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Nochevieja entre Sarajevo y las estrellas

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Pos el caso es que queríamos aprovechar para ir en navidades a algún sitio..

 

Sí, pero ¿a dónde?

 

- Andrés quería ir a Ucrania y Bielorusia ¿? no conseguíamos entender muy bien por qué, y más sabiendo el frío que haría. También dijo "O a Chechenia. Quiero ir a un sitio cutre, a donde nadie iría..". En fin, que en vistas al tipo de "razonamientos" que hacía, decidimos no dejarle opinar más hasta que volviera en sí, si es que tal cosa llegaba a ocurrir.

- A Enrique, por su parte, todo le parecía bien. Como es un ser errante que no puede estarse quieto, mostraba enorme interés por cualquier destino. Esclavo del carpe diem y de lo que en su mente se iba visualizando, cambiaba de trayectoria como hoja que lleva el viento.

- A mí lo de Europa de Este me gustaba. Partía de la idea de ir de Bucarest a Estambul, pero cuando vimos vuelos baratos (gratis) a Bérgamo surgió la idea de los Balcanes, que a todos nos pareció estupenda. Enrique se puso muy contento y en ese momento confesó su ilusión por ver las pirámides mágicas de Visoko, a lo que respondimos con la correspondiente y merecida burla, pensando en lo que nos íbamos a divertir con este tema. Desde un ciber, cada uno en una punta de Madrid, reservamos.

 

Sin poder planificar apenas nada por culpa del curro los días antes, nos plantamos en el mostrador de RyanAir con nuestras mochilas y dispuestos a todo: iríamos en tren hasta Ljubljana y ya allí alquilaríamos un coche para el resto del viaje (leí por aquí lo complicado que era meter en los balcanes un coche italiano). Desgraciadamente, Enrique estaba griposo y le vimos aparecer en el aeropuerto con un aspecto lamentable (sólo a él se le ocurre tirarse las noches anteriores al viaje haciendo el cabra y resfriándose :P ). Tras echarle la bronca y reirnos un poco más de lo de las pirámides, tomamos el avión.

avion.jpg

 

Al rato aterrizamos en Bérgamo, y de ahí fuimos en autobús hasta Brescia, donde cogeríamos el tren a Venecia. Curiosamente Enrique, el más viajero de los tres, no había pisado esta increíble ciudad, por lo que pensamos que querría verla...pero no, el tío incomprensiblemente pasaba. De hecho prefirió llegar cuanto antes a Eslovenia y dejarse de góndolas ¡una pena, yo quería volver! :lol: Así es que la opción inicial de pasar el día en Venecia y coger el tren por la noche a Ljubljana se había desvanecido, siendo sustituida por la primera pésima improvisación: iríamos directamente a Trieste y desde ahí cogeríamos el autobús a Ljubljana (ilusos).

 

¿Y qué narices había en Trieste? Viento, mucho viento (el maléfico Bora). Y frío, mucho frío por el viento helado. Me imagino que en otra época del año debe de ser un paseo curioso junto al adriático, en un lugar con elementos balcánicos y venecianos...pero no. Un viento helado, muy potente, capaz de doblar señales de tráfico metálicas, tumbar árboles y motos aparcadas (la teoría de Andrés era que la gente las aparcaba tumbadas, pero el caso es que no vimos ni una sola de pie) es el único protagonista. En cuanto salí de la estación mi mapa salió volando hacia las estrellas, como un cohete, y ya nunca volvimos a saber de él :) Acojonados, Andrés y yo volvimos a entrar a enterarnos a qué hora y desde dónde salía el autobús: "mañana. Hoy no hay, que es domingo". Con Enrique agonizando entre abrigos, Andrés y yo buscamos un sitio cercano para dormir: el increíblemente cutre hostal mariana.

 

trieste2.jpg

El Adriático al atardecer. Trieste en pandilla

 

trieste1.jpg

Es Trieste de pedir ("TRST" en esloveno ¿cómo rayos se pronunciará?)

 

trieste3.jpg

El horario de este spagetticiber era algo extraño ¿sería por un efecto de las pirámides?

 

bora.jpg

Víctimas del bora

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Me va a gustar este diario....

Me ha sabido a poco este primer capitulo

 

Te sigo :P

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Me va a gustar este diario....

Me ha sabido a poco este primer capitulo

 

Te sigo :lol:

Gracias! :P

 

 

TRST -> HRVATIA (from de güind tu desnou)

 

 

Como Enrique estaba en las últimas el pobrecillo, Andrés y yo decidimos que a la mañana siguiente uno de nosotros se iría con él al hospital de Trieste mientras el otro madrugaría para coger el primer bus a la vecina Koper (Eslovenia), traerse un coche y recoger a los otros dos. Tuve suerte y me tocó lo más divertido: ¡ir a por el coche! :) (hacer turismo)

 

A las 7 de la mañana me levanté de un salto y puse rumbo a la costera Koper ¿qué sentiría al entrar en Yugoslavia? :P Así es que mientras mis amigos dormían, yo ya estaba paseando por el puerto deportivo haciendo fotos. Hacia muy buen tiempo y poco viento, así es que me estuve distrayendo tomando algo y leyendo tranquilamente las guías de los balcanes ¡qué rico el café!...por un momento me olvidé ¡ah, el coche que tengo que alquilar! :lol: Me acerqué a preguntar a Avis -creo recordar- ¡ah, y Enrique! ¿qué habría sido de él? Les llamé y me dijeron que ya estaba mejor, que afortunadamente saldría de esta. Yo en cambio sólo había echado un ojo a un coche de gama alta que no nos salía nada económico, por lo que decidimos algo aparentemente absurdo pero, dentro de lo malo, válido para nosotros en nuestra situación. Queríamos salir ya de una vez de Trst-TheBlackHole, por lo que nos volvimos a reunir los tres en Italia y allí decidimos lo que haríamos. Esa noche nos quedaríamos en el hostal para dar tiempo a Enrique a mejorarse, y al día siguiente alquilaríamos dos coches: un fiat de gama mínima en Trieste y que podríamos devolver en Bérgamo (pero sólo lo podíamos sacar a Eslovenia y Croacia) y otro tirado de precio que encontramos por internet en Zagreb para con él entrar en Bosnia y tal vez Serbia, dejando esos días el fiat aparcado en Zagreb. Le dimos unas cuantas vueltas y al final nos convencimos de que era la opción más cómoda y económica, así es que fue lo que hicimos. Desde luego, la planificación había sido un desastre, pero ya le habíamos cogido manía a Trieste y queríamos salir de allí como fuera.

 

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El fiat que alquilamos, una especie de evolución del panda, sólo podía ser conducido por un servidor y nuestro entonces lisiado Enrique. Andrés "desgraciadamente" había olvidado su carnet de conducir en España, así es que se pilló un montón de cervezas y se hizo dueño y señor de los asientos de atrás, empezando acto seguido su incesante actividad de beber cervezas para después mearlas. En vistas a su actitud, le dimos un bote y le dijimos que el coche no paraba mientras nosotros no quisiéramos, que se las apañase como pudiera. En pocos minutos entramos en Eslovenia y, tras un rato también breve, pasamos nuestro primer control fronterizo: entrábamos en Croacia.

 

salidatrieste.jpg

 

El objetivo del día (como se puede ver, nosotros no planificábamos con demasiados días de antelación) era pasar por el parque natural de Plitvice -me enteré de su existencia gracias a este foro- y a la noche llegar al albergue de Zagreb que reservamos por internet en Trieste -también a través del enlace de esta página :)-.

 

Al poco de entrar en Croacia pasamos por un túnel y, a la salida.. ¡oh, sorpresa, todo nevado! Andrés dejó por un momento su lata de cerveza para sacar la cámara y hacer fotos ¿sobreviviría nuestro fiat sin cadenas a aquello? ¿sobreviviría Enrique a una fría noche en el coche si nos quedábamos tirados? La respuesta no tardaría en rebelarse.

 

Gracias a un nuevo mapa que compramos en una gasolinera, pudimos llegar a la zona de los parques naturales, cada vez con más nieve y menos carretera (la nevada sería reciente porque no habían pasado las máquinas). Ante tanta despreocupación por parte de mis amigos, tuve que asumir el rol de represor de la diversión diciendo: "No llevamos cadenas, como nos vayamos un poco a la cuneta no podremos salir en muuucho tiempo. Sería mejor que diéramos la vuelta y pusiéramos rumbo a Zagreb"... "No, un poco más, un poco más, que ya casi hemos llegado" decían mis alocados amigos (el borracho y el enfermo). Sí, el coche estaba a mi nombre.

 

plitvice2.jpg

 

Contra todo pronóstico, Enrique mantuvo todo el tiempo el coche en la carretera y consiguió aparcarlo en una zona que tenía pinta de ser ya uno de los miradores del parque, con taquillas, merenderos y demás (todo vacío). Por supuesto, ni un solo coche, sólo nieve virgen, todo cerrado y ni un alma por allí. Estuvimos dando vueltas entre la nieve haciendo la croqueta y "el ángel" (dejándonos caer hacia atrás en la nieve, según Andrés), haciendo dibujos de orín y pegándonos bolazos.

 

Corriendo nos acercamos al mirador y la visión nos sobrecogió: aquello era precioso. Se veían las cascadas llenas de hielo, y el agua saltando a pesar de todo entre el fondo nevado, los lagos, el caminito de nieve... Lo malo es que eran ya las 4 y empezaba a oscurecer ¿nos daría tiempo a salir de allí antes de que empezase a hacer aún más frío y estuviese todo a oscuras? No. Pues eso, que de perdidos al río: teníamos que ver aquello más de cerca.

 

Impetuosos y haciendo el gañán bajamos por el sendero helado hasta el puentecito de madera que atravesaba el lago sobre el agua. Nuestras pisadas se hundían en la nieve virgen del indy-puente, que no parecía del todo estable. Había antes de llegar a las cascadas una zona con hielo muy resbaladiza que tuvimos que pasarla a gatas para mantener mejor el equilibrio. Las vistas eran increíbles ¡y yo sin batería en la cámara! (las fotos cortesía de Andrés)

 

plitvice3.jpg

plitvice4.jpg

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hawaibombay.jpg

plitvice7.jpg

 

Cuando quisimos darnos cuenta ya era noche cerrada, así es que salimos de ahí pitando, con la esperanza de que no estuviera cortada la carretera (teníamos que coger otra distinta) y podíamos llegar al albergue de Zagreb sin contratiempos. Y sí, hubo suerte, en un par de horas (no recuerdo exactamente) llegamos a Zagreb.

 

zagreb1.jpg

 

Dejamos las cosas en el albergue y salimos pitando a dar una vuelta por la ciudad ¡queríamos marcha! Aunque primero cenar, una riquísima pizza, demasiado picante quizás, enfrente de la catedral. Al terminar salimos y vimos un Belén, que se prestaba a que hiciéramos nuestra interpretación de belén viviente (sí, vale, a mí con estos pelos me tocó hacer de virgen María..). No sé si por la digestión, el frío o qué, pero el caso es que al rato ya estábamos de vuelta en el albergue y caímos rendidos.

 

Pensamos que estaría genial pasar la nochevieja en Sarajevo, así es que al día siguiente haríamos el cambio de coche y ya tendríamos vía libre para ir a donde quisiéramos de los balcanes ¡no sin cadenas!

 

belen.jpg

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Siempre habia visto fotos de los Plitvice en verano con todo muy verde pero verlo nevado tiene que ser la caña!!!

Encima sin tanta gente dando vueltas por todos lados, que maravilla!!!

A ver que tal por Sarajevo en Nochevieja...

 

Saludos!!!

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xDDD plitvice helao! estáis como una regadera XDDDD

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Sigo! :D

 

 

Road to SarAjEvO

 

Último amanecer de 2008 y allí estábamos, en Zagreb, con muchas ganas de hacer turismo y con poco tiempo. Antes de comer teníamos que estar camino de Sarajevo con el nuevo coche, dejando el fiat en un sitio donde no fuera robado ni descuajaringado de ninguna manera durante tres o cuatro días. Era importante que no llegáramos muy tarde a nuestro destino ya que deberíamos tomar posiciones para engancharnos a alguna fiesta o similar que nos conviniera. Sin demasiadas complicaciones, seguimos el plan previsto y, antes de que nos diéramos cuenta, ya estábamos en la autopista de Zagreb a toda máquina.

 

Un yugoslavo con el que habíamos hablado en Trieste nos dijo que ni se nos ocurriera pasar por la costa ni atravesar las montañas para ir a Sarajevo, que el mejor camino para ir desde Zagreb en esos días era por el norte, tomando la autopista hacia Belgrado y (ancha, muy plana y cuidada) sólo saliéndonos de ella cuando estuviéramos a la altura de Sarajevo (no recuerdo el nombre del pueblo, sorry, pero se puede ver en cualquier mapa). Curiosamente, cuando le planteábamos cualquier ruta por la costa (para luego, hacia Split o Dubrovnik) nos decía: "no, no, si vais por la costa, tomad el ferry, en coche no"...así es que, con el tiempo que habíamos perdido y el poco que nos quedaba, desde aquél momento renunciamos a toda la costa croata que tan buena fama tiene por aquí... :( ¡en otra ocasión!

 

Y era cierto, la autopista Zagreb-Belgrado era un lujazo: plana, limpia totalmente de nieve, de muchos carriles, bien acondicionada.. Eso sí, o estamos ciegos o por ahí no vimos ni un cartel del desvío a la capital herzegovina, pero lo pillamos tal vez por casualidad y con la ayuda de Andrés, que sabía algo de cirílico (nos contó que hizo un curso porque se ve le gustaba una chica rusa.. por cierto, estos días estará Enrique en Rusia acompañando a otro amigo que se casa estos días ;) ya le mandaré un link de esta rayadura, a ver si se lo lee). Pues eso, que los carteles en los lindes de Bosnia (Serbo-Bosnia) estaban en cirílico y no entendíamos ni papa. Nunca pensamos que llevar a Andrés supusiera alguna utilidad a parte de diversión, pero en este momento del viaje la verdad es que su colaboración fue fundamental para no quedarnos dando vueltas por esas carreteras indefinidamente. Bosnia, a diferencia de la llanura de la autopista anterior, es un país montañoso, es decir...nieve. Pero, como habían pasado las máquinas quitanieves, se podía circular relativamente bien.

 

Ya de noche (serían las 8 de la tarde o así) llegamos a la capital Bosnia a través de una avenida. Teníamos que encontrar el Holliday Inn, donde habíamos quedado con Yasmina, la regente del albergue que habíamos reservado desde el link de esta web (ENJOY). Según leí en el diario de pandus y -dea-, el Holliday Inn es el hotel donde estaban los periodistas que cubrían la guerra ¿no?, pero vamos, que nosotros en ese momento ni idea. Lo que sí vimos fueron todo tipo de ráfagas de disparos en las paredes, sobre todo si nos metíamos en cualquier bocacalle de iluminación escasa. Parecía todo eso muy real y muy cercano. En ese lugar habían estado matándose hace más de diez años..y seguían allí los disparos. El morbo nos recorrió, pero cuando vimos a Andrés tirándonos bolas de nieve le dijimos: "no hagas eso, que podría traer malos recuerdos para esta gente que lo ha pasado tan mal". Andrés en ese momento se cortó y su ingenuidad fue castigada con un bolazo.

 

Yasmina nos llevó a su "interesante hostal" y, una vez allí, conocimos a tres italianos (Cristina, Federico y Letizia) y dos argentinos (Santiago y Marco), con los que quedamos en irnos de cena de de nochevieja al centro de la ciudad ¡a donde pilláramos estaría bien, cuanto más tipico y estrafalario mejor! Al final el sitio elegido fue un restaurante de un árabe que nos hizo una especie de kebabs caseros que nos supieron a gloria ¡el 2008 se estaba acabando! Le pedimos una guitarra que vimos que tenía guardada, pero no nos la quiso dejar ;) ...en fin ¡la fiesta nos esperaba fuera! Salimos hacia la "llama eterna", donde estaba el escenario con el tinglado de la música y demás y allí nos pusimos a hacer el indio con el resto de la gente. Conocimos a unas bosnias de Banja Luka de muy buen aspecto y simpatía, pero no les hicimos suficiente caso y se acabaron marchando ;) un petardo gigante cayó cerca de mí, pero rodó hasta el guardia que había dentro del vallado del escenario que, sorprendentemente, dio una patada madándolo a donde estaba la gente, estallándome cerca de los pies ¡pero qué borricos son estos policías bosnios! Me dolió durante un par de días..

 

sarajevo2.jpg

 

Algo decía la gente de modo acompasado: 3,2,1...¡el 2009 había llegado! Me abracé a mis amigos, las bosnias, los italianos y demás fauna cercana ¡¡happy new year!! Se llenó todo de humo y me dio asma (ya me vale...), así es que por mi culpa tuvimos que alejarnos un poco de donde estaba todo el jaleo. La noche se prolongó unas horas más y, después de hacer un poco el camelo por ahí con la pandilla italiana y beber vino caliente, hablando de coches robados y delirios incoherentes varios, nos marchamos al hostal a dormir la mona. La verdad es que me acosté un poco decepcionado, pues me hubiera gustado hablar un poco más con las bosnias aquellas que dejamos marchar, pero en fin ¡otra vez será!

 

sarajevo1.jpg

 

A la mañana siguiente teníamos pensado pasarnos a ver las dichosas "pirámides" de Visoko en cuanto nos levantáramos, pues estaban muy cerca de allí. Con esta intención arrancamos el coche esa mañana, a pesar de la nevada que estaba empezando a caer. Con gran ingenuidad, intentamos conducir sin cadenas al estilo bosnio (derrapando con la nieve por las curvas, subiendo las cuestas sin mirar y esquivando a los coches, etc.) pero no fuimos capaces de imitarles y acabamos atravesados en una cuesta, deslizándose nuestro coche por ella poco a poco trasversalmente de culo. A pesar de esto, los bosnios nos esquivaban como si nada, profiriéndonos insultos que no entendíamos (ojos que no ven, corazón que no siente). Sacamos las cadenas y se las "pusimos" para salir de ahí. Enrique arrancó y en un instante reventaron: las habíamos puesto al revés ¿y ahora qué haríamos? Con gran esfuerzo conseguimos sacar el coche de ahí y dejarlo en una cuneta, donde se quedaría hasta que pudiéramos sacarlo y tuviéramos cadenas nuevas. Nuestro plan de ir a Visoko se había chafado momentáneamente, así como mi sueño imposible de esa noche dormir en Mostar y luego vover a Sarajevo, que mis amigos ya veían imposible desde hace mucho.

 

A mal tiempo, buena cara, así es que estuvimos organizando guerras de bolas de nieve (Enrique ya estaba recuperado y ahora los que estábamos algo cogidos de la garganta éramos Andrés y yo). Al menos pudimos disfrutar de un día tranquilo para ver Sarajevo nevada, sus tumbas, sus mercadillos de casa bajas pegados a las mezquitas, alternadas con sinagogas e iglesias... "Me encanta la diversidad de culturas y religiones de esta ciudad" le dije a Letizia. "Pero fíjate, a mí me entristece que son una muestra de que no pueden convivir entre ellos", me replicó ella. "Bueno, entre personas habrá de todo.. A mí me gustan los que sí pueden" le contesté yo. "Mira qué bonitas las estrellas, Jesús" me dijo Enrique al anochecer señalando unas luces que nos rodeaban. "Sí, es verdad!" respondí. "Pues no son estrellas, son las luces de las casitas del valle que nos rodea", respondió...a lo cual Federico añadió "Sí, desde ahí disparaban los francotiradores".

 

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ultsarajevo.jpg

Una última foto de Sarajevo: la llama eterna, el mercadillo, disparos en la pared y nevada del día 1

 

 

 

Encuentros en la tercera fase y en Belgrado

 

Sarajevo amaneció el 2 de enero blanca y radiante como una novia, pero esta vez no le faltaría el anillo: las cadenas del coche. Madrugué ese día y, antes de que se despertaran mic amigos, ya había comprado unas nuevas cadenas y había podido dar una última vueltecilla por Sarajevo. Como hacía mejor día, hoy tocaba ir a ver las "pirámides" de Visoko.

 

Las pirámides de "Visoko" nos esperaban pocos kilómetros el norte de Sarajevo. Enrique había leído que que estaban orientadas hacia las estrellas, como las pirámides de Egipto, pero que serían más grandes y mucho más antiguas, de hace más de 12.000 años... A mí eso no me cuadraba en absoluto con el ritmo de retirada de los hielos -y menos en una zona montañosa- ni con la evolución cultural de la humanidad, que todavía estaba lejos de dar el paso hacia el neolítico (los primeros asentamientos, entre los que están Catal Huyuk o Jericó, tienen todos menos de 10.000 años, muchos menos). Continuaba Enrique: "Es mucha coincidencia que haya pirámides en tantas partes del mundo inconexas. Además, si no existía la tecnología necesaria, podrían haber sido construidas por extraterrestres". En fin, que esto nos chirriaba a Andrés y a mí aún más, produciéndonos hilaridad. Lo que por lo visto sí que habían encontrado eran túneles entre las montañas eran túneles entre las montañas y restos medievales, pero que habían buscado poco... ¡hasta que llegamos nosotros a la caza del marciano!

 

helikoptero.jpg

(la teórica "pirámide", desde el aire y en otra época del año -cogida de internet-)

 

Cuando llegamos a Visoko, vimos un cartel en el que ponía "Piramida Sunka", haciéndo referencia a la "pirámide" del sol. Aparcamos el coche y preguntamos a un anciano lugareño: "¿Piramida Sunka?" y el lugareño, orgulloso, señaló al suelo dicendo algo en bosnio. En efecto, estábamos sobre ella, ya la habíamos encontrado, pero... ¡si era simplemente la ladera de una montaña! Tomamos un caminito hacia arriba según los letreros y empezamos a caminar sobre la nieve virgen. Aquello parecía un barrio de yetis y nadie más, pero aparte de eso no parecñia que hubiera nada extraño ni sobrenatural. "Creo que he sentido algo bajo mis pies" Le decíamos a Enrique...lógicamente, era broma.

 

Después de una buena caminata hacia arriba, llegamos a una especie de chiringuito-merendero. "Estos deben de ser los que se han inventado el camelo este de las pirámides", coincidimos andrés y yo. Tomamos unas cervezas y nos enseñaron amablemente fotos de las "pirámides" sin nieve y desde lejos. Ni que decir tiene que les sorprendió enormemente nuestra visita. Tuvieron que llamar a una de sus niñas, que estaba fuera jugando con la nieve, para que nos hiciera de traductora inglés-bosnio-inglés. Después de ver una planificación tan pobre y tan pésimo merchandising, llegué a pensar que aquello podría ser cierto...y luego acabé comprando souvenirs como un Enrique más.

 

visoko.jpg

Foto: En busca de las pirámides de Visoko

 

Después de la "pirámide" del sol, Enrique insistió en que fuéramos a la "pirámide" de la luna, que era donde estaban la mayoría de las excavaciones. "Ésa y se acabó, nos vamos a Belgrado, que ya quedan pocas horas de luz y no tenemos alojamiento para esta noche", le dijimos.

 

Para no tener que andar tanto como antes, Enrique llevó el coche demasiado lejos y nos quedamos atrapados en la nieve junto a un canal, parecía que no lo sacaríamos de allí. Sin embargo, con la ayuda de unos aborígenes de donde habíamos comprado los embutidos, conseguimos sacar las ruedas. "Vimos" rápidamente la "pirámide" de la luna y, tras comprar souvenirs, tomé el volante y salimos pitando de allí destino Belgrado.

 

La idea de ir a Belgrado fue una improvisación del día anterior, ya que las carreteras estaban fatal con las nevadas, a excepción de la autopista Zagreb-Belgrado, que estaba estupenda. De este modo, estaríamos un día escaso en la capital serbia y al día siguiente marcharíamos a Zagreb a retomar el fiat (si es que seguía allí). Después de cruzar dos fronteras y tener algún problemilla con la gasolina y el dinero efectivo válido para pagarla, llegamos a Belgrado.

 

Dejamos las mochilas en el coche y dimos un paseo por la ciudad en busca de un hostal, echando ya el ojo a las posibles zonas de marcha. Encontramos un hostal que no estaba mal de precio, dejamos allí las cosas y nos fuimos a un restaurante de comida serbia que nos recomendaron (mmmm...qué rica estaba!).

 

Después de cenar, como había poca gente por la calle y hacía un frío del carajo, lo que hicimos fue preguntar dónde estaban los sitios de marcha y fuimos a algunos pubs a tomar algo. No encontramos demasiada marcha, y eso que era viernes o sábado, pero justo al salir del último sitio vino detrás una chica proponiéndonos ir con ella y unos amigos suyos a la casa de otro tío, que tenían una "fiesta privada" (se ve que le caían bien los españoles o algo así...especulamos con que podía ser por algún tema político de la guerra, o del conflicto de kosovo, pero ni idea...).

 

En fin, que acabamos 6 u 7 personas en un coche enano conducido por una serbia algo chifladilla al volante rumbo a una fiesta privada en no se dónde, a las 2 de la mañana, pero muy lejos del hotel que teníamos reservado y pagado. Esa incertidumbre fue divertida y nos reímos bastante de los volantazos que pegaba.

 

Una vez allí..todo tíos! y eso, a cuadros todo el mundo, y la tía tan contenta. Nos contaron que allí en Belgrado las fiestas privadas eran bastante normales y que muchas veces quedaban en las casas en pequeños grupos de amigos, y pudimos comprobar lo hospitalarios que son. Nos pusimos ciegos a un aguardiente que sacaron y no paramos de tocar el piano y cantar. Dos serbios tocaban el piano, y yo también, así es que estuvimos compitiendo el repertorio yugoslavo contra el español...y, bueno, he de reconocer que las canciones yugoslavas que nos cantaron estaban bastante bien, muy originales (me gustó mucho una canción de macedonia que tenía un compás de 7 por 8 "jovano jovanke").

 

Ya casi estaba amaneciendo cuando nos llevaron de vuelta al hostal que habíamos reservado, así es que no pudimos dormir más que unas horas ¡teníamos que ver el castillo de Belgrado de día! Medio zombis hicimos unas fotos y, a media tarde, recogimos los bártulos de vuelta a Croacia y Eslovenia. El día de reyes volveríamos en avión desde Milán los tres, ni reyes ni magos, pero sí de oriente.

 

belgrado1.jpg

De cena y alrededores del castillo

 

belgrado2.jpg

Los ríos de Belgrado vistos desde su castillo: el Sava (frontera norte de Bosnia con Croacia, que pasa por Ljubljiana y Zagreb) y el Danubio, tras pasar por grandes ciudades como Viena, Bratislava o Budapest. El otro gran río balcánico (aparte del Bosna que pasaba por Sarajevo, lejano también a Belgrado) es el Drina, frontera de Bosnia con Serbia, afluente del Sava.

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Eslovenia bajo cero

 

Llegamos al albergue de Zagreb ya muy tarde, así es que nos fuimos directamente a dormir. A la mañana siguiente queríamos devolver el coche croata y llevarnos el italiano que, por suerte, seguía allí.

 

Dejamos Zagreb tras nosotros, no sin antes dejar unos garabatos en el albergue Carpe Diem, donde nos dejaban hacerlo ¿alguien ha estado por allí? Estuve leyendo lo que había escrito la gente y muchos venían de España ¿o será que damos mucho la nota? Bueno, el caso es que en pocas horas estábamos ya saliendo de Croacia y entrando en Eslovenia. El día lo pasaríamos en Bled y antes de que se hiciera de noche daríamos una vueltecilla por Ljubljana, a ver si encontrábamos algo de marcha esa noche.

 

El lago de Bled nos pareció precioso. Hacía muy buen día y nos dimos un paseo muy majo por los alrededores, haciendo fotos y tomándolo con calma (sobre todo Andrés, que se quedaba siempre atrás haciendo vídeos o yo qué sé..).

bled.jpg

 

Al atrardecer llegamos a Ljubliana, a un albergue con muy buena pinta regentado por un español. Salimos un rato por allí, subiendo por el funicular y viendo el castillo. Arriba se respiraba mucha paz, con el claro de luna de Debussy y unas vistas de la ciudad preciosas. Cenamos en un asiático y, tras dar unas cuantas vueltas bebiendo algo y pasando frío, nos retiramos a dormir.

ljubljana.jpg

 

Al día siguiente nos tocaba levantarnos pronto si es que queríamos ver el castillo de Predjama, nuestro siguiente destino. Enrique y Andrés querían entrar en las cuevas de Postonja, pero había que esperar al siguiente turno y yo calculaba que no nos iba a dar tiempo a ver las dos cosas. A media mañana estábamos ya sitiando el castillo:

predjama.jpg

 

Poco más que contar...el resto fue llegar a Bergamo desde ahí. Quizás volví a ser un poco agonías al insistir en que podíamos perder el avión, pero finalmente pudimos comer unas pizzas riquísimas antes de salir y llegar al aeropuerto. Mis amigos volvían a tener razón: el avión...retrasado.

 

- THE END - ;)

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