenecían a casas de flipar, casas donde vivía gente, gente pobre, sin duda, porque para vivir en ese sitio… cago en la mar! Cuando encontrábamos un canal, lo que hacíamos era ir recorriéndolo por su ladera, descubriendo más puentes y más casitas, y flipando por cómo vivía esa gente. Encima las nubes habían dejado paso a un sol magnífico! Patio al borde de un canal Además, pasamos del superpoblado centro, a esta zona que era increíblemente tranquila, y que además tenía los canales mucho más bonitos que los del centro, sencillamente por eso, porque eran más auténticos. Más casitas con sus patios pijos Estuvimos un par de horas perdiéndonos por la ciudad, y fue uno de los mejores momentos del viaje, sentir que nos habíamos alejado de todo el mundo, y estábamos conociendo una parte de la ciudad que la gente no visita, y que era, si cabe, más bonita. Un canal cualquiera El sol se estaba ocultado, así que decidimos volver al centro. Eran sobre las 7 y algo de la tarde para cuando llegamos, y estaba empezando a llover, así que era hora de adaptarse al horario local, y más tarde nos daríamos cuenta de que hicimos bien. Buscamos una pizzeria y nos pegamos una buena comilona. Para cuando salimos había dejado de llover, y ya estaba anocheciendo. Queríamos que se hiciera noche cerrada para echar fotos y conocer la ciudad de noche, que suponíamos que seguiría siendo preciosa… no nos equivocamos! Mientras anochecía nos sentamos a descansar. A pesar de que el concierto que había en la plaza estaba a punto de empezar, la plaza estaba casi vacía. Parecía que la gente había desaparecido, que todos los extras que estaban contratados para el decorado que es esta ciudad, habían terminado su jornada de trabajo y se habían encerrado en su casa. Era increíble, a estas horas en España la gente estaba echada en las calles, saliendo del trabajo o empezando con la cerveza, pero allí cuando la noche caía… Cuando por fin se hizo de noche, nos volvimos a patear el centro, pasando por los mismos sitios que habíamos disfrutado de día. El Ayuntamiento Sacamos nuestro super trípode, y nos echamos otras mil millones de fotos, porque el sitio lo merecía. Si Brujas es bonita de día, de noche no desmerece. En serio, es preciosa. Los reflejos en los canales, los puentes iluminados, las placitas llenas de luces, todo! Canal cerca del Callejón del Burro Ciego La ciudad cambiaba, pasaba del bullicio agobiante del día a la tranquilidad de la noche, y cada sitio que habíamos recorrido hacia unas horas, volvía a tener su encanto por la noche. Rozenhoedkaai de noche, increíble! Rozenhoedkaai desde el puente que lleva a la Marktplatz Cuando ya las fuerzas empezaban a flaquear, y encima había empezado a chispear de nuevo, decidimos que era hora de poner rumbo a Gante. Así que nos despedimos con pena de Brujas y nos encaminamos a la estación. Hicimos el recorrido inverso al hecho por la mañana, pasamos por los mismos sitios, pero a esa hora (serían las 22:00) la ciudad estaba muerta, los restaurantes cerrados, pero no que estuvieran cerrando y limpiando, sino que los camareros estaban ya sobaos en su casa. Parece mentira que esta gente pueda vivir así y llegue mentalmente sana a la vejez Justo antes de llegar a la estación volvimos a pasar por el Lago del Amor, y daba MIEDO! Tuvimos que pasar por una zona arbolada para salir del parque y no había ni una puñetera farola en 400 metros. Claro, como la gente se acuesta temprano, pues no saben lo que es la noche xD Lo importante es que llegamos sanos y salvos a la estación. Cogimos nuestras maletas de las consignas y en 15 minutillos escasos estábamos en Gante. El hotel estaba al ladito de la estación, además lo habíamos fichado cuando pasamos por Gante por la mañana, dirección Brujas, así que no hubo problema en encontrarlo. Cuando llegamos al hotel nos lo encontramos cerrado. Llamamos a una especie de megáfono y nos contesta una colega en un inglés belga muy extraño. No le entendemos ni papa, así que contestamos a todo “yes”. Al final paso de ella y me centro en decirle quienes somos en alemán xD La tía se emociona y empieza a hablarme en flamenco-reggeaton, momento en el que me doy cuenta de que mi alemán sirve para adornar la pared de mi cuarto Tras un rato de casquera en aleminglish suelta algo parecido a “voy a abriros” Tarda unos minutos en llegar y mientras tanto las pasamos canutas, porque llueve y estamos a la intemperie, con las maletas a cuestas y cansados, con unas ganas de pillar la cama que no eran ni normales. Al fin la espera acaba y la artista aparece. Nos cuenta una milonga a la cual no presto atención y nos dirige a nuestra habitación. La verdad es que está muy bien, es muy grande, con sillones, terraza, jacuzzi… y por 65 euros! De lo que pasó después no me acuerdo muy bien, yo sé que entré en estado comatoso al instante, y para cuando recobré la consciencia… ya era de día! Pero eso ya pertenece al siguiente capítulo, donde conocimos a la sorprendente Gante!
  5. SÁBADO, 5 DE ABRIL DE 2008: BRUSELAS - BRUJAS - GANTE Nos levantamos tempranito, como todas las mañanas mientras uno está de viaje, que cada segundo cuenta! Además, el día 5 de Abril era un día especial, hacíamos 6 años y había que aprovecharlo a tope Cuando me puse a planificar el viaje, una cosa tenía clara desde el principio, y era que el día de nuestro aniversario teníamos que pasarlo en Brujas, los motivos sobran no? Aysss, soy un moñas jajaja xD Total, que nos levantamos como pudimos xD y nos fuimos directos a la Centraal Station, que estaba tan céntrica como su propio nombre indica, y como el hotel, ya de paso xD Llegamos a la estación y compramos los billetes a Brujas, que nos costaron 12 euros por persona. En Bélgica pasa una cosa curiosa, los billetes de tren los fines de semana son más baratos, todo un chollo! El trayecto se nos hizo muy corto porque realmente era muy corto En escasos 45 minutos ya estábamos en la famosísima Brujas! Lo primero, nada más llegar a la estación, era buscar unas consignas donde dejar las maletas. Afortunadamente estábamos en un país de recursos y las consignas eran super pijas, con lector de código de barras para abrirlas, se ve que esta gente no sabe lo que es un candao, y yo que me alegro xD El siguiente paso era encontrar un espejo para que yo pudiera montar el show mientras me ponía las lentillas... que las llevo desde los 13 años y todavía necesito un espejo para ponérmelas, habilidoso que es uno jaja menos mal que me vale cualquier espejo, como el de un fotomatón, como fue el caso xD Compramos un mapa de la ciudad por 50 centimos, y ya estábamos preparados y listos para conocer Brujas! Nada más salir de la estación nos damos cuenta de que chispea, por primera vez desde que pisamos suelo belga. Pero es eso, chispear, nada grave, así que cruzamos la calle nada más salir de la estación y llegamos al Minnewaterpark, mundialmente conocido en mi casa como el Parque del Agua Mineral xD Desde luego, agua tiene, de eso no hay duda xD Justo antes de llegar al parque cruzamos un puentecito donde está la Torre Polvorín, del siglo XIV, que controla las compuertas de los canales de la ciudad. Ya en el parque, al instante nos damos cuenta de por qué se le llama el Lago del Amor. Es un sitio sencillamente precioso, con un puentecito que cruza el lago, todo increíblemente verde, con casitas bajitas a los lados, y esa arquitectura tan típica del Benelux, y a la que los profanos no estamos acostumbrados El con toda justicia llamado Lago del Amor Nos hicimos unas cuantas fotos sobre el puente y estuvimos un rato paseando por el resto del parque, que era una delicia, con pequeñas callecitas laberinticas, bordeando el lago lleno de cisnes, una pasada! Lástima que, aunque ya no llovía, sí que estaba un poco nublado, porque este sitio soleado tiene que ser más flipante aún! Paseando por el parque Tras un rato paseando atravesamos el parque y llegamos al Begijnhof, que es un patio precioso en mitad de un antiguo monasterio del siglo XIII. Tuvimos la suerte de visitarlo en una época en la que todo el patio estaba lleno de florecillas, de postal! En uno de los laterales del patio había una iglesia, la cual visitamos más por resguardarnos del frío que por otra cosa xD Patio del Begijnhof El Begijnhof desde el otro lado del patio Saliendo por el extremo norte del patio se llega a un arco que da a un puentecito que es una maravilla, de estos típicos a los que los lugareños estarán acostumbrados pero con los que yo me quedaba tonto cada vez que los veía. Uno de los muchos canales desde uno de los muchos puentecitos xD Nada más cruzar el puente entramos ya en callecitas más estrechas, con casitas bajas y bicis en las puertas. Estas callecitas me recordaban a las del barrio de los Pescadores de Bremen, aunque con mucho más encanto. Algunas eran bastante estrechas y daban para hacer fotos estúpidas, muy típicas nuestras xD Spiderwoman Tras un rato callejeando llegamos a una de las calles principales, en la que sólo cabía un coche, pero no dejaba de ser una calle principal, al menos en anchura xD Nuestro objetivo era la Iglesia de Nuestra Señora, del siglo XIII. Antes de llegar a ella cruzamos de nuevo otro puente que también era una preciosidad. A un lado del puente teníamos una parte del canal que se perdía en el horizonte, bordeado por casitas: Y al otro lado un embarcadero muy encantador Cruzamos el puente y llegamos a la iglesia, que además de ser bonita, tiene la única escultura de Miguel Angel que se encuentra fuera de Italia: Sale movida, pero menos es nada Justo enfrente de la iglesia está el Hospital de San Juan, del siglo XI. En el interior del hospital hay un patio muy bonito en el que no se oía ni una mosca. Ademas, en pleno Abril los árboles estaban floreciendo y estaban muy bonitos. Foto moña, pero es que hacíamos 6 años! Salimos del hospital y seguimos por la calle donde estaba la iglesia que habíamos visitado antes y llegamos a la catedral. La verdad es que es de las poquitas cosas que no merecen mucho la pena, además de que no hay ningún sitio decente desde donde echarle una mísera foto xD Catedral de San Salvador En una de las callecitas que salen de la plaza de la catedral encontramos la Bodega Lorena's, typical spanish jajaja! Si es que estando fuera vemos algo español y nos emocionamos! Con las fuerzas cargadas gracias a la españolada enfilamos la calle Steenstraat, que es la calle comercial que lleva hasta la preciosa Markt Platz! De camino a la Markt Platz, con el Belfort al fondo Llegamos a la plaza y de repente me entran unas ganas loooocas de asesinar a alguién, mi novia sale despavorida porque es la que estaba más cerca y me tiro toda la tarde persiguiendo gente cuchillo en mano, ¿el motivo? Había un puto concierto esa misma noche en la plaza y estaba toda llena de vallas, con un escenario en el mismo portón del Belfort, y juuuuustamente el día que nosotros vamos... que no había otro sabes! Que lo podían haber hecho el 1 de Enero, el 2 de Febrero, el 3 de Marzo o el 4 de Abril, pero no, lo tuvieron que hacer el día 5, para celebrar que nosotros llegábamos aaaargh! Creo que hay pocas cosas que odie tanto como ir a una ciudad y encontrarme un sitio al que me hace ilusión ir en obras, supongo que a todos los guiris les pasa lo mismo cada vez que van a ver la Sagrada Familia Luego ya hay casos como los de la embajada francesa en Praga, que dan ganas de invadir Francia cuando la ves, pero bueno, eso ya es de juzgado de guardia. Total, que me desvío xD Que llegamos a la plaza, y salvo ese imprevisto, la plaza es igual de bonita que como me la imaginaba, llena de gente, gótica hasta los ojos y preciosa, sin más. Mi debilidad son las plazas, qué le vamos a hacer, me encanta el bullicio, el suelo empedrado, los edificios majestuosos y la historia que las rodea, con sus ejecuciones y esas cosas tan bonitas que se hacían en ellas xD El extremo norte de la plaza está repletito de casitas pintorescas, de colores, que también me recordaron a las casas gremiales de la Markt Platz de Bremen. Casitas de colores En uno de los laterales está la Corte Provincial, un edificio gótico que es realmente bonito. Mi Marisa en el centro de la Markt Platz Y justico detrás del maravilloso escenario, el Belfort, o campanario, en spanish xD Nos armamos de valor y pagamos los 4 euros que cuesta la entrada para subir hasta lo alto (5 euros si no eres estudiante). Después de trillones de escalones llegamos hasta arriba, y nada más asomarnos, los escalones nos han parecido pocos, porque la vista es magnífica. La panorámica es espectacular, ver una ciudad así de encantadora, tan uniforme, llena de casitas preciosas, los canales, las plazas... La plaza del Burg, a la que más tarde iríamos La calle principal, con la catedral al fondo Embarcadero Un intento de sacar la Markt Plazt, pero no había forma, no había ángulo, qué le vamos a hacer xD Hace un frío que pela, así que después de millones de fotos decidimos que es hora de bajar antes de que perdamos un par de dedos... lo que no sabíamos es que ahora hacía calor comparao al frío que íbamos a pasar en un ratillo Cuando bajamos del Belfort el estómago nos empieza a rugir, así que decidimos buscar un romántico supermercado y comernos un romántico bocata en un romántico sitio de la romántica Brujas, en el mes de Abril... Nos compramos nuestro fiambre y nuestro pan, y buscamos un sitio acogedor donde resguardarnos del frío y de la lluvia. Hacía un frío que cortaba la respiración, y claro, sin respirar no se puede comer agusto xD Además, el fiambre lo acompañabamos de un enriquecedor olor a pescado que venía de no sabíamos dónde... pero no tardaríamos mucho en descubrirlo jajaja xD Os dejo una foto de nuestra romántica comida de los 6 años La foto no está trucada, aunque es incomprensible que ese bocata le entrase... Desde luego, no íbamos a olvidar nunca el festín que nos pegamos para celebrarlo jajaja hacía tanto calorcito que lo primero que hicimos nada más terminar es buscar una iglesia para calentarnos las manos en las benditas velas xDDD Todavía quedaba una tarde por delante para seguir conociendo Brujas, que esto no había hecho nada más que empezar...
  6. eeey gracias a todos por leerme! ojalá a alguno pueda servirle mi diario para planificar su viaje, de hecho ese es uno de los objetivos de contarle al mundo mi experiencia cuando viajo espero continuar pronto con el siguiente capítulo, que tiene tarea! porque Brujas es muuuuy bonita, así que no me quedó más remedio que echar muuuuchas fotillos
  7. Con las fuerzas repuestas, pusimos rumbo al Parlamento Europeo. Tras un ratillo andando, llegamos a algo parecido al Parlamento Europeo, pero aún no sigo muy convencido… Google Earth me dice que sí que fue eso, pero… seguro? es que nosotros veíamos ahí un edificio supermoderno acristalao al cual no le encontrábamos entrada, porque digo yo que tendrá puerta no? xD Tras intentos infructuosos de encontrar un sitio desde donde echar una buena foto, decidimos seguir nuestro camino. Para ello rodeamos el Parlamento, pasando por el parque que hay justo detrás, muy verde y con un lago bonito. Echamos unas fotillos y seguimos la ruta. Juro que no encontramos un sitio donde fotografiar el Parlamento! O el árbol es mu grande o mi Marisa mu pequeña… El lago con el Parlamento al fondo El siguiente objetivo era el parque del Cincuentenario. Por el camino pasamos por un barrio que estaba en fiestas, y en mitad de la plaza principal del barrio había cachivaches y coches locos, fue como estar en la feria de cualquiera pueblo español! jaja! Para cuando llegamos al Parque del Cincuentenario éramos dos desechos humanos, después de la caminata y de las 3 horas que habíamos dormido la noche anterior, así que cuando llegamos y vimos allí varios bancos fue como llegar al cielo y ver a San Pedro. Nos sentamos en uno de los bancos, intentamos reponer fuerzas, pero antes de que el batido llegara a la boca mi novia ya estaba durmiendo. Cansado, y sin nadie que me diera conversación, era presa fácil del sueño. Luché a muerte contra él, dando cabezazos como una bestia, y creo que no me dormí más de dos minutos xD La cabrona de mi novia durmiendo como un tronco y yo ahí protegiendo nuestros enseres con mi vida xD Cuando decidió despertarse proseguimos con el camino. Vimos la plaza, que era bonita, aunque era más bonito el parque donde nos habíamos quedado fritos. La plaza del Cincuentenario Detalles del Arco Cincuentenario Eran las 5 y algo de la tarde, una hora fenómena para ir a Heysel y ver el Atomium, entre otras cosas, así que buscamos la boca de metro y entramos. Es curioso lo de las tornas del metro, porque existir existen, pero están como elemento decorativo. Tú entras por la boca del metro y te encuentras a la derecha varios pipotes para picar el billete, ahí solitarios, marginados, ya que ni dios los usa, y menos los españoles! ¿Tornas? del metro No había ganas de liarla parda, así que aún así nosotros compramos nuestros billetes y los picamos como buenos samaritanos, que Murphy es un poco cabrón y aparece en cualquier momento… mejor tenerlo contento! Tras unos 20 minutillos en metro llegamos a Heysel, el barrio de las afueras donde está la residencia real y el Atomium. Cuando salimos de la boca de metro el cielo se empezó a despejar, lo que agradece un fotógrafo amateur como yo. Nada más salir del metro te encuentras el Atomium a lo lejos. A esa distancia parece poca cosa, pero cuando te acercas te das cuenta de que es un bicharraco imponente, de hecho en cada una de las bolas hay cosas distintas, desde un restaurante a una sala de juegos, o sea, que de pequeñas nada! El Atomium No es nada del otro mundo, pero a mi me gustó mucho, no sé, era curioso, y daba para hacer muchas fotos chorras xD Lo mejor de la foto es ver a mi novia retorciéndose para hacérmela xD Estuvimos haciendo tanto el canelo que cuando fuimos a ver mini-Europa lo acababan de cerrar Cerraban justo a las 18:00, y a esa hora llegamos nosotros, que ya es mala suerte! No es algo impagable, pero sí curioso, pero bueno, otra vez será… (va a ser que no xD). El Atomium desde la entrada de MiniEuropa Cerca del Atomium hay varias cosas de interés, entre ellas la residencia real y una págoda japonesa que había visto en Google Earth (dios mío, qué era de mi vida antes de Google Earth?). Toda la zona que hay entre el Atomium y la residencia real es inmensamente verde, está llena de gente, con campos de fútbol y mucho ambiente. Parque cercano al Atomium Lo recorrimos hasta llegar allí, pero dimos demasiada vuelta, así que para cuando llegamos ya casi se había ido la luz, además de estar bastante reventados. Nos hicimos varias fotillos frente a la residencia real y junto al monumento a Leopoldo I y nos volvimos para el Atomium. Monumento a Leopoldo I a lo lejos Me hace gracia lo de los reyes, no saben na… para qué van a vivir ellos entre el gentío en el Palacio Real pudiendo vivir en las afueras tranquilicos y sin que nadie los moleste… Cuando llegamos al Atomium todavía no había anochecido, y mi obsesión era esperar a que lo hiciese para que lo iluminaran, para desgracia de mi novia. Después de estar no sé ni cuánto tiempo esperando a que la puta luna saliera, desesperados y cansados decidimos emprender la vuelta el centro, contrariado porque me había encabezonado en verlo iluminado. Pasamos por una ciudad-centro comercial-cosa extraña que había de camino al metro y lo cogimos. Nada más arrancar el metro vimos como iluminaban el Atomium, yo me hice el harakiri y hasta aquí puedo contar, que habrá niños leyendo En na y menos estábamos de nuevo en la Grand Place. Eran las 8 y algo, así que decidimos pasarnos por el hotel a estirar las piernas. Es lo bueno de tener el hotel en el mismísimo centro, que no da pereza ir xD Estuvimos un ratejo tirados en la cama viendo una gala cutre en TVE Internacional y ya un poquito más descansados (no demasiado, eso sí xD) volvimos a la Grand Place. La zona donde teníamos el hotel era muy animada por la noche, llena de restaurantes, con terracitas en calles estrechas y camareros que te abordaban hasta que se daban cuenta de que eras un veinteañero sin un puto duro xD No nos íbamos a ir de Bruselas sin probar los gofres, así que decidimos ir a ver al maldito niño meon, y por el camino comprar un gofre en cualquier puesto callejero. Vimos al niño con su minipilila, nos echamos la foto guiri más típica de Bruselas, nos compramos nuestro gofre y nos fuimos a la Grand Place a disfrutarlo. Cutre-foto turistera La Grand Place es aún más bonita de noche, cuando está llena de gente, y ya saboreando un gofre es orgásmica Golosaaaaa! Cuando me pregunte si está gorda… ¿qué le digo?... amoooor Era viernes por la noche y había un ambiente genial. Nos comimos nuestros gofres más felices que una perdiz, y a mi me gustó tanto que me comí otro más xD Ojo avizor porque allí venden dos tipos de gofres, los normales que venden aquí en España, con su chocolate/nata/loquesea por encima, y por otro lado, los que llevan el condimento en el interior del gofre, que son los buenos, que digo buenos, son la puta ostia xD Después de los dos gofres no había hambre ni p’atrás, y era pronto para acostarse, así que nos fuimos a ver las Galerías St Hubert, que están al lado de la Grand Place. A mi me recordaron a las Victorio Emmanuel de Milán, sólo que con menos lujo y más ambiente. Del interior de las galerías salían unas calles super chulas llenas de restaurantes pequeñitos con mucho encante, y super-baratos, seguro xD Callecita de restaurantes Ya sólo me quedaba una cosa más por hacer antes de irme a mimir, plantar mi super-trípode y hacer unas fotillos a la Grand Place iluminada, sencillamente preciosa. Parece que estamos ahí copypasteaos jaja, pero nooo, estábamos allí, lo juro xD Ahora sí, la cama nos llamaba y nosotros le correspondimos como se merecía, con una buena dormilona. Mañana nos esperaba la romántica Brujas
  8. VIERNES, 4 DE ABRIL DE 2008: MADRID – BRUSELAS Dormimos escasas 3 horas, porque entre los nervios y el calor no pegamos mucho ojo. Para cuando nos despertamos Álvaro todavía seguía despierto… mae mía qué temprano era jaja! Total, que cogimos las maletas mientras nos quitábamos las legañas y pusimos rumbo a Barajas. Una vez allí, dejé que mi primo se orientara sólo en el aeropuerto, para que no se perdiera luego a la vuelta en el mega-aeropuerto de París Beauvois xD ayyy esta juventud, que se ahoga en un vaso de agua semi-vacío! Los 4 pasamos el control de seguridad sin incidentes y, curiosamente, nuestras puertas de embarque estaban pegadas también… así que nada, esperamos allí sentados hasta que los vimos partir, media hora antes que nosotros. Pasado ese rato, nos tocó a nosotros. Nos montamos en el avión, yo ilusionadísimo, mi novia de los nervios El vuelo cojonudo, puntual, como siempre que vuelo con Ryanair (todavía no me han pagado la comisión de Marzo, voy a tener que dejar de hablar bien de ellos ). Llegamos allí a las 8:30. La primera sensación nada más bajar del vuelo es que hace más frío que en el cumpleaños de Pingu, y más viniendo de la calurosa Madrid, o mejor aún, de la asfixiante Jaén. Pero bueno, al menos no llovía. Había que coger un bus hasta la Gare du Midi, al sur de Bruselas. Nos plantamos en la taquilla y uso mi super-inglés de Wisconsin para pedir dos billetes de ida y vuelta. Se ve que mi cara de español es fácilmente reconocible, porque el taquillero me habla en un perfecto castellano. Pienso: “coño con estos belgas, qué aplicados”, pero no, es que el colega era español, es lo que tiene… xD afortunadamente, más tarde pude hacer uso de mi inglés de Wisconsin en toda su plenitud xD Por si a alguién le interesa, ida y vuelta nos costó 20 euros por persona Nos montamos en el bus y en un ratillo nos plantamos en Midi. Lo primero, orientarse! Vamos por allí, noooo, por aquí, nooo, aquella calle de allí, ah sí, allí, o no? bueno, tú tira para allá… qué pone en ese cruce? ok, ok, por allí es! y sí, por allí es Echamos a andar con más hambre que las palomas de mi pueblo, así que paramos en el primer pseudo-supermercado que vemos y compramos un batido de chocolate en botella de cristal del que mi novia todavía se acuerda con cariño, verdad que sí? jajaja! 3 días nos duró el batido! y como pesaba el condenao… xD Lo de “pseudo-supermercado” lo digo porque todo el barrio que va desde Midi hasta casi la Grand Place es un barrio de inmigrantes con no demasiada buena pinta… me quedé con las ganas de volver de noche y ver qué ambientillo había xD Tras unos 20 minutillos andando llegamos al hotel, que estaba a 10 metros de la Grand Place, pero cuando digo 10 metros son 10 metros, sencillamente ESPECTACULAR! Hasta ahora yo siempre había ido a albergues en mis anteriores viajes mochileros, pero para un viaje con mi novia no me quería meter en antros, así que buscamos hoteles baratitos y andando! Pues el hotel era una auténtica pasada, céntrico, con TV LCD, reformado y muy acogedor. El hotel nos había salido hiper-barato porque en Bruselas los hoteles en fin de semana son un 50% más baratos que entre semana, debido a que es una ciudad de negocios Dejamos las maletas en la habitación y preparamos los pies para recorrernos Bruselas durante el día que teníamos por delante, que era mucho pues eran las 10 de la mañana. Así que lo primero que hicimos fue lo inevitable, ir a la maravillosa Grand Place, una de las plazas más bonitas que he visto en mi vida, sólo comparable con la que más tarde veríamos en Brujas, o con la Plaza Vieja de Praga. Estas plazas tienen un encanto increíble, con el suelo empedrado, los puestecitos callejeros, el ambiente en las calles, y luego esos edificios tan bonitos, como el ayuntamiento, el palacio de los Duques de Bravante, la Maison de Roi, o las casas gremiales, todo es bien bonito. La Maison du Roi, el edificio más bonito de la plaza Mi Marisa frente al ayuntamiento Además, justo en mitad de la plaza había un mercadillo de flores muy bonito. En fin, una pasada! Mercado de flores en la Grand Place Puestecitos frente a la Maison du Roi La pena es que estaba nublado, supongo que con sol la plaza es aún más espectacular. Marisa entre la marabunta de la Grand Place Entramos al ayuntamiento y pisamos el km 0, como buenos turistas, por aquello de volver, aunque más tarde descubrimos que Bruselas no es nada del otro mundo… Dentro del ayuntamiento nos encontramos a un figura que nos contó que Bruselas era el centro del universo, y que pisando el kilómetro 0 estábamos en un sitio poderosisisisimo Km 0 de Bruselas, de Bélgica, de Europa, y por supuesto, del mundo :DDD Ya habíamos visto lo más bonito de Bruselas, pero bueno, había que seguir con la ciudad, que al menos algo tenía. Nuestro siguiente destino fue el norte, dirección a la catedral de Saint Michel et Gudule. Mi primo me matará por esto, pero a mi me recordó a Notre Dame, sobre todo en la fachada, aunque luego los laterales de Notre Dame son infinitamente más bonitos, pero para mi gusto es innegable que un aire sí se dan. La catedral es bonita, pero acostumbrado a la de mi tierra… (por dios, que la hagan ya Patrimonio de la Humanidad!). Marisa en misa y replicando xD Lo mejor de la catedral eran unas tumbonas que había en una placita justo enfrente de la catedral, donde estuvimos haciendo el canelo un rato mientras descansábamos xD Puro placer… jaja Entramos dentro de la catedral, y sin ser excesivamente bonita, sí merecía al menos una visita, sobre todo por el altar y por unas vidrieras del Juicio Final que eran una pasada. Vidrieras del Juicio Final, en MAYUUUSCULAS Ahora empezaba lo bueno, había que ir subiendo poco a poco hasta llegar a la parte alta de la ciudad, donde se encuentra el Palacio de Justicia. Pasamos por la plaza de l’Albertine, desde donde pensábamos que había unas buenas vistas de la Grand Place. La putada fue que la plaza estaba en obras y lo único que se veían eran andamios, eso sí, andamios belgas, a que mola? xD Vistas desde la plaza de l’Albertine La plaza de l’Albertine está justo antes de llegar al Palacio Real, y toda esta zona es muy bonita. De camino al Palacio Real vimos alguna casa de flipar. Una casa cualquiera, si es que donde hay billetes… Y el Old England, que también era una pasada. Los edificios art-noveau no son lo mío, pero estos me gustaron bastante. Old England Al final de esta calle estaba el Palacio Real. Echamos un par de fotos desde la Plaza Real, y entramos al Parque de Bruselas, o Parque Real, que no nos pareció nada del otro mundo. La Plaza Real El Palacio Real era como todos los Palacios Reales, es que a mi me parecen todos iguales, ya sea el Buckingham Palace, el Palacio Real de Oslo, el de Estocolmo o el de Madrid. Pero vamos, que tampoco era feo, era simplemente, oooootro Palacio Real xD Haciendo el gamba delante de la choza de los reyes Volvimos sobre nuestros pasos y cogimos la Rue de la Régence, que es la calle que comunica el Palacio Real con el Palacio de Justicia. En mitad de la calle hay un iglesia gótica que es una auténtica pasada, se llama Notre Dame du Sablon. Nos echamos unas cuantas fotos y entramos a verla por dentro. Notre Dame du Sablon Allí descubrimos a la virgen más terrorífica que he visto en mi vida. No quiero chafaros el trauma, no voy a poner ni foto para que podáis dormir esta noche Al final de la calle está el Palacio de Justicia, una mole inmensamente grande e inmensamente fea. Justo allí hay un ascensor que comunica la parte alta de la ciudad con la parte baja, y desde donde hay una buena panorámica de la ciudad. Bien, ya tenemos un sitio desde donde echar buenas fotos de Bruselas, ahora solo hace falta embellecer Bruselas para que la foto sea bonita… difícil tarea xD Al menos desde allí se veía a la lo lejos el Atomium, nuestro destino para la tarde! El Atomium, visto desde casi mi casa De camino al Palacio de Justicia habíamos fichado un sitio superbarato para comer, así que retrocedimos y nos metimos unos espaguetis de órdago, eso sí, a las 13:00 de la tarde, integrándonos en el ambiente xD En nuestra defensa hay que decir que habíamos desayunado un triste batido de chocolate, el cual todavía seguía pululando en la mochila de mi novia xD
  9. JUEVES, 3 DE ABRIL DE 2008: JAÉN - MADRID Tras meses planificándolo, ya estaba todo listo, las maletas hechas, mi Opel Corsilla en la puerta, y 300 kilómetros de carretera por delante para un coche que tiene 15 años y más de 190.000 kilómetros. Por si fuera poco, lo más lejos que había llegado es a Torremolinos, y encima llevábamos acompañantes, pues justo ese fin de semana mi primo y su novia se iban a París, e iban a estar justo los mismos días que nosotros, haciendo coincidir hasta las horas de los vuelos, vamos, que ni a posta Así que nada, los 4 felices nos montamos en el coche y pusimos rumbo a Madrid. Tras unas 3 horas de viaje, contándonos nuestra vida, llegamos a Madrid, con el coche sorprendentemente frío, madre mía mi Corsilla, cuántas alegrías me ha dado! Los 4 artistazos, avituallándonos de camino a los Madriles... sí, teníamos trípode, pero nos dio pereza sacarlo xD Lo primero que hicimos fue buscar la casa del amigo donde íbamos a pasar la noche, ya que nuestros vuelos salían por la mañana muy tempranito, y este amigo no era ni más ni menos que el mismo con el que me había ido a mi Inter-air escasos meses antes (millones de gracias Alvarito, por ofrecernos tu casa y por aquel pedazo de viaje que nos marcamos!). Él todavía no estaba en casa, así que aparcamos el coche cerca y cogimos el metro hasta el Retiro, pues hacía una tarde de escándalo y nada mejor que descansar tirados en el césped para ir reservando fuerzas para el fin de semana que nos esperaba. Estuvimos allí un par de horitas, tiraos, observando a la gente, hablando de nuestras cosas, hasta que empezó a atardecer, momento en el que Álvaro ya estaba en casa, así que para allí que nos fuimos. Dejamos las maletas en su casa, y nos fuimos por ahí a cenar en cualquier lado. Al final acabamos en un VIPS, nos metimos una buena comilona, pues no sabíamos qué basuras íbamos a comer los siguientes 3 días. Cuando volvimos a la casa estuvimos mirando el tiempo que nos esperaba por aquellas tierras… diox! iba a nevar y granizar! jajaja menudos ilusos… Total, que nos fuimos a la cama tempranito, pues los vuelos salían sobre las 6 de la mañana, y para las 4 había que estar en Barajas, y para las 3 levantados Al día siguiente ya estaríamos volando!
  10. PRÓLOGO Todos los viajes tienen un comienzo, y algunos de ellos empiezan desde la insistencia. Hasta hace relativamente poco tiempo, viajar no me decía nada, había salido solo una vez de España, para ir a París, con 14 años, era un criajo y apenas tengo recuerdos del viaje. Hace unos 3 años mis padres dijeron de ir a Roma por vacaciones y fue un viaje que me gustó mucho, pero no fue hasta el año siguiente cuando fuimos a Londres, cuando de verdad me picó el gusanillo con esto de viajar, y desde entonces han caído muchos países, muchos bocatas y muchas anécdotas. Pasé por la fase del ansia, la cual completé cuando hice mi Inter-air ’07, convirtiendo una obsesión en una locura de la que me sentí super orgulloso, organizando yo solito un viaje de 2 semanas recorriendo Europa, cogiendo 8 aviones y viendo sitios fascinantes. Tras esto el ansia se convirtió en pasión, la que siento cada vez que planifico un viaje, haciendo que disfrute casi tanto con ello que con el viaje mismo. He tenido la fortuna de que siempre ha habido alguien dispuesto a compartir un viaje conmigo, siempre en pareja, y siempre distinto compañero. Lo bueno de esto es que la persona con la que compartes un viaje es muy probable que sea un amigo para toda la vida, pues compartes momentos que quedan para siempre. Y aquí estaba el problema, tras unos cuantos viajes, saltando de flor en flor, me empeciné en que el siguiente viaje lo quería hacer con mi novia, porque quería compartir con ella momentos que no se consiguen yendo a Torremolinos Al principio ella se resistió, porque viajar no es lo suyo, y tanto insistí tanto insistí, que acabé por no insistir más, y como aquel tópico famoso, cuando dejé de insistir, conseguí lo que buscaba! Y lo mejor de todo es que me lo propuso ella! Así que nada, con el “sí”, ahora quedaba lo más chulo: planificar el viaje! La duración estaba clara: un fin de semana, justo en el que hacíamos 6 años. El lugar: donde Ryanair nos llevara, como siempre Se barajó Escocia, Suiza, Amsterdam y Bélgica, y al final cayó ésta última. Y así fue como comenzó el viaje, por fin no uno mío, sino uno nuestro.
  11. yo estuve una mañana en Gante, y sí, merece muchísimo la pena, además de que todo está muy concentrado y en un ratillo te da tiempo a verlo casi todo
  12. te he leído desde el principio pero no había escrito hasta ahora, genial el diario! he ido a algunos de los sitios, lástima que en Bérgamo no me dio tiempo a ver nada porque tenía una pinta estupenda cuando estuve allí en serio, un placer leerte
  13. a mi Bremen me pareció una ciudad muy bonita, con una plaza preciosa y un puerto muy bonito, además el barrio de los pescadores es precioso, con callecitas estrechas adoquinadas... ahora eso sí, es muy pequeña, así que en un día te la ves
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