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marigo

Inter 2008: Los interrailes son para el verano

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Bueno, por fin he redactado el nuevo capitulo, jeje me ha costado, pero bueno, ya me direis que tal

 

Capitulo 5: Praga

 

Tras un trayecto que se nos hizo muy corto, ya que estábamos agradablemente en una cabina de esas de 6, para nosotras solas, hablando de nuestras vidas y milagros, llegamos a Praga, bueno, a la estación, que es tan grande, que nos cuesta 20 min encontrar la salida, dando vueltas, con tipos pintorescos acechándonos, diciéndonos cosas en checo, que no entendíamos.

Mapa en mano, tras salir, recorremos por primera vez las calles, hasta llegar a Vaclavskenam, donde está la plaza de Venceslao, patrón de la Bohemia (allí se dio la llamada primavera de Praga, escenario de la disolución e Checoslovaquia) Vemos Mark and Spencer, Zara, puestos de salchichas, cafés con música en directo, (geniales, me encantaron), discotecas, donde nos invitaron a entrar…

 

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Andando llegamos hasta el museo nacional, y es entonces cuando me doy cuenta de que íbamos en dirección contraria a la avenida, y es que nuestro albergue estaba justo en la otra punta. Pero, habíamos llegado a tal nivel de hermandad, que simplemente dije, “me he equivocado” y nadie se enfadó, no es que otras veces riñésemos, pero es que fue especial, la convivencia nos había unido mucho. No sé cómo explicarlo.

Llegamos al albergue, que parecía estar cerrado. Estábamos en una calle con un ambiente especial, de ese que encuentras en las grandes ciudades, con sus borrachillos, y tal. Pero un chico, nos llamo al timbre, y nos abrieron, y es que la albergue estaba en un primer piso. Llegamos a la recepción, donde un chico, con una cara de estar eternamente cansado, y voz de moribundo, nos dice que cojamos dentro de nuestra habitación cualquier cama que esté limpia (muy relativo el termino) Entramos y la gente estaba ya durmiendo, así que guardamos las cosas en las taquillas, intentando no meter ruido, y salimos de nuevo a la calle, a pensar que hacer.

 

Vamos de nuevo a la avenida principal, y nos compramos unos McFlurry (que a Laura le entusiasmaban, no sé qué propiedad adictiva tendrán) en el McRata, que hacen las veces de cena. Pensamos que hacer al día siguiente, Laura comienza a asustarnos a su modo, por la vuelta al albergue (a ver, es una paranoica) porque si esos moradores de la calle te sacan una navaja… a ver qué hacíamos, y finalmente tras pasear un rato, volvemos, y esta vez no nos encontramos a nadie esperando en el portal.

 

Como el simulacro de desayuno que ofrecen en el albergue es algo así como deplorable, hacemos la compra en el súper de abajo. Y todo es baratísimo, que precios, habría que abastecerse aquí para el resto del inter.

 

Vemos el teatro nacional. Cabe destacar que aquí en Praga, las casas son bonitas, coloreadas… pero los edificios importantes, puentes estatuas y castillos dan verdadera pena, y es que están negros como el tizón, con lo cual no se distingue nada. Fatal.

Paseamos junto al rio Vltava, hasta el puente Carlos, 10m de ancho, 16 arcos, 30 estatuas y miles y miles de puestos de caricaturas y laminas.

 

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Vemos las vistas, y llegamos hasta la iglesia de San Nicolás, donde Mozart toco el órgano, según la guía que habíamos consultado. Desayunamos en las escaleras de una de sus entradas, mientras la gente, turistas y tal, nos miraban. Pero oye, es que ellos no desayunan o qué? Cuando el estomago dice “basta” decidimos ir hacia el castillo. A mí la verdad no me sorprende mucho, pero paso un rato agradable oyendo música folklórica de un grupo frente al castillo. Tere se ha acercado, y hablando con uno de ellos, le comenta que han estado tocando también en Segovia. Finalmente les compramos un disco, que luego ya nos encargaríamos de piratear para las tres jeje.

 

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Y en ese momento, Tere, reafirma su gafe, (lleva tiempo manteniendo la afirmación de que lo es) y es que metiendo la cámara en la funda, se alinean los planetas, y una paloma se caga acertando de pleno en su funda. Que disgusto llevaba ella, y que risas nosotras jejeje. Andando llegamos al monasterio de Strahov, y bajamos por Nerudova, una calle típica, llena de tiendas, que está muy animada.

Vemos a un grupo de turistas, en el que había unas monjas, (que menudas vacaciones se pega el clero también) y yo, me juego el cuello, a que van a ver al niño Jesús de Praga. Les seguimos, y efectivamente, llegamos y lo vimos.

Salimos y decidimos ir a comer al barrio judío. Nos sentamos bajo la estatua de la plaza de la ciudad vieja (staromestka radnice) que es preciosa, y un imprescindible si visitas la ciudad. Y bajo un sol de justicia, comemos los ya habituales sándwiches de jamón y queso. La verdad es que llevamos embutido de sobra al viaje, al final, el jamón serrano nos aburría ya. Pero, Dios mío, que buenos nos saben en ese momento. Estuvimos un par de horas medio en trance por el calor en esa plaza, hasta que resucitamos para buscar la oficina de turismo, que a pesar de que estaba en la misma plaza, nos costó siglos encontrar.

 

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Tras informarnos, andando, vamos al museo de la música de no sé qué, que Tere quería visitar. Y nosotras, tras gorronear al agua del museo, le esperamos fuera, porque pasamos de pagar para algo que no vamos a entender. Mientras esperábamos, las necesidades orgánicas se convierten en un problema, y es que… pasar tantas horas en la calle, no te eximen de las obligaciones con uno mismo. Dimos vueltas (como no, las dábamos para cualquier cosa) hasta encontrar un bar, ya que la zona parecía algo residencial.

Volvemos y Tere ya ha salido, así que andamos hacia la estación, a arreglar un tren de la vuelta, que no habíamos conseguido aun. Al ver los alrededores de la estación, nos alegramos de que ayer por la noche no nos hubiésemos dado cuanta del ambiente, porque si no, el histerismo de Laura hubiera sido mayúsculo, hasta contagiarnos jejeje. Jeringuillas por el suelo, tipos que salían y entraban en función de si la policía pasaba por allí o no… Pero vemos otra parte de la estación, que no habíamos visto el día anterior, que era muy bonita. Al hacer cola, presenciamos una pelea entre una rubia y otro tipo en la estación. Todo muy animado. También conocimos a un español que vivía allí, que nos explico cómo coger el metro para llegar a la estación que queríamos al día siguiente.

Salimos, y reanudamos el paseo por la city. Vemos una mezquita, la sinagoga que sobrevivió al incendio del gueto… volvemos a la plaza de la ciudad vieja, vemos el reloj astronómico del ayuntamiento viejo unas quinientas veces, pero nunca a en punto, que es cuando salen los apóstoles a anunciar la hora, compramos souvenirs, y Laura se compra un bizcocho con forma de tubo, que tiene un sabor así como a anís, típico de la zona.

Queríamos gastar las coronas, porque no queríamos llevar dinero de vuelta a casa, así que entramos a una tienda, y de nuevo la liamos. Y es que miramos unas camisetas, y el vendedor, que sabia castellano, se nos acerca. Nos enseña más de la mitad de la tienda, hasta que hartamos su paciencia. Pero ya esta roza el limite cuando va Laura y le dice: “pero el tope son 200 coronas eh? No te pases” De risa, yo creía morir.

Fuimos a ver la puerta de la pólvora, y allí, Teresa quería sacarse una foto, pero su estilo de imagen no coincide con el e Laura, para la cual la primera foto que salga, tal cual salga, vale. Y Tere le pide, simplemente que centre la foto. Ya llevaban unos 5 patatas, y Laura, harta, le dice; “venga la siguiente y ya está” “Pero si está pasando una ambulancia, no puedes esperar?” “Oye, guapa, pero tú qué quieres, la foto en la ambulancia dentro o qué?” juas juas juas, no podía parar, agarrada a la farola me meaba. Que amenazante y agresiva estaba esta mujer.

Para cenar, Tere se ha pillado unas pizzas (sabia decisión) y Laura y yo, hemos decidido probar las salchichas de los puestos. La tipa, un tanto amargada coge la comida como si fuese basura. Eso me desagrada. Al pagar, me lio con las monedas, y nos cuesta un poco hacer la transacción, con lo cual ella empieza como una histérica, y me dice cosas, creo que no muy agradables, en su idioma. Molesta, me acerco con estas a comer de pie en una de las mesas contiguas, como es típico. Pero la comida esta como lo que es, basura. Es puro plástico, y la cebolla esta fría, y el bollo, puaghhh. Encima, varias veces se acercaron a la mesa un chico y luego un hombre más mayor, a rebuscar en la basura bajo nuestros pies, algo de comida, o de basura, mejor dicho. Y luego se acerca un tipo negro, a hablar con nosotras, que tiene a toda su cuadrilla detrás nuestra… Salimos de allí, y tiramos la comida. No os las recomiendo, no sé porque son tan famosas, a mí se me indigestaron bastante.

Decidimos pasar página, y vamos hacia el puente Carlos, para verlo de noche. Pero Tere, se pierde, y las dos intentamos reconducir el camino sin alterar a Laura. Pero las horas inapropiadas, el cansancio, hacen que se nos haga algo largo llegar hasta el puente. Pero finalmente llegamos, y vaya que si merece la pena, paseamos junto al rio, viendo las vistas al castillo, que son algo que no os podéis perder, los barcos… me encanta, intento sacar fotos, pero no sé si he sido muy afortunada, pese a la tabarra que les he dado a estas. Tras ver el ambiente un ratillo, hay muchos turistas en el puente, sacando fotos y tal, decidimos volver al albergue, estamos reventadas!!

 

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Capitulo 6: Viena

El día que salimos de Praga llovía, con lo cual nos alegramos mucho de haber podido disfrutar con buen tiempo de la ciudad, cosa que agradecíamos mucho tras el inter del verano pasado. Y llegar a Viena y ver que nos hacia mejor tiempo, nos entusiasmó.

En la estación cogimos un ticket de bus de 24h, erróneamente, ya que aquí tampoco pagaba nadie, de nuevo nos sentimos timadas, pero no sabíamos aun la que nos venía encima el día de hoy. Al ir a coger el bus 13ª, e intentar entrar, todos se nos echan encima diciendo que tenemos que cogerlo en otro sentido. ¿Pero esta gente? ¿Por qué se ponen así? ¿Como saben dónde queremos ir? Un misterio cuya única explicación era que sería la última parada no?

Al llegar al albergue, había un cartel provisional de que la recepción estaba al otro lado el edificio, así que dimos la vuelta. Al llegar estaba una mujer algo chunga, que en un principio no nos quería dar el ticket de pago, que nos dio una llave para que volviésemos al otro portal, a buscar la habitación, solas, que ni nos acompaño ni nada. Con la llave fuimos, y nuestra habitación era, abriendo el portal, vemos una bajera diminuta con 30 camas, a pie de calle, es decir la cama estaba al otro lado de la puerta de la calle, con un miserable ventanuco en el techo, que encima no se podía abrir, con un dos baños para todos, oscura, húmeda... uaggg un antro, que te despertabas fijo con una cicatriz y sin riñones, vamos más seguro dormir en la calle.

Así que volvimos a quejarnos, (en un principio íbamos en plan bien, a pedirle que nos devolviese el dinero de la segunda noche aunque sea, diciendo que teníamos problemas familiares y nos teníamos que ir, luego que si teníamos problemas respiratorios y allí no nos podíamos quedar, aunque en vista del caso que me hacía, acabe diciéndole que el sitio era una auténtica mierda) y hablamos con un tipo joven, trajeado, muy muy turbio, jefe de ese negocio tapadera del trafico de órganos, que me dijo que a ver por ese precio que quería, el Hilton o qué? y que la conversación "is finish" y se fue con otro tío, igual de mafiosillo que el.

La tipa chunga nos dijo que lo único que podía hacer era cambiarnos de habitación, a una que costaba 4 euros más, sin cobrárnoslos, (toma alarde de generosidad), y esta vez, nos dio sabanas. Total, que volvemos a dar la vuelta al edificio, entramos por otro portal y subimos unas escaleras, pero estábamos tan hasta los mismísimos que sin abrir la puerta de la habitación, (entre otras cosas porque no podíamos abrir la puerta con las llaves que nos dio, aunque nos advirtió que nos costaría abrir, sospecho que nos dio unas llaves que no eran) nos fuimos, nosotras no dormíamos allí. Volvimos donde esta tipa, y ella al vernos entrar se puso un tanto nerviosilla, y yo, que ya estaba hasta… le dije que nos íbamos, que nos daba igual que no nos devolviesen un duro, pero que el internet lo íbamos a utilizar. Y ella me dijo que era la hora de su descanso, que se tenía que ir, y yo le pregunté que a ver, y si venía alguien a recepción como se apañaba, pero ella me decía, “tenéis internet al final de la calle” Yo ya, dispuesta a tocar las narices igual que me las habían tocado ellos, (fueron 80 eurazos el timo) le dije a ver cuando terminaba su descanso, que ya le esperaríamos. Y ella, me dice que volvamos a las 16h y ya hablemos con su jefe. Entonces yo, le comento, como quien no quiere la cosa: ”pues vale, podemos entonces venir nosotras, hoy, a las 16h aquí, por ejemplo… con la policía no?” Si vierais su cara… como disfruté. El caso es que yo no soy tan agresiva, pero es que el sitio era una verdadera pocilga, y me cabreé, lástima que estas no me dejaron volver, porque hubiera sido… y aun mejor si llegamos a llamar a nuestro amigo el embajador que conocimos en Halstatt jajaja

El problema vino cuando en vísperas de la Eurocopa, no encontrábamos ningún alojamiento en Viena. Buscamos, con los muertos a cuestas, una oficina de turismo, donde nos dieron una lista de 10 albergues, pero me dicen que solo me ayudarían a buscar alojamiento en hostal o hotel. Así que fuimos a un ciber, donde miramos uno por uno los albergues, y en ninguno había sitio. Caras de pánico en la cara de mis compañeras. Pero yo, tranquila, sabiendo que no habíamos tomado una mala decisión, continuo mirando, en el buscador del inter-rail.org. (Que viva esta gran pagina) y encuentro un par de sitios, donde parece hay plazas. Uno de ellos me suena que lo había valorado para ir, pero, tire a lo más barato. (Error) Tras coger el metro, andamos bastante rato, hasta llegar al “Elisabeth guest house”

Subimos las escaleras y es la mujer que limpiaba el portal la que sube a atendernos. Le pedimos 3 camas y nos pasa a la recepción, que consiste en una mesa con folletos en el hall de su casa. Dice que tiene que arreglar unas cosas “con mucho cuidado”, cosa que nos suena muy mal, para acomodarnos. Nosotras mientras tanto, como no aceptaba tarjeta, comenzamos a sacar cada una el dinero que teníamos, para juntar lo suficiente para pagarla. Fue muy gracioso. “yo tengo 20” “yo 40 en este bolsillo” “yo creo que guarde 50 en el bolsillo de esta falda”… en plan peliculero, cuando conseguimos reunirlo, avisamos a la dueña, que no sabíamos bien donde se había metido, si estaba moviendo ella las camas o que. Durante estos trámites, nosotras mirábamos la casa, dispuestas a quedarnos aunque fuese un gallinero.

Pero para nuestra sorpresa, la mujer nos sube al piso superior, y nos da una habitación de 4 (que al día siguiente se convertiría en 3 porque se llevó una cama) para nosotras solas, con baño y ducha, unos ventanales enormes e incluso una mesa muy mona para comer. Además todo limpísimo, no nos lo creíamos. Comimos en la habitación y descansamos un rato, ya que el buscar alojamiento nos había costado un par de horas.

 

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Así como a las 6, reanudamos la visita a Viena, que era a lo que realmente habíamos venido. Ya sabiendo la parada de metro más cercano (antes nos habíamos dado un paseo del patín por no saberlo) vamos a Stephens-platz Allí sacamos fotos a la catedral y justo antes de entrar somos asediadas por 2 individuos disfrazados de Mozart que querían vendernos unas entradas de ópera. Pobres, no sabían de nuestra economía, especialmente ese día.

 

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Andamos por calles del centro, viendo tiendas y tal, y llegamos a la opera de Viena, donde se celebra el concierto de año nuevo. Es muy elegante, pero nos gusto más aún de noche. Paseamos por el Burg-ring, viendo el Burggarten, la pza Mª Teresa, el palacio imperial y sus jardines y Volksgarten con el “Theseus tempel” donde nos sentamos un rato a descansar.

 

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Volvemos por el centro, nos sentamos en un banco junto a la famosa columna de la peste, y decidimos volver a casa, el día ha sido larguísimo, y estamos cansadas, mañana tendríamos todo el día para ver Viena. Así que volvemos a nuestra suite.

 

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Al día siguiente, nos levantamos con toda la paz del mundo, además está lloviendo un poco, con lo que poco tenemos que hacer pues, además el ritmo del inter está siendo muy alto, con lo que dormir un día no nos sienta nada mal. Tras desayunar abundantemente salimos de casa así como a las 10.30.

Vamos en metro al Belvedere, vemos el palacio superior, hay un museo, pero Tere decide no entrar, asi que tras visitar la tienda de recuerdos, comprar unas cajas de música muy graciosas, salimos a pasear por los jardines. Hay bastante gente por esta zona.

 

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Bajamos hasta el palacio inferior viendo la panorámica de Viena que nos prometía que la guía, pero que no era para tanto. De ahí, bajamos a Karlplatz, donde en dos torres está narrada la vida de San Carlos.

 

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Tras verlas, nos perdemos un poco por la zona, y vemos un mercado del tipo. “bueno, bonito, barato” Hasta que llegamos al Secesion un museo de arte moderno donde esta no se que friso de Bethoven y que Tere entra y paga por ver. Laura y yo salimos a las escaleras a comer galletas, total, no nos íbamos a enterar de nada.

 

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Cuando Tere sale, nos volvemos a perder, tanto que hace falta coger el tranvía para reconducirnos al centro, ya os avise en el primer capítulo que no era nuestro estilo llegar a la primera a los sitios. Llegamos a la plaza de Bethoven, y vamos a la Haus de la music. Antes de entrar, enviamos un par de postales, que había que cumplir con los de casa jejeje Paseamos hacia Stad-park, donde decidimos comer, (una vez más nuestros deliciosos bocatas de jamón y queso, y es que hemos demostrado que se puede sobrevivir con ellos) mientras oímos a un acordeonista, al que en un momento dado unos reporteros le hacen una entrevista. Se trata de un parque de estilo inglés donde incluso creemos llegar a ver a la reina de Inglaterra, pero algo perdida, porque paso varias veces delante nuestra. Sacamos alguna foto con Johan Straus que andaba por ahí, y buscamos el metro e camino al Prater.

 

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El Prater es un antiguo coto de caza, que ahora es un parque de atracciones, donde hay una noria, símbolo típico de la ciudad, y que hoy no estaba especialmente animado, con lo cual nos dedicamos a pasear simplemente, aunque había atracciones chulas, pero no sabíamos si muy seguras.

 

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Volvemos a la catedral, donde yo quería visitar las catacumbas, pero ahora no hay tour, bueno, ya tengo una excusa para volver a Viena. Luego intentamos buscar el monumento al holocausto, pero somos incapaces de encontrarlo, así que antes de que nos auto declarásemos incompetentes irreversibles, decidimos cambiar el rumbo hacia los jardines de Sigmun Freud, frente a la iglesia de Votiva, donde se encuentra la virgen de Guadalupe mas grande, una vez más, según la guía.

Seguimos recorriendo el Ringstrasse viendo la universidad, el ayuntamiento (Rathaus) el parlamento, y poco más, porque todo estaba vallado por la Eurocopa, estaban preparando la cuidad.

Volvemos al centro a cenar, esta vez pizzas y patatas que comemos sentadas en la plaza de la catedral mientras Laura nos cuenta como jugaba a profesores en los bancos de la iglesia del pueblo, desternillante. Esta mujer es una caja de sorpresas.

 

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Y mañana tocará Budapest, último destino del inter, todo estaba pasando muy rápido, pero lo que no sabíamos aun, era que Viena aun no nos había enseñado todo lo que tenía que ofrecernos, pero para esto tendréis que esperar a otros capítulos.

Editado por marigo

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Capitulo 7. Budapest

 

 

 

Otro día de inter por delante, nos levantamos superpronto, teníamos que coger el tren a las 8, así que dejamos las llaves bajo el felpudo, como habíamos acordado con la señora, y cuando nos quisimos dar cuanta estábamos de nuevo sobre raíles, durmiendo, oyendo música, y yo sin estudiar, y eso que me había metido unos esquemas, porque tenía un examen justo a la vuelta.

Al llegar, conforme bajamos del tren, tenemos a 4-5 señoras ofreciéndonos sus casas como alojamiento, pero esperamos que esta vez no haya sorpresas.

 

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Salimos y el día es caluroso, vemos muchos gitanos y tiendas de textil en el camino al albergue. Como aun nos son las 14h no nos dejan hacer el check inn, pero nos ofrecen un cuarto donde dejar los muertos, lo cual nuestras espaldas agradecen enormemente. Aquí tampoco nos dejan pagar con tarjeta, pero nos dejan pagar en euros, pese a que la moneda del país es el florín húngaro. Así que de nuevo nos despluman. Y es que a nosotras nos encanta usar la tarjeta, parece que te duele un poco menos pagar, como que no te enteras jejeje

Paseando, vemos primero la mezquita y el museo judío, pero decidimos no entrar.

 

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Lo rodeamos y vemos una especie de cementerio en la parte posterior. Continuamos el paseo hacia la iglesia franciscana, y salimos luego hacia el mercado central, donde compramos pan, a una panadera que al ver nuestras caras de “no te entiendo ni papa de lo que me hablas” comenta algo a otra clienta y empiezan a reírse. Y es lo que tiene no saber húngaro, se te pueden reír a la cara que tu… oídos sordos, nunca mejor dicho.

Cruzamos el rio, y llegamos al parque de Buda, donde nos sentamos a comer frente al estanque. Esta todo muy animadillo, hay gente y pega el sol (tanto que acabe quemándome) Llega lo mejor del día, tras comer, nos tumbamos en los bancos, y nos quedamos dormidas, pero fritas, vamos una siesta de 1hora. Y es que son cosas que en casa no haces, dormir en un banco de la calle...

 

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Cuando conseguimos despertarnos, comenzaos a pasear, pero me pierdo un poco, mi orientación a estas alturas del viaje ya… así que Tere nos reconduce, y llegamos a unas cuevas donde hay unas vírgenes. Al llegar a Pamplona fue cuando volviendo a ojear la guía descubrí, que la atmosfera de esa cueva debía de tener algo especial, por lo cual era tan visitada, (pero ahora no recuerdo que)

 

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Subimos el monte, por unas escaleras, hasta desesperarnos, hicimos alguna parada, para ver las vistas, pero la panorámica ideal solo la descubrimos al llegar a la cima, a la citadella.

 

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Allí vemos como todo el mundo subía en autobús, razón por la cual no veíamos a nadie en las desiertas escaleras. Hay unos cuantos puestos y tal, pero lo guay ahí es ver los puentes, el rio, Pest…

 

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Volvemos a bajar, pero para volver a subir esta vez al castillo de Buda.

 

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Intentamos entrar por la parte de atrás, pero una señora no nos deja, asi que damos toda la vuelta para poder verlo. Estamos un rato sentadas contemplándolo y continuamos nuestro paseo por Buda, viendo la iglesia de Matias, que por desgracia está en obras, y el bastión de los pescadores, que me gusto especialmente, donde vemos a unos tipos algo turbios jugando con muchos billetes al “donde está la bolita” para engañar a los turistas que por allí andábamos. Pero resultaban muy graciosos, así que estuvimos un rato viéndoles.

 

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Y de ahí, bajamos y cruzamos por el puente de las cadenas, muy conocido, pero sin ningún interés especial de día, (me gustó mucho de noche, iluminado) y llegamos a Pest. Vemos la iglesia de St Stephent¨s, sentadas en un banco de su plaza correspondiente, comiendo pipas, que aun acarreábamos desde Pamplona. Y es que llevamos comida como para un regimiento!

 

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Después paseamos un poco por las avenidas más comerciales, y la calle típica cuyo nombre no recuerdo, cerca del mercado central, donde había tiendas de souvenirs por un tubo, con cosas bastante baratillas, y terrazas donde la gente cenaba.

Decidimos, ya que comienza a hacer fresco, volver a casa, y así es como tras instalarnos en la habitación que era enorme y donde parecía que estábamos solas, nos pusimos tranquilamente a cenar en la mesa, además hay que ir acabando la comida. Alguien abre la puerta, me mira con cara extraña, y vuelve a mirar el número de la habitación, al final decide pasar. Pero no solo él, sino un grupo de 8 tíos vestidos de negro comienzan a pasar junto a nosotras en fila india. Cuando dejan las cosas, un chico se acerca y nos dice que viene a celebrar la despedida de soltero de uno de ellos, así que lo primero que hace es disculparse por el ruido. Son suizos, pero hay un chileno, y habla castellano, aunque el resto también saben algo, porque se ponen a cantar canciones en castellano todo animados. Nos presentan al que se casa, el pobre en dos semanas no va a saber lo que es la juerga según nos comentan. Tras arreglarse se van, ya nos han recomendado incluso un par de bares, por lo visto habían estudiado la situación.

Como estábamos un poco perezosas, nos quedamos en el albergue durmiendo, ya tendríamos tiempo mañana de ver Budapest de noche. Ay, cada día más abuelas.

Estos llegaron en dos tandas, a las 3 y a las 5 (no nos pareció mucha juerga para ser una despedida, pero hacia mala noche, llovía creo) y en la segunda sí que había algún graciosillo que nos despertó con un Hello!! Iba contentillo. Pero el resto, continuamente le pedía silencia, y hablaban en voz baja. Pero ya se encargaría de la vendetta al día siguiente Teresa, cuyas bolsas de plástico y armarios estaban muy ruidosas esa mañana.

Tras desayunar en el albergue, salimos y andamos hacia el centro. En un momento dado, Laura que para estas cosas tiene un radar, se da cuenta de un señor nos está siguiendo, tratando de convencerla de que es una paranoica, giramos por calles, pero la realidad es que nos sigue, y se para cuando paramos. ¿y que querría este pesado? Entramos en una tienda, y tras esperarnos un rato fuera, decidió irse. Sabía decisión. Y la confirmación de que Laura no es tan histérica como parece.

Continuamos paseando hasta llegar al parlamento, uno de los edificios más emblemáticos de Budapest, y es que es particularmente bonito, pero se ve mejor desde la otra orilla, y es más bonito de noche.

 

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Luego nos dedicamos a volver al mercado, y verlo bien por dentro, que merecía la pena. Estas además compraron unos garrotes, creemos que de amapola, que eran un dulce típico de la zona, pero que estaba durísimo.

Al salir, hace mal tiempo, y comemos en un porche, pero luego mejora y salimos. Entonces se nos acercan unas chicas a preguntar algo. Y es que nos verán cara de húngaras? Pero si lo único que hemos aprendido en toda nuestra estancia aquí es. Utca-calle. Nos hace mucha gracia.

Decidimos ir andando hacia una zona de parques, donde está la plaza de los héroes.

 

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Vemos el castillo de la parte de atrás, unos puestos tipo mercadillo y demás. Se celebra una fiesta en la que hay un montón de casetas donde hay vino, y la gente, cada uno lleva sus copas y van catando. Todo el mundo va superanimado, y hay música. Pero de repente una gran tromba de agua cae, y todo se inunda. Nosotras pasamos 2horas, en el mejor sitio para estar cuando hay tormenta, debajo de un árbol, entre los tejadillos de dos casetas. Pero nos mojamos hasta las trancas, y de hecho, damos tanta pena, que unos chicos nos regalan unos cacahuetes, de su puesto, que se les habían mojado. A nosotras nos supieron muy bien. Y luego ya, nos dieron una especie de croquetas de carne, nos dijeron que era comida turca. Y es que las dos horas se hicieron muy largas, pero no paraba de llover. Cuando parece que para un poco, total mas mojadas no vamos a estar, nos despedimos de nuestros cuidadores y reiniciamos la vuelta a casa, que encima estaba a un rato.

Ya en el albergue nos cambiamos, y evaluamos daños. Y es que el agua ha mojado el diario, mis zapatillas están tan deterioradas que directamente las tiro a la basura, y la cámara digital de Laura… bueno, mejor no comentarlo que se deprime. La mejor parada ha sido Tere, que ha tenido la genial idea de meterlo todo dentro de una bolsa hermética donde guardaba el chorizo. No se le ha estropeado nada, y a partir de este momento del viaje, se pasaría el día abriendo y cerrando sus bolsas herméticas que ahora tanto apreciaba. De hecho quizá en el próximo inter lleve una bolsa hermética gigante como mochila y punto.

Tras organizar un poco todo de nuevo, volvemos a salir a la calle, ya no llueve, y nos sentamos a cenar en un banco. Como empieza a llover, pasamos otro ratazo viendo pasar gente desde un porche, al final del viaje Laura nos estaba pegando ya su patología sociópata.

Luego, llego uno de los mejores momentos del inter, y fue descubrir Budapest de noche. Era precioso, el castillo, el bastión, el puente, el rio… todo iluminado tenía ahora un aspecto increíble, hay que verlo, porque una vez más, las fotos no hacen justicia a la verdadera imagen. Es por eso que hay que viajar, porque aunque te cueste llegar a los sitios, horas, o incluso días, 5 minutos viéndolos, te compensan, te hacen darte cuenta de lo poco que conocemos y de lo mucho que hay por ver. Son momentos que se graban en las retinas y que indiscutiblemente hay que vivirlos, y es por esos momentos, entre otras cosas que pienso que existe el interrail.

 

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Y vuelta al albergue, y esta noche, idem de lo mismo, pero esta vez son dos los suizos contentillos que nos despiertan por la noche. Y es que somos así de afortunadas. Bueno, nosotras y la coreana que conocimos esa noche, que dormía en nuestra habitación, a la que no le hizo mucha gracia compartir habitación con chicos, ella había pedido una femenina. Fue esta chica la que nos comentó que con todo lo que había viajado por Europa, aun no había conocido un sitio tan agradable como Granada. Si es que a veces tenemos las cosas a dos pasos y…

Editado por marigo

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Uffffff, que avanzado llevas el diario!! Estas últimas semanas he estado un poco ausente, estuve dos semanitas en Punta Umbría disfrutando de la playa :bleh: . Pero prometo empezar a leerlo en cuanto pueda, que ya sabes que soy una lectora fiel de tus diarios.

 

Ale, mucho ánimo!!

Editado por suvigo

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Wapaaaa

ya te echaba yo de menos jejeje Imagino que te lo habras pasado bomba no?

pues nada, espero que te guste, ya me iras diciendo conforme lo leas.

La verdad que ya solo me queda un capitulo, pero es mu especial jeje este año he hecho las tareas rapidillo, que sino, luego esto se eterniza y... bueno que te oy a contar.

un besote enorme, y ya nos contaras que tal tus vacaciones

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Hola Marigo!! Por fin me he puesto al día, pero aún queda ese último capítulo ehhhh.

Me he reído de lo lindo con vuestras aventuras, o más bien desventuras xDDDD anda que....menudas os habéis juntado!! entre lo empanadas que sois aveces y la mala suerte que habéis tenido en algunas cosas.....desastres!! que sois unas desastres!! xDDDD

 

Ya veo que el viaje con vosotras es bastante movidito y lleno de incidencias :P Quizás por eso mismo me ha gustado tanto este diario, entre otras cosas. Ahh, muy chulas las fotos, me han gustado las del pueblito ese (Hallstatt) y las de Budapest especialmente.

 

Con respecto a la multa que tuvistéis que pagar en el tren....qué mala suerte!! A nosotras nos pasó más o menos lo mismo nuestro primer día de inter, pero en nuestro caso no pagamos el suplemento porque si no perdíamos el tren, y además el anterior suplemento, que sí habíamos pagado, no nos había servido de nada porque el revisor no hizo acto de presencia en todo el viaje :bleh: . Bueno, el caso es que yo le dije que no sabíamos que había que pagar suplemento, patatín, patatán...y el buen hombre, después de consultar con su colega, nos perdonó la multa y nos dijo que la próxima vez pagáramos el suplemento si era necesario. :ranting:

 

Bueno, a terminar el diario...que ya va tocando!! después te dará más pereza.

 

De mis vacaciones, posss no hay mucho que contar, aparte de que fui a la playa y poco más, así que no haré diario. Si quieres te cuento algo en privado, o te paso alguna foto.

 

PD: Qué suerte ser amiga del embajador, y más con los sabios consejos que te da!! :wacko:

 

Un saludo!!

Editado por suvigo

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Marigo, ya va tocando actualizar!! sólo te queda un capítulo así que no nos tengas más en ascuas y cuéntanos como acabó vuestro viaje!!

 

Un saludo!!

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Juas yo estuve en el albergue de Viena del q hablas. Blue Corridor se llama. Vamos tiene q ser ese pq la descripción es única. La china enfadada de la recepción, el bunker q tenian por "habitaciones" ...etc

 

Nosotros dormimos bien ahí, al principio te quedas un poco ;) pero luego te acostumbras y no está tan mal.

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