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marigo

Croacia 2010: muriendo achicharrados

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bueno, bueno, bueno... pues me ha costado mogollon, pero parece que empiezo a enterarme de como funciona lo de las fotos, muchas gracias a todos. Aunque con tanta ayuda y lo que me ha costado miedo me da que ahora las fotos no esten a la altura! :wacko:

 

a ver si le doy caña a esto, bye :bye2:

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CAPÍTULO 3: 3 junio 2010 Poreç, Rovinj y Pula

 

Hoy nos levantamos y recogemos todo antes de lo previsto, tan deprisa, que luego aparecen las gafas de Rubén en mi bolso. Pero aún no le hacen falta, y es que está lloviendo. Menos mal que hoy nos vamos a Croacia. En la frontera cambiamos nuestros euros a kunas croatas, la moneda que usaríamos a partir de ahora. Para evitar pagar la autopista eslovena, damos un rodeo, por nacionales, y vemos un poco los parajes verdes y montañosos de este país. Paramos en un mirador lleno de Austriacos, no sabíamos aun que se convertirían en compañeros de viaje, y es que tal como averiguó Jonah, Croacia es en realidad “Austria resort y Alemania park”.

 

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En la aduana, el guardia nos indica “aparcar y salir del coche”. Sorprendidos salimos, y nos acercamos al policía mientras vemos como la gente enseña el pasaporte estampándolo contra la ventanilla sin abrir de su coche, y pasan sin ningún tipo de control. ¿Qué quieren pues de nosotros? Comienza el interrogatorio, a qué íbamos, por qué, para cuanto tiempo, exactamente a dónde (pregunta difícil de contestar pues no teníamos itinerario concreto, ni destino). Se conoce que no estaba satisfecho con ello, y tras llamar la atención de Rubén por llevar las gafas de sol puestas, pregunta por la persona que mejor hable inglés. Jonah, que es el afortunado, entra con el guardia a un despacho. En él, el tipo croata se convierte en poli bueno, e intenta persuadirle de que si tiene drogas, se las dé, a cambio de una pequeña multa. Le dice que si nos encuentran drogas en el país, tendremos que ir ante el juez, que será peor. Le amenaza con hacerle una prueba de drogas y registrar el coche. Le repite que si tiene drogas no pasa nada, que en algunos países están permitidas, pero que aquí no. La situación es tan hilarante que cuando Jonah nos la cuenta, no podemos dejar de reír. La respuesta a todas sus dudas, es: “si quieres registrar el coche, lo más raro que encontraras es comida”. Menos mal que finalmente le convenció, porque llega a encontrar la bolsa de plástico llena de nesquik y a ver quién explica eso.

 

Tras este episodio, el coche rueda ya sobre las peligrosas carreteras croatas, con un solo carril en cada sentido, plagadas por conductores suicidas, que adelantan fugazmente incluso en curvas. Laura ve la guadaña unas cuantas veces, y comienza a perderle miedo.

Tras atravesar Sabudrija, nuestro primer destino el Poreç, pequeño pueblo de pescadores en la península de Istría. Aquí, comenzamos a usar el término “Disney”, denominación francesa de lugares turísticos demasiado artificiales. Paseamos por calles Disney empedradas, compramos el pan, vemos la plaza principal del pueblo, y comemos en el paseo marítimo, sentados frente a las aguas cristalinas, observando el fondo. Mientras un perro intenta comerse nuestros bocatas, y su dueña, no consigue domarlo.

 

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Antes de llegar a Rovinj, desde la carretera vemos un perfil del pueblo que nos recuerda a las imágenes de las guías, así que no podemos evitar pararnos a practicar con nuestras cámaras. Tras un rato, cogemos el coche de nuevo, del parking que no hemos conseguido pagar porque es imposible tener el importe completo en monedas. Nunca entendimos la zona azul croata.

Paseamos por el puerto, y llegamos a un mercadillo, donde venden productos típicos, y fruta. A Jonah se le antojan unas cerezas, y al preguntar por el precio, casi muere fulminado por el susto. 10 euros por medio kilo. El tráfico de cerezas nos parece mucho más beneficioso que las drogas y lo consideramos seriamente. De hecho a partir de ahora los productos se considerarían en función de su valor en cerezas. Tras el escándalo, subimos por las calles hacia la iglesia, que está en lo alto y desde la que hay vistas a la ciudad y el mar. Son calles estrechas y empedradas, pero no son tipo Disney, son muy típicas, con los niños jugando y las abuelas asomadas a las ventanas. Los lugareños tiende su ropa en las ventanas, continuando su vida habitual pese a los turistas que invaden el país. Me gusta mucho este lugar.

 

 

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Se va acercando la noche, y pensamos en buscar sitio para dormir. En un local de Exchange, pone “info”, así que nos acercamos para preguntar por alojamiento. No sabemos qué tipo de negocio tapadera es esa oficina de turismo, pero la respuesta del tipo es que vayamos llamando a las puertas a ver quién nos aloja en su casa. Ante tal muestra de ingenio, decidimos ir a dormir a Pula donde sabemos que hay un albergue de la HI. Volvemos al coche que hemos aparcado en el jardín de una minusválida cuyo perro nos persigue y no deja salir. Rubén tiene que salir del coche a espantarlo, y mientras la señora riéndose. Humor croata, no lo pillamos.

 

 

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Comienza el diluvio, no tenemos arca, pero el coche resulta un buen resguardo, y conduciendo con sumo cuidado, acuaplanin inclusive, llegamos a Pula. Aparcamos junto a un camino de cabras, que resulta llevar a nuestro albergue, que localizamos tras preguntar en un centro de buceo. Nos alojamos en un bungalow, que está a unos 10 metros de la playa privada. Más glamour imposible.

Nos instalamos, y decidimos ir al centro a cenar. Vemos las ruinas romanas de la zona, el templo de Augusto del siglo I, y escogemos un restaurante con terraza. En él, nos atiende un joven de la zona, muy agradable. La cena está muy buena, y nos divertimos, bromeando sobre mi Romeo, (que es como bauticé al camarero). A la hora de pagar, tras entregar la cuenta, Rubén y Laura huyen despavoridos. Sorprendidos Jonah y yo nos miramos, ¿Qué habrán hecho esta vez? No tardo en ponerme de todos los colores al ver que el ticket junto con las vueltas de la cena, lleva escrito mi nombre y mi teléfono con letra de Rubén. Huyo yo también antes de que mi Romeo me vea, aunque creo que no ha visto el reverso de la cuenta. Un espectáculo vaya.

Paseamos por el centro y vemos el famoso anfiteatro “Pula arena”, andamos un poco más, y volvemos a casa, con la idea de darnos un baño nocturno. Pero en el momento que Jonah y yo salimos, comienza a llover un poco, y la perspectiva de la noche fría, nos hace echarnos atrás, y decidimos ir a la cama, que el día ha sido largo.

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CAPÍTULO 4: 4 junio 2010 Pula, Opatija, Rijeka y Zagreb

 

Hoy nos levantamos con la ilusión del desayuno incluido. Las terrinas de nociatella, compensan el disgusto del sucedáneo de cola cao que nos sirven. Laura arrampla con las unidosis de mantequilla y mermelada. Y es que está hecha una experta, en pocos minutos llena su bolso con productos, que después nadie consumiría, y que supondrían con el calor, un problema añadido. Reconocemos 2 chicas que hablan español, y vemos como el albergue esta colonizado por unos niños alemanes. Sacamos fotos en la playa, y cogemos el coche de nuevo.

 

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La playa privada del albergue (caramba con la HI :bleh: )

 

Pasamos por Opatija, según la guía, este pueblo había sido residencia de nobles y aristocracia, y esto se podía observar en las fachadas. Pero el pueblo no parecía tener ningún interés más, así que lo vemos desde el coche. Luego en un mirador sacamos algunas fotos, pero no fue un lugar que nos marcase especialmente.

Desde ahí, fuimos a Rijeka. Aparcamos y buscamos la oficina de turismo, donde nos atendió una mujer que creemos no tenía interés alguno en que visitásemos nada, de ahí sus parcas y escuetas explicaciones. Incluso nos indicó alguna cosa en mapas que luego no nos daba, y de hecho ni siquiera nos vendía, entonces, ¿cómo piensa que vamos a encontrar esos lugares?

 

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Pero casualmente había por ahí una mujer, muy agradable que había sido guía turística de la zona, que además conocía Pamplona, que nos recomendó sitios, e informó sobre la fiesta local que iba a ser en unos días, en honor a san Vito, el protector de la ciudad. Vimos la catedral, alguna iglesia del centro, y subimos hacia un castillo donde había vistas a la ciudad. Concretamente 557 escalones que nos dejaron exhaustos, y nos dirigieron a una iglesia, que supuestamente había visitado el papa Juan Pablo II (había una figura enorme enfrente) y que cuidaban unos frailes un tanto extraños, que organizaban proyecciones en salones llenos de cuadros y tal… raro. Desde el castillo sacamos fotos para dar fe de que habíamos conseguido llegar vivos hasta allí.

 

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Al bajar decidimos ir a comer al mercado, pero ya está cerrado, y acabamos frente al teatro nacional. Comemos el suculento pan Croata, que consta de corteza y miga. Tanta miga que comemos bocata de miga y bocata de pan. Ains, aun echaremos de menos el pan, que comimos durante todo el viaje. Nos acompañan en la comida una paloma enferma, y otras tantas que luchan por comerse las migas que les echamos a los pajaritos. Presenciamos ante nosotros autenticas luchas, dignas de un documental de Rdz de la Fuente.

 

Por razones meteorológicas, decidimos poner rumbo a Zagreb pitando. Empieza a llover, no es buen tiempo ni para ir a las islas como teníamos pensado, y no nos da tiempo de visitar algún parque. Recuerdo que en esta etapa del camino escuchamos Melendi. Y es que la música nos estaba haciendo mucha compañía en todas las kilometradas que hacíamos. Al principio el paisaje el montañoso, pero conforme nos acercamos, la tierra se aplana hasta llegar a la llanura de la capital. Llegamos a las 18h, y vamos directamente al albergue de la HI, que no nos cuesta encontrar, pero si llegar debido a que todas las calles van siempre en dirección contraria a la que necesitamos. Nos acomodamos otra noche más en otra habitación. De hecho comentamos que una de las cosas que más descolocan en estos viajes es levantarse y acostarse siempre en sitios diferentes, aunque tenemos una rapidez para hacer maletas… Hoy desde nuestra habitación, que no compartimos con nadie, vemos tejados de la ciudad, son buenas vistas, que compensan que el ascensor suela estar estropeado y tengamos que usar las escaleras.

Salimos a dar una vuelta por el centro, además no estamos lejos. Hoy es el día del arte callejero en la ciudad, así que estamos de suerte, hay muchas actividades y está todo muy animado. Primero disfrutamos de un concierto de música Turca, de Capadocia, luego vamos a la plaza Josip Jelacic (ban o virrey croata) donde confluyen las vías del tranvía que recorre la ciudad, y nos reímos con unos curiosos extraterrestres que han venido a visitarnos.

 

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Vamos a la catedral, que según la guía esta eternamente en obras, y rodeada de una fortaleza que la protegía de los enemigos.

 

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Callejeando, compramos fresas en el puesto de una viejecita (que no quiere desprenderse de sus mil sobres de azúcar para venderme uno) llegamos al espectáculo del hombre leopardo, un australiano que hace el show con la colaboración del público, que hoy está especialmente animado. El nos descubre el humor croata, y es que parece que por ahí, los chistes se hacen sobre sus vecinos Eslavos, como aquí con los del Lepe por ejemplo. Hay un funicular que sube a algún punto de la ciudad que desconocemos, así que decidimos subir las escaleras anexas, (no, no eran suficientes las de esta mañana) y llegamos a un lugar con vistas, donde había un concierto de música y algún puesto tipo mercadillo y bares. Andando por la zona, llegamos a la plaza donde se encuentra el parlamento la residencia del Ban (desde cuyo balcón se proclamó la independencia del imperio Austrohúngaro) y todos los edificios importantes de la ciudad, entre ellos la preciosa iglesia de San Marcos con escudos en su tejado, que me recordó al de la catedral de Viena. Otra de las cosas curiosas que nos paso esa noche, fue ir paseando por una calle semidesierta junto al escaparate de una tienda de televisores y ver atónitos imágenes de la plaza del castillo y de los san fermines. Alucinados nos quedamos.

 

Ya los estómagos comenzaban a rugir, con lo cual resolvimos el problema acudiendo a una pizzería, atendida por la mujer más sosa del mundo, que nos sirvió dos pizzas del tamaño de una plaza de toros, para ellos, tamaño jumbo. Acabamos con el empacho del siglo, pero… que ricas estaban!!! Volviendo para el albergue, una de las calles, hacia una curva, y parecía que entraba en un edificio, para luego salir y continuar el recorrido. Pero la gente se paraba en ella, y es que habían instalado una capilla, con bancos y retablo en medio de la calle! Cosas como esta, junto con retablos y ermitas en medio de ninguna parte nos mostraban la parte más católica de este país.

 

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Ya en el albergue, como todas las noches, discutimos sobre que hacer al día siguiente, negociamos horarios de levantarse, casi siempre las 8 o así, ya que para esa hora la gente ya está en marcha, y es que amanece 2horas antes que en España aunque conserven la hora. Hoy la frase de la noche es: “the water is potable?” acuñada por Laura al preguntárselo a una rusa que se ha encontrado en el baño. Escribo el diario, nos duchamos, y finalmente caemos rendidos en las camas.

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CAPÍTULO 5. 5 junio 2010 Zagreb, lagos del Plitvice, y Krk Otok

 

 

Hoy salimos del albergue tras desayunas fresas, con destino a los lagos del Plitvice, uno de los destinos imprescindibles del viaje. El trayecto es largo, hay que repostar, paramos en un área de servicio y… sorpresa, no tienen gasolina! Vaya tela… Continuamos el recorrido con paradas en otra gasolinera, en un súper para comprar pan, y observando los puestos junto a la carretera en los que venden queso, fresas, cerezas… planeamos coger algún día queso de la zona.

 

Cuando llegamos al parque, conocemos a una matrimonio Gallego junto con una mujer de Burgos muy simpáticos, con los que hablamos alegremente después de llevar tantos días sin oír castellano. Compramos los tickets, colando el carnet joven, y es que hay que conseguir descuentos “como sea” ese era nuestro lema, y si nos hiciesen descuento, con el carnet del supermercado también lo intentaríamos vaya. Una tipa desagradable nos indica el recorrido que hay que hacer. Resulta que hoy se corre una maratón aquí, y tenemos que hacer la ruta de 4-6h, y coger un tren que nunca encontramos para volver a no se sabe dónde. Con esas indicaciones, la realidad fue que hicimos el recorrido que nos dio la gana, que fue el “f” pero al revés, mezclado con un cacho de otra ruta, para al final descubrir que dicho tren no existía, sino que era un bus con forma de tren. Y nosotros buscando las vías, como para encontrarlo, con razón pensamos que era una broma para los turistas!

 

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La primera parte consistía en cruzar el lago en un barco. Los gallegos que se conoce que no tenían mucha idea del recorrido, planearon seguirnos, pero tanto se apegaron, que acabaron adelantándonos,colandose descaradamente y dejándonos atrás en el siguiente barco. A partir de este momento acuñaríamos el término de “hacer la gallega” cada vez que nos colábamos en una fila. Les volvimos a ver en algún momento del día, para comentar la visita al parque. Y también recuerdo coincidir con ellos en el avión de vuelta, y que nos preguntasen preocupados, a ver si no éramos 4 en vez de 3 personas en el grupo, y es que al no ver a Jonah, se debieron temer lo peor jeje.

 

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El parque estaba preparado para recorrerlo fácilmente sobre unos caminos hechos con maderos, que no alteraban mucho el lugar, y resultaban muy cómodos. Nos encontramos con grupos organizados de viajes, con gente de Madrid, familias y mujeres que creemos habían escapado de sus maridos, y al salir estuvimos hablando con un señor de Barcelona que había visitado el país en septiembre del 2008 y nos repetía entusiasmado lugares a los que ir, hablo sobretodo de Trogir.

 

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Comimos en un lugar difícil de acceder, con unas vistas únicas a la cascada de lagos que hacia el agua en las rocas. Orgullosos de que Jonah hubiera encontrado este lugar, poco frecuentado por turistas, pasamos ahí largo rato sacando fotos y videos. Ya habíamos leído algo, pero nos sorprendió aun así al final del recorrido, ver como una pareja celebraba su boda en el parque. Escuchamos música típica del país (creemos) y estuvimos un rato investigando el evento, hasta que nos entro algo de vergüenza por cotillas jeje. En el barco de vuelta, coincidimos con unos niños alemanes muy cabroncetes que se lo pasan bomba riéndose de mi forma de reír, pero claro, no podía parar, con lo cual era un circulo vicioso!

 

Ponemos rumbo a Krk, el próximo destino, una de las islas croatas, que teníamos muchas ganas de ver, sobretodo para empezar a bañarnos en sus playas. El camino es complicado, debido a las curvas, y el resol que había esas horas, sumado a los adelantamientos chungos que hacían los suicidas croatas. Pero el camino es agradable, muy verde y llano hasta llegar a la costa. Cuando llegamos a la costa dálmata el paisaje cambia, y es precioso también, desde el coche no paramos de repetir “que bonito” hasta desgastar la palabra, viendo las islas, playas, pueblos costeros… de hecho paramos a cada rato, por ejemplo en Senj, aunque hoy hace algo de frio (también estamos muy altos, es un país de contrastes, tienes el monte, y al lado la playa)

 

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Para cruzar a la isla, debemos pasar un puente que pagamos. Recorrerla es tarea fácil, solo hay una carretera que te lleva hasta el otro extremo, donde está el pueblo de Krk. Llegamos a un camping, pero que es de auto caravanas. El tipo que lo atiende, me indica en un mapa una casa blanca a la que podemos ir a pasar la noche, una especie de sobe, que él me recomendó muy bien. Algo inexpertos en el tema de los sobes, preferimos seguir buscando campings. Y llegamos a otro, donde los precios son abusivamente caros, nos echaron atrás. En él, la encargada se ofrece a que dentro de media hora cuando salga de trabajar, nos ayuda a buscar alojamiento, nosotros estábamos asombrados de lo que se desvivían en ayudarnos, una gente superamable. Al salir, una pareja muy pija, creemos que de Donosti, nos preguntan que buscamos (obvio no?) y nos dicen que “han dejado libre un bungaló en otro sitio esta misma mañana” Nosotros nos mirábamos diciendo: “esta gente de donde coño ha salido o quien se creen que son?” Como la única alternativa que nos queda es un camping nudista, decidimos tirar de sobes. Conducimos un rato hasta que decidimos pararnos en uno.

 

En él, encontramos a la bruja Lola, que fuma de forma extraña, tipo indio, y que nos dice en croata que tiene el garito lleno, señalando la terraza donde hay unos 6-7 pers. Pero continúa hablando, y tras un rato, saca un teléfono para llamar a una amiga. No entendemos nada, y de repente, pone a Jonah al teléfono. Resulta que tiene una amiga, que tiene otro sobe cerca, y que viene a buscarnos en coche. Inquietos, esperamos que llegue otra versión de la bruja lola croata, pero lo que parece es una agradable señora mayor, Fanny, que después descubriríamos que es una magnate de los sobes, que si puede incluso alquila su propia casa para dormir en una habitación que tiene junto al jardín, y que posee oficina de turismo y pagina web. La señora en cuestión no sabía ingles así que venía acompañada de una loca Serbia que vive en Viena porque era profesora de economía en la universidad (según nos explico más tarde) que sabia inglés e incluso algo de castellano, bueno sabía muchos idiomas, el problema era que los hablaba todos a la vez y mezclados y no había quien los entendiese, y que negoció con nosotros el precio. Hubo regateo incluso, no se notó que era nuestra primera vez jejeje. Nos explicó que era muy difícil que se alquilase un apartamento para una noche, y que era un gasto tener que limpiar todo de nuevo y lo justifico todo diciendo que ella era de Austria y sabe de que van estas cosas ¿?. Les seguimos en coche hasta el piso, que resultó estar encima del suyo, nos ofreció aparcar en el recinto. Como el lugar y el precio nos convencieron, decidimos quedarnos. Les entregamos la documentación, que tardaron mil años en devolvernos, creemos que porque estaban cotilleando.

 

Cuando bajamos, apareció otra loca Serbia, (aun más loca) amiga de la primera, médico, que había estado de congreso en Italia, y al parecer tenía la intención de montar un sobe ella también en la isla. Después de que Jonah, poseedor del bote común pagara a la señora, para su sorpresa en Kunas, nos dan un mapa para saber dónde estamos y nos acompañan al centro para saber el camino, repitiéndonos el camino así como 400 veces. Luego se despidieron, y las volvimos a ver a la mañana siguiente cuando acudieron a casa de Fanny a las 8am a cotillear de nuevo.

 

Paseaos por el centro, que nos pareció un poco Disney, y cenamos en una terraza. Desarrollamos la hipótesis de que las terrazas en este país están hechas un poco para los colegas, porque no suele haber turistas, sino croatas, y los camareros suelen estar sentados en ellas, hablando. Por ejemplo, las dependientas de tiendas de souvenirs, solían estar sentadas en ellas, y se levantaban solo si entrabas en su tienda. Paseamos un poco por calles estrechas, donde se iba la luz conforme pasábamos ¿alguna cámara oculta?

 

Volvemos al apartamento, y subimos las cosas al piso, ya que no nos habíamos fiado antes de dejarlas con las locas esas en la casa. Aprovechamos que tenemos tele para ver un poco los canales croatas, que tiene videoclips, patrocinados por zumos bailongos que hacen las risas de la noche. Rubén se queda dormido en el sofá, y los demás nos quedamos a disfrutar hasta las 2am de la noche estrellada que se ve desde la terraza, mientras veos algunas fotos del viaje.

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Bueno, aprovechando que las fotos de este capitulo me gustan mucho, os cuelgo alguna mas. Gracias por leerme a los que estais por ahi. aun quedan capitulos jejeje

 

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CAPÍTULO 6: 6 junio 2010 Krk, Vrbnik, y Zadar

 

 

Hoy desayunamos galletas de cemento armado (según Laura) mirando al mar desde casa Fanny. Es muy agradable estar ahí, viendo las cerezas que tiene nuestra casera y con las que sospechamos que trafica, y oyéndola hablar en el piso de abajo con sus amigas las locas, que a las 8 de la mañana ya se le han colado en casa. El sol pega con fuerza, así que comenzamos el ritual diario de embadurnarnos con cremas.

Tras despedirnos de Fanny que esta regando las flores, cogemos el coche y vamos al centro de Krk. Paseamos por un lugar que nos recuerda a Caballo Blanco, uno de los lugares preferidos de nuestra ciudad, compramos el pan-miga, visitamos una iglesia donde están cantando en misa. Cabe destacar que la población es muy religiosa, y respetan mucho normas como que no se debe entrar en los lugares de culto con tirantes o en bañador, así que solo podemos ver desde fuera muchas de las iglesias Croatas. Tras un paseo por el pueblo, que no parece tener mucho más que ofrecernos, ponemos rumbo a Vrbnik, otro de los pueblos de la isla.

 

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En él, damos alguna vuelta llegando incluso a meternos en la plaza del pueblo, hasta encontrar parking, que no pagamos, obviamente. Todo está lleno de cuestas y calles estrechas, que mantienen el fresco a esas horas del día tan delicadas. Es por ello que llegamos a una pequeña cala, con una playa de piedras, donde decidimos bañarnos. No llevamos toallas, pero como la ropa interior empieza a escasear porque aun no hemos hecho la colada, se nos ha ocurrido la brillante idea de llevar los bañadores puestos, y ese día vaya que sí lo agradecimos. Dejamos las cosas en la playa casi desierta, y probamos el agua cristalina del Adriático. Nos secamos al sol en las rocas, y retomamos el viaje volviendo al coche.

 

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El plan inicial es ir a Cres, mediante un ferri, del que llegamos a comprar los billetes, pero valoramos las posibilidades, y es que salir de la isla nos iba a costar más que visitarla, con lo cual nos descuadraba un poco los planes de viaje, (ya de por si poco definidos) así que decidimos volver al continente. Menos mal que la agradable chica de la oficina no nos puso problemas en devolver los tickets. Así que toca kilometrada para volver a krk, cruzar el puente que hoy es gratuito (sospechamos que porque es domingo) y parar a comer queso (que es una de las reservas que tenemos que terminar urgentemente si no queremos perder) en Sv. Juraj bajo un sol al que nos íbamos acostumbrando, junto a un matrimonio que amarraba su barca. Buscamos inútilmente agua, o una fuente, o lo que sea, pues íbamos a morir deshidratados. Pero no hay mucha suerte, todo está cerrado a esas horas, así que reanudamos el viaje. Paramos en un mirador, y detrás nuestra paran unos alemanes con su coche, y la música a tope, a beberse una pivo (cervezas) bien fresquitas. Antes de que nuestros instintos asesinos los asedien, decidimos ir al próximo pueblo, donde bajo a buscar agua. Primero pregunto en un restaurante, que es lo único que veo a priori. El camarero muy amable, encuentra una botella de vidrio en el almacén y se dispone a llenarla en el grifo asegurándome que está muy fresquita. La verdad que con la sed que tenemos… pero no, no podemos transportar vidrio, no es seguro, así que le pregunto y me indica un supermercado más adelante. Una vez re hidratados, reanudamos la kilometrada a Zadar.

 

 

Nos cuesta un poco encontrar el albergue, que finalmente reconocemos por el grafiti de la fachada, que tenemos en el folleto. Nos dan una habitación en una caseta llena de alemanes, (y algún mexicano según Rubén) que además en ese momento están duchándose. Decidimos salir a visitar un poco la ciudad de Zadar. Paseamos por más ruinas romanas, la iglesia de San Donato, de planta circular, y vemos el mercado y el Benetton local (y es que esta marca nos perseguiría por todos los rincones del país, hasta llegar a la conclusión de que se pueden organizar rutas turísticas por los Benetton de Croacia, y no dejarse nada sin ver).

Ya se acerca el anochecer, uno de los momentos más esperados, ver la puesta de sol de Hitchcock escuchando el órgano marino. Nos agrupamos junto a todos los turistas que había entonces ahí sacando fotos, sentados en los escalones del órgano, a esperar que el sol desapareciese detrás del mar. Una imagen que realmente no nos defraudó.

Después cenamos una pizza en una terraza de esas “para los colegas” y de postre un helado, tan generoso, que casi no podemos terminar, y es que los escaparates de los helados estaban tan bien puestos, que comíamos por los ojos. Ya de noche, visitamos de nuevo la zona del órgano, donde hay instalado un saludo al sol, consistente en una circulo con puntos de colores muy discotequeros en el suelo que levantan un haz de luz. Pero yo prefiero sentarme mirando al horizonte que veo negro, donde no se distingue el final del mar y el comienzo del cielo. “lo negro” ¿Tan extraño es que a alguien le guste mirar la oscuridad?

 

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Volvemos al albergue, donde en mi intento por descubrir cuantas fotos tengo en la cámara, acabo formateando la tarjeta. Esto constituye uno de los episodios más tristes del viaje, perder 350 fotos y otros tantos videos, se antoja lo peor que me podía pasar. Intento no pensar mucho en ello, aun queda viaje por delante, de hecho estamos en el ecuador, y aun quedan muchos destinos.

Editado por marigo

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Marigo!! veo que al final has conseguido ir a Croacia...acabo de descubrir el diario y, como siempre, seré una de tus seguidoras pero tía, no le des tanta caña!! que así es imposible seguirte. De momento he visto las fotos y leído el principio, a ver si me pongo al día.

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Ya me he puesto al día!!!

Que bonita es Croacia, y el organo de Zadar me encanto!!!

 

Muy chulas las fotos, que recuerdos!!!

 

Te sigo paisana!!!

 

P.D.: El caballo blanco es dificilmente igualable!!! :)

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Ale, ya me he puesto yo también al día. Qué aventuras..... la policía croata, las locas de los sobes, la pérdida de las fotos.... menuda faena! y como siempre la lluvia como compañera habitual jaja, qué mala suerte tienes siempre con el tiempo!

Por cierto, faena gallega? ejem... jaja

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