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La ciudad mas horrible de cada pais

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Pero lo que mas me gusta de Madrid es el ambiente, la cantidad de bares que tiene (Ojala Buenos Aires tuviera un 10%), y que no es TAN europea como las otras grandes ciudades de Europa. Es una de las ciudades donde me puedo pasar horas caminando, sin tener nada para ver.

 

madrí es lo mejooooooooooooooooooooor del mundo!!

 

ps. cómo se te ocurre en un foro de españoles decir q madrí es mejor q barcelona?? para q fuera más divertido tendrías q haberlo dicho en un foro de catalanes XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

 

o mejor incluso lo que dijiste tu.. haciendo distinción entre catalanes y españoles...

 

by the way, nunca estuve en cataluña, pero voy la semana que viene :lol:

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Igual no me parece horrible Barcelona!!! Simplemente no me gusta.

Eso ya es otra cosa. Y aunque Barcelona no te guste porque tienes gustos raros, no se merece estar en este hilo, cuyo título es "La ciudad más horrible de cada país".

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Eso ya es otra cosa. Y aunque Barcelona no te guste porque tienes gustos raros, no se merece estar en este hilo, cuyo título es "La ciudad más horrible de cada país".

 

jaja! ... gustos raros ... No se merece estar entre las ciudades mas horribles, seguro. No lo tuve en cuenta, ni con Barcelona ni con Budapest. Como dije, no me gustan simplemente.

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ahh sii brno es una caca pero bueno tiene a ryanair y en un pasito a praha asique la adoro jeje

y por defender a milán..tampoco es que sea un horror, yo me lo pasé genial y el duomo impresiona al igual que las galerías pero supongo que está en un mal pais...tal vez si la colocáramos en un pais más sosete jeje....y adoro barcelona...y madrid para salir pero para turistear cero patatero ;)

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ahh sii brno es una caca pero bueno tiene a ryanair y en un pasito a praha asique la adoro jeje

y por defender a milán..tampoco es que sea un horror, yo me lo pasé genial y el duomo impresiona al igual que las galerías pero supongo que está en un mal pais...tal vez si la colocáramos en un pais más sosete jeje....y adoro barcelona...y madrid para salir pero para turistear cero patatero ;)

 

en realidad no es que no haya nada, sino que es.... decepcionante

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en madrí q no hay nada?

los q no os gusta madrí es q tenéis una falta de criterio acojonante. como yo digo, a madrí le sobran los grafiteros, las obras, la presidencia/alcaldía y los paletos q dicen q madrí no tiene nada XDDDDDDD

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ahí os dejo un post de lica (q en la gloria de su trabajo esté), un post dedicado a mi madrí ante la controversia creada aquí

 

...Con todo el cariño del mundo, MADRID no es así Cesar mio!

 

Es una ciudad, que como tantas otras, te puede gustar y te puede no gustar. Sé que a tí no te gusta tio, pero en MADRID tienes todo lo bueno y lo malo que puedes encontrar en PARIS, o en ROMA, o en VENECIA, o en CRACOVIA... son ciudades grandes que cuando se miran desde las perspectiva de ciudades pequeñas se ven inmensas y difíciles de agarrar; pero lo mismo ocurre a la inversa, las ciudades pequeñas estancan el ritmo de vida del que vive en las ciudades grandes y siente que el corazón se le para, que el tiempo se detiene, que la vida debe estar en otra parte. Ese es el problema de las urbes en este siglo, que oscilan entre lo mucho y lo poco, mucha gente vs. poca gente, mucho sitio vs. poco sitio; cuando lo tienes todo, lo quieres todo; cuando tienes poco el todo te parece demasiado, te absorbe y obnubila tu razón. Son las perspectivas de la vida las que condicionan las perspectivas de las ciudades, pero no todo es tan gris como parece, porque casi siempre, el león no es tan fiero como lo pintan y si no que se lo digan a la Cibeles, o a las mísmisimas Cortes si desde su atalaya felina han visto a MADRID como un enemigo.

 

MADRID es grande si, y huele a ajo... pues sí, huele a ajo, al ajo que adereza los cochinillos que preparan los restaurantes de la Cava Baja donde el Siglo de Oro aún está intacto en paredes, vinos y carteles. Y huele a cocido! claro que sí!! si no oliese a cocido no sería MADRID, a mí no me gusta el cocido, pero odio que en ningún bar de los alrededores de la Plaza Mayor no haya cocido en el menú del día, quién puede elegir si no tiene algo que odiar; porque de eso se trata, de odiar algo de MADRID, de reprocharle a MADRID algo que le falta. Y le falta de todo, pero no le sobra nada. El madrileño de a pie se enfada por tener que sortear obras al andar, pero odia no poder tener obras que criticar. Este tio maldice a la ciudad por no darle el mar que tal vez debiera, mientras contempla tranquilo desde su mesa en la terraza de verano las siluetas de los tejados cuando MADRID atardece y presume de su agua, la de la sierra, porque en MADRID la sierra no tiene nombre, es eso: La Sierra. El nostálgico añora La Movida de los 80, pero la repite por cualquier esquina de la ciudad en la que acoplar un bar, una canción y unos amigos. En MADRID la gente se queja por el ruido en la falta de sueño, pero es que MADRID no duerme nunca, no descansa nunca, cuando cierran los bares de Malasaña las tribus de la plaza se refugian en San Giner para degustar esos churros con chocolate que en resaca saben a gloria; y si opta por continuar la fiesta de after en after, el brunch espera a media mañana, si es que aún tienes dinero para acudir a La Viuda Blanca; o, si no lo tienes, esperar al momento del aperitivo que tanto gusta en esta ciudad y disfrutar de las buenas raciones de El Bonanno en la Plaza del Humilladero, o de la Burbuja que Rie a los pies de San Francisco el Grande. Y si nada de esto te convence, el Rastro te brinda la última oportunidad de mezclarte, de conocer gente, de ver cosas jamás vistas, de recordar que las chamarilerías existen, que los viejos tenderos aún perduran en el nuevo milenio, y los oficios de siempre no han desparecido bajo el efecto 2000; aún sigue habiendo tiendas de zapatería en la que poner tapas al zapato, cordonerías, carbonerías, sastrerías... lo que recuerda que todo se vende y se compra, que todas las calles en el Rastro te llevan a ese Zoco del S. XXI que es LAVAPIÉS, ese barrio en el que hace años ya nacía el madrileño más madrileño de pro, y donde ahora se bautiza como de MADRID a toda es comunidad de inmigrantes que abarca desde China a Marruecos pasando por Ucrania, Guinea, Polonia y Latinoamérica en general.

 

Y si no sales de noche, saldrás de día e irás de tapas por LA LATINA donde su calles sirven callos en los números pares y el cuscús en los impares y así, entre vino y vino, o entre caña y caña, echarás la mañana mientras llega la tarde; amenizarás la espera para acudir a ver el Fútbol en el bar de siempre. Deambularás siempre por calles de las que no sabes el nombre, pero sentirás reconocerlas desde el primer momento, porque ya estuviste allí cuando leíste las Aventuras del Capitán Alatriste, o cuando leistes las obras de Valle Inclán y Benito Pérez Galdós describiéndote unos de los mejores momentos de los que MADRID ha gozado tanto en las páginas escritas como en las páginas vividas. Y aún así, aunque no hubieses leido nada, recordarás cada uno de los números de estas calles por sus bares; bares en los que Hemingway intentaba bailar flamenco, o en los que Ava Gadner empinaba el codo, o en los que Truman Capote te deseaba con sus ojos como ocurría en Chicote y en el Café Gijón; cuántas anécdotas puede contar el Villa Rosa de la Plaza de Santa Ana. De repente recordarás que alguna vez Lope de Vega y Quevedo se enfrentaron por las calles del Barrio de las Letras, ahora lleno de bares de última hornada, como de última hornada son las tiendas de FUENCARRAL y alrededores en las que encuentras lo último de todo, o todo de lo último, aunque si quieres, en MADRID podrás ir de tiendas elegantes con tan solo ojear los escaparates de SERRANO, la milla de oro madrileña que nada tiene que envidiar a cualquier otra milla de oro, pero si lo prefieres, también existen esos grandes templos del consumo repartidos por toda la ciudad en forma de Grandes Almacenes. Da igual, porque hay para todos los bolsillos de todos.

 

MADRID es una mezcla en la que la premisa del "todo vale" se cumple sin contemplaciones. Nada importa que al Prado le adosemos un Cubo de madera en el que encerran el claustro de la Iglesia de los Jerónimos si con ello conseguimos que Las Meninas de Velázquez encuentren su espacio. Nada importa que el Reina Sofia pierda en sus almacenes obras de grandes artistas, si en su ampliación lo que más brilla es su restaurante de vanguardia capitaneado por Sergi Arola; da igual el gasto invertido, siempre habrá merecido la pena y las figuras de El Guernica podrán degustar la cocina creativa de ahora. Es una ciudad con estilo, contrastada en gustos, e impersonal a su modo; satánica con sus Torres Kio por gracia del 7º Arte, marginal en algunos de sus Barrios y oriental con su Templo de Debod en el que la profesión más antigua del mundo se codea con una de las mejores vistas del pulmón de MADRID, esa Casa de Campo ahora cerrada al tráfico y desprovista de las trabajadoras del buen arte del amor que antaño le dieron fama. En esta ciudad cualquier deidad tiene su casa y templo, incluso el Angel Caido tiene una estatua en su nombre en el Retiro madrileño y donde Catedrales de antaño rivalizan con Mezquitas de la nueva era, todo junto bajo un mismo techo porque como bien dicen, de MADRID al cielo.

 

MADRID es mucho más que su metro, está más arriba y más abajo del subsuelo madrileño. Es un maremagnum de razas, gentes y colores, de edificios y chabolas, de antítesis extremas: fabulosas autopistas junto a poblados de droga, de musicales en Gran Vía a SexShops por las esquinas de la vía, orgullosa cada vez más de su Barrio Rosa, de cara en plazas, de vida afuera en terrazas y bares, de veranos de la villa tórridamente calurosos y uvas en fin de año heladamente frías. MADRID es todo y es nada a la vez, pero sigue siendo MADRID, siempre será MADRID.

 

Tal vez el futuro nos lleve y nos guíe hacia otros lugares, atraiga a algunos resignados hacia ella y empuje hacia afuera a aquellos que la aman, pero a pesar de lo que ocurra, seguiré volviendo a MADRID, seguiré sintiéndome de aquí, de MADRID siempre. Odiaré a esta ciudad como a la que más, pero seguiré llorando por ella cuando la ataquen al corazón como pasó hace 1 par de años. Amaré grandes lugares aún no conocidos, pero jamás podré amar a otra ciudad como a MADRID y siempre sentiré que necesito irme, evadirme, para poder volver. Es cierto que en esta ciudad gato no naces, gato te haces, porque está ciudad araña por fuera, pero también por dentro, en tus entrañas, es ahí donde se agarra, donde se queda, donde tú te quedas. MADRID está llena de vida, es mi vida, y yo jamás me quitaría la vida.

 

Va por tí, MADRID.

 

Licabeto.

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oxtias por que no mandais ese texto a la candidatura de los JJOO de 2016??

me ha abstraido completamente, muy bien escrito y ademas convincente!

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