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manolain

1 euro = 1,51 dólares, estamos locos!

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Jejeje, pues ya está aquí, ya comienza, el diario de mi viaje a Nueva York de finales de febrero

 

PARTIDA Y LLEGADA A NUEVA YORK

 

Nos disponemos a partir. Los expedicionarios somos Cinta (mi hermana), Merche (mi mujer) y Elsa (su mejor amiga), aparte de un servidor. Somos los cuatro afortunados a los que la Fox nos paga un viaje de cinco días a Nueva York, por un concurso de la película de Los Simpsons (por fortuna, el viaje era a Nueva York y no a algunas de las Springfields de la América profunda). El premio incluye vuelo, que es con Air France a la ida y KLM a la vuelta. Ambos con escalas en sus “centros” de operaciones, es decir, París y Amsterdam.

Lo bueno de volar con una compañía así es que llegas al mostrador correspondiente y no hay ni perri. La parte mala es que aunque tratamos de adelantarnos lo máximo posible, facturando online, al parecer, en vuelos con dirección a USA no se permite esta opción. Cuando llegamos al mostrador (con unas tres horas de antelación) nos dicen que el avión va lleno (por lo menos no nos ponen en overbooking) y que los únicos sitios que hay son dos y dos, en filas de cuatro separadas (y no continuas) y encima los asiento de en medio. Toma ya. Mal empiezan nuestras peripecias con nuestros amigos de Air France, que iban a ser muchas ese día. Facturamos y pasamos lo controles de seguridad, a esperar que el avión salga (ilusos de nosotros).

Esa es la primera en la frente. Más bien la segunda, si contamos los excelentes asientos que llevamos. Y es que nuestro avión de Madrid a París, va con una hora de retraso, y el tiempo que tenemos para cambiar de avión en el Charles de Gaulle se queda entonces en escasos treinta minutos. Aunque no hay nada que hacer ya al respecto, me paso todo el vuelo pensando si podremos o no cogerlo, que hacer si al final no llegamos, perderemos un día con lo justos que ya vamos de por sí, voy a tener que estar peleándome con estos gabachos que encima no querrán hablar en inglés, y yo, ya puesto, prefiero cagarme en alguien mejor en mi idioma, que tengo más recursos…

Bueno, que me pierdo. Aterrizamos en París y más o menos con alguna indicación de las azafatas (que nos juran que son apenas cinco minutos andando, pero a mí no me convence mucho eso, con lo grande que es ese aeropuerto), salimos disparados del finger. Vamos con el equipaje de mano, y enseguida nos damos cuenta de que no vamos a poder mantener mucho tiempo el ritmo de sprint que queremos tener. Cinta y yo cogemos la delantera, mientras que Merche decide esperar a Elsa, que es la que peor lo tiene para correr. Vamos siguiendo las indicaciones, sin parar de mirar el reloj, y parece que llegamos a…esto…¿cómo? ¡Ahora hay que coger un tren! (menos mal que eran cinco minutos, HIJA DE PUTA). La espera y el trayecto en el tren se nos hacen eternos, pero en realidad, apenas son unos minutos. Salimos del tren como si lleváramos al diablo detrás, y llegamos a lo peor: pasaportes y seguridad. No hay mucha cola (si la llega a haber me la salto como que hay dios) pero aquello parece que no anda nada. Nos toca delante la típica familia torpe que necesita pasar veinte veces por el detector hasta darse cuenta de que lleva un reloj de acero. Uf, vamos, vamos! Pasamos la seguridad, y ya sí, yo salgo corriendo como si de Forrest Gump me tratara. Es gracioso, pero durante la carrera pienso: “¿y si llego y ellas no y me dicen que o subo ya o nada? ¿Qué hago?”. Pero mi corazón, se me sale del pecho a medias por el carrerón, a medias por ver que la política de Air France es salir siempre tarde, y aún hay gente subiendo al avión cuando llegamos. Tiramos a nuestros sitios, y quien más quien menos pide ya agua y tarda un buen rato en hablar, porque nos hemos quedado sin aliento. Pero lo hemos conseguido, lo hemos cogido!!! Allá vamos Nueva York!!

El vuelo sale de París a las 17:30, así que no hay mucho sueño. Bueno, relativamente. La marmota de Merche se ve una película y enseguida cae en coma, mientras que yo, tras verme la Jungla 4 (que no digan por favor que la ponen en español, eso que hablan en México no es español, y Jonh McClaine no puede salir en pantalla en su primera escena con ese acento y diciendo “Tú cállate esa bocota, ¿sí?”, me han tirado un héroe de mi adolescencia!), me pongo a leer el libro que me estoy leyendo, “Un día de cólera”, del que llevo leído la mitad en un mes, y que en este vuelo me leo su otra mitad. A mi izquierda tengo una china americana que ha empezado a ver todas las películas de la programación, y no ha terminado ninguna (que poca decisión, y eso que ella lo podía ver en su idioma original y no con ese terrible doblaje). Entre películas, libros, comidas de avión tan terribles como siempre y cabezadas, Nueva York se abre ante nosotros, a nuestros pies, ¡qué poco falta!

Sin embargo nuestros amigos de Air France han decidido que aún no nos han jodido bastante. ¿Recordáis la carrera que nos dimos para coger el avión en París? Pues bien, nuestras maletas no fueron tan rápidas. Durante el vuelo lo había pensado, pero no había querido ni comentarlo por no mentar a la mala suerte, pero ahí estábamos los cuatro, en una ciudad recién nevada, y con lo puesto (yo particularmente había facturado hasta el abrigo, para no cargar con él!). Nos dirigimos al mostrador correspondiente, y la persona que me atiende me desarma porque yo me iba cagando ya en su puta madre, pero se expresa de forma tan educada y correcta, y nos pide disculpas, y me deja con los gusarapos en la boca. Nos toma nota de las etiquetas de equipaje y nos dice que está todo en París todavía! (hasta que no se reclaman, no se envían). Así que nos dan un neceser con lo básico, y tirando. Ya nos las mandarán cuando lleguen, y a la vuelta tenemos 100 euros por maleta (que ya he reclamado y que hasta que no los vea no me los creo).

Puf, que mala leche y que bajonazo, pero poco más podemos hacer. Nos vamos afuera a coger un taxi, y tiramos para nuestro hotel. Apenas comenzamos el trayecto, y veo que las desgracias no piensan terminar hoy. Me he dejado (a pesar de revisar bien antes de bajar) la guía de Lonely Planet en el bolsillo del asiento de delante. ¡Me cago en su padre! Esto sí que me mata. Ahí tengo toda la información subrayada, itinerarios, marcas en los mapas, tiendas…casi todo el trabajo que he hecho se me ha quedado en el avión, la leche. Esto me mata totalmente, y me amarga de mala manera. Las siluetas de Manhattan empiezan a dibujarse al fondo, y aunque es espectacular, y aunque lo intento, el cabreo me impide disfrutar y evitar que recuerde de manera amarga mi primera visión de Nueva York. Para colmo, el taxista, en un inglés bastante malo, intenta darme conversación para ganarse su propina, cuando lo último que me apetece a mí es hablar: “tio, cállate y tira palante, no te preocupes por tus cinco pavos de propina que te los voy a dar”. Lo pienso pero me lo callo.

Por fin llegamos a nuestro hotel, el Roosevelt, y flipamos con el recibidor. Nos dan nuestras habitaciones (por supuesto, todo el personal de recepción, habla español) y nos quedamos alucinados con el tamaño de las habitaciones. Tienen un dormitorio, un baño y un salón. ¡Pero si esto es más grande que mi piso de Madrid! ¿Pa qué quiero yo tantísima habitación? Además, en la nuestra (Merche y yo), nos han dejado unos quesitos y unos vinitos, así que llamamos a nuestras compañeras de viaje para que se bajen a compartirlos con nosotros (ellas no tienen nada). Nos ponemos a ver los oscars (por primera vez, sin tener que trasnochar), y nos vamos relajando, pensando en lo que se nos avecina mañana.

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uhhhhh este diario prometeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!

¿Recordáis la carrera que nos dimos para coger el avión en París? Pues bien, nuestras maletas no fueron tan rápidas.

 

xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

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Menudo comienzo más trepidante. Tiene muy buena pinta este diario.

 

Apenas comenzamos el trayecto, y veo que las desgracias no piensan terminar hoy. Me he dejado (a pesar de revisar bien antes de bajar) la guía de Lonely Planet en el bolsillo del asiento de delante.

¡Uff! Esto y dejarse el diario de viaje allí tienen que ser dos de las cosas que más joden cuando se viaja. ¡Putos bolsillos delanteros de los asientos de los aviones! :blink:

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PRIMER DÍA – LUNES 25 DE FEBRERO

 

El jetlag y el sueño que traíamos del avión (lo que hizo que nos acostáramos muy temprano) hacen su trabajo y a las seis y media ya estamos todos en pie. ¿Para qué vamos a esperar más? Damos cuenta del primer desayuno en el hotel (como pasa siempre, el primer día que tiene buffet libre te pones guarro de todas las porquerías, en nuestro caso, salchichas, bacon, huevos y donuts a porrillo!), y como auténticos valientes, nos echamos a la calle con la misma ropa que el día anterior, y que en el caso de todos menos Elsa, no incluye abrigo porque (esperamos) deben estar camino de Nueva York.

 

Hace frío, pero se puede aguantar, y como no, lo primero es comprarse algo para taparnos un poco. Tiramos para la estación Grand Central, que la tenemos al ladito, ya que suponemos que allí habrá tiendas o algo donde comprarnos algunas ropas, guantes, bufandas, etc…Y sobre todo, como buena estación tendrán tiendas de libros y revistas, y con un poco de suerte tendrán la Lonely Planet (en inglés no es lo mismo, pero bueno). Llegamos y lo primero admiramos el vestíbulo de la estación, que es alucinante (aunque de tanto usarlo el resto de los días, perdería un poco su encanto). Las riadas de gente, son también impresionantes, y aunque vivimos en Madrid y vemos eso a diario, te asustas cada vez que te paras porque no la conoces y te arrollan desde atrás. Encontramos varias tiendas, y mientras Merche y Cinta se quedan pagando varias bufandas, gorros y guantes, Elsa y yo vamos a buscar la famosa guía. Encontramos enseguida una librería bastante grande, y como no, hay bastantes guías de la ciudad. Miramos y miramos hasta que vemos la lonely planet. La cogemos y cuando vamos a pagar, ¡VEO QUE ESTÁ EN ESPAÑOL!! Esto me sirvió para dos cosas: animarme mucho, empezando a disfrutar y a olvidarme de lo que nos había pasado el día anterior, y empezar a entender que Nueva York es la capital del mundo, y que puede proporcionarte una guía en tu idioma en el primer sitio que miras.

Cuando volvemos con Merche y Cinta lo celebramos dando saltos y jolgorios, y la gente se ríe a nuestro alrededor. Ahora vamos a buscar abrigos y entramos en una tienda deportiva que está de rebajas. Allí un cubano muy amable nos dice que ya abrigos pocos (salvo que vayamos a algunas tiendas del Financial District) y nos recomienda ir a Models, otra tienda deportiva mucho más grande. Vamos para allá y encontramos de rebajas varias sudaderas grandes, y nos pillamos una. Ahora, algo más resguardados del frío, ya podemos salir a descubrir.

 

Nuestra primera parada es el Empire State. En mi itinerario inicial estaba para otro día, pero viendo que hace un día de lo más soleado, decido que hay que aprovecharlo. Cuando salimos del metro (tras dar varias vueltas por la estación de Grand Central hasta que aprendimos donde estaba el metro, y donde lo que nosotros llamamos cercanías) y vemos el Empire State, ahí, todo imponente, definitivamente se nos olvidan las maletas perdidas y todos los contratiempos. Que visión, que cosa más majestuosa. Los taxis amarillos, las alcantarillas echando humo, … te parece mentira estar viendo con tus propios ojos lo que estás harto de ver en la tele, y que sea exactamente como lo imaginabas.

 

Entramos en el Empire State, y aunque no hay apenas nadie (ha sido un triunfazo levantarse tan temprano) me alegro de haber comprado mis entradas con antelación por internet. Como digo no hay nadie, pero por todas las culebrillas que hay por todas partes, se adivina que hay tiene que formarse muchas veces la de dios es cristo (imagino que en verano o en navidades). Nosotros, casi como si el edificio estuviera reservado para nosotros.

 

Y cuando llegamos arriba…¡que barbaridad! Que vista, no creo que se me olvide nunca, que alucine más grande! Después de varios días empapándote de la ciudad, viendo planos y mapas, sitios que ver y demás…en un sitio de calles tan rectas, enseguida encuentras todo. Allí el Financial District, todo aquello es Central Park, el Flatiron, mira, las agujas de St Patrick, el puente de Brooklyn, el de Manhattan, la ONU, ¡el Chrysler Building, que bonito! Es simplemente alucinante, y no puedes dejar de mirar. La mala noticia es que es aún temprano, y hace bastante bruma y según donde mires, el sol te da bastante y se refleja mucho en el agua, así que las fotos salen sólo regulín, pero importa poco, esas imágenes se te quedan ahí para toda la vida como digo.

 

http://www.flickr.com/photos/manolain/2320035494/

http://www.flickr.com/photos/manolain/2319220207/

http://www.flickr.com/photos/manolain/2320031536/

http://www.flickr.com/photos/manolain/2319218035/

 

En la parte norte y sobre todo la noroeste del edificio, da la sombra y hace un frío que pela, pero se puede aguantar. De todas formas, las mejores vistas están al sur y al este, y no paramos de dar vueltas y vueltas por el mirador. Las chicas se terminan resguardando antes, pero yo sigo descubriendo más y más lugares, hasta que ya entiendo que hay que bajarse. Todavía alucinados por las vistas que acabamos de disfrutar, nos metemos en un Starbucks a tomar un café y tomar un poco de aire y recuperar la temperatura corporal normal.

 

Bajamos un poco al ver el Flatiron Building, una de mis debilidades. Antes pasamos por Madison Square Park, un bonito parque que en verano tiene pinta de ser muy agradable, pero que hoy está todo nevado. Nos paramos a contemplar el sitio, muy tranquilo pese a estar en todo el centro de la ciudad, y con la ayuda de la guía, vamos distinguiendo los diferentes edificios que la rodean, sobre los que destaca el Flatiron, que es la leche. Su mejor perspectiva es desde una isleta que hay en medio de Broadway, desde la que casi parece que sea únicamente de dos dimensiones, como un cartel publicitario o algo así.

 

http://www.flickr.com/photos/manolain/2320036684/

 

A continuación recuperamos rumbo al norte, por la sexta avenida, que nos da una visión muy diferente, algo decepcionante. Calles y edificios viejos y decadentes, todo muy sucio, … de repente ya no parece que estén en Manhattan, sino en un barrio chungo. Tiendas cutres tipo mercadillo, ofertas que no son tanto…No se, nos deja algo fríos, pero supongo que es parte del encanto de Nueva York, su diversidad. Eso sí, el paseo nos permite cumplir con el cupo de fotos de cosas “típicas” de Nueva York: el buzón, la cabina, el coche de policía, los garajes esos con verjas y su hielo y todo…¡Así da gusto hacer turismo!

 

http://www.flickr.com/photos/manolain/2320060876/

http://www.flickr.com/photos/manolain/2319249163/

 

Así paseando paseando llegamos a la Biblioteca Pública de Nueva York, cuyo edificio de por sí solo merece una visita, pero que además, se ve que debe ser un gustazo para los que nos gusta leer o investigar. Miro con envidia la sala donde se consultan periódicos (en las máquinas de lecturas de microfilm donde en las películas de crímenes en serie se da con los casos antiguos sin resolver que ponen en la pista del asesino, jeje). La putada es que no hemos llegado a tiempo para el tour gratuito, pero aún así, damos vueltas por las principales salas, sobre todo la de lectura (que como no, también reconocemos de las películas). Como buenos españoles, acudimos al olor de los gratis y pedimos hora para entrar en internet, pero supongo que se sabrán ya el tema allí, y nos dan hora para dentro de 45 minutos, así que pasando y nos vamos.

 

http://www.flickr.com/photos/manolain/2319250453/

 

 

...to be continued

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Buenisimo este diario,te sigo desde las sombras

Un saludo

Peet

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Yo no es por ser tocapelotas pero... New York-New York como que dentro del Inter no está :rolleyes:

Para mi que este diario iba en otro sitio. Claro que si la Super no ha dicho nada... ;)

 

 

Tecnicismos a un lado, yo tambien te sigo

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Yo no es por ser tocapelotas pero... New York-New York como que dentro del Inter no está

Para mi que este diario iba en otro sitio. Claro que si la Super no ha dicho nada...

pos mira, un poco tocapelotas sí :-)

 

Pero tiene razón, y las cosas hay que hacerlas bien

 

Super, si no te importa, me lo mueves a "mas allá ...". Gracias

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Yo en Abril también voy a Estados Unidos, y hago escala en Filadelfia, solo espero no tener que hacer tantas carreras por el aeropuerto... ;)

 

Por cierto, ahora está en 1€=1,53$ :rolleyes:

 

Bye!

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...contiuación

 

 

¿Y ahora? Pues seguimos recto toda la calle, porque queremos ir a la 1st Avenue, donde está la ONU. De camino nos pilla el hotel, así que decidimos parar un momento para ver si han llegado nuestras maletas. En recepción nos dicen que hablemos con los mozos de maletas, y vaya fiesta que tenían estos. Para empezar, me pide nombre y número de maletas, y lo apuntan en una libreta que tiene ya más hojas con más nombres que la cola del paro! Allí pierde maletas to kiski to los días! Y cuando empezamos a dialogar con los mozos, menudo cachondeo! Un par de chicos negros graciosísimos que se lo toman con más guasa que nosotros: “sí, sí, un localizador de incidencia, jajaja, que sí, que os dijeron que ya os la traían para que os fueráis, ¿un número de teléfono? Jojojojojo….relajaros hombre…un duende vendrá por la nocheeee, cuando estéis durmiendoooooo, y os traerá vuestras maletasssss”. Vaya cachondeo, y vaya hachís adulterao que se traían, jajaja. Así que nos vamos de vacío, y continuamos la caminata hasta el complejo de la ONU. El sol da demasiado directo y con tanto cristal no se ve bien, pero una vez más, te impresiona ver lo que tantas veces te ponen en la tele, con tus propios ojos. Nos habían dicho que no hiciéramos el tour, que no merecía mucho la pena, así que entramos, vemos la pistola con el nudo, y luego entramos al vestíbulo, donde hay una cola tremenda (no sabemos para qué). Es un alucine ver a tanta gente de tantas nacionalidades y tantas culturas en tan pocos metros cuadrados. En el vestíbulo hay una interesante exposición sobre los crímenes de guerra nazis. Además, la bandera por los caídos, y enfrente, una especie de capilla (sin ningún tipo de símbolo religioso, estando donde estamos, pero con una vocación claramente espiritual). Había únicamente una señora sentada y realmente me impactó la concentración que tenía en sus rezos o pensamiento, la fuerza del silencio de aquel lugar. Intento no respirar y hacer el mínimo ruido al salir para no molestar.

 

http://www.flickr.com/photos/manolain/2324616991/

http://www.flickr.com/photos/manolain/2325438994/

 

Ya va siendo hora de comer, y como vamos bien de tiempo, desandamos el camino hasta llegar a la Quinta Avenida, donde encontramos un Sbarros (comida rápida italiana, pasta, pizza y similares) y estamos un buen rato comiendo y de sobremesa. Merche, que tanto nos recrimina nuestras maneras de comer (a mi hermana y a mí) nos da un excelso concierto y una magistral lección sobre cómo sorber un batido hasta que se lleva hasta el papelillo del vaso.

 

Cuando nos hemos recuperado del ruido ensordecedor de Merche, y ya hemos visto como cinco relevos distintos en las mesas de nuestro alrededor, decidimos que ya vale de vaguear, y partimos de nuevo. Subimos algunas calles hasta llegar a Saint Patrick, que resulta bonita pero algo decepcionante, al menos para los que venimos de Europa y hemos visto las grandes maravillas de allí. Pero en Nueva York, todo está magnificado precisamente por estar en Nueva York.

 

http://www.flickr.com/photos/manolain/2325440684/

 

Antes de ir para el Rockefeller Center, decidimos ver las cosas que hay cerca. Llevados por la guía, vamos primero a las Villard Houses, que francamente, no merecen mi una mención, pasamos por St Bartholome (una iglesia de estilo bizantino diría yo, que ya ves tú lo que se de arte) y llevados por el plano del hotel, las rejillas en las que vimos a Marylin sujetándose su famosa falda blanca (esperábamos alguna mención o algo, pero nada, rejillas de metro como cualesquiera otra, y claro, sin la Monroe encima y de día, pos pierden mucho  ). Sin embargo el paseo merece la pena porque por la zona de Park Avenue vemos muchos edificios modernos, curiosos y bonitos.

 

http://www.flickr.com/photos/manolain/2324620725/

 

Ahora uno de los momentos más esperados por ellas: las lujosas tiendas de 5th Avenue (a la que volvemos a la altura de Saint Patrick). Pues nada, anden ustedes para arriba: que si una tienda rarísima con unos árboles de navidad iluminados en unas aristas extrañas, que si Disney, que si Cocacola, que si la NBA…hasta por fin, como no, ¡Tiffany’s! Todas se hacen fotos en la puerta, pero (y a pesar de mi insistencia) dicen que van muy chachas y que otro día, con mejores galas, entrarán (al final, como yo me temía, no volvimos y no la vimos por dentro, pero rezumaba glamour lo que se veía desde fuera, me hubiera encantado a ver los precios).

 

http://www.flickr.com/photos/manolain/2324625869/

http://www.flickr.com/photos/manolain/2325445726/

http://www.flickr.com/photos/manolain/2324622815/

 

 

...to be continued

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