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Mini "Interrail". 8 días por Budapest-Bratislava-Praga

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Bien,he encontrado muchísima información útil en este foro así que me dispongo a devolverla en forma de diario de viaje. El viaje no es exactamente un interrail pues sólo teníamos 9 días libres para realizárlo y dado que lo ajustamos a las tres ciudades mencionadas optamos por compra los tickets de tren individualmente y no el pase interrail como es lógico. Los componentes del viaje fuimos dos chavales gallegos, a los que llamaremos Karim y Mandju para preservar nuestra identidad pues hay alguna anécdota complicada de justificar.

 

DÍA 1: A CORUÑA-MADRID-BUDAPEST

 

El viaje comienza a las 6:45 de la mañana en la estación de Autobuses de A Coruña, por delante 7 horas de autobús en las que básicamente tanto K como M nos dedicamos a observar el tedioso paisaje de Castilla y a observar con incredulidad como puede haber un sitio tan llano, y es que hay que entender que para un gallego es complicado de asumir un paisaje sin verde ni cuestas desmedidas.

Llegada a Madrid a mediodía y aún quedaban unas cuatro horas por delante antes del vuelo así que nos dispusimos a visitar el Vicente Calderón por deseo de Mandju y el Santiago Bernabéu por deseo de Karim. Al poner los pies fuera de la estación de autobuses una ráfaga de aire sahariano nos dip en la frente dejándonos atontados por completo, según el termómetro había unos 33 grados, lo que para un gallego es una sensación térmica de unos 55 mínimo. Aún así no cejamos en nuestro empeño y movidos por la típica motivación del primer día nos movimos a ambos estadios para dar una vuelta por fuera y sacar las típicas fotos.

No hubo tiempo para más así que nos encaminamos hacia el Aeropuerto de Madrid para coger nuestro vuelo a Budapest. Nuestro vuelo tenía retraso y visto que llegábamos a las 12 a Budapest ya sin retraso optamos por asaltar el Burger King del aeropuerto por si nos pillaba un gran retraso que estuviéramos bien alimentados.

Durante el vuelo conocimos al primer "personaje" del viaje (y fueron muchos), un israelí perroflauta con el que compartimos filipinos y conversación en esas tan estrechas e íntimas filas de todo avión de Ryanair. Por cierto, se pasó todo el vuelo descalzo y con los pies en el asiento aunque por suerte no se percibió ningún olor extraño.

Al llegar a Budapest teníamos contratado un servicio de transfer por 5 euros ya que a esas horas no sabíamos si habría metro y queríamos curarnos en salud. Pues resulta que ponía en la reserva que buscásemos una especie de oficina o parada pero allí había letreros de todas las empresas menos la nuestra. Menos mal que los gallegos somos así de escandalosos y mientras nos dedicábamos a discutir dónde estaría la famosa oficina una pareja de asturianos nos comento que nos habían oído hablar y que ellos también tenían ese transfer, en resumen, tuvo que llamarlos para que nos vinieran a buscar casi una hora después de que habíamos aterrizado.

Una vez en el centro de la ciudad cogimos un taxi y fuimos para nuestro hotel, en este caso nos escapamos del movimiento albergue porque encontramos uno de la cadena ibis por 19 euros la noche y la verdad es que era una oferta que no se podía rechazar.

Total que una vez nos duchamos y deshicimos las maletas eran las dos de la mañana y nosotros sin cenar, pusimos pies en calle y buscamos el McDonalds más cercano y allí nos dimos un buen homenaje para finalizar la primera noche light con unas latas de cerveza mientras volvíamos al hotel sobre las 4 de la madrugada.

 

 

Y esto es todo lo del primer día, el típico primer día de autobuses, aeropuertos y desconcierto. En el segundo capítulo empieza la chicha.

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CAPÍTULO 2: LO QUE BUDAPEST TE DA, BUDAPEST TE LO QUITA.

 

 

 

Aquí estoy de nuevo, nadie se lo esperaba verdad?

 

En primer lugar me quería disculpar por esta ausencia prolongada, la verdad es que como en la mayoría de los casos la vagancia fue el principal de los motivos. En cuanto a las fotos, en este capítulo no pero espero poder poner alguna en los siguientes capítulos que ilustren la historieta.

 

Sin más dilación pues paso a relataros como aconteció nuestro primer día en Budapest, por así decirlo fue nuestro primer día de viaje real.

 

Amaneció Budapest un Miércoles con un sol de justicia y una temperatura de lo más agradable. Alrededor de las 11 de la mañana, tras una ducha previa y sin un plan perfilado nos echamos a la calle. Para que os hagáis una idea los que conocéis Budapest, nuestro hotel estaba justo donde la Plaza de los Heroes donde empieza la Avenida Andrássy que cruza media ciudad.

 

Cogimos la línea 1 (amarilla) porque pasaba por debajo de la comentada Avenida y supusimos que en el final de la línea estaría el centro de la ciudad y desde allí ya podríamos preguntar como llegar a los sitios de interés. En cuanto al metro de Budapest, la verdad es que guarda un encanto especial, es un metro muy antiguo pero es ese propio aire vetusto el que le dota de interés. Consta de tres líneas y una sola altura por lo que moverse en el resulta muy fácil.La línea 1 es una línea prácticamente recta menos en las dos últimas paradas que hace una pronunciada curva a izquierda y uno de los ruidos más agradables que os podáis imaginar, para los que hayan ido se acordarán. Como en muchos países del Este, presuponiendo la buena voluntad de la gente, no se usan los famosos tornos si no que tu mismo validas tu billete en unas maquinitas. Obviamente como a todo el mundo, el no pagar el metro nos iba traer problemas, pero bueno eso no toca en este capítulo.

 

Decidimos seguir la línea hasta la última parada dónde hay una plaza (parada de Vörösmarty tér), sabíamos inequívocamente que estábamos en el centro cuando vimos que Inditex poseía varias esquinas dónde tenía situadas sus tiendas. Después de cazar algo para desayunar/comer/merendar no sé como llamarle pues una de las cosas que aprendí en este viaje es a tomarme el tema de la alimentación como algo que tienes que hacer pero no sabes ni cuándo ni las condiciones de lo que vas a comer así que digamos que nos alimentamos. Como decía (que me pierdo), una vez con el buche lleno, nos dispusimos a cruzar el Puente de las Cadenas para subir al Castillo de Buda. Lo cierto es que las vistas ya desde el propio puente del río Danubio son espectaculares.

 

Una vez llegados a los pies de la cuesta para subir al Castillo de Buda caímos en la cuenta de que iba a resultar imposible subirla sin hidratación. Así que nos dispusimos a pedir una cerveza, una pequeña anécdota, Mandju sin tener en cuenta lo que iba a acontecer, pidió dos cervezas de la primera marca que vio en los grifos, pero para sorpresa de Mandju y Karim, era cerveza de cereza, si bien no era pésima, obviamente fué un error pedirla. Una anécdota que no iría más allá de no ser porque Karim recordó el fallo a Mandju cada vez que este le reprochaba cualquier cosa, pero bueno así funcionan las relaciones de amigos jeje.

 

Después de la hidratacion, decidimos que seguíamos sin estar preparados para subir la cuesta y que nos podía más la emoción de montar en el funicular. Conclusión, craso error, un precio de tres euros por un viaje de 40 segundos que no merece la pena así que si vais alguna vez a Budapest y estáis en toda vuestra salud, subid a pie que os rentará más. Una vez arriba el típico ritual de fotos/selfies/paisajes etc. De nuevo unas vistas espectaculares no solo de la propia ciudad con el río a sus pies si no también del parlamento.

 

Para la bajada elegimos una especie de callejuelas en las que tras unas cuantas vueltas conseguimos encontrar de nuevo el río y cruzar el puente de vuelta al otro lado de la ciudad. Y es que M y K son animales de costumbres y como no teníamos claro el itinerario nos fuimos de nuevo a la mencionada plaza, y mientras planeábamos el siguiente paso (pues no nos marcamos un itinerario) disfrutamos de la comodidad de un banco y de unos cigarrillos. Nuestra perdición fue cuando nada más levantarnos para tomar unas cervezas, divisamos un letrero luminoso de un Casino, así que decidimos irnos a tomar allí las cervezas. Como siempre pasa en los casinos la banca gana y nos dejó un menos 30€ aproximadamente de nuestro bote común. Algo fácil de asumir porque era el primer día y bueno siempre queda margen, aunque nuestra historia con el Casino no acabaría ahí ni mucho menos.

 

De vuelta al hotel y a apenas 100 metros decidimos parar a tomar algo en una especie de terraza/café, lo que iba ser una cerveza rápida previa a la cena que habíamos comprado en el supermercado fueron dos intensas horas de cerveza, cigarros y risas que por supuesto derivó en un estado de medio de embriaguez muy simpático.

 

(Si, voy a hacer este aparte. A partir de ahora para que os podáis meter un poco más en nuestra piel voy a poner tres grados de embriaguez estándar que son:

-Bajo, típico de tu primera hora bebiendo, notas el alcohol correr pero conservas todas las capacidades tanto cognitivas como motoras intactas y de momento puedes controlar la risa.

-Medio, empiezas a calcular mal las distancias y cada visita al baño con mirada al espejo incluida es una evidencia de que algo está empezando a ir mal, o bien según se mire. Tu muelle de la risa se salta de manera aleatoria sin importar el grado de gracia de la broma.

-Alto, dificultades para mantener una conversación coherente, sentido de la vergüenza inexistente y ansias de alcohol descontroladas. Habilidades motoras deficientes pero que permiten mantener la dignidad con dificultad.

-Karlovy Lazne, es el máximo estado de embriaguez, el tope durante este viaje, no puedo definirse, pero cuando llegue al segundo capítulo de Praga podréis observar de que va.)

 

Después de esta divagación creo que necesaria, subimos al hotel a cenar una especie de bocadillos de fiambre y queso, digo fiambre porque realmente no tengo ni idea de que era exactamente. Nos pegamos una buena ducha reparadora para rebajar el grado de borrachera a nivel bajo y nos echamos a la calle a quemar la noche de Budapest. O eso pensábamos, pues después de dar más vueltas que una peonza en busca de algún lugar de copas, llegamos a una especie de complejo cerca del río que se llama Acquarium, al lado hay una noria un parquecillo dónde había pruebas evidentes de un macrobotellón que nos habíamos perdido así que decidimos bajar a esta especie de anfiteatro con barras llamado Acquarium y tomar unas cervezas. Para nuestra sorpresa había un futbolín gratis, total que entre la decepción y la falta de ambiente decidimos hacerlo más interesante y tomar un trago cada vez que hubiera un gol. Para los que no esteis muy familiarizados con el futbolín solo decir que se mete con frecuencia y más si juegas uno contra uno. Conclusión, conseguimos alcanzar el nivel medio de embriaguez y decidimos meternos a una discoteca. Pero cuando no es el día no es el día, y entre que la música de aquel local era demasiado pastillera para nuestro gusto, el cansancio y llevar bebiendo desde las 6 de la tarde, decidimos recogernos a eso de las 3 de la madrugada.

 

Obviamente de camino a casa nos paramos en el McDonalds para tomarnos nuestro menú Mcpollo de cada día que algunos días fueron hasta dos incluso. Acompañados de una lata de cerveza compradas en el 24h para hacer más amena la caminata de una media hora hasta nuestro hotel.

 

Aquí termina el segundo día en Budapest. Solo quiero comentar un par de cositas que son las siguientes:

 

- Soy nuevo en esto así que si observáis cosas que no se entiendan por mi forma de expresarme hacérmelas saber y yo intentaré mejorarlas como buenamente pueda.

- Segundo, si echáis de menos algún detalle como precios o nombres de sitios preguntarme porque aunque no me acuerdo con exactitud matemática si os puedo dar una estimación.

- Y por último, espero escribir periódicamente y terminar este diario así que la verdad que se agradecerían los comentarios y consejos que me podáis dar para continuar.

 

Un saludo y hasta el próximo capítulo!!!!

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CAPÍTULO 3: LA CERVEZA MÁS CARA DE LA HISTORIA!!

 

Jueves amanece una vez más Budapest, a las 9 de la mañana suena el despertador en la 501 de Mandju y Karim. Y es que teníamos reservado un Free Tour para las 10 de la mañana, por eso de conocer algunos datos históricos de la ciudad y asegurarnos que no se nos quedaba nada sin ver. Pero, es complicado compaginar fiesta/madrugones por lo que decidimos pasar del tour y postponer dos horas más la alarma.

 

Una vez puestos en ruta, como no teníamos ni P*** idea de lo que íbamos a hacer decidimos que ya estaba bien de comida basura, que nos íbamos a permitir el lujo de gastarnos 10 euros en un buen almuerzo. Después de dar vueltas por el barrio del hotel sin encontrar apenas nada decidimos bajar al centro neurálgico (al menos el nuestro) de Budapest para comer en algún restaurante de turisteo, aún conscientes de que nos iban a cobrar más. Comimos en un restaurante italiano con casi vistas al Danubio, un plato de spaguettis y bebida por unos 10 euros. La elección del restaurante la basamos simple y llanamente en lo buena que estaba la relaciones públicas que te aborda a pie de calle, un método de elección simple pero tan válido como otro cualquiera jaja.

 

Después de recargar energías decidimos que con lo cansados que estábamos necesitábamos descansar, y que mejor que con un buen baño y Spa, así que nos fuimos de Balneario. Hay varias opciones a la hora de elegir balneario en Budapest, nosotros nos decantamos por el Balneario Széchenyi, ya que era el que más nos llamaba la atención de todos y principalmente porque estaba cinco minutos andando de nuestro hotel.

 

El Balneario Széchenyi realmente es una pasada y una experiencia imperdible para cualquiera que visite Budapest, y si es posible os recomiendo que vayáis andando pues hay un enorme parque rodeándolo por el que se puede dar un agradable paseo. Eso sí, recomiendo llevar vuestra propia toalla, pues para alquilarla tienes que poner una fianza de 30 euros y sería una estupidez perder tanta pasta porque te roben la toalla (aunque hay formas más estúpidas de perder 30 euros como ya vereis al final de este capítulo jaja). Entre alguna de las curiosidades que nos ocurrieron fue que solo estuvimos en las tres piscinas exteriores, y es que aunque habíamos leído que tenía otras 15 interiores, pensábamos que las puertas por las que efectivamente había esas piscinas eran una especie de zona VIP y ni siquiera intentamos entrar (jejeje sí, somos muy primos). Y otra fue un español de mediana edad que se encontraba en la misma piscina que nosotros que le gritó a su mujer que se acababa de tirar un pedo antológico debajo del agua a lo que nosotros no pudimos evitar responder con carcajadas mientras la mujer se sonrojaba al darse cuenta de que lo habíamos entendido, el por su parte sonreía orgulloso de su hazaña.

 

Dejamos el Balneario después de casi tres horas a remojo y volvimos al hotel dando un paseo por el Parque de la Ciudad también llamado Parque Városliget. Después de cenar temprano y ducharnos salimos a tomar algo así como a las 8 de la tarde sin rumbo fijo (como casi siempre). Una hora y unas cuantas cervezas después en nuestro café-bar de referencia decidimos intentarlo de nuevo con la fiesta húngara y nos bajamos al centro. Y ahora uno de los momentos que para nosotros fue más recordado y mencionado a lo largo del viaje. Una vez entramos por la bocana de metro y estábamos en la estación (llena de gente) esperando por el tren, a Mandju no se le ocurrió otra cosa que dar una especie de voltereta en el suelo delante de toda esa gente. No sé si fue motivado por la borrachera o por un impulso pero el caso es que lo hizo dejando atónito a todos los pasajeros, bueno a casi todos, por que al pobre Karim le dejó un ataque de risa que duró minutos y del que recaía cada vez que recordaba la hazaña de Mandju días después e incluso ya de vuelta en España. Y ahora hablo en primera persona cuando digo que no se porque hice eso pero no me arrepiento jaja.

 

Y una noche más amigos después de recorrer locales y zonas de "supuesta" marcha, ni siquiera eran las 11 de la noche y ya estábamos desencantados de la noche húngara así que decidimos ir al Casino Tropicana (le voy a poner nombre porque va a salir más veces) a por lo menos intentar recuperar los florínes perdidos el día anterior. Y una hora y media más tarde apróx. no sólo habíamos recuperado lo perdido si no que habíamos sacado unos 30-40 euros de ganancia. Motivados por la sensación de falsa riqueza que te otorga el casino volvimos hacia la zona de pubs. Y es que días antes habíamos bromeado con la idea de ir a un local de striptease (muy numerosos en Budapest). Entre la euforia monetaria y la etílica decidimos que íbamos a ir a uno a ver que tal.

 

Paso párrafo porque lo que viene a continuación lo merece. Voy a contar la secuencia paso a paso. Primero divisamos un local de striptease con lista de precios en la puerta, nos pusimos a mirarla y vimos que los precios eran de lo más normales como en casi cualquier bar. En un principio no nos dio desconfianza los precios bajos pues además de ser una ciudad muy barata al cambio, era un simple local de striptease que no era un prostíbulo. Siguiente paso, hablamos con el portero, un holandés que nos invitó a entrar alegando que era uno de los mejores locales de striptease de todo Budapest, también empatizó con nosotros hablando de fútbol y chapurrenado las pocas palabras que sabía en español. Y es que la culpa es nuestra que como buenos primos nos fiamos de la bondad de la gente, entramos al local y nos pedimos una cerveza que creo que al cambio no llegaba ni a 2€. Nos la tomamos tranquilamente mientras las chicas bailaban sensualmente en la barra y algunas otras se nos acercaban intentando conseguir que las invitáramos a copas o un baile privado o algo así. Declinamos amablemente las invitaciones diciendo que no buscábamos nada más que tomarnos una cerveza en un lugar diferente. De hecho una de ellas insto a Mandju a que la invitara a una bebida, Mandju entendió que quería un trago de la suya pues en su enorme inocencia no sabía que lo que quería la chica era que le pagara una copa porque seguramente que ella iba a comisión, pero eso no es todo, Mandju le contestó que no le daba porque le quedaba poca cerveza y que prefería bebérsela el, dejando a la chica con cara de poker. Después de explicarle que lo que quería era una copa, a Mandju aún le hizo más gracia el descaro de aquella chica así que amablemente le dijo que no le iba a pagar nada.

Pero bueno vamos a lo que nos insteresa, nuestra sorpresa y asunto central de este capítulo viene cuando llega el camarero y nos trae la cuenta que superaba ligeramente los 60 euros. Le dijimos amablemente que se había confundido a lo que nos responde trayéndonos la carta. Pues bien, en la carta que habíamos visto antes en la entrada efectivamente el precio de la cerveza era de menos de 2€, pero arriba había una frase en húngaro y en inglés que decía que con la primera consumición había que abonar la entrada con un precio de unos 29€ cada uno al cambio. Si bien el letrero estaba también en inglés y se veía razonablemente bien nos pareció un timo en toda regla. Y allí estábamos con menos de la mitad de nuestra cerveza de 31 euros sentados en unos sofás de cuero viendo chicas muy muy muy del montón bailar en una barra. Después del primer shock pasamos a un estado de risa descontrolada pues un poco cómico si que resultaba. Por un momento barajamos la posibilidad de ir discretamente hacia la puerta, salir del local y empezar a correr pero había poca gente y la mayoría de los que había parecían gente del propio local, puesto que preferimos pagar a arriesgarnos a una paliza en la trastienda.

 

Salimos del local destruidos moralmente pues nos habían dado un palo de los gordos, no solo en lo económico si no también en el orgullo porque nos sentíamos engañados. Para poneros en situación os voy a explicar el tema del dinero. Hay una tarjeta de un banco gallego que te permite retirar en el extranjero sin comisión, así que abrimos una cuenta antes del viaje y metimos nuestro dinero tanto Mandju como Karim en la misma. Pues en nuestro tercer día en Budapest después de gastos y este timo ya habíamos retirado todo la parte de presupuesto destinada a la primera ciudad, y aún quedaba un día más. Lo único que nos quedaban eran unos 15 euros después del timo. Motivados pensando en que el karma nos debía una, volvimos al casino a recuperar lo que habíamos perdido en el striptease y obviamente lo perdimos todo quedándonos absolutamente a cero.

 

Derrotados por la ruleta y los timadores húngaros caminamos hacia el hotel entre risas y lamentos cuando nos dimos cuenta del hambre que teníamos y paramos a comer un Menú McPollo de camino (pagando con tarjeta obviamente). Con las bromas eran las 4 de la madrugada y habíamos consumido todo el día ya, que aunque parezca un desastre fue una experiencia de esas en las que se dice, algún día nos reiremos de esto, y por suerte lo olvidamos rápido y pronto nos reímos de aquella anécdota.

Eso es todo en este capítulo 3, espero que os haya gustado y como ya os dije en el anterior capítulo:

 

- Soy nuevo en esto así que si observáis cosas que no se entiendan por mi forma de expresarme hacérmelas saber y yo intentaré mejorarlas como buenamente pueda.

- Segundo, si echáis de menos algún detalle como precios o nombres de sitios preguntarme porque aunque no me acuerdo con exactitud matemática si os puedo dar una estimación.

- Y por último, espero escribir periódicamente y terminar este diario así que la verdad que se agradecerían los comentarios y consejos que me podáis dar para continuar.

 

Un saludo y hasta el próximo capítulo!!!!

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Pues está bien, a este post le lalmaria cervezas y mcpollo en BUdapest. O cervezas a secas jeje. Un saludo, a ver que pasa en el próximo. Y poner fotos hombre :P

 

 

Sería un buen título sí pero en realidad sería también un título acertado para el viaje en general no solo para Budapest jaja.

Las fotos espero en el próximo capítulo a ver si hay alguna que se pueda poner jaja. Un saludo y gracias por el comentario.

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CAPÍTULO 4: BUDAPEST NOS TENÍA GUARDADA UNA GRAN NOCHE

 

Aquí estoy de nuevo con el capítulo 4. Nuestro último día completo en Budapest ya que el sábado de mañana nos cambiábamos de ciudad rumbo a Bratislava.

 

Amanecía de nuevo un soleado Viernes sobre Budapest, como no nos fiábamos mucho del tema de los trenes y no queríamos tener que esperar el Sábado varados en la estación de tren, decidimos ir esa mañana a la Estación de tren de Keleti que estaba a unos 2.5 kilómetros de nuestro hotel. El dato de los kilómetros lo acabo de mirar en google maps aunque yo realmente recuerdo la caminata como si fuera el doble, quizás por la falta de desayuno o por el calor que hacía. Ese día decidimos que íbamos a comer de Supermercado para ahorrar unos euros cosa que finalmente no conseguimos y al final gastamos más dinero que si hubiéramos hecho eso desde el principio.

 

Y es que no sé si es que somos tontos y no encontrábamos el pan normal, pero en Budapest al menos no se estila la típica barra de pan, allí se venden una especie de bollos de pan de dudoso sabor y de complicada forma para hacer un bocadillo decente. Y eso no es todo, también el fiambre era un auténtico desastre. Llegamos a la estación de Keleti que está al sudeste de la ciudad, y ningún problema para coger el billete, simplemente si vas hacer un trayecto a otro país debes ir a los mostradores de viajes internacionales y listo, coges un número y te llaman a la ventanilla. Otra cosa es que te dan los billetes abiertos, es decir tu solo eliges la fecha pero no la hora, ellos te dan un papel informativo con todas las frecuencias de tu ruta para el día siguiente y tu debes encargarte de conseguir subirte al tren. En todo caso en el que fuimos nosotros tenía un montón de sitios libres. El precio del billete Budapest-Bratislava no lo recuerdo con exactitud pero creo que en torno a los 22 euros.

 

Entre que no nos levantamos muy temprano y que nos llevo un rato andar hasta allí se nos echó encima la hora de comer, y tras el intento fallido de la comida del super la cual decidimos tirar por la mala pinta del fiambre, optamos por otro McDonalds. En nuestra defensa he de decir que no fue el mismo en el que solíamos parar habitualmente. Y es que los McDonalds fueron como un remanso de paz a lo largo de nuestro viaje. Fueron una silla donde sentarse cuando estábamos cansados, fueron una sabrosa comida cuando teníamos hambre, un sitio barato cuando no teníamos dinero y por supuesto un oasís de wifi cuando nos entraba el mono. Por todos estos motivos solíamos alargar nuestras estancias en el McDonalds mucho más allá del tiempo que nos llevaba comer.

 

Una vez acabamos de comer dimos un paseo por la principal calle comercial de Budapest, es una calle peatonal llena de tiendas llamada Váci Utca que curiosamente y después de andar un buen rato descubrimos que desembocaba en nuestra plaza de referencia la plaza de la parada de Vorosmáty Ter (a 50 metrosc del casino jejeje). Y es que Budapest a pesar de ser una ciudad grande la zona céntrica y alrededores se recorre a pie fácilmente y también es una buena manera de conocer zonas que tal vez se escapan a las guías turísticas y tienen también su encanto como barrios residenciales etc.

 

Del momento plaza recuerdo que estábamos tan cansados e incluso desmotivados después de los problemas con la comida y demás que nos tiramos en el césped allí al lado de un estatua y dormimos una mini siesta a la sombra. Y es que todo viaje tiene sus momentos de bajón la clave es identificarlos y tomarte un tiempo para recuperarte y seguir a tope.

 

Obviamente la palabra bajón no entraba en nuestro diccionario así que de vuelta al hotel volvimos a parar en el Café de abajo y nos encharcamos de nuevo a cervezas. Una vez con el puntillo alcohólico en sangre nos pillamos unas litronas en el super y nos fuimos a eso de las 9 de la tarde al botellón al que unos días antes habíamos llegado tarde.

 

Y la verdad es que había un montón de gente por allí bebiendo en un ambiente bastante agradable, allí conocimos dos grupos de húngaros y un mexicano en el transcurso de dos horas que estaríamos allí bebiendo. Bien, primero conocimos unos húngaros muy simpáticos que nos mostraron sus dotes de español, después les preguntamos porque la gente allí era tan cerrada a lo que nos contestaron extrañados que solamente con hablar español íbamos a llamar la atención de las húngaras. Luego conocimos a un mexicano bastante borracho que había venido a estudiar música. La verdad es que estuvimos un buen rato hablando con el puesto que con los pocos españoles que hay en Budapest en verano, el hablar un poco de castellano siempre se agradece. Y por último otros dos húngaros con los que estuvimos hablando de fútbol y nos enseñaron algo de húngaro, yo creo que eran insultos lo que nos enseñaron porque cada vez que lo decíamos se reían a carcajadas. Después de un rato nos invitaron a irnos con ellos de fiesta muy insistentemente, nosotros rechazamos diciendo que teníamos que madrugar al día siguiente y que no podíamos liarnos y la verdad es que no se lo tomaron muy bien pero bueno son cosas de la vida.

 

Sobre las 11 de la noche ya se nos había acabado la bebida y la gente ya se estaba recogiendo, así que decidimos que era hora de volver al hotel a descansar, pero justo cuando encarábamos la Avenida para ir al hotel, Mandju decidió un último intento con las chicas húngaras y les preguntó en castellano a un grupo que dónde había un local para ir de fiesta que eramos turistas y no teníamos ni idea. Con tanta suerte que una de ellas hablaba algo de castellano (muy poco) y nos invitaron a irnos con ellas a una discoteca. Era en plan perfecto, un grupo de 7 húngaras y Mandju y Karim borrachos y preparados para pegarse una buena juerga. Otra historia curiosa fue la de como entramos a la discoteca, después de hacer la gran cola, no pudimos pagar con tarjeta así que tuvimos que volver al banco a por efectivo. Al volver a la cola decidimos que no la queríamos volver a hacer y allí se dirige Mandju a la puerta o fila por donde salía la gente de la discoteca y le explica a un portero enorme que ya habíamos hecho la cola pero que tuvimos que ir al cajero. Nos mira dos segundos incrédulo y increíblemente nos deja pasar fumándonos una cola de al menos 15 minutos. Supongo que son de esas cosas que te ocurren borracho en Hungría explicándote con un inglés de pena, a lo mejor si lo hubiera intentado en España sereno y con todos mis buenos modales me hubieran mandado a tomar por culo.

 

La discoteca por fin era una discoteca de verdad y no las mierdas que habíamos visitado días anteriores, allí compartimos canciones cervezas y bailes con las húngaras e incluso creo recordar que pusieron una canción en castellano aunque no recuerdo bien cual. La verdad es que lo pasamos muy bien quizás el mejor día de fiesta hasta ese momento y obviamente adquirimos un nivel de borrachera ALTO (VER ESCALA DE BORRACHERAS EN EL CAPÍTULO 2). Pero se hizo tarde y las húngaras se fueron para casa y nosotros decidimos que nos íbamos también ya que debíamos ser responsables y dejar el hotel a las 12 a la mañana siguiente. Ya era el segundo intento de irnos para casa y por supuesto fue fallido de nuevo.

 

Nos quedaban unos florines y pensándolo bien no los íbamos a poder gastar, así que decidimos darle la última oportunidad al casino, y como era de esperar el casino nos birló casi todos los florines que llevábamos. Recuerdo que fue una pérdida de unos 20 euros pero al menos nos quedamos con 5 o 6.

 

Una anécdota más nos aconteció en la vuelta a casa, no sé si conocéis los típicos vehículos de tres ruedas tipo tricilo que llevan sitio atrás para dos pasajeros y un tío pedaleando, es una especie de bici-taxi turístico o algo así. Supongo que tendrá un nombre más concreto pero bueno yo no lo conozco así que es lo que hay. Pues nos encontramos a un conductor de uno de eses vehículos con las ruedas de atrás atrancadas entre dos bolardos de eses típicos de hormigón para que no pasen los coches a las aceras. En resumen, el tipo era incapaz de sacarlo de allí el solo y nosotros le ayudamos, se mostró tan agradecido que nos dijo que nos llevaba a donde quisiéramos. Imaginaos, 3 de la madrugada borrachos por Budapest Mandju y Karim a toda mecha en un ciclotaxi. Hay que decir que el chaval se empeñó a fondo pues no paró de pedalear a tope en ningún momento. Quisimos ser agradecidos también con el y le dimos todos los florines que nos habían sobrado del casino ya que ni los íbamos a usar ni nos llegaban para el McDonalds de antes de dormir así que yo creo que le pagamos el viaje con creces.

 

electric_three_wheel_bicycle_xinge_brand.jpg

 

Para que os hagáis una idea por si no os llega con mi descripción era algo como esto, solo que sin motor y mucho más cutre.

 

Nos dejó en el McDonalds por supuesto y después de una gran noche y un buen menú McPollo (pagado con tarjeta otra vez jaja) era hora de volver al hotel. Esta vez si lo cumplimos aunque tuvimos una pequeña pelea de borrachos típica entre nosotros a la entrada del hotel que se saldó con los dos en el suelo riéndonos a pecho partido.

 

- Soy nuevo en esto así que si observáis cosas que no se entiendan por mi forma de expresarme hacérmelas saber y yo intentaré mejorarlas como buenamente pueda.

- Segundo, si echáis de menos algún detalle como precios o nombres de sitios preguntarme porque aunque no me acuerdo con exactitud matemática si os puedo dar una estimación.

- Y por último, espero escribir periódicamente y terminar este diario así que la verdad que se agradecerían los comentarios y consejos que me podáis dar para continuar.

 

Un saludo y hasta el próximo capítulo!!!!

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CAPÍTULO 5: STAR (*) IS NOT THE SAME THAT START. BUDAPEST-BRATISLAVA

 

Por aquí estoy de nuevo, aunque a cuentagotas me prometí acabar este diario y lo conseguiré. En este capítulo he intentado poner fotos pero no me deja pegarlas directamente, supongo que será una tontería propia de mi ignorancia informática pero si alguien puede que me eche una mano y me diga como se hace y meto fotos a "tutiplen".

 

En esta ocasión me permití marcarme un título un poco abstracto que pronto entenderéis ya que no fue un día para el que se me ocurriera un título concreto. Comenzamos el día con caminata matutina después de dejar el Hotel Ibis Square Centrum dónde habíamos sido tan felices para poner rumbo a Bratislava dónde el hotel reservado ya nos dejaba más dudas.

 

Después de unos cuantos días de viaje por fin poníamos pies en nuestro primer tren. En concreto Mandju tenía una gran ilusión por viajar en un tren de compartimento para rememorar las aventuras de Harry Potter en el camino a Howarts. No hubo suerte, nos subimos al primer vagón de segunda clase que encontramos y resultó que era un vagón sin compartimentos. Como comentario, nos pareció que la segunda clase estaba muy muy bien, pues es equiparable a cualquier tren normal de España y fuimos la mar de cómodos a un precio bastante reducido (en torno a 20€ creo recordar).

 

 

Después de una tres horas de tren apróx llegamos a Bratislava. Antes de comenzar la aventura eslovaca es conveniente comentar una cosa. Bien, Karim vivía obsesionado con viajar a Bratislava, supongo que algunos de vosotros habéis visto la película de Eurotrip donde caracterizan a esta ciudad como un lugar marginal con varias décadas de retardo sobre el mundo desarrollado. Así que esa era la gran ilusión de Karim no me preguntéis la razón.

 

Llegamos a la estación de Bratislava más o menos a eso de las 4 de la tarde con un hambre cuál jabalíes ya que no habíamos desayunado. No teníamos ni mapa de la ciudad, ni la dirección del hostel ni nada de nada. Observamos un asiático que tenía un mapa y le sacamos unas fotos con el móvil para orientarnos, el nos comentó que iba a coger un bus al centro de la ciudad así que confiamos ciegamente en su criterio (ERROR). El pájaro se pasó la parada, lo que conllevó que acabáramos al otro lado del río dónde está la parte industrial de la ciudad para los que la conozcan. Nos despedimos del chino que se encaminó puente a través de vuelta a la ciudad aunque no sería la última vez que lo veríamos. Nosotros atacados por el hambre decidimos acercarnos a un centro comercial enorme que había allí cerca y comer en condiciones antes de ponernos en búsqueda del hostel. Una vez comidos y con wifi conseguimos la dirección del hostel y decidimos coger un taxi (10€) ya que no queríamos perder más tiempo.

 

El hostel Mansard estaba situado en una peatonal calle céntrica de Bratislava que tenía mejor pinta por el google maps que en "persona". Bratislava es una ciudad oscura, siniestra y que obviamente refleja una o dos décadas de retraso con sus homónimas vecinas como Budapest o Praga. Sin embargo alberga su encanto y contiene un centro histórico precioso.

 

Ahora paso a explicar el motivo del título de este capítulo. Para entrar en el hostel había una especie de soportales (sin luz por cierto) y según subías una escalera había otros establecimientos por lo que para acceder había una especie de portal con un teclado para poner un código además de un timbre. El recepcionista nos dijo que la clave era 0000 star. Todo esto obviamente en inglés del cual no somos unos eruditos, pues tanto Mandju como Karim entendimos que había que darle los cuatro 0 y después al botón start o alguna especie de enter. Después de intentarlo varias veces sin éxito tuvimos que timbrar, con el consiguiente cabreo del malhumorado recepcionista por tener que bajar a abrir. Nos berreó de nuevo la contraseña pero no caíamos en nuestro error ya que volvió a decirnos "0000 start". Después de otra bajada malhumorada decidimos mandarle que bajara a ponerlo delante nuestra y cuando el chaval pulsó 0000 * (asterisco) ambos comenzamos a reírnos por nuestra ignorancia pero bueno son cosas que tiene el shock lingüístico.

 

Casi era hora ya de cenar así que bajamos a dar una vuelta por el centro, y como habíamos abusado tanto del McDonalds decidimos que íbamos a tirar la casa por la ventana cenando en un restaurante de verdad para recargar pilas. El centro de Bratislava además de bonito también y está lleno de restaurantes con terrazas al aire libre e incluso música algunos. Decidimos parar en el que mejor pinta nos tenía y por supuesto nos embuchamos la primera cerveza de la noche.

 

Aqúi viene otra "primada" de pringados que nos pasó, bueno a Karim en realidad fueron dos. Pedimos una especie de filetes empanados con patatas fritas y el "hijo puta" del camarero porque no tiene otro nombre nos dijo si queríamos ensalada. Nosotros envalentonado por el hambre y por que esa noche no íbamos a reparar en gastos a la hora de cenar asentimos inmediatamente. Cuando trae la ensalada (adjunaré foto en cuanto pueda), nuestra sorpresa fue mayúscula pues de una ensalada de al menos 8 ingredientes diferentes apenas diferenciamos el tomate y el pepino. Por supuesto la ensalada era un auténtico asco y apenas la tocamos. Cuando nos traen el plato principal a Karim le entraron ganas de llorar pues aunque en la foto de la carta no se apreciaba el filete venía relleno de queso fundido. Y es que a Karim cualquier cosa que no sea arroz, pasta, McDonalds y cuatro cosas más ya es para el todo un esfuerzo. En resumen, se pasó media zona raspando en queso y lamentándose de tener que comer ese filete. Por último cuando el camarero nos recogió la mesa nos preguntó que había sucedido con la ensalada y le comentamos que habíamos creído que era otra cosa y que ni la habíamos tocado. Ilusos de nosotros pensamos que nos la iba a descontar pero no, nos cobró los 5 euros por barba que costaba aquella aberración alimenticia.

 

Después de la cena, un pub irlandés con música en directo y unas cuantas pintas y una buena discoteca, la verdad es que al ser sábado Bratislava estaba bastante animada y lo pasamos bastante bien. Alcanzamos un nivel medio/alto de borrachera y finalizamos la noche enseñando "castellano" a unas eslovacas. Por supuesto les enseñamos a decir toda clase de palabras malsonantes haciéndoles creer que eran cosas como Hola o Buenos Días, un clásico.

 

Acabamos la fiesta a una hora prudente y nos volvimos al hotel a dormir que estábamos completamente exhaustos y al día siguiente viajábamos a Praga.

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