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11 de marzo de 2009

 

A las 19:30 despega de Stansted el avión de Iceland Express con destino Keflavík. Iceland Express tiene vuelos a Islandia desde Alicante y Barcelona, pero sólo en verano, así que primero tuvimos que hacer Ibiza-Stansted con Ryanair (que nos salió más barato de lo que nos hubiera salido un Ibiza-Alicante o Ibiza-Barcelona con cualquier compañía española). Lo que me llama la atención durante el vuelo es la edad de las azafatas. Son todas mayorcitas, de unos 40-55 años, muy diferente a lo que estoy acostumbrada a ver en otras aerolíneas, que tienden a contratar a jovencitas/os.

 

El avión aterriza puntual a las 22:20 en Keflavík Urflugvöllur, que es el aeropuerto internacional de Islandia. En Reykjavík hay un aeropuerto, pero es sólo para vuelos domésticos. Después de recoger a Ruedi, vamos al hall a recoger los billetes del Flybus que había comprado por internet. El aeropuerto de Keflavík está a 50 km de Reykjavík y sólo hay un autobús que te lleva a la capital, el Flybus, operado por la compañia de excursiones Reykjavik Excursions. Hay dos tipos de billetes de Flybus: el normal (20,60 € i/v), que te lleva a la ciudad y te deja en la estación de autobuses BSÍ Terminal (lejos del centro), y el Flybus+ (27,50 i/v), que además te lleva a tu hotel. Nosotras cogimos el Flybus+, porque la diferencia de precio no era grande y que te dejen en la puerta de tu hotel es una gran comodidad.

 

Nuestro hotel es el Hótel Cabin. Mirando las tarifas en su página web, la habitación twin standard cuesta 53 €, pero yo lo reservé mediante una central de reservas y nos salió por 29 € la noche. Más barato que alojarse en el albergue HI de la ciudad, y eso que en el albergue te cobran las sábanas aparte y no está incluído el desayuno.

 

Bueno, llegamos al hotel una hora y cuarto después de haber salido del aeropuerto. Hacemos el check-in, nos dan la llave, subimos a la habitación, nos duchamos y a descansar, que mañana será otro día.

 

Continuará...

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12 de marzo

 

El horario del desayuno es hasta las 10:00, así que no madrugamos demasiado y bajamos de las últimas del hotel a desayunar. Hay poca gente en el comedor. La mayoría de los otros clientes del hotel son alemanes, británicos y americanos. Las camareras son rusas. Me llama la atención que el recepcionista entra en el comedor a servirse un café y que las camareras van picotando de las bandejas de embutidos del buffet mientras van retirando platos sucios de las mesas. Si el personal de los hoteles en los que he trabajado hiciera esto, le caería una buena bronca. También me llama la atención que las mesas no tienen manteles. Con el paso de los días comprobé que en Islandia no saben de la existencia de este útil objeto de higiene gastronómica.

 

Como es nuestro primer día en Reykjavík, lo primero que hacemos al acabar de desayunar es coger un mapa de la ciudad de la recepción y dirigirnos al centro de la ciudad para ir a la Oficina de Información Turística y luego al puerto a preguntar por la excursión de avistamiento de ballenas. Al salir del hotel comprobamos que no hace demasiado frío y que hasta hay solecito. Antes de llegar a la OIT pasamos por Tjörnin, un lago en el centro de la ciudad lleno de patos, cisnes y ocas.

 

CIMG2436.jpg

El lago, los patitos y las casas al otro lado

 

 

CIMG2445.jpg

Edificios colindantes al lago

 

 

CIMG2450.jpg

Vistas de la otra parte del lago

 

 

En la OIT compramos unas Reykjavik Welcome Card, que son las tarjetas turísticas de la ciudad que te permiten la entrada a todos los museos y piscinas de la ciudad y alrededores, además de poder usar los buses, coger el ferry a una islita cercana y usar internet gratis en la OIT. Yo pensaba que Islandia sería como sus vecinos escandinavos en cuanto a internet se refiere, es decir, que se puede acceder gratis en las bibliotecas y algunos hoteles, pero no, en estos sitios te cobran, y bastante (300 ISK (2 €) por 15 min. en mi hotel y 250 ISK la hora en la biblioteca de la ciudad, pero tienes que tener tu propio portátil).

 

Los precios de la Reykjavik Welcome Card son los siguientes:

 

- 24 horas => 1400 ISK (9,45 €)

- 48 horas => 1900 ISK (13,10 €)

- 72 horas => 2400 ISK (16,55 €)

 

Nosotras cogimos las de 72 horas para empezar a usarlas el día siguiente y las rentabilizamos bien, porque un billete sencillo de bus ya cuesta 280 ISK (2 €), visitar los museos entre 750 y 1000 ISK (5,20 - 6,90 €) y bañarse en una piscina termal 350 ISK (2,40 €).

 

De la OIT fuimos al puerto a buscar la oficina de la compañía de excursiones. Por el camino nos encontramos esto que me hizo gracia:

 

CIMG2441.jpg

 

 

En la oficina de la compañía de excursiones nos dijeron que aún no sabían si iba a haber tour el día siguiente, porque depende del tiempo, así que tenemos que volver a preguntar la mañana siguiente. Yo estaba convencida de que habría excursión, porque el tiempo estaba siendo bueno. Del puerto vamos a la estación de buses BSÍ Terminal, a mirar precios y horarios de excursiones al Blue Lagoon y buses a Akureyri. Allí nos entra hambre y entramos a comer en un restaurante que hay en la estación. La casualidad quiere que el camarero que nos atiende haya vivido 33 años en Catalunya y use comparaciones con la gastronomía catalana para explicarnos los platos del menú. Al final nos decantamos por la sopa del día y el estofado de carnes varias. El agua y el café estaban inluidos. La comida nos salió por el desorbitado precio de... 990 ISK (6,80 €) por persona. ¿Quién dijo que Islandia era un país caro?

 

Después de comer volvemos al centro de la ciudad y para volver al hotel pasamos por la principal calle de tiendas, que los comerciantes se han encargado de señalar muy bien:

 

CIMG2452.jpg

 

Cotilleamos un par de tiendas de souvenirs (a las que no volveríamos por falta de tiempo :rolleyes:) y volvemos al hotel. Ha sido un día agotador con tanta ida y venida a pie, así que no tenemos ganas de salir para buscar un restaurante en el que cenar. Al lado del hotel hay un supermercado 10-11, así que vamos allí a comprar algo rápido de cenar y de paso empezar a hacer turismo de supermercados en este nuevo país. Después volvemos al hotel, cenamos, nos duchamos y nos quedamos dormidas viendo El Mentalista en VO con subtítulos en islandés.

 

Continuará...

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Viernes 13 de marzo

 

Ese día madrugamos un poco porque es el primer día de uso de las Reykjavik Welcome Cards y queremos empezar a ver cosas. Bajamos a desayunar a las 8:30 y nos damos cuenta de que esa es la hora punta del desayuno en nuestro hotel. O será que hay más clientes en el hotel que han venido a esquiar durante el fin de semana (la Lonely me informa de que la estación de esquí más importante del país está en los alrededores de Reykjavík).

 

Para ir al centro de la ciudad esta vez ya no andamos, que hace mucho más frío que el día anterior (1º C), así que cogemos uno de los buses que paran al lado del hotel. Nos bajamos lo más cerca posible del puerto y hacemos el resto del trayecto andando. Preguntamos en la oficina de la compañía de excursiones de avistamiento de ballenas y nos dicen que ese día no va a haber tour (:ranting:) porque no hace bueno para salir a navegar, y que al siguiente tampoco, porque las previsiones meteorológicas no son buenas. crying.gif

 

Con los planes chafados, vamos a la OIT a coger y estudiar folletos de excursiones para ir a ver géisers. Al final nos decantamos por Gulfoss & Geysir Express de la compañía Iceland Excursions, que de express tiene poco porque dura 6 horazas, y la reservamos para el día siguiente. Cuesta 5000 ISK por persona (34,40 €) y en la OIT nos gestionan la reserva. Cuando me acerqué a una de las chicas del mostrador para pedirle que nos reservara la excursión, la pillé comiendo un yogurt, allí, delante de todo el mundo. No sé si es que los islandeses aún no están muy acostumbrados al trato con el público, o que son más informales (que lo son, ya explicaré más adelante) y a estas cosas no les dan importancia, pero vamos, que no me parece profesional que la muchacha estuviera desayunando en el mostrador. A su favor tengo que decir que la muchacha era majísima y muy dispuesta a ayudar con lo que fuera.

 

CIMG2519.jpg

El bonito edificio de la OIT de Reykjavík

 

 

Bueno, con los planes hechos para el siguiente día, salimos de la OIT y vamos a la cercana exposición The Settlement Exhibition. Esta exposición, organizada por el Museo Nacional de Islandia, trata sobre los primeros pobladores de Reykjavík (año 870±). La pieza estrella de la exposición son los restos de una casa primitiva (la más antigua conocida del país), que están exactamente donde se encontraron, por eso la exhibición está en un edificio del centro de la ciudad y no en el propio Museo Nacional. Antes de entrar en la sala de la exposición, hay una ante-sala con ordenadores donde se puede aprender un poco sobre los vikingos, el idioma islandés, el origen genético de los islandeses, etc. Nosotras nos quedamos un buen rato leyendo todo eso porque era muy interesante. Luego, en la sala, aparte de explicarte cosas sobre la casa (su distribución, los materiales de construcción, sus funciones, etc.), también hay información sobre la forma de vida de los primeros pobladores. A mí, todo eso me interesó más que los restos de la casa en sí, que son unas piedras en el suelo delineando la forma de una casa alargada.

 

Al salir es ya la hora de comer, así que vamos a un restaurante que habíamos visto el día anterior. Es el Gullfoss Seafood & Grill, el restaurante de un hotel pijo (Radisson SAS), pero los precios no son caros. Dos menús del día (carpaccio con ensalada verde de 1º y merluza piri-piri con puré de 2º + pan (y unas salsas raras que no nos atrevimos a probar) y agua) costaron 19,26 €. O sea, 9,63 € por persona. Insisto, ¿quién dijo que Islandia es cara?

 

Con el estómago lleno vamos al Museo Nacional de Islandia dando un paseíto para bajar la comida. Hay que dejar las mochilas y los abrigos en una sala con taquillas y percheros. Yo no me fío y dejo mi abrigo en la taquilla, pero allí la gente es muy confiada y dejan los abrigos en los percheros comunes, al alcance de todo el mundo (me recuerda a la casa de la madrina de una amiga en Alemania, donde la gente se quita los zapatos antes de entrar en casa y los deja en el rellano de la escalera). En el museo aprendemos más sobre los vikingos, su religión pagana, el primer parlamento, etc. También vemos una exposición sobre niños trabajadores de principios del siglo XX que plantea la cuestión "¿Dónde está el límite entre el trabajo como experiencia para madurar y la esclavitud infantil?". Los pobres niños islandeses tenían que embarcarse con sus padres y algunas de las capturas que tenían que ayudar a limpiar eran más grandes que ellos.

 

Salimos del museo a las 16:55, cuando están a punto de cerrar, y como hace todavía más frío que antes, cogemos un bus que nos deja en la estación de buses urbanos del centro de la ciudad. En la calle colindante hay un supermercado de nombre muy hospitalario:

 

CIMG2522.jpg

¿Very welcome + willkommen = Verið velkomin? El islandés no es tan difícil :ranting:

 

Así que allí que entramos, a hacer un poco más de turismo de supermercados. Se me antojan unas fajitas de pavo, queso, lechuga y salsa pesto que ya vienen preparaditas (como los sándwiches de los aeropuertos y demás), con lo que ya tenemos la cena de ese día. No contentas con esta visita, salimos de allí y vamos al cercano Bónus. Los Bónus son los supermercados más grandes y baratos del país. Allí sí que nos entretenemos un buen rato y compramos la comida y bebida para la excursión del día siguiente y algunas chuminadas más que se me antojan.

 

De allí ya si que nos vamos al hotel, en bus, que está lloviendo y hace mucho frío.

 

Continuará...

 

 

Las fotos de este día son muy pobres, y el capítulo aburrido, pero a ver si compensamos con el siguiente.

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No sé si es que los islandeses aún no están muy acostumbrados al trato con el público, o que son más informales (que lo son, ya explicaré más adelante) y a estas cosas no les dan importancia, pero vamos, que no me parece profesional que la muchacha estuviera desayunando en el mostrador. A su favor tengo que decir que la muchacha era majísima y muy dispuesta a ayudar con lo que fuera.

A falta de que nos cuentes las demás informalidades del pueblo islandés al formal pueblo-nación-estado español (subespecie forus interrailensis, más formal aún, según diversos estudios), nos tendrás que explicar... de qué sabor era el yogur. :ranting:

 

Por cierto: compramos en el mismo supermercado (cosa no muy difícil) y también me gustó el Museo Nacional de Islandia: un lugar espacioso, ordenado y tranquilo.

 

Otro apunte, importante pese a ser ya sabido de antemano: tus precios de este año eran un 50% más baratos que hace 9 meses. Cosas de la devaluación. ¡Que nos devuelvan el dinero!

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No sé si es que los islandeses aún no están muy acostumbrados al trato con el público, o que son más informales (que lo son, ya explicaré más adelante) y a estas cosas no les dan importancia, pero vamos, que no me parece profesional que la muchacha estuviera desayunando en el mostrador. A su favor tengo que decir que la muchacha era majísima y muy dispuesta a ayudar con lo que fuera.

A falta de que nos cuentes las demás informalidades del pueblo islandés al formal pueblo-nación-estado español (subespecie forus interrailensis, más formal aún, según diversos estudios), nos tendrás que explicar... de qué sabor era el yogur. :unsure:

Era skyr (yogurt made in Iceland) de fresa.

 

 

Otro apunte, importante pese a ser ya sabido de antemano: tus precios de este año eran un 50% más baratos que hace 9 meses. Cosas de la devaluación. ¡Que nos devuelvan el dinero!

Hombre, tanto como el 50%... No. Cuando tú fuiste, el euro estaba a 123 ISK; el día antes de irme, estaba a 1 € = 142 ISK. Pagué todo lo que pude (que fue prácticamente todo) con tarjeta y, según los movimientos de mi cuenta, mi banco me hizo el cambio a 1 € = 144-148 ISK (según el día). No es tanta la diferencia.

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