Jump to content
Conéctate  
Pandus

Sobreviviendo a Marruecos

Publicaciones recomendadas

Diox, me ha encantado este capitulo. Creo que es el mejor por el momento!!! siempre he dicho que las noches de reyes son muy especiales, y esta fue la mas especial de nuestras vidas!! que grande...

 

Desde Malta os envio un beso a todos, necesitaba recordar todo esto!!!

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

CAPÍTULO 4: DROMEDARIO Y MANTA.

06/01/2010 ERG CHEBBI-FEZ

Suena la alarma temprano, tenemos que recoger el chiringuito lo antes posible, Hassan nos llama desde fuera y nos mete prisa, hacemos lo que podemos. Cuasidormidos y enmochilados comenzamos de nuevo a caminar sobre las dunas iluminadas por el albor, quedaban pocos minutos para el amanecer.

 

A la salida de la tienda

dsc0332v.jpg

 

Llegamos a una duna decente desde la que vimos la salida del sol ese día, el viejo astro se iba asomando por el este (menos mal porque si no habría sido extraño) dándole color a las dunas y al cielo. Parecía se iba a tratar de un buen día. Hassan nos invitó a tirarnos con una tabla de snow por las dunas y como ninguno se atrevía tuve que ser yo el conejillo de indias. Una experiencia más, una pena que fueran las 7:30 de la mañana y estuviéramos dormidos y exhaustos del ejercicio matinal, porque habría estado bien esquiar en dunas más altas. Dea y Fish fueron los siguientes en probar, con rebozado de la primera incluido, Marta fue luego, Hassan y Rutty.

 

Amanecer en el desierto

dsc0335t.jpg

 

dsc0339e.jpg

 

dsc0343c.jpg

 

dsc0345i.jpg

 

dsc0352n.jpg

 

dsc0360.jpg

 

dsc0364x.jpg

 

 

Los “arenaboarders”

 

dsc0379eo.jpg

 

dsc0381q.jpg

 

dsc0384k.jpg

 

dsc0388.jpg

 

dsc0391x.jpg

 

img0917v.jpg

 

 

Dieron las 8 y no llegaba el 4x4 a recogernos, tocaba esperar al fresco, un fresco no tan intenso como el que habíamos pasado por la noche, nuestro saquito quedó en eso, un saquito, las gélidas temperaturas nocturnas no pudieron ser aplacadas, pero el cansancio sí nos permitió dormir. Sobre las 8:15 reanudamos la marcha al punto de encuentro, se veía una polvareda al fondo, nuestro jeep estaba llegando. Como no queríamos salir muy tarde hacia Fez pasamos por alto una visita a unos músicos africanos. Llegamos al albergue y un genial desayuno buffet libre nos estaba esperando, ávidos de llenar el estómago no cedimos en nuestro empeño y amortizamos bien lo pagado el día anterior. Siguiente aventura, los dromedarios.

 

Mientras esperamos al jeep

dsc0372w.jpg

 

dsc0395.jpg

 

Desayuno

dsc0004k.jpg

 

La evolución de las pulgas

dsc0005l.jpg

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Cada uno nos subimos a un jorobado animal y cuando hubimos montado todos comenzó la caminata por las dunas. Nunca había montado en un bicho de tales características y la verdad resultó ser mucho más cómodo de lo que esperaba. Eso sí, mi animal era para verlo, parecía estar canceroso pero aún así aguantaba el tipo. Estuvimos más de una hora disfrutando del paseo, el paisaje y las risas que nos echábamos de nuestro arte para montar dromedarios. Volvíamos hacia el albergue cuando el gracioso guía soltó las riendas del dromedario de dea e hizo amagos de lanzarse por una empinada duna, mi dromedario que estaba atado al suyo evidentemente le seguía, yo me fiaba de los bichos pero dea no se lo tomó muy bien y pegó unos cuantos gritos. Ya una vez en el albergue recogimos todo, nos aseamos y nos metimos en el coche, en principio el día más largo sobre el asfalto nos esperaba.

 

Subidos en los animales

dscn1416.jpg

 

Dea y mi canceroso dromedario

dsc0006yd.jpg

 

Nuestro grupo de tres (dea, yo y Marco)

dsc0014h.jpg

 

De paseo

dsc0016i.jpg

 

dscn1428.jpg

 

dscn1432.jpg

 

Marta, Ruth y Luis al fondo

dsc0022e.jpg

 

Dea, yo y Marco al fondo

dscn1430.jpg

 

Me puse yo al volante en el primer tramo del viaje, poco a poco nos íbamos alejando del desierto dejando atrás los pueblos por los que habíamos pasado a la ida pero esta vez pasado Erfoud fuimos dirección Er Racchidia a través del valle del Ziz. Pasando esta ciudad nos encontramos con un bonito paisaje, que salvando las distancias se asemejaba al Cañón del Colorado. Un embalse localizado entre una garganta de enormes montañas rojas, lástima no pudiéramos parar un rato por la zona. El día estaba muy bonito, así que se apreciaba muy bien todo, cruzamos una de esas montañas y llegamos a un páramo donde el paisaje comenzaba a cambiar. Unas horas más tarde llegamos hasta Midelt que como su propio nombre indica es la mitad del camino. Allí hicimos el relevo y el llenado de depósito que ya lo iba pidiendo.

 

Valle del Ziz

dsc0028cw.jpg

 

Cañón marroquí

dsc0045it.jpg

 

dsc0054z.jpg

 

 

Como el tiempo se nos echaba encima y conducir por la noche, pese a que Marta ya estaba medio especializada, no nos seducía mucho comimos en el coche un poco de fuet y cuatro mierdas más que llevábamos. Esta parte del viaje fue completamente diferente a la anterior, los paisajes cambiaron bruscamente para asombro de propios y extraños. El seco y árido desierto se cambió por montañas verdes, lluvia, lagos y nieve en las cumbres, ¿estamos en Marruecos?, paisajes propios de suiza se iban sucediendo. Cruzamos por entre las montañas moteadas de pinos en las que nos cruzamos a unos cuantos perros salvajes temerarios que dieron rienda suelta a nuestra imaginación sobre su procedencia. De repente cruzamos el espacio-tiempo y aparecimos en u pueblo típico andorrano, opulandia apareció ante nuestros ojos. Chalets en el monte, carreteras perfectamente asfaltadas y un ambiente totalmente europeo nos dejó boquiabiertos. Cruzábamos Ifrane, ciudad famosa por su universidad, cuya matrícula cuesta ni más ni menos que unos 6000€. Conseguimos salir del bucle espacio-temporal y la carretera nos derivó de nuevo al marruecos que todos conocíamos, gente por las calles, casuchas de tres al cuarto y burros. Nuestro asombro volvió cuando pasamos la ciudad hereje en la que iglesias cristianas nos daban la bienvenida.

 

Paisajes “suizos”

dscn1439w.jpg

 

Opulandia

dscn1442.jpg

 

 

Ya estaba anocheciendo y nos quedaban aún unos kilómetros hasta Fez, Marta hizo uso de su poder especial y pudimos romper la regla que todas la guías rezan, “no conducirás por la noche en tierras marroquíes”. Entramos en la caótica ciudad de Fez bajo una lluvia desagradable, buscamos el Youth Hostel pero nos medio perdimos. Paramos e hicimos cambio de conductor, preguntamos y planificamos el cómo llegar hasta nuestro destino. Los motoristas guías timadores nos acosaron un poco, pero conseguimos esquivarles. Aparcamos cerca de hostel y fuimos a preguntar si había camas libres, tuvimos suerte y quedaba una habitación doble y una con dos literas, perfecto. Volvimos a por las mochilas y enseres y las descargamos en las habitaciones.

 

Tocaba salir a dar una vuelta y otear algún sitio donde cenar, al final la noche dio mucho de sí: vimos a todo tipo de personajes, una pelea multitudinaria con un autobusero, cansinos que nos seguían, vendedores de hachís y todo tipo de gente que os podáis imaginar. Fuimos hacia un restaurante que recomendaba la guía, pero al sentarnos el 75% de la carta (por no decir el 100%) estaba acabado y de lo que les quedaba solo había un plato de cada. Pese a la triste cara del amable camarero decidimos irnos al garito de en frente, un tabloide anunciaba los precios y no tenía mala pinta.

Después de sentarnos nos fuimos dando cuenta de lo extraño del lugar, una luz de colores, gente que subía escaleras y bajaba feliz, mujeres en el bar, cervezas…algo no nos cuadraba. Pedimos la carta y nos trajeron la bebida aderezada de unos pescaditos fritos para picar, una señora ración la verdad. El tiempo que tardaron en traernos la cena dio mucho de sí, mientras bromeábamos sobre el cocinero leyendo libros de cocina, la TV nos mostraba un baile obsceno de mujeres con pelos kilométricos contoneándose poseídas por el mismísimo Satán. Todo tipo de cábalas nos vinieron a la mente. La comida la verdad que estaba muy rica y decidimos huir en cuanto pudimos, que ya nos estábamos canteando demasiado entre las risas y miradas, menos mal que no nos entendían.

De vuelta al albergue apareció en escena el personaje que todos estábamos esperando…El Chico del Paraguas…sin comerlo ni beberlo se unió al grupo y ya no se nos despegaría jamás, de hecho le hemos dejado un colchón aquí en casa para que esté más cómodo, eso sí paraguas en mano. Sigiloso como el que más y a una distancia prudencial acechaba a que nos perdiéramos durante nuestro camino de vuelta y así poder asaltarnos con su paraguas y su cara de guía nocturno. Por suerte volvimos al hotel sin problemas y mediante una bomba de humo nos dejó. El albergue cerraba a las 22h, llegamos un poco antes, allí el hombre me dijo que el coche lo dejara en la calle de en frente que por 15MAD un vigilante lo cuidaría toda la noche. Así que por ese precio le dije que sí y con miedo en el cuerpo por si el del paraguas estaba durmiendo en nuestro coche, aparqué donde me indicó. Luego, cada mochuelo a su olivo y a dormir en las húmedas mantas de piel de mono y la gélida calefacción ausente, menos mal que la capa de agua que tenían las paredes hacían las veces de aislante.

 

A acostar

dsc03347x.jpg

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Pandus, te vas superando!! XDDD, lo que me he reido con este capitulo!! la gente en el hostel piensa que estoy medio loca y me han preguntado los del staff XDDDD

 

Madre mia, nuestro amigo el del paraguas... como sigue?? le habreis preparado la cena hoy, no?? jajajaja, vaya tela de personajes hay por Marruecos, sin duda la mar de entretenidos.

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

ey!!!!

 

No me había leído este capítulo, qué grande!!!

 

El desierto moló mil, cómo no, me rebocé bien por el suelo de la hostia que me di... me descojono con las pintas que tenemos en los dromedarios... aún me acuerdo diciéndole al chiquillo: "que me bajo y te pego!" jajajajajajaj!1

 

Mis pulgas... qué pocas y pequeñitas parecían ahí, luego evolucionaron, dioox!

 

El desayuno, arrasamos de una manera muy poco sutil, la verdad, pero qué bueno estaba!!!

 

Opulandia, me descojono!

 

El burdel sospechoso que en vez de ser un pub burdel era un bareto burdel... pregunté a una experta en danzas árabes qué tipo de baile era el que hacían las chicas de la tv que se desmelenaban y entraban en trance, imagínate para explicarle cómo acabamos en un puti... jajajaj!

 

y para acabar el del paraguas cansino!! Al día siguiente al despertarnos aún pensábamos que estaría en la puerta esperándonos, ajjajajajajj!!!

 

Qué grande ese día!! El día de reyes, por cierto!!

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

CAPÍTULO 5:DEEP MOROCCO.

07/01/2010. FEZ.

 

Amanecimos casi con gotas de rocío en la cara, yo me levanté un poco antes para ir a la ducha ya que la cárcel en la que estábamos exigía horario de ducha para hombres y horario de ducha para mujeres. Afuera estaba diluviando un poquito y resultó toda una odisea el alcanzar los baños en chanclas, algún amago pero ninguna caída.

Ya aseado llegó la hora del desayuno, lo servían en la calle, a la intemperie solo tapados por una tejabana. Era el cumpleaños de dea, así que la felicitamos y nos dispusimos a desayunar. De esto que apareció el bisabuelo del Sr Filotes, ciego el pobre pero muy majete nos hizo una grata compañía en el desayuno. Bebida caliente y un par de bollitos, no muy sustancioso pero pasable. Tal diluvió nos amilanó en salir a ver la medina y decidimos esperar a ver si escampaba un poco.

 

Desayuno bajo la lluvia (con el bisabuelo del Sr Fil)

img8386h.jpg

 

img8393w.jpg

 

img8395.jpg

 

 

Pergeñamos nuestra habitación para habilitar el suelo como salón de juegos, unas mantas sobre el suelo y a disfrutar de los friky-juegos, abuelo filotes incluido. Primero un ciudadelas y luego un Munchkin en el que los neófitos sudaron tinta para empaparse de cómo iba (alguna sabe sin saber jajajaj). De tanto en cuanto echábamos un ojo a ver si paraba de llover y justo a mitad de la partida decidimos salir a ver algo de la ciudad pese a la lluvia.

 

Jugando

img8396.jpg

 

Comenzó la búsqueda de taxi en la parada pero no nos hicieron ni puto caso, así que dio comienzo nuestro Pekin Express particular por tríos: Marco, dea y yo vs martika, rutty y fish, a ver si por separado se nos facilitaba la tarea. Antes de que comenzara la carrera nos intentaron timar pidiéndonos 6€ por acercarnos a la medina.

Asaltamos un taxi en medio de la carretera y nos metimos, ¡a la puerta de la medina a todo gas! Alcanzamos la meta en primer lugar (el trayecto costó menos de 1€) y a los a 10 min llegó le resto de expedicionarios, teníamos la inmunidad en nuestro poder.

No paraba de llover y ya íbamos bien mojados, cruzamos la puerta azul y nos intentaron embaucar para comer, pero decidimos que mejor veríamos un poco la medina bajo la lluvia. Empezamos a andar por el amasijo de edificios y calles desordenadas, fuimos entrando en las tiendecillas, era nuestro día de hacer las compras. Para arriba, para abajo, regateo por aquí y por allá, chapa por aquí, niño que nos sigue, gente que te aburre, cuero por aquí, cerámica por allá…el tiempo había pasado y nuestro estómago llevaba ya unos minutos protestando.

 

Medina de Fez

dsc0062bm.jpg

 

dsc0063k.jpg

 

dsc0064g.jpg

 

dsc0066iv.jpg

 

dscn1446.jpg

 

 

Un personajillo nos llevó a un bar de un español que nos dijo que subiéramos a la puerta azul que allí eran los lugares más baratos. Al salir de allí, el personajillo nos metio en la que decía era su farmacia donde nos dio la charla sobre las propiedades beneficiosas de mil y un artículos, huimos como pudimos y encaramos la calle hacia arriba.

Por el camino tuvimos un percance con unos flipadillos gracias a trueques turbulentos, pero no quedó en nada la cosa. Llegamos casi a la puerta y nos convencieron con los precios en un restaurante, así que allí nos aposentamos. La verdad que comimos bastante bien y bueno por un precio de risa para un europeo. Después de comer dimos otra vueltecilla por el zoco, un mini mercado y poco más. Había dejado de llover, pero la noche se nos había echado encima. Salimos de las murallas, hicimos unas cuantas foteles por la zona y reanudamos el fin de etapa de nuevo. Esta vez llegamos los últimos por poco tiempo.

 

Comiendo

dscn1449r.jpg

 

Fez by night

img8398k.jpg

 

dsc0069t.jpg

 

img8405k.jpg

 

dsc0071vn.jpg

 

dsc0082h.jpg

 

dsc0083l.jpg

 

 

Continuamos la partida de Munchkin y como el hostel lo cerraban a las 22h pues los hombres decidimos salir en busca de víveres. El ambiente de la calle era de lo más alentador, pena no llevar la cámara encima porque seguro que habría pasado a manos más sucias: calles semivacías, hogueras (una hasta en una gasolinera abandonada) e infinidad de indigentes, lo soñado por todos vamos. Al pasar al lado de unos quedaos ya empezaron a comernos la oreja, por suerte conseguimos huir. Encontramos una pizzería y pillamos allí la cena para llevar. Volvimos al albergue rodeando para no pasar por delante de los personajillos de antes, las pizzas seguro eran suculentas para ellos, y al llegar encontramos la puerta cerrada. Unos catalanes llegaron a los 2min y dijeron de saltar la valla (cosa imposible) si no abrían. Llamamos al timbre y en seguida nos abrieron.

 

Munchkineando

dscn1458q.jpg

 

dscn1459j.jpg

 

dscn1460f.jpg

 

Después de la opípara cena sacamos el pastel de cumpleaños para dea al son de cumpleaños feliz. Alargamos un poco la velada y cada mochuelo a su olivo. En ese instante todos apuntamos en nuestras agendas: volver a fez.

 

Terminando la partida

img8418.jpg

 

Deescojonás

img8420m.jpg

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

CAPÍTULO 6: LA PELIGROSA LLAMADA DE JOHN

08/01/2010 FEZ-CHAOUEN

 

De nuevo nos levantamos entre mantas y sábanas mojadas, y no precisamente de fluidos corporales, al menos al asomarnos a la ventana parecía que el día no iba a ser lluvioso. Nos vestimos, acicalamos y fuimos todos de nuevo a por nuestro desayuno. Mientras organizábamos el mochileo y nos despedíamos del gatuno media luna, las chicas aprovecharon su hora de ducha. Después de pagar a mi guardacoches preferido salimos en pro de organizar la furgo y con ganas de empezar nuestro viaje a tierras norteñas, hacia la cordillera del Riff, a Chaouen. Era el último día íntegro en Marruecos de Ruth y Luis, nuestro plan era visitar Chaouen desde mediodía y según viéramos pasar noche allí o en Tánger, a la mañana siguiente salía su avión desde este emplazamiento.

Salir de aquella ciudad fue toda una odisea, dimos mil vueltas, cero indicaciones y desorientados. Conseguimos preguntar a un policía y nos indicó a su manera, llegamos hasta un cruce y allí ya la debimos liar. Creíamos haber salido de la city por una carretera secundaria, pero no fue así, a los 5min estábamos de nuevo entrando en Fez.

 

Intentando salir de Fez

dscn1462s.jpg

 

img8428x.jpg

 

img8432a.jpg

 

img8434.jpg

 

 

Llegamos hasta una carretera principal que se bifurcaba, paramos y miramos el mapa porque no nos sonaba nada. A esto que se nos acercó el primo del “del paraguas” persiguiéndonos con su moto. Rápidamente arrancamos y tuvimos que decidir, una carretera indicaba hacia Taounate (con posible enlace a Chaouen posteriormente) y la otra iba hacia otro lado completamente. Cogimos la carretera Taounate, calculamos y solo eran 40km de desvío el llegar a Chaouen, en principio merecía la pena.

Conforme pasaba el tiempo el paisaje se volvía más abrupto y el sol iba desapareciendo entre nubes de tormenta. Comenzamos a subir y bajar algunos puertos de montaña con paisajes preciosos, de repente una tromba de granizo y agua hizo que le conducción se convirtiera en todo un arte.

 

Parada en mitad del camino

dsc0085k.jpg

 

dsc0086g.jpg

 

dsc0087z.jpg

 

 

Nos paró un policía avisándonos de que el tiempo estaba muy inestable, de la baja visibilidad y de que no fuéramos a más de 50 bajo condiciones climatológicas adversas. Así que le hicimos caso, proseguimos rumbo Ketama y el sol apareció de nuevo, también las montañas se multiplicaban e incluso atisbábamos algo de nieve a lo lejos. Después de pasar un pueblo dominado por el barro anaranjado comenzamos a subir un puerto de montaña y tachán, la nieve estaba ya por los laterales, por suerte no estaba en la calzada ya que el sol la había derretido.

 

Nieve en las montañas

dsc0090p.jpg

 

dsc0098p.jpg

 

dsc0103y.jpg

 

Nieve a nuestra vera

dscn1474.jpg

 

dsc0100kf.jpg

 

 

Fue rodear la montaña y oir como John Lennon nos reclamaba a son de Imagine, en esa zona ya no daba el sol, el blanco se iba haciendo dueño de la carretera al son de la famosa canción. Una curva conservada en hielo hizo que la furgoneta patinara, culeamos hacia la izquierda, embrague a fondo y volantazo a la izquierda, culeo a la derecha y giro a la derecha, culeo hacia el precipicio de la izquierda y al fin consigo enderezar el vehículo con la adrenalina por las nubes. Un poco más adelante paramos en la cuneta, respiramos y empezamos a odiar la dichosa canción. Los coches que nos seguían se pararon a ofrecernos alojamiento por si queríamos pasar la noche en su casa. Nos dijeron que a partir de Ketama el puerto estaba cerrado, así que lo único que podíamos hacer era dar la vuelta hasta casi Fez y enlazar con la carretera que deberíamos haber cogido inicialmente. Tras rechazar el hachís que nos intentaban vender dimos la vuelta por donde habíamos venido, eso sí, pisando huevos por la parte chunga. Estábamos a 150km de Chaouen y ahora íbamos a estar a casi 300 km. La volver a la zona soleada un conductor temerario asomaba su cabeza ofreciéndonos hachís sin mirar a la carretera. Todos los que nos cruzamos de la zona parecieron ser vendedores de la droga marrón y estos no hacían más que vacilarles indicando con gestos que querían para no hacer ni amago de parar con el coche.

 

De vuelta por la misma carretera llegamos hasta el cruce pasado Taounate donde previamente unos policías nos indicaron que por esa carretera no iba a haber nieve. El paisaje comenzaba a cambiar y nos fuimos acercando al pantano de El Wahda. Era bastante impresionante, cruzamos un puente gigante que parecía se iba a caer, llegamos a un cruce y nos metimos en un pueblo, pero tuvimos que dar la vuelta ya que esa carretera no iba a ningún lado.

 

Pantano de El Wahad

dsc0106w.jpg

 

 

A partir de ahí se fue sucediendo un paisaje de páramos verdes y pueblecillos. Eso sí, la carretera cada vez era peor, muy estrecha y con algún que otro bache. Llegamos al pueblo de Aiim Dorij y la historia cambio drásticamente en contra de nuestros intereses. Nos quedaban tan solo unos 60km a Ouazzane (pueblo ya en la carretera general a Chaouen) pero lo que no sabíamos es que íbamos a tardar 2h en recorrerlos. Carretera con baches es poco, carretera agujereada por completo igual se acerca más a la definición.

 

Paisajes verdosos

dsc0110jh.jpg

 

dsc0112w.jpg

 

dsc0117yx.jpg

 

 

Después de tan maravillosa atracción de sube y baja, bota, vibra y salta pudimos llegar a carretera firme y suspirar aliviados. A la entrada de Ouazzane paro el coche para mear y estirar las piernas tras 8h al volante. Las piernas me temblaban y el mareo era considerable, la tarde se nos había echado encima.

Marta se pudo al volante y condujo ya hasta Chaouen, más o menos 1h de viaje, durante la cual se hizo completamente de noche. Debido a un escape de gas mortífero que nos recordó al temido John, tuvimos que bajar todas las ventanillas, lo que nos azuzó para llegar a Chaouen. El escape de gas fue preludio de dea se va por la patabajo en Do Mayor, así que fue llegar, aparcar cuando nos creíamos cerca del hotel y salir en su busca.

Por el camino ya se nos pegaron unos cansinos diciéndonos que no eran guías, que no pedían dinero, que qué buscábamos, les dijimos que el hotel Andaluz y nos llevaron hasta allí no sin cansinearnos. Preguntamos por habitaciones libres y nos dieron dos triples, así que dejamos a dea en el baño y volvimos a por las mochilas, fish y rutty, todos ellos en el coche.

Dejamos todo en el hotel, fortasec para la enferma y a cenar, nos moríamos de hambre. Gracias a Pasos Largos fuimos a un sitio de p.m. (al igual que el recomendable hotel) donde nos pusimos las botas. Fieles a los tagines, patatas y té de menta. El cansino que no pedía pasta nos siguió hasta allí y al estar acabando nos pidio 1€, después de pasar de su culo y que no dejara de cansinearnos rutty se lo dio y ya nos dejo en paz. Preguntamos por si servían desayunos y la hora, nos daría tiempo a volver al día siguiente.

Dimos una vueltecilla por el oscuro pueblo y regresamos al hotel. Allí de charleta en la habita bien abrigados, que calefacción para que van a usar. Subimos a la terraza del hotel a contemplar las vistas nocturnas, foteles de rigor y para abajo. Tras poner unas pocas mantas y tener el valor de enfundarme el pijama decidí retirarme a dormir, estaba muerto. Al poco tiempo, dea vino a compartir sueños.

 

Antes de retornar al hotel

dsc0121ld.jpg

 

Hotel Andaluz

dsc0122xz.jpg

 

En las habitas

dsc0128v.jpg

 

dsc0129f.jpg

 

Desde la terraza

dsc0134n.jpg

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Y para terminar el último capítulo y el epílogo...hartaos de fotos.

 

CAPÍTULO 7: LA TRANQUILIDAD TAMBIÉN EXISTE

09/01/2010 CHAOUEN-AEROPUERTO TÁNGER-ASSILAH

 

Pronto sonaron los despertadores, pero la música exterior nos decía que volviéramos a acostarnos. Llovía a mares y salir a dar una vuelta habría sido como tirarse a la piscina en invierno.

Después de un buen rato dormitando vimos que la cosa arreciaba, así que preparamos todo el equipaje y nos enfundamos en nuestras ropas de abrigo. Subimos a la azotea para contemplar a la luz del nuboso día qué nos encontraríamos al salir. Fue cruzar la puerta e instantáneamente nuestros ojos despertaron. Una marea de colores blancos, azules y anaranjados estaban custodiados por unas montañas teñidas de blanco, la estampa era para no olvidar.

 

Desde la terraza

dsc0137p.jpg

 

dsc0140r.jpg

 

img8468u.jpg

 

 

Tras inmortalizar el paisaje decidimos no demorarnos más en la visita a ese pueblo con tintes andaluces. Sus calles blancas contrastaban cada dos pasos con ventanas, puertas o paredes azules, el caótico mapa hacia aún más bonita aquella ciudad. La lluvia volvía poco a poco a sentirse importante y Ruth y Luis se impacientaban por llegar a tiempo a su vuelo. Después de vaguear sin rumbo, perdernos por las callejuelas y hacer unas cuantas fotos, acabamos en una plaza en la que divertimos al personal con nuestros saltos y gritos bereberes bajo la lluvia.

 

Chaouen

dsc0141z.jpg

 

dsc0143e.jpg

 

dsc0145oh.jpg

 

dsc0151bo.jpg

 

dsc0152tc.jpg

 

dsc0154u.jpg

 

dsc0178u.jpg

 

 

 

Saltos chorras

dsc0159v.jpg

 

dsc0161t.jpg

 

dsc0163f.jpg

 

dsc0166p.jpg

 

img8498.jpg

 

dsc0171xi.jpg

 

dsc0172m.jpg

 

 

Era la hora de ir a desayunar así que nos acercamos al restaurante de la noche anterior, para desgracia nuestra aún estaba cerrado, por lo que volvimos hacia la plaza principal donde servían también desayunos baratos. Por el camino nos encontramos con el cocinero y regateamos con él el precio para volver al restaurante, le convencimos y en el ático esperamos a ser servidos. Como venía siendo habitual, nos hinchamos a desayunar todo lo que nos trajeron, nuestros estómagos acabaron agradecidos y nuestros paladares aún más. Después de la típica charla sobre futuros viajes, volvimos al hotel a por los bártulos y “pal” furgoneto. Marta fue quien condujo esta vez.

 

Hotel andaluz

dscn1506i.jpg

 

Hacia el coche

dscn1512q.jpg

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

La lluvia no paró hasta casi llegar a Tetuán donde un sol de justicia hizo acto de presencia. Cogimos la carretera hacia Tánger y llegamos con la hora en los talones sabiendo que aún teníamos que encontrar el aeropuerto. Preguntamos a un guardia y nos indicó, no parecía muy complicado. La impresión que nos dio la ciudad al cruzarla fue de europea total, grandes bloques de pisos y gente “europeizada” por las calles, por unanimidad decidimos terminar nuestro viaje en Assilah.

Después de un buen rato llegamos al aeropuerto con unos cuantos minutos de ventaja al cierre de la facturación. Despedida exprés del par de dos y los cuatro “survivors” pusimos rumbo a Assilah, yo hice de conductor esta vez.

 

Foto finish par de dos

dscn1517z.jpg

 

dscn1518q.jpg

 

 

Decidimos hacer uso de la autopista ya que por un módico precio nos evitamos cruzar ciudades y malas carreteras. Por el camino fuimos decidiendo a qué hotel ir en base a lo que las guías nos contaban. En un periquete llegamos al pueblo, aparcamos frente a una iglesia cerca del mar.

Tras ubicarnos en el mapa fuimos al hotel, nos enseñaron las habitaciones y elegimos a nuestro gusto, por desgracia volvía a no haber calefacción. Pasamos por el coche a pillar los macutos, los dejamos en el hotel y salimos a visitar el pueblo y buscar un buen lugar para comer.

 

La primera impresión del paseo marítimo junto al puerto fue de tranquilidad, pero también de suciedad en los aledaños de los malecones. El restaurante que buscábamos estaba cerrado por obras, así que fuimos hacia la zona de las murallas donde había unos cuantos para elegir. Por allí había más ambientillo, pero no se respiraba el agobio de grandes ciudades como Fez o Marrakech. Ya se nos acercó algún lugareño a ofrecernos pastas y sitio en restaurantes. Echamos un ojo por la zona y nos decidimos por uno, el lugar estaba plagado de gatos y eso era buena señal.

 

Assilah

dsc0189an.jpg

 

dsc0192ty.jpg

 

Marta se pidio un tajin de kefta y nosotros una parrillada de fritura de pescado para tres. Madre mía cuando apareció el camarero con semejante bandeja, había no menos de 15 peces: doradas, san pedros, jureles, calamares…Fue probarlo y cerciorarnos de que habíamos acertado de pleno con el sitio, ¡qué gloria de pescados! A mitad de la comida se nos acercaron un par de vendedores de pasas caseras y les emplazamos a que vinieran cuando hubiéramos acabado con nuestro festín.

 

Nuestra comilona

dsc0195j.jpg

 

img8505w.jpg

 

 

Ya con el estómago a reventar, los más de 15 gatos se pusieron las botas con nuestras sobras y el par de vendedores llegaron para pelearse con sus clientes, nosotros. El duelo terminó con una caja de regalo y unas cuantas cajas que compramos para llevar a España, al perdedor como consuelo le compramos unas pastas para comer en el día. Antes de levantarnos de la mesa una abuelilla nos vendió unos trozos de almizcle blanco y creo que si cualquier otro personaje se hubiera acercado también le habríamos comprado lo que fuera siempre que nos ofreciera un buen precio.

 

El fin

p1030529a.jpg

 

Los gatos

p1030520c.jpg

 

p1030528t.jpg

 

Con las pastas

dsc03360h.jpg

 

 

Llegaba la hora de visitar la villa pesquera, cruzamos sus murallas y las paredes blancas nos apabullaron. Yo me sentí en una isla griega pero a lo moro, daba gusto pasear por allí con el buen tiempo que hacía.

 

De paseo

dsc0198b.jpg

 

dsc0201mf.jpg

 

 

Aprovechamos nuestro último día de viaje en ultimar compras y gastarnos dirhams en regalos y adquisiciones propias, desde una chilaba hasta una mochila de cuero. Caminamos hasta el mirador junto al mar y cruzamos por el alto espigón. Las vistas merecían la pena gracias al inmenso mar.

 

Hacia el mar

dsc0207u.jpg

 

dsc0210qh.jpg

 

dsc0211d.jpg

 

dsc0217y.jpg

 

dsc0223ms.jpg

 

dsc0230iv.jpg

 

dsc0235u.jpg

 

 

Allí, unos personajillos estaban dando la turra con música y danza tradicional, así como con unos sombreritos muy graciosos. Dea y martika se pusieron a hacer el tonto con ellos y les echamos 70MAD por el espectáculo, nos pidieron como 2€ a lo que les respondí que con lo que les habíamos echado tenían para unas patatas fritas. Nos fuimos. Volvíamos hacia la zona del hotel cuando entramos en una tienda y nos hinchamos a comprar cosas que íbamos bajando de precio al ir añadiendo una y otra, nos dio por ahí, fue nuestro último estertor del regateo.

 

Los personajillos y los gorros

dsc0237n.jpg

 

Fuera de las murallas un moro que trabajaba en Mondragón nos contó un poco su vida, más adelante nos encontramos con el colgao del pueblo (indescriptible) al pararnos a observar a unos lindos gatitos. Retornamos al hotel consiguiendo huir del colgao que la verdad era para verlo. Tras un rato de reflexión, charla y alguna que otra oración (chilaba incluida) bajamos en busca de cena. Fuimos a un bareto de al lado y nos dieron bastante bien de cenar.

 

El rezo

img8521.jpg

 

Una vez en el hotel nos peleamos con el puto frío de mierda y conseguimos dormir sin morir congelados, el viaje terminaba, nuestros últimos sueños en Marruecos.

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Join the conversation

You can post now and register later. If you have an account, sign in now to post with your account.

Guest
Responder a este tema...

×   Pegar como texto enriquecido.   Pegar como texto sin formato

  Only 75 emoji are allowed.

×   Tu enlace se ha incrustado automáticamente..   Mostrar como un enlace en su lugar

×   Se ha restaurado el contenido anterior.   Limpiar editor

×   No se pueden pegar imágenes directamente. Carga o inserta imágenes desde la URL.

Cargando...
Conéctate  



×

Información importante

Continuando en el sitio, aceptas nuestros Términos de Uso y Normas. Además, hay cookies. Puedes ajustar las cookies o continuar tal cual.