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Dr. Strangelove

Relatos De Un Vagabundo

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Bueno, como prometí hace bastante voy a colgar mis historias x aquí. El nombre se lo pusieron mis amigos cuando leyeron esto por correo electrónico.

 

saluts

 

RELATOS DE UN VAGABUNDO

 

 

1 Vamos pa’llá

 

 

Tras unos días de tensión, miedo, alegría indescriptible y nervios, por fin me puse en camino. El primer paso era salir del país, para lo q tenía q ir al aeropuerto de Madriz.

 

Aunque siempre había pensado que eran poco prácticos, en el autobús pude utilizar mis conocimientos de cine japonés para hablar con mi compañera de asiento q era de Tokio, muy maja ella.

 

Tenía miedo de no llegar a tiempo al avión ya q tengo la mala costumbre de ir siempre con el tiempo justo, pero esta preocupación resultó irónica ya que el vuelo se retrasó cinco horas. Me recorrí cien veces el aeropuerto y como la comida era horrible decidí comprar turrón blando para subsistir.

 

Por fin en Praga compartí un taxi con un par de españoles q había conocido en el avión. Nos llevó un tipo llamado Jan bastante curioso. Vestía un peto horrible, medía cerca de dos metros y estoy seguro de que pesaba más de 150 kg, ; llevaba una coleta que le llegaba a mitad de espalda.

 

El primer contacto con Praga, recorriendo sus calles por la noche tuvo mucho encanto. El albergue estaba en un edifico enorme de aire comunista.

 

 

2 Praga y la gran pateada

 

 

Creo que no he andado tanto en toda mi vida. La ansiedad por conocer esta ciudad hizo que patease de lado a lado durante 13 horas casi sin parar. Disfruté como un niño, ante mí tenía una ciudad preciosa a la que conocer. Fui de parque a parque, de iglesia a monasterio y recorrí muchas de esas calles pintorescas que han dado fama a la ciudad.

 

Visité el castillo casi por obligación, estaba abarrotado de turistas como casi todo el centro así que en cuanto pude decidí tomar contacto con la maravillosa cerveza checa y huir hacia barrios más tranquilos.

 

Cuando ya era de noche estuve en un parque desde el que se podía ver toda la ciudad iluminada. Había un bar al aire libre lleno de velas y antorchas. A lo lejos se veían fuegos artificiales.

 

Tras un pequeño accidente ya que me despeñé por una ladera cayendo sobre no sé qué fruto asqueroso que me pringó entero, regresé al albergue intentando no utilizar el mapa... estuve cerca.

 

 

3 Kutna Hora o la triste historia de una ciudad q se viene abajo

 

 

Este pequeño pueblo vivió mejores tiempos ya que tenía una mina de plata de la que se extraía un tercio de la producción total de Europa. Cuando se agotó cesó la actividad dejando una enorme catedral y varios edificios interesantes, incluyendo una corte real de estilo italiano.

 

Más tarde visité el osario: en la cripta de una iglesia, un tipo decidió utilizar artísticamente huesos humanos e hizo un escudo, una lámpara y múltiples adornos, dando un resultado cuando menos llamativo.

 

En el tren que me devolvía a Praga comí pollo asado y cerveza a lo neandertal, la gente se quedó un poco pillada, pero me supieron a gloria.

 

Cuando llegué fui a los jardines de un palacio y a pasear por el belvedere, desde ambos hay bonitas vistas de la catedral y el castillo. Más tarde decidí ir al cementerio judío xa ver la tumba de Kafka, pero estaba cerrado así que me tuve que colar saltando el muro (no creo q fuese muy cara la multa x entrar fuera de hora y sin el gorrito judío).

 

Después fui al monte de Vyshegrad, cuna del nacionalismo checo, para dar una vuelta por el paseo que recorre las murallas del fuerte viendo anochecer: q maravilla. Como estaba animado también me colé en el cementerio en el q están enterradas las glorias del país, q está en ese mismo monte junto a una oscura iglesia neogótica. No encontré la tumba de Smetama xq era de noche, pero luego me di cuenta de que había pasado por su lado. Esta actitud no es muy normal, pero viajando solo, se te va un poco...

 

 

4 Ceskys – conocer Chequia y a los checos en profundidad

 

 

Los trenes por allá son de los de compartimentos, y pese a ser algo viejos para mí tienen mucho más encanto que los modernos (siempre y cuando no los compartas con alguien q huela realmente mal, q de todo hay en la viña del señor).

 

Partí temprano hacia Cesky Krumlov, un pueblo realmente bonito por sus pequeñas casas de colores, su emplazamiento entre los meandros de un río y su castillo, pero q también estaba lleno de gente.

 

Cuando me cansé de pasear me fui un rato a Cesky Budejovice, donde pude ver un ambiente más genuinamente checo y una plaza enorme; y más tarde a Tabor, otra ciudad notable.

 

Esta última tiene el nombre del monte mítico donde se transfiguró Cristo; fue fundada por Jan Zizka, el general tuerto que tiene un monumento ecuestre enorme en una pequeña colina de Praga a cuyos pies hay un museo militar con tanque y todo.

 

Tras un bonito paseo por sus callejuelas regresé a Praga para dar una vuelta de noche, sin apenas gente, por el castillo y el barrio de Mala Strana. Cuando ya estaba comiendo chocolate de la reserva xq pensaba q no iba a ver ningún sitio abierto para cenar, encontré una taberna en la q me puse morado mientras los lugareños veían el hockey sobre hielo. La carne en salsa y, x supuesto, la cerveza eran increíbles.

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5 Olomouc – la R. Checa no es solo Bohemia.

 

La ciudad de la última víctima del R. Zaragoza en la copa de la UEFA fue capital de Moravia. Tiene grandes plazas decoradas con bellos edificios y fuentes barrocas. También hay un par de iglesias destacables con órganos sorprendentes.

 

Tras tomar varias cervezas decidí no seguir a un ritmo tan elevado, pero es q iba al supermercado y veía: agua 30 coronas, cerveza checa brutal de medio litro 15 coronas (0.5€) y claro, uno es débil, y si se lo ponen así...

 

Me dio tiempo a dar un último paseo por Praga, viendo de noche sus pequeños tejados y sus puentes, y a saborear la última cena y la última cerveza en aquella ciudad que tanto me ha gustado.

 

En la estación me entretuve un rato mirando melancólico un excalextrix con trenes de juguete y después cogí un tren ruso que llegaba hasta Moscú, pero yo me bajaría en Polonia.

 

6 Cracovia – Polonia fue importante (hasta q se la repartieron)

 

Iba en un compartimento individual muy coqueto, parecía de película. Me tuve que levantar pronto para cambiar de tren en Katowice. Todavía era de noche y por la ventana se veían semáforos en rojo y oscuridad, estaba solo. De camino a Cracovia vi el amanecer, había mucha niebla y el paisaje era espectacular.

 

Después de ser algo chasteado por los albergues decidí pasar del tema e irme a las minas de Wielizka, q comenzaron a ser explotadas hace más de 700 años y tienen una burrada de kilómetros. En la parte visitable hay esculturas hechas en la sal y capillas en un recorrido singular, en general es interesante aunque no llega a ser Moria.

 

Por la tarde recorrí lo que pude de Cracovia ya que estaba casi todo cerrado. El centro es bastante bonito, también tiene su plaza y sus casas curiosas, pero lo q más me gustó fue el Wawel, la colina donde están el palacio, la catedral y hasta la cueva de un dragón.

 

Para cenar entré en un mexicano, incauto de mí, pensando q habría alguien hablando en español. Cuando vi q los camareros eran polacos de pura cepa con sombreros mexicanos a la espalda me di cuenta de q había caído en la trampa. La enchilada estaba asquerosa y la cerveza, sin ser mala, no soportaba la comparación con la checa, al menos no fue caro.

 

7 Auschwitz – que chungo.

 

Tras dormir 10 horas para recuperar un poco el tono físico fui a visitar el palacio, q fue corte real hasta el siglo XVI. Es renacentista y bastante bonito, con patio para celebrar torneos y todo. El tesoro tenía una armería medieval interesante donde pude dejar volar la imaginación.

 

Por los jodidos horarios no me dio tiempo a visitar la universidad por dentro ya q tenía q llegar a Auschwitz lo antes posible. Fui sin demasiado convencimiento pero me impactó muchísimo, es como meterte en la lista de Schlinder, q chungo. En los barracones hay museos donde cuentan la historia de cómo vivían, cómo les torturaban, cómo experimentaba con ellos el Dr. Mengele, dónde les fusilaban... Sabes q aquello pasó, pero verlo allí, tan cerca, es realmente trágico. En un barracón hay salas donde han amontonado objetos q pertenecían a los muertos: maletas, gafas, zapatos, peines... hasta dos toneladas de pelo que usaban para hacer sacos, que fuerte¡, la precisión alemana aplicada al exterminio... Los pasillos están llenos de fotos de los muertos y al final de la visita está la cámara de gas-crematorio q te acaba de hundir del todo.

 

En el otro campo de concentración, Auschwitz II-Birkenau, q es enorme, están las vías de tren q atraviesan la puerta de la muerte. Al llegar, el 70-75% iban directamente a las “duchas” y los q podían trabajar, al campo. En éste la mayoría de los barracones eran de madera y de muchos sólo se conserva la chimenea de ladrillo, lo q hace q parezca una especie de cementerio.

 

Volví en el tren con una harapienta familia alemana a la q había estado viendo durante todo el día. Llevaban con ellos a su perro y a su pequeño hijo, parecían una postal entrañable.

 

8 Polonia is different

 

Otro tren, esta vez a Czestochawa para ver el monasterio de Jasna Gora, q debe ser un centro de peregrinación importante, (yo es q no estoy muy puesto en estos temas...) Hay un cuadro q representa a la Virgen y según la tradición fue pintado por San Lucas. Fuentes más fiables sostienen q es bizantina o gótica, en cualquier caso es preciosa. Además tiene vestidos y todo, como la barby o la Pilarica, pero siendo un cuadro, resulta más raro.

 

Cuando pregunté si había q pagar me miraron ofendidos y me dijeron q aquello era un centro de peregrinación, pero más tarde vi a un cura en la tienda del monasterio diciendo en perfecto inglés a unas hindúes q aceptaban dólares y q el mismo cambiaba libras por zlotys (si querían hacerme creer q religiosidad y vil metal son independientes lo llevan claro, q e ido a colegio de curas y conozco a muchos del opus, jeje).

 

El monasterio tiene de todo: un arsenal con un escudo de caparazón de tortuga, una emisora de radio, capillas por todas partes, un tesoro lleno de regalos de los fieles e incluso el premio Nobel de Lech Waleza.

 

En las paredes de la basílica había colgadas muletas y ofrendas, supongo q de gente q se ha curado milagrosamente. Yo, como tenía las rodillas resentidas de tanto andar, decidí adoptar el papel de cojo joven y devoto q va a buscar su curación, para lo cual puse la mejor cara de bueno q pude teniendo en cuenta mi condición de consumado pecador. Me hubiera puesto de rodillas para rezar pero mi estado no me lo permitía, las viejecitas me miraban como diciendo “oh, pobre cojito, a ver si se cura, es tan joven...”. Fue divertido.

 

Comí al sol en un parque de Zawiercie, una ciudad nada turística, por lo q la gente me miraba raro e incluso uno me preguntó q cómo se me ocurría ir hasta allá, a lo q respondí: “ya ves”.

 

Después fui al castillo medieval de Ogrodzienic, q fue construido en la época de Casimiro el grande en una región de rocas extrañas bastante curiosa (en inglés llaman a este tipo de roca “jurasic”, pero no sé si la traducción es la evidente).

 

De nuevo en Cracovia fui al mirador del monte Kociwsko, q es un montecillo de mentira en el interior de una barbacana que está en la cima. La vista nocturna era espectacular pero aquello estaba realmente lejos (me viene a la cabeza la expresión quinto c...).

 

Cena típica polaca brutal y barata y a la cama.

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9 Varsovia – resurgiendo de las cenizas.

 

Por primera vez tomé un tren relativamente rápido (más de 50 km/h de media), para ir a la capital polaca. Tras la IIGM, no quedó prácticamente nada en pie, si habéis visto el pianista las fotos de entonces son tal como sale en la película: caos y destrucción. El centro está reconstruido con bastante buen resultado y el resto es nuevo y más bien feo. En la plaza principal hay una sirena ya q según la leyenda la ciudad fue fundada por una pareja de campesinos (Warz y Zawa) a petición de un bicho de esos y de ahí viene su nombre: Warzawa.

 

Empleé el tiempo q tuve en el mirador del palacio de cultura, q es una copia de la universidad de Moscú, en los jardines del palacio de Wilanow (donde me eché una siesta maravillosa a la orilla del lago), en el parque Lacienkowski y en pasear por el centro.

 

Aquí pude confirmar lo q ya sospechaba: q todos los polacos q han merecido tener una estatua llevaban bigote, excepto Chopin q era medio francés y gay.

 

Cuando me cansé de dar vueltas monté en el tren, rumbo a Hungría.

 

10 Budapest – capital del porno europeo

 

En cuanto conseguí alojamiento pude salir a recorrer la ciudad. Crucé el Danubio para pasear por Buda, aunq el recinto del palacio estaba cerrado xq había una feria del vino. Quizá debería haber entrado a tajarme, pero como acababa de llegar me apetecía recorrer la ciudad.

 

Entré en la bonita y colorida iglesia y me colé en el bastión de los pescadores xq pasaba de pagar x subir a una muralla de palo. Entre las curiosas calles de x allí está la entrada al laberinto q tuvo su utilidad histórica y ahora es un lugar de entretenimiento, me gustó especialmente la sala q tiene una fuente de la q mana vino, jeje.

 

El siguiente paso fue alejarse un poco del centro para ver el espíritu de la ciudad y más tarde pasear por las enormes avenidas de Pest, q poco tienen q envidiar a las de Viena o el centro de Madrid (aunq hay algún edificio realmente feo en mitad de los novecentistas).

 

Cuando no pude más acudí a los baños termales, auténtico descanso del guerrero: dos horas en las piscinas exteriores e interiores a diferentes temperaturas, en las saunas de diferentes olores, en los baños turcos, los jacuzzis ... mmm, me dejaron como nuevo.

 

Al salir di un paseo por la plaza de los héroes y por el parque mientras anochecía. En el recinto de un castillo de cuento había un músico moldavo tocando un arpa medieval. Me senté a escucharle frente a la estatua del anónimo escritor de las primeras crónicas húngaras. Fue un auténtico momento de paz.

 

11 Budapest 2, el retorno del baño turco.

 

Paseé por las partes que me faltaban de ver y no pude ir al museo para conocer mejor la interesante historia húngara xq cerraban los lunes, q casualidad...Para desquitarme fui al parlamento, a la sinagoga y al parque de las estatuas... y a última hora a los baños, (puro vicio, lo admito).

 

Ya de noche subí al monte Gellert para disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad. En las postales q vendían de “Budapest de noche” salía ese paisaje con una chica en tanga en todo el medio, a la q no vi a pesar de buscarla hasta debajo de los obuses de la ciudadela.

 

La última ruta fue por el palacio. Fui por una parte extraña encontrando parquecillos en los q no había nadie, también un pasadizo q atravesaba la parte inferior y una cornisa q lo rodeaba. Me metí en el papel de habitante del castillo y me lo pasé en grande. (q mal estoy).

 

12 Zagreb existe.

 

Trenecito, charla con la “policija" en la frontera y ya estoy en Croacia. Me di un paseo por Zagreb, q sin ser espectacular, tiene su gracia: calles con casas de colores, mucha vidilla por el centro, helados baratos...

 

El momento más absurdo del día fue cuando intenté explicarle a un camarero q quería un café con hielo. Parece fácil pero me costó al menos 10 minutos y gracias a q llamó a un compañero algo mas hábil para solucionar la cuestión, q si no todavía estaría allí... Me lo tomé a cachondeo y me reí mucho pero creo q el tío pensaba q le estaba tomando el pelo y se mosqueó un poco joder, no era tan complicado.

 

 

13 Plitvicka Jezera – buscando a Adán y Eva.

 

Cambiando de plan sobre la marcha decidí ir a este parque natural q es patrimonio de la humanidad. Son unos lagos preciosos de aguas turquesas rodeados de cascadas y vegetación exuberante. Los recorres por caminos de tablas de madera y si no fuera por la cantidad de gente q hay sería como estar en el paraíso.

 

En Zagreb me di un paseo nocturno de despedida y me tomé una cerveza q nada tenía q ver con las checas por desgracia, pero el bar se llamaba Orient Express y tenía un aire pasado de moda interesante. En la calle llovía.

 

El viaje a Split fue un infierno xq la línea de tren estaba averiada y tuvimos q cambiar a un autobús al poco rato bajo un intenso chaparrón y con la mochila a cuestas. Además, dormir en el bus es jodido. Conocí a un neocelandés q se iba a pegar un año viajando solo por Europa, lo q demuestra q hay gente q está peor q yo (el q no se consuela...).

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14 Split – algo más q ruinas.

 

Esta ciudad nació de un enorme palacio romano del emperador Diocleciano (año 305) en el se refugiaron tres o cuatro siglos más tarde los habitantes de la ciudad de Salona cuando fue conquistada por los bárbaros. Ahora queda una mezcla de palacio romano y callejuelas medievales de piedra blanca bastante peculiar. Pasear por esas calles es como ir por el laberinto del minotauro, pero con turistas.

 

Reflexión: ¿sería posible vivir comiendo sólo helados?

 

También estuve en Trogir, otra ciudad costera q está en una pequeña isla unida por dos puentes con tierra y con una isla mayor. Es medieval, tiene varias iglesias cuyas torres sobresalen por encima de los tejados y un fuerte en un extremo de la isla. Debió ser un pueblo pesquero con encanto, pero ahora viven principalmente del turismo.

 

De noche me fui a dar un paseo por el puerto de Split y por un parque q hay frente al mar.

 

15 Isla de Hvar – aventuras en barco y en moto.

 

Cogí un ferry tempranito para ir a la citada isla. El trayecto estuvo muy bien: se veían otras islas y veleros. Me puse en un lugar solitario contra la brisa poniendo cara de malo y sintiéndome como un lobo de mar.

 

Stari Grad es un bonito pueblo q rodea una pequeña ría. Después de dar una vuelta, me alquilé una moto para recorrer el resto de la isla. Fue genial, estuve en varios pueblos pintorescos, unos en la costa y otros, rodeados de pinares, en los montecillos del interior; también me pude dar un par de baños salvajes (desnudo) en calas vacías, tal como me gusta, jeje.

 

Con la moto tuve un par de sustos ya q casi me la pego en una curva y más tarde hubo un rato en el q dejó de funcionar por meterme en un camino del infierno q pensaba q iba a una playa o algo así... Tuve q llevarla cuesta arriba bastante rato para sacarla del sendero, q duro, pero luego la conseguí arrancar, (como Carlos Sainz pero con final feliz). Tb pasé por un túnel q parecía mas bien una gruta prehistórica, era larguísimo y solo se podía ir en una dirección. Al salir se veían la parte sur de la isla y el mar...

 

Al volver en el barco pude ver un anochecer precioso, ooooo. Y luego me dio por subir a un mirador (sin estar seguro de q hubiese) para disfrutar de las vistas nocturnas de Split.

 

Inciso: Historias para no dormir

 

Comencé subiendo por una calle q tenia la dirección correcta pero q pronto terminó en la nada. Me quedé mirando con cara de tonto y vi q enfrente había una verja tipo resident evil tras la cual parecía q continuaban las escaleras, aunq no había luz. Subí durante un buen rato, de vez en cuando aparecía la luna entre los árboles. Arriba había un observatorio desde donde se veía algo la ciudad, pero la tapaba la vegetación. En el mar había un petrolero enorme. Me colé en el cercado del observatorio y no se veía mucho mas así q me senté a meditar a los pies de un mástil. Entonces vi q había otro camino, por supuesto, sin luz.

 

Éste era aún mas escalofriante. No se veía nada más q el tono mortecino del sendero y las sombras de los árboles delante de la nada, no se oía nada más q mis pisadas y el viento susurrando entre las ramas. Algún animal hacia ruidos extraños. Era tan tenebroso q saqué la navaja inconscientemente... el corazón me iba a mil.

 

Me planteaba q como los colegios estaban cerrados y los niños ya dormían, si había algún psicópata entre los 300.000 habitantes de Split, seguro q estaba allí... esperando detrás de cualquier árbol. Cada vez q veía una papelera (eran apenas unas siluetas con dos patas q no se movían) me daba un vuelco el corazón.

 

Después de un cuarto de hora de tensión y miedo, veo unas luces extrañas. Si en ese momento hubiese sonado la musiquilla de encuentros en la tercera fase mientras aparecía una nave espacial entre los pinos no me hubiera sorprendido en absoluto. Pero no, era un parking y había dos tipos boxeando debajo de una luz verdosa, ¡q surrealista¡

 

Un poco más arriba había unas escaleras q subían a un mirador enorme. Las vistas eran espectaculares: la ciudad iluminada, toda la costa, barcos, islas... El mar se confundía con el cielo y con la tierra en la oscuridad ya q había algo de bruma y sólo se distinguían las luces.

 

Entonces salió a toda velocidad un tipo de una caseta con una linterna, ¿será Jason, el de viernes 13?... ¡no!, era el vigilante, q debía de estar mas acojonado q yo, menudo trabajo...

 

La vuelta no fue menos tensa, seguía sin luz, con el viento y todo eso, rollo película de miedo, y cuando por fin llegué a la civilización y estaba más tranquilo me empieza a ladrar un perro al q no había visto... q susto (con grito incluido). Me puse completamente blanco.

 

16 Korkula – continúa la expedición por las islas dálmatas.

 

Un nuevo trayecto en barco me trajo a la capital de esta isla en la q dicen q nació Marco Polo. El centro está situado en un pequeño cabo, rodeado de murallas y aguas cristalinas.

 

Quise alquilar una lancha pero hacía falta no sé q mierda de carnet así q me tuve q conformar con una bici. Con ella recorrí una parte de la isla cubierta de viñedos y alcancé varias calas en las q bañarme a lo salvaje. En unos pinares llegué a un lugar en el q ponía q no podían pasar extranjeros, pero como no hay nada mejor q te prohíban una cosa para q quieras hacerla me colé por allá hasta q el camino moría en una especie de bunker destruido. Se oía un helicóptero y en la costa había unos tipos haciendo submarinismo, q sitio más raro...

 

Ya de noche conocí a Jesús, un leonés simpático q también viajaba solo. Como ambos teníamos ganas de usar nuestra querida lengua nos pegamos varias horas charlando. Cuando nos despedimos me pillé el pedo bohemio con vino de Korkula sentado en las murallas y mirando el mar. De camino a casa encontré frente a la catedral a un grupo de bigotudos q cantaba a capella. No sé q decían pero era bonito y triste, parecía q hablaban de marineros y de amores lejanos, se me escapó una lágrima.

 

17 Dubrovnik - marinero en tierra.

 

Me fui de excursión por el interior de la isla y más tarde fui a una ermita desde donde había buenas vistas. Para acceder a ella había unas escaleras casi infinitas, y al bajar, como he adquirido la costumbre de hacerlo de espaldas cuando me duelen las rodillas, parecía q estaba haciendo penitencia.

 

En el ferry pude torrarme un buen rato al sol hasta q llegué a Dubrovnik. Allí tomé contacto con la ciudad, q es realmente bonita pero q pierde casi todo su encanto por la cantidad de turistas q hay.

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18 Jugando con fuego en los Balcanes.

 

Como no se podía ir ni a Mostar ni a Kotor sin tener q quedarse allí a dormir decidí tomarme el día de descanso, aunq luego la situación se torciera. Fui a la playa q está frente a las murallas, lugar paradisíaco donde los haya, pero como no pude aguantar la inactividad más de una hora, me marché para recorrer el resto de la ciudad q está en un sitio absurdo y es larguísima. Encontré un bonito paseo q iba por la costa. No os imaginéis un paseo marítimo, q por aquí la orografía es bastante salvaje y hay unos montecillos entre la ciudad y el mar en los q no hay casas ni nada, así q puedes buscarte tu parte privada de “playa” de piedra agresiva para bañarte en aquellas aguas de vivos colores.

 

Después no se me ocurrió otra cosa q subir al monte q está justo encima de la ciudad. Como no encontré el camino fui a lo cabra, campo a través, sintiendo en mis carnes la cantidad de plantas con pinchos q tiene la vegetación mediterránea. Iba con pantalones piratas y chancletas, lo q no era nada adecuado para aquel menester ya q la pendiente era brutal y casi parecía escalada en vez de senderismo.

 

En la cima hay un monumento a las víctimas de la guerra con los serbios, unas ruinas y un fuerte abandonado lleno de boquetes causados por impactos de mortero y de metralla. Entré y me di un paseo a lo corresponsal de guerra. Ver el anochecer desde allí fue realmente idílico: a mi espalda tenía unas montañas pálidas q se perdían en el horizonte dentro de Bosnia y de Montenegro, la ciudad estaba a mis pies y más allá, el mar.

 

Lo malo llegó cuando tampoco encontré el camino para bajar ya q el q parecía ser el correcto se perdía en la nada. Tras un momento de pánico decidí q prefería intentar bajar a quedarme a dormir en el fuerte. Q mal lo pasé: era tan chungo como la subida pero sin ver nada, con el peligro de morir descalabrado ahí, a mi lado, diciéndome hola. Hubo un par de momentos en los q pensaba q no lo contaba.... q mal... Afortunadamente no perdí demasiado la calma y cuando llegué al final me sentí más vivo q nunca a pesar de estar lleno de arañazos y magulladuras.

 

Aquel día me di cuenta de mi considerable grado de asilvestramiento, tanto por la aventura en sí como por mi actitud hacia los perros. Nunca me he llevado demasiado bien con ellos y aquel día me tocaron los c... Primero uno q empezó a ladrarme como un loco cuando me confundí de camino entrando en una finca particular: tenía los ojos rojos y babeaba, menos mal q estaba sujeto por una cadena mínima q le mantenía a medio metro de donde yo estaba, me fui lo más rápido q pude. Junto al fuerte apareció otro de repente, ladrándome, y yo reaccioné instintivamente ladrándole más fuerte y poniéndome en postura amenazante, creo q lo hice bien xq se piró. No creo q lo ponga en el currículum pero esta habilidad me puede resultar muy útil, jeje.

 

 

19 Pisar tres países en un día.

 

Aquella mañana visité con más detenimiento la parte antigua de la ciudad, o lo q pude considerando la masa de gente y el calor. Conseguí encontrar algún rincón entrañable, relativamente vacío y conocí a un viejo californiano simpático q también amaba España.

 

El siguiente paso fue coger el avión a Bratislava, y desde allí el tren a Viena viendo un precioso anochecer. Cuando llegué me encontré en una ciudad grande, fría y oscura, q no me mostraría sus secretos hasta la mañana siguiente.

 

20 Viena: primer contacto

 

Tuve q montarla en una cafetería xq me cobraron un euro más por quedarme a tomar allí un café, un croissant y un pastelito q ya me habían costado cuatro ebros cuando la calidad de los mismos era más bien mediocre considerando la clavada q me estaban metiendo. Dejé un céntimo de propina con toda mi mala leche sintiéndome como si le tirara un guante a la cara y me dirigí al Hofburg.

 

Me quedé impactado por los ataúdes de los emperadores que hay en la cripta real y todavía más por el tesoro, q contiene ropas medievales, joyas increíbles, objetos míticos y religiosos y el tesoro del Sacro Imperio Romano con su corona del siglo X, la santa lanza y el trozo de la cruz verdadera.

 

También dentro del inmenso palacio hay un triple museo q contiene una colección de armas y armaduras, otra de instrumentos musicales y otra sobre Éfeso. Están realmente bien, aunq ir de museos es algo cansado y salí pronto al exterior para visitar la catedral, Karlsplatz y el mercado.

 

Cuando no pude más me di una vuelta al anillo en el tranvía circular viendo la ciudad iluminada. Más tarde caí en la trampa y fui al Albertina donde pagué más de mil pelas para ver una mierda de colección de grabados xq estaba la ciudad desbordada de carteles q anunciaban una exposición sobre Rubens y otra sobre Miguel Ángel, menudo pufo.

 

21 Lluvia y museos

 

Aquel día llovió todo lo q no había llovido en el resto del viaje. Después de darme un paseo por el centro visité el edificio Secession con el maravilloso friso de Beethoven pintado por Klimt, una preciosidad.

 

Como vi q no paraba de llover decidí meterme al museo principal q tenía algo de Egipto y una buena pinacoteca. También visité las estancias reales del Hofburg y la enorme colección de cubertería, porcelanas y adornos de mesa de la casa real, curiosa.

 

A última hora fui a ver el Danubio y luego al parque de atracciones, q de noche tiene su encanto. Monte en la noria q tiene más de cien años y sale en una famosa escena de “El tercer hombre”.

 

22 Yo también quiero ser emperador, q pedazo de Palacios

 

Tb llovió aunq de forma menos agresiva q el día anterior. Fui al Belvedere, donde visité el jardín botánico y los palacios de arriba y de abajo con sus respectivas colecciones de arte (“El beso” incluido).

 

Me gustó, pero no tiene comparación con el palacio de Schombrunn q visité después. Las estancias reales son espectaculares con varias salas tipo oriental, el gran salón y demás, pero me impresionaron todavía más los jardines. Merece la pena perderse varias horas (especialmente si no encuentras la salida del laberinto). Hay un mirador, ruinas de mentira, un jardín japonés, un palmeral enorme con vegetación selvática en mitad de Austria, largas avenidas con árboles y ardillas por todas partes... son una pasada.

 

De noche fui a un mirador para disfrutar de la vista nocturna como suelo hacer y al animado pueblo de Glimering donde cené salchicha y cerveza.

 

23 Triste despedida y vuelta al hogar

 

Cogí con pesar el último tren para volver a Bratislava. Esta vez sí recorrí la ciudad q me pareció curiosa e incluso bonita por el centro. En una calle debía de haber un seminario xq se veían curas por todas partes, pero lo más extraño fue cuando entré en una iglesia gótica y vi sorprendido q el Cristo no estaba crucificado si no haciendo gimnasia en unas anillas y q el organista tocaba “We are the champions”. Realmente curioso, ¿aprobará esto el Vaticano?

 

El viaje de vuelta no tuvo percances, ni en el avión ni después en el autobús, lo pasé pensando en todo lo q había vivido y en las personas a las q iba a volver a ver y q tanto echaba de menos.

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no em lo he leido aun entero,pero estoy totalmente de acuerdo en q en croacia seria ideal vivir de los helados y q austzwitz es muy impactante (inciso, leete "si esto fuera un hombre" de PRIMO LEVI, un judio q cuenta su experiencia en el campo,yo me lo estoy leyendo ahora y es terrible)

este finde me acabo tu relato!

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Ei Dr. te felicito por tu cuaderno de viaje. Un relato muy bueno, de hecho en tu indicio "Historias para no dormir", casi que te veía andando por el sendero ese entre sombras sinuosas y susurros inquitantes!!

 

Además siempre he admirado a la gente que viaja sola, un viaje con uno mismo y atrvés de uno mismo, no? Siempre he querido hacerlo y nunca he tenido el valor para hacerlo.

 

Nos vemos por aqui

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hola, un par de preguntas

cuanto tiempo estuviste por la zona d?eske yo solo tengo 15 dias, alomejor me tengo ke kitar algun pais, tu crees ke me puede dar tiempo de ver polonia republica checa y croacia? a una mala dejaria hungria y eslovenia.

y la otra es kon ke kompañia volaste asta alla

espero tus respuestas, gracias

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