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  1. La entrada al castillo cuesta 8-9€ creo recordar, te recomiendo que la reserves por internet. Aunque te cueste un poco más (1€) no tendrás que hacer cola en las taquillas. Las reservas on-line se hacen en esta página; http://www.hohenschwangau.de/331.0.html A ver si después puedo colgar algunas fotos más de este día. Un saludo.
  2. Muchas gracias a todos los que siguen este diario, espero acabarlo lo antes posible, a ver si mañana puedo acabo el capítulo de Heidelberg. PD: Suvigo, si vas a hacer esta "zona" y quieres preguntarme algo, no lo dudes estaré encantado de responderte. Por cierto yo también sigo tu diario. Un saludo a todos.
  3. Capítulo octavo; El castillo del Rey loco y el lago del cisne. El día 17 de julio para no variar volvió a amanecer soleado y con calor y como en los días precedentes nos acercamos a los 30º durante el día. Las dos noches que íbamos a pasar en el hostal tenían incluido el desayuno, así que bajamos a la zona del restaurante para llenar nuestros estómagos. Recuerdo que desayunamos muy bien, a parte de los típicos cereales, embutido, leche, zumo…también había la posibilidad de pedir cosas de cocina; huevos, bacon, salchichas, chocolate a la taza…todo un lujo que había que aprovechar, pero como siempre y sin demasiado tiempo para desayunar salimos corriendo para la estación de Augsburg para no perder el tren que teníamos programado coger. Finalmente pudimos coger el tren de las 9:03 que nos dejó en Füssen a las 10:55. Cerca de la estación compramos unos bocadillos para comer más tarde arriba y nos dirigimos hacía las taquillas. Vista del entorno del castillo de Neuschwanstein. La entrada al castillo de Neuschwanstein obra cumbre de Luis II de Baviera (Rey loco) la había reservado con antelación por internet, así que al llegar a la zona de las taquillas no tuvimos que hacer cola, ya que la ventanilla de recogida de entradas on-line estaba vacía. Teníamos reservada la visita a las 11:50 así que pronto emprendimos el camino de subida al castillo, unos 20-25 minutos de buenas rampas. Decir que la zona de Füssen y alrededores es muy bonita, por un lado tienes el pueblo con sus callejuelas, los dos castillos, los lagos cercanos y los Alpes alemanes lindando con el Tirol austríaco. Nosotros empezamos por el Castillo, la visita dura unos 20 minutos y se visitan la mayoría de estancias del mismo. La visita es digna de realizar, pero el castillo y los alrededores son mucho más espectaculares. Al terminar de ver el castillo nos dirigimos hacía el famoso puente (no recomendado para personas con vértigo, jeje) para contemplar las magníficas vistas y hacernos la foto de rigor. Puente Marienbruck. Foto del castillo desde el puente Marienbruck. Ese día teníamos planeado pasarlo entero allí, así que siguiendo las indicaciones empezamos una excursión por las montañas y ríos cercanos. Estuvimos cerca de 3-4 horas caminando, compartiendo camino con otros excursionistas, con un sol de justicia y con susto incluido, una serpiente que se cruzó a nuestro paso. Durante el camino paramos en la orilla del río a comer los bocadillos que habíamos comprado bajo, no faltó el mini baño de rigor y el descanso en su orilla, mojar las piernas con el agua helada después de unas horas caminando es lo mejor para evitar sobrecargas. Durante la travesía. Lago del cisne. Y una vez más rojos cual gambas alemanas en Benidorm nos dispusimos a bajar al pueblo para comprar algo de merienda y de cena. La compra la hicimos en un supermercado grande que hay en el centro de la ciudad, paseamos un rato por sus callejuelas hasta las 18:05 hora en la que cogimos un tren que nos dejó en Augsburg a las 19:57. Y ese día acabó, con una reconfortante ducha, una copiosa cena y un rato de tele hasta que cerca de las 23h acabé durmiéndome. Ya había dejado preparada el macuto para el día siguiente, ya que el despertador iba a sonar temprano. Como siempre al día siguiente nos esperaba un tren y una ciudad; Heidelberg.
  4. Capítulo séptimo; La agradable Munich. Dejamos Austria tras los raíles y nos adentramos en Alemania la mañana del 16 de julio, lo primero que hicimos ese día fue estrenar una guía de Alemania (que nos fue muy útil durante todo el viaje), dejar las cosas en la consigna y andar con lo imprescindible. La estación está en el centro, muy accesible a los principales lugares de interés, tras pocos minutos, después de haber pasado por el palacio de justicia llegamos a la puerta de la ciudad (Karls tor) y la fuente que la precede, a partir de ese punto empieza la parte peatonal en las calles Neuhauser y Kaufinger, a lo largo de ellas vimos primero la catedral y más tarde llegamos a la famosa Marienplatz donde había un gran ambiente. Eran casi las 12 de la mañana y la gente estaba esperando ver en acción al carrillón del ayuntamiento. Esperamos unos minutos y la batalla comenzó, durante un par de minutos en la parte alta del carrillón caballeros a caballo lucharon hasta que uno de ellos venció, mientras en la parte baja personajes con las ropas típicas de Baviera bailaban. Marienplatz y su carrillón. Andando hacia el norte en muy poco tiempo llegamos a la plaza donde está la München Residenz y la Ópera, a partir de ahí y siguiendo hacia el norte nos encontramos con un espectacular mercado-festival de domingo que recorría la avenida Ludwing. No tardamos mucho en saborear nuestra primera bradswurt con pommes frites, no era todavía la una del mediodía y es que el efecto cambio de horario se hace notar. Espectáculo en el festival. Típica bradswurt de Munich. Munich es una de esas ciudades agradables de visitar, muy accesible para el peatón y con grandes zonas verdes. Una de esas zonas verdes es el Englisch Garten un parque espectacularmente grande que medio Munich utiliza para pasar los domingos de verano tomando el sol y bañándose en el río. Como nota curiosa, al principio del río el agua baja con fuerza y hace olas, así que había decenas de surfistas haciendo auténticas cabriolas sobre la tabla. Surfeando en el Englisch Garten. Pasamos el resto de la tarde paseando por el parque, visitando el festival y callejeando por las calles del centro de la ciudad hasta que a eso de las 18 cogimos un tren con destino a Augsburg, nuestra base para las siguientes dos noches. Aquella noche pudimos disfrutar de un rato de Televisión ya que la habitación que habíamos reservado disponía de ella, viendo la BBC y la CNN nos quedamos dormidos…al día siguiente nos esperaba Füssen y sus preciosos castillos…
  5. Buenas a todos después de mucho tiempo. Un año más tarde voy a retomar el diario, a ver si antes del 29 de diciembre (me voy a Suiza a pasar fin de año) puedo escribir los capítulos de Munich y Füssen. Un saludo a todos.
  6. Capítulo sexto; Mozart y la mujer barbuda. Día 15 de julio, llegamos sobre las 11 de la mañana a Salzburgo, con las indicaciones de la reserva nos plantamos en unos 10 minutos en el albergue (Yoho de Salzburgo) situado en un punto intermedio entre la estación y el centro histórico, perfecto para un mochilero. Después de hacer el pertinente check-in vemos que nuestra habitación está en el tercer piso, pues vamos a buscar el ascensor…no había ascensor por ninguna parte. Tres señores pisos cargados con los macutos, las sabanas y las toallas al más puro estilo porteador del Everest. Abrimos la habitación y nos recibe una simpática brasileña, el y su novio iban a ser nuestros compañero de habitación. Después de las respectivas presentaciones y acomodamiento aquí no hay tiempo para dormirse, mochila pequeña con lo imprescindible y a andar. Durante esa mañana vimos los jardines de Meribell, la casa donde nació Mozart y la casa donde vivió, solo merece la pena la segunda, es un museo más interesante y además con audífono. Después cruzamos el río y compramos en el mercado algo para comer, comimos tranquilamente cerca del río, me acuerdo que mientras comíamos se acercó la mujer barbuda de Salzburgo y me empezó a comer la cabeza en alemán mientras miraba con ojos de loba la comida, había que verla; una mujer de unos 60 años con una barba impresionante, con la bata de estar por casa y diciéndome de todo en alemán, vaya plan. Yo como siempre lo solucioné con un: “déjame comer tranquilo coño” se ve que la susodicha era ya conocida y un transeúnte le dijo que se alejara y nos dejara en paz. Vista del centro y del castillo de Salzburgo. Después de reírnos un rato de la anécdota nos dispusimos a conocer el centro, andamos por las calles hasta llegar a la catedral, que me gustó bastante, el centro de Salzburgo tiene su encanto. Escaleras, rampas y cuestas hasta llegar al castillo que vigila la ciudad, desde arriba hay una vista muy bonita de la ciudad y sus alrededores. A la bajada nos encontramos con un grupo que no sabíamos a donde iba y decidimos seguirles, en menos de 5 minutos nos plantamos en un cementerio muy antiguo y digno de visita, esta en la zona alta del centro, pegado al castillo. Vista de la catedral y alrededores desde el castillo. Calle céntrica de Salzburgo. Después de rondar y rondar por el centro de Salzburgo compramos la cena en un restaurante de comida rápida y el desayuno en un supermercado y para el albergue, cuando llegamos allí sobre las 8 cenamos en compañía de la pareja brasileña, (de Sao Paulo); compartimos viajes, anécdotas y fotos ellos salían a las 6 de la mañana siguiente así que nos despedimos de ellos y nos bajamos un rato haber que se cocía por los bajos del albergue. Allí pude entrar en Internet y comprobar que había empezado una guerra en el Líbano y que ¡había aprobado las 6 asignaturas de junio! oh yeah. Subimos, entramos sigilosamente a la habitación para no molestar a nuestros compañeros y nos acostamos despidiéndonos de Salzburgo y pensando en nuestro próximo destino…Munich.
  7. Pues si, soy de Elche. Yo tampoco sabía que había una alicantina por aquí. GRACIAS POR SEGUIR EL DIARIO!! UN SALUDO El alojamiento era una pensión con unas 15 habitaciones. La nuestra era una doble con lavabo y con balcón, llevaba icluido el desayuno y nos salió por 20€. La pensión se llama Breakfast pension Seethaler, está muy bien situada y la chica que lo lleva es muy agradable. Pasar allí la noche está muy bien el pueblo tiene mucho encanto de noche y además ver amenecer alli no tiene precio. La foto del amanecer es desde el balcón de la habitación. UN SALUDO
  8. Capítulo quinto: El sentido de la palabra paz… Salimos de Viena (Westabahnhof) a las 11:34 dos horas antes de lo previsto. Tras hacer el cambio de tren en la estación de Attnang-Puchheim nos adentramos en la región de Salkammergut en una zona verde y montañosa que cada kilómetro que recorríamos prometía más. Después de 2 días en Viena de calor sofocante el tiempo nos dio una tregua, y escuchamos camino de Hallstatt el ruido de las tormentas chocando con la montaña. Aquel trayecto lo recuerdo como el más impresionante y relajante del viaje; el vagón vacío, alrededor montañas, naturaleza, el lago, el ruido de la lluvia golpeando las hojas, y un silencio que solo rompía el paso del tren. Por fin llegamos al final del trayecto que llevaba a la parada de Hallstatt junto al embarcadero. Tengo que decir que sobre Hallstatt tenía unas expectativas muy altas, pero al llegar al embarcadero y hacer una vista panorámica del lugar, todas mis expectativas quedaron superadas, Hallstatt es un lugar increíble, lleno de tranquilidad, (no te encuentras apenas turistas), donde todavía se oye el silencio, un rincón escondido del resto donde realmente se respira paz. Para acabar de hacerlo más increíble, la única forma de llegar es en barco (2€), una auténtica experiencia verte en medio del lago Hallstättersee rodeado de montañas camino de un pueblo que parece surgir del mismo agua. Foto desde el embarcadero. En el barco en el lago Hallstättersee Al llegar al pueblo preguntamos y pronto encontramos el alojamiento, muy bien situado, limpio, y con una huésped muy agradable, con un balcón con unas vistas espectaculares al lago, totalmente recomendable. No tardamos más de 2 minutos en dejar el macuto y fuimos raudos a conocer el lugar. Nos pateamos todo el pueblo (que se extiende a lo largo del lago) y los alrededores durante más de 3 horas hasta que a eso de las 8 el hambre apretó. En la plaza del pueblo hay un restaurante donde sirven comida del lugar y no es muy caro, recuerdo que pedí un pescado que estaba buenísimo. En medio de la nada. El pueblo, con la iglesia protestante al fondo. Con el estómago lleno nos fuimos a la habitación para escribir un postal a amigos y familiares y es que el lugar bien lo merecía. Cuando anocheció y nos asomamos al balcón no tuvimos más remedio que salir a dar una vuelta de nuevo (por primera vez en manga larga, hacia bastante fresco, un respiro en la ola de calor que en julio recorría Europa), el pueblo por la noche es precioso, además se podía ver una barca muy pequeña en medio del lago solo iluminada por un pequeño farolillo. Aprovechamos la salida para acercarnos al embarcadero a ver que barco salía primero la mañana siguiente, recuerdo que el horario nos venía muy bien, nos dejaba en la estación menos de 10 minutos antes de la salida del tren hacia el próximo destino. La mañana siguiente nos levantamos bastante temprano (sobre las 7) y el día amaneció encantador con una niebla que bordeaba la montaña y amenazaba con bajar hacia el lago. Amanecer del último día. Nos duchamos y desayunamos y tras despedirnos de la Huésped y su hijo encantador nos dirigimos hacia el embarcadero. De camino a la estación en el barco a pesar del sueño, abrí bien los ojos para despedirme de aquel lugar y para darme cuenta de que esa no iba a ser la última vez que viera todo aquello, volveré seguro, y más pronto que tarde. Pero en un interrail las cosas son así, unos trenes vienen y otros se van y el que viene siempre lo hace lleno de ilusión. Para el próximo capítulo….¿os suena Mozart?...
  9. Después de mucho tiempo me decido a continuar con mi diario, ahora que el tiempo me lo permite de nuevo. UN SALUDO Capítulo cuarto: Viena, ciudad imperial. Llegamos a Viena a las 8 de la mañana después de una noche de viaje en una habitación con 6 literas, que afortunadamente solo 4 se ocuparon. Compartimos noche con tormenta incluida con una coreana y una canadiense que viajaban solas, cuando les dijimos que éramos de España respondieron con una amplia sonrisa y un: “Oh, very beautiful”, a veces no sabemos valorar lo que tenemos cerca. Al llegar a la estación compramos un mapa y nos dispusimos a buscar el alojamiento, cogimos el metro y no tardamos mucho en encontrarlo, una residencia de estudiantes que en verano se convierte en albergue muy bien situada; a menos de 10 minutos andando del palacio de Hofburg. Después de un rato de ducha y descanso salimos a conocer Viena con un sol de justicia y 31º. El primer día visitamos el palacio de Hofburg con las estancias reales y el museo de Sisi, el parlamento, y el palacio de Schonbrunn (el palacio de verano) una auténtica maravilla con unos jardines preciosos y unas bonitas vistas de la cuidad. Palacio de Schonbrunn Glorieta del Palacio de Schonbrunn A la vuelta del palacio nos pasamos por el parque (que ahora no me acuerdo como se llama) donde están los monumentos a Strauss y Schubert. Allí mismo encontramos una buena sombra en el césped para descansar las piernas, mucha gente alrededor tomaba el sol. Ese mismo día nos ofrecieron unas entradas para un concierto de opera en el Palacio de Hofburg, (25€) barajamos las diferentes alternativas y al final nos decidimos por ésta así que compramos un par de entradas para la noche siguiente y nos fuimos al albergue, me dormí antes de las 22:30, todo un record para mi, desde la época del colegio que no me dormía tan pronto, pero es que las noches en nocturno pasan factura. Monumento en el Parlamento austríaco. La mañana la dedicamos a visitar la Opera, la iglesia de San Carlos de Borromeo y el museo Beldevere donde hay obras importantes entre las que destacan El Napoleón de David y la colección de Klimt con el famoso beso de Klimt como estrella. El calor también nos acompaño el 2º día, andábamos buscando la sombra de un lado a otro y las botellas de agua caían como churros (¡sin gas por favor¡). Por la tarde estuvimos paseando por los alrededores de Stephanplazt donde se encuentra la catedral de San Esteban y visité la Biblioteca Nacional de Austria un lugar increíble lleno de bustos, frescos, libros y silencio, totalmente recomendable. La opera empezaba a las 20:00, pero el chico nos dijo que estuviéramos a las 19:30 si queríamos coger un buen sitio y así lo hicimos nos retiramos sobre las 18 al albergue nos duchamos y a las 19:30 nos plantamos en el Palacio de Hofburg. El espectáculo estuvo genial (operas de Strauss y Mozart), voces impresionantes, los instrumentos sonaban de lujo y además todo acompañado de un gran entretenimiento y un lugar especial como es el Palacio de Hofburg ,otra experiencia totalmente recomendable. Imagen durante el concierto Al salir nos dirigimos raudos al ayuntamiento donde había una feria de gastronomías del mundo, con el estómago vacío y después de un rato dando vueltas decidimos probar la cocina austriaca y nos sirvieron unos platos enormes con carne y verdura a la plancha, muy bueno. Había un gran ambiente y decidimos estar allí un rato hasta que las piernas dijeran basta, aquella noche descubrí una Viena diferente a la que había visto de día y que me gustó más incluso, Viena es una cuidad bonita de día y espectacular de noche. Esa misma noche y visto que nos había dado tiempo a ver todo lo que queríamos, decidimos adelantar nuestra salida de las 13:30 a las 11:30. Nos levantamos temprano para hacer una visita relámpago al Danubio y nos dirigimos hacia le estación camino del pueblo más bonito del mundo: Hallstatt…
  10. Yo te recomiendo el East Seven Berlin (estuve hace 3 semanas) está a 50 metros de la parada de Senefelderplatz, a dos paradas de metro de Alexanderplatz (15 minutos andando) y a una parada de la zona de marcha (10 minutos andando) Tambien tienes un Lidl en la misma calle. Tiene cocina, aseos muy limpios, jardín, y un muy buen ambiente, el mejor albergue de mi interrail. UN SALUDO
  11. Muchas garcias Wiki A ver si el domingo puedo escribir el cuarto capítulo. La camara es una Nikon Coolpix 7200 (7 megapixels) que me compré para el viaje y estoy muy contento con las fotos. UN SALUDO
  12. Capitulo tercero: Adiós Suiza; Berna y Lucerna El tercer día salimos desde Interlaken Ost a las 9 para llegar a Berna a las 10. Al salir del tren buscamos indicaciones para las consignas (4 CHF) donde cabían perfectamente el mochilón y la maleta de ruedecil.las. Lo siguiente fue buscar la oficina de información donde nos agenciamos un mapa que nos guió durante todo el día. Mención especial para Suiza, perderte es casi imposible ya que está todo perfectamente señalado y sobretodo las estaciones, un motivo más para que Suiza sea un país perfecto. Andando muy poco (La estación está en pleno centro) llegamos al reloj donde nos hicimos la foto pertinente para seguir el curso de la calle hasta el rio. Rio Aar a su paso por Berna. Pasando el puente están los famosos osos de Berna a los que hice un par de fotos y estuve observando un rato (me encantan los animales). Después nos compramos unos recuerdos en la tienda que hay al lado. La vuelta la realizamos por el margen del rio para después volver a subir otra vez a la parte más céntrica, dimos una vuelta por la animadas calles, comimos unas pizzas muy buenas y a eso de las 15h cogimos el tren dirección Lucerna. En menos de una hora nos plantamos en Lucerna, la primera impresión al salir de la estación ya fue buena, pero el resto de la visita superó nuestras expectativas. Cruzamos el puente y seguimos el margen del lago para después rodear la ciudad en busca de la muralla que la rodea, desde ésta se puede contemplar una vista preciosa de la cuidad y sus alrededores. Vista de Lucerna desde la muralla. Después bajamos a la parte más céntrica y recorrimos una a una toda sus calles (es una cuidad pequeña) para después hacer la oportuna visita a los puentes. Vista desde un puente de madera. Compramos la cena (unas ensaladas de pasta y unos dulces) en un supermercado y cenamos sentados al borde del lago hasta que unos minutos antes de que saliera el tren recogimos las maletas de la consigna parar coger el tren Lucerna-Zurich que nos servía de enlace para el nocturno Zurich-Viena. La visita a Suiza no podía acabar de otra manera, nos fuimos de Lucerna pensando en que no sería la última vez que pasearíamos por sus calles, sin duda la ciudad mediana más bonita que he visto, un bonito final para un país precioso.
  13. Gracias a todos por seguir éste diario, a partir de ahora tal vez vaya un poco más lento porque empiezo a trabajar hoy, pero pienso hacer dos capítulos por semana al menos. Me alegro de que os guste UN SALUDO
  14. Capítulo Segundo: Los Alpes suizos; pura naturaleza. A la mañana siguiente nos despertamos pasadas las 7 y nos dispusimos a coger un tren en dirección Interlaken con transbordo en Berna. La mayoría del viaje la pasamos pegados a la ventana viendo lo increíble que es éste pais, solo nos interrumpía un revisor que con un bon jour, un merci y una sonrisa de oreja a oreja nos hizo más agradable el viaje (que tomen nota los revisores de RENFE). Bordeando el lago Thun llegamos finalmente a Interlaken Ost nuestro campo base para las dos excursiones que teníamos previstas; Grindelwald Y Lauterbrunnen, después de 10 minutos andando llegamos a nuestro alojamiento, tras dejar los trastos salimos corriendo para la estación de nuevo para coger el primer tren que saliera para Grindelwald (12:20). Foto desde el tren, trayecto Interlaken-Grindelwald. Llegamos a nuestro primer destino a eso de la 1 y siguiendo las indicaciones realizamos una excursión que duró casi tres horas entre valles, bosques y gargantas. El lugar es absolutamente espectacular con un día soleado como el nuestro se pueden disfrutar de unas vistas increíbles que al alcanzan hasta el Top of Europe. Top of Europe desde Grindelwald. Sobre las 4 iniciamos la vuelta a Grindelwald donde compramos la cena y unas cerezas que nos comimos mientras esperábamos el tren. Lauterbrunnen está situado en un lugar excepcional, un valle rodeado de altas montañas y de cataratas, se respira una paz y un silencio que te deja impresionado. Vista de Lauterbrunnen y Top of Europe al fondo. Una vez allí realizamos dos mini-excursiones; la primera nos subió hasta un mirador con unas preciosas vistas y la segunda nos llevó a través de una gruta hasta la catarata, en la trayectoria del agua hacia el suelo. Tras un día agotador para las piernas, pero revitalizante para nuestras vistas llegamos a Interlaken , cenamos y nos sobamos sobre las 23:30.
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