Jump to content
  • Registrar
Conéctate  
madi

Perchè Io Sono Andato (di Casa)?

Publicaciones recomendadas

Cinque Terre

 

¿Alguien dijo que los trenes italianos eran buenos? Después de mi primera experiencia con ellos, me atrevo afirmar que son una auténtica y genuina bazofia con todas sus letras.

 

El pasado domingo fui a mi primera excursión en tierras italianas: Cinque Terre. Para el que no lo sepa, Cinque Terre son cinco pueblecitos pintorescos situados en la región de Liguria, en una costa muy abrupta. No existe una carretera que una estos cinco pueblos (de norte a sur, Monterosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore), por lo que las comunicaciones se reducen al barco, el tren y un intrincado y conocido sendero. Los pueblecitos son preciosos, así como el paseo en sendero y el Parque Natural que lo rodea; toda la zona es Patrimonio de la Humanidad. Además del célebre sendero que une Monterosso y Riomaggionare, existen bastantes senderos más; en las oficinas de información turística proporcionan mapas con la dificultad, distancia y tiempo aproximado. El trayecto habitual en sendero (también venden bonos de trenes ilimitados para desplazarse entre los pueblos) es el siguiente:

  • Riomaggiore – Manarola, 1 km, 0:30 h, Dificultad Fácil
  • Manarola – Corniglia, 1 km, 1 h, Ligera
  • Corniglia – Vernazza, 4 km, 1:30 h, Ligera
  • Vernazza – Monterosso, 3 km, 2 h, Media

Llegué a la estación Pisa Centrale a las 8:45 de la mañana; para ser un domingo madrugué tanto como un día laborable. Compré un billete para el tren a Riomaggiore (un tren de tipo D o Diretto, nombre que comprendo porque realiza infinitas paradas intermedias pero que no requiere trasbordo) y la señora de taquilla me comunica que sale a las 8:51 en el andén (Binario) 3. No me fío mucho y decido comprobarlo en el panel de salidas, pero no aparece. Voy al andén a esperar y escucho cómo anuncian por megafonía la salida y llegada de otros muchos trenes, pero no el mío. Diez minutos después, vuelvo a la taquilla para preguntar por qué se retrasa el tren y me contestan que el tren ha pasado a su hora; pregunto el andén y resultó ser el 6. Así que apuntemos: el tren no aparece en el panel automático de salidas, no lo anuncian por megafonía y en taquilla informan incorrectamente del andén.

 

Lamentablemente, ya había validado el billete en el andén debe hacerse antes de subir al tren, pero aconsejo que lo hagáis inmediatamente antes: una vez validado sólo sirve durante 6 horas, en caso contrario me hubiera servido para otro día. Decidí esperar al siguiente tren, a las 10:50 con llegada esperada a Riomaggiore a las 12:30. Habría perdido toda la mañana, pero al menos aprovecharía el billete. El tren (4.23 €) sale de Pisa y gracias a eso pude conseguir asiento, porque a lo largo de las siguientes paradas se llena de gente; quiero decir que la gente tiene que sacar la cabeza por la ventana para poder respirar; nada que envidiar a los traslados de presos a los campos de concentración.

 

En la estación de La Spezia el tren permanece parado durante más de diez minutos. Finalmente prosigue la marcha, pero poco después se detiene en un punto en el que muere la vía. La gente en el tren empieza a preguntarse qué sucede; por supuesto nadie anuncia nada por megafonía. El tren regresa a La Spezia y súbitamente la gente empieza a bajarse del tren y a buscar otro en el cual montarse. Algunos son italianos, otros son turistas que tienen pinta de ir a Cinque Terre, el caso es que no debíamos hacer transbordos y todos se bajan del tren, no sé de dónde les vino la inspiración o si es algo que sucede a menudo (no me sorprendería en absoluto). El caso es que nos montamos en otro (no me explico cómo acertamos porque nadie dio ninguna información) y finalmente llegamos a Riomaggiore, que es la siguiente estación. Al final llegamos a las 13:15, con 45 minutos de retraso.

 

Pido un mapa en la oficina de información y decido comenzar el paseo sin visitar ese pueblo por los problemas de tiempo. Había decidido hacer la ruta de Sur a Norte por varias razones: 1) es el trayecto que comenta la oficina de información, así que supuse que sería más fácil, 2) comienzo viendo el trayecto Riomaggiore – Vernazza o Via dell’Amore, que según las guías turísticas sería lo más bonito, 3) finalizo en Monterosso, que tiene buenas playas y así, después del esfuerzo, me refresco en el mar. Todas estas razones se desvanecieron al final del día porque 1) yo diría que el trayecto Vernazza – Riomaggiore es algo más fácil que el Riomaggiore – Vernazza (sobre todo por la escalinata de Corniglia), 2) la Via dell’Amore es lo más turístico pero no lo más bonito, 3) finalmente no me dio tiempo a llegar a Monterosso y lógicamente no pude bañarme en sus playas, pero además todos los demás pueblos también tienen lugares donde bañarse (la mayoría son zonas de rocas pero también incluso calas de arena).

 

El viaje comienza sacando una entrada de 3 €, además hay varios puntos de control a lo largo del sendero para que empieces donde empieces te toque pagar. Lo primero es la Via dell’Amore un paseo muy corto, muy llano y con un sendero muy bien pavimentado; es una delicia pasear por él, pero las vistas no son las mejores del viaje. En algunos puntos, hay unas pequeñas bifurcaciones para bajar a zonas de baño; así como merenderos habilitados para comer y algún bar-restaurante.

 

Media hora después se llega a Manarola, que personalmente fue el pueblo que más me gustó de los tres. Busco los servicios públicos pero están ocupados y con cola. También hay unas rocas desde las que la gente se tira al agua de cabeza, parece una idea peligrosa. A continuación el sendero se hace un poco más difícil y para llegar a Corniglia, hay más subidas que bajadas. El trayecto está señalizado en las bifurcaciones entre diferentes senderos; si no hay carteles acabados en flechas puede haber alguna pintada con un rectángulo con la mitad superior rojo y la inferior blanca (o puede que al revés). En esos momento recibo un toke de mi primo, lo que quiero decir que España ha ganado el mundial de Baloncesto (no pude verlo porque mi TV no sintoniza la cadena que ofreció la final, Radio Tre). No te olvides de mirar hacia atrás, porque las vistas de Manarola son preciosas (desde el sendero a Corniglia, no desde la Via dell’Amore). En septiembre todavía hace muchísimo calor; todos los turistas están en bañador y las turistas con la parte de arriba del bikini y un pantaloncito corto; yo iba con una camiseta y un pantalón vaquero largo asándome de calor.

 

post-12893-1157961435_thumb.jpg

 

Al llegar a Corniglia, un cartel anuncia cómo ir a la estación, una pintada como ir a la playa y otro cartel dónde está la escalinata que sube al pueblo. No he visto tantas escaleras en mi vida, es realmente agotador; así que si sube al pueblo sólo si no piensas bajar después a la playa o coger un tren. Almuerzo un sandwich y un plátano que llevo de casa, me bebo la botella de medio litro de agua de un trago; afortunadamente en el pueblo hay una fuente donde reponerla. Un turista ha sufrido algún problema y está tumbado en el suelo, poco después viene una ambulancia que realiza los primeros auxilios y un helicóptero que lo recoge (como los pueblos están aislados es la única alternativa). Para no tener ningún problema yo también, me quito la camiseta y los pantalones (prosigo la ruta sólo con el bañador que llevaba debajo). Busco los servicios públicos pero están cerrados con llave. El pueblo es bonito, pero en mi opinión menos que Vernazza y Manarola.

 

El camino a Vernazza es bastante más duro, aunque oficialmente llamen ligera a la dificultad. No tengo mucha experiencia en el senderismo, pero estoy acostumbrado a andar. En la primera mitad del viaje hay que subir casi todo el rato, afortunadamente la segunda parte es cuesta abajo (los que vienen de frente van con la lengua fuera, debe ser realmente extenuante. Vernazza también es un pueblo precioso, con una concurridísima calle central que une el mar y la estación; recomiendo salirse de los cauces habituales y callejear un poco, vale la pena. También tiene una pequeña calita de arena donde bañarse.

 

Estoy bastante cansado y la dificultad de llegar a Monterosso se suponía que todavía era superior, así que decido pasar el resto del tiempo en Vernazza y regresar a casa en un tren desde aquí (también 4.23 €, sin embargo desde Monterosso a Pisa ya son 4.65 €; en Italia el precio de los trenes regionales se establece en intervalos de diez kilómetros). Como no hay dos trenes desastrosos sin tres, éste llega con más de 30 minutos de retraso. Hay tantísimas personas en el andén, que rebosan la línea amarilla que se supone que no se debe pisar. Por megafonía anuncian continuamente que se aleje la gente de la línea, pero es imposible. Finalmente llega el tren y todas esas personas van para adentro; algunos espabilados como yo nos vamos corriendo a los últimos vagones del tren (como la estación es muy pequeña, los últimos vagones quedan fuera del andén) pero incluso allí es imposible evitar estar apretujado como en el metro en hora punta. Un joven se marea y tienen que dejarle que saque la cabeza por la ventana y que se sienta. Las siguientes estaciones en Cinque Terre son horribles porque una gran cantidad de gente quiere subir; finalmente lo consiguen, pero el tren está parado un buen rato hasta que todos encuentran sitio. En esas circunstancias seguimos hasta La Spezia, donde casi todos los viajeros se bajan y por fin me puedo sentar y continuar felizmente el trayecto hasta Pisa. La única anécdota reseñable es que en Viareggio suben unos sudamericanos, creo que mochileros, preguntando en italiano si el tren va a Firenze. Yo les contesto en Español que no, que va a Pisa. Me insisten si después de Pisa va a Firenze (no, ellos no la llamaron Florencia) y repito que no. No contentos con la respuesta, preguntan si es que antes de llegar a Pisa hace parada en Firenze y niego por tercera vez. Enfrente de mí hay un italiano que está entendiendo el grueso de la conversación y se parte de risa; finalmente los sudamericanos se bajan del tren. Me preguntó si llegarían con éxito a Firenze.

Editado por madi

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Ay el CinqueTerre qué bonito es :D

 

Nosotros sólo pudimos ver Monterosso y Vernazza y son preciosos. Nosotros también sufrimos los trenes de ese trayecto y a puntito estuve de matar a un encargado de la estación de La Spezia. 3 horas que estuvimos allí por no decirnos de dónde salía el tren :P

 

Con todo y con eso, merece la pena meterlo en el itinerario de un inter ;)

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Cinque Terre

 

¿Alguien dijo que los trenes italianos eran buenos?

 

Creoq no, es mas creo q todos estamos seguros de q eran una mierda, que se retrasan y parecen tercermundistas, eso si prefiero los nocturnos de alli q no se paga suplemento y puedes dormir en el suelo

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Es cierto que tú me lo advertiste, pero nunca pude imaginar hasta qué punto era de verdad eso de que están petados; es que parecía un vagón de transporte de ganado!

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

VIAREGGIO

 

Este viaje no es en absoluto imprescindible; pero después de marcharme de Cinque Terre sin bañarme, el cuerpo me pedía ir a la playa (por primera vez en el verano). Salí de Pisa Centrale con destino a Torre del Lago Puccini en el tren de las 10:08 que, como no podía ser de otra manera, llegó con cinco minutos de retraso. No me fiaba de las taquilleras y compré el billete en las máquinas automáticas (1.70 €). Once minutos después estaba en mi destino.

 

Torre del Lago Puccini es un barrio de Viareggio (pertenece a su ayuntamiento) situado a 4 km y en cuya estación no paran todos los trenes que unen Pisa y Viareggio, así que hay que tener cuidado con los horarios. Es célebre porque allí vivió (y está enterrado) el compositor toscano Puccini, en una casa junto al lago di Massaciuccoli. Por supuesto, también hay una pequeña torre que es la que da nombre a la zona. El paisaje del lago es precioso, luego uno se acerca, ve el color entre verde y marrón del agua y ya pierde un poco; nada que ver con el azul de los lagos suizos. Aún así, es bonito visitarlo. Lo que no es tan sencillo es encontrarlo porque en la estación no hay nadie a quien preguntar. Al salir de la estación, utilizad el paso subterráneo para cruzar al lado contrario y seguid recto por la primera calle a la derecha; al final se llega al lago. Hay un buen paseo hasta el lago, no desesperéis. Para mayor tranquilidad, en uno de los primeros cruces junto a una placita hay un cartel que anuncia la dirección del lago.

 

Después de disfrutar del lago, fui a Viareggio propiamente dicho, para lo que hay tres opciones: autobús, tren (1.10 € y dura 6 minutos, pasan con poca frecuencia) o andando, que fue lo que hice yo. Desde el lago, hay que regresar por la calle que hemos venido, al llegar a la estación seguir recto (hay que cruzar por el paso subterráneo) hasta que se acaban las casas (el paseo es el doble del anterior, que ya es decir). En ese punto la calle continúa hasta al mar y hay un cruce a la derecha; en la esquina hay un punto de información turística donde equiparse con mapas. Hay que seguir por la calle de la derecha (Viale dei Tegli), una pequeña carretera de dos carriles en cuyos lados hay unos amplios caminos que utilizan peatones y bicicletas. El paseo (recuerdo que de 4 km.) transcurre entre árboles, por lo que es muy agradable y (casi siempre) sombrío. A la izquierda hay caminos que se adentran en un parque regional al final del cual se llega al mar; hay mucha gente que se mete allí (casi todos hablando alemán) y muchísimos coches aparcados. También hay una fuente y algunos bancos para sentarse. El paseo no es por ahorrar dinero, lo recomiendan mi guía y el señor de información turística, que tendría no menos de doscientos años pero decía que era fácil de andar y, bueno, es totalmente llano pero, después de ir y volver del lago, cansa.

 

En Viareggio no hay mucho que ver: la playa y el paseo marítimo. Es el principal destino veraniego de la Toscana, opino que injustificadamente porque la mayor parte de la playa es privada (establecimientos de pago) y para el pueblo sólo quedan unos pequeños pasillos que están saturados de gente, si vas solo como yo puedes conseguir sitio cerca del agua, pero si vas en grupo necesitarás catalejo para poder ver el mar. Además, en el pasillo de la playa pública que yo encontré (no sé si habrá más) el agua estaba sucia (y estaba justo al lado de un sitio privado, así que pagar no garantiza limpieza del agua). Eso sí, estaba calentita y podías andar 50 metros sin hacer pie (personalmente, me gusta :D).

 

Después fui a pasear por el paseo marítimo; el antiguo paseo era de madera, se incendió y fue reconstruido en los años 20 en estilo art-decó. Hay algunos edificios muy bonitos como el Caffè Margherita, el Bar Balena, el Hotel Royal (no el Manzanares) el Excelsior... En cualquier caso los edificios interesantes son una inmensa minoría, que nadie espere un museo al aire libre. También hay muchas tiendas (abiertas en domingo) de ropa (sobre todo interior) y muchas cosas más; así como cafés y heladerías, pero no lo recomiendo porque yo estuve en una y me clavaron (eso sí, me tomé una Coppa Macedonia salvaje). Además, no es un paseo marítimo estrictamente hablando porque desde él no se ve el mar.

 

post-12893-1158160812_thumb.jpg

 

Finalmente, fui a la estación para regresar a Pisa (2.20 €). La estación está a diez minutos del centro del paseo marítimo, en dirección perpendicular. No funcionan las máquinas de billetes electrónicas ni algunas máquinas para validar el billete comprado y las taquillas parece que tampoco porque los carteles con el precio están en liras. También hay un cartel que ofrece el billete kilométrico italiano (¿cuánto hace que dejo de existir?); la estación necesita una reforma pero ya. Y como es habitual en el extranjero, los servicios son de pago.

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

jaja ya te digo ganado ganado, ami lo que primero me impacto fue el pestazo a pinrel que se cuece en esos sitios, por q va la mitad de la peña desclaza, eso si, tenia su punto bueno, las ventanas se bajan a tope, y yo al más puro estilo ace ventura, iba con mi cabeza por fuera jejejeje

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

SAN GIMIGNANO

 

San Gimignano es un pueblecito medieval declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es célebre porque en la Edad Media las familias ricas competían por construir la torre más alta como una muestra de poder y riqueza. En aquellos tiempos había 72 torres, actualmente "sólo" se conservan 14. Una fotografía por si acaso alguien pensaba que las torres gemelas eran un invento de los americanos.

 

post-12893-1159204197_thumb.jpg

 

Para llegar a San Gimignano hay que ir primero hasta Empoli en tren. Una vez allí se puede ir a San Gimignano en autobús directo o bien ir en tren a Poggibonsi (estación Poggibonsi – San Gimignano) y desde allí en autobús a San Gimignano (yo escogí esta última opción: el tren Pisa – Poggibonsi cuesta 5.20 € el trayecto). Los dos trenes están sincronizados, así que el tiempo para hacer el cambio puede ser escaso (esto puede ser un problema debido a los frecuentes retrasos italianos). Sin embargo, los autobuses desde Poggibonsi no están sincronizados con los trenes. De hecho, los horarios que pueden encontrarse en <a href="http://www.sangimignano.net/bus/">Internet</a> no son correctos, pasan muy pocos autobuses al día e (incomprensiblemente para un destino turístico) los días festivos circulan todavía menos. En las paradas pueden encontrarse horarios contradictorios, así que lo mejor es ir a información a preguntar, subiendo por la calle de la estación a la derecha; allí tienen horarios y venden los billetes (1.70 € el trayecto, no hay descuento por comprar ida y vuelta).

 

San Gimignano es realmente un pueblo precioso y por ello está lleno de turistas. Tengo que reconocer que yo no lo conocía antes de mi aventura en Pisa, pero parece ser que es bastante famoso. Tiene una catedral (3.50 € la entrada, así que no entré), bonitas plazas entre las que destaca la de la Cisterna (con un pozo central), los palacios con sus torres, murallas bien conservadas (un paseo las circunvala), algunas iglesias que encontré cerradas y museos curiosos como el dedicado a instrumentos de tortura o el del vino (el Vernaccia de San Gimignano es un vino blanco con cierto prestigio). Pero sobre todo, el casco antiguo medieval está muy buen conservado, cada casa es un monumento que merece una fotografía y lo mejor que se puede hacer en el pueblo es dejarse perder por sus calles y vagar sin rumbo. También recomiendo los puntos panorámicos desde los que observar la campiña toscana, hay uno junto a la Via Pandornella y otro maravilloso en el antiguo castillo (Rocca di Montestaffoli). Fuera de los murallas hay unas fuentes medievales que no recomiendo visitar porque no merece demasiado la pena y aunque no está lejos, la cuesta que hay para regresar al pueblo es muy considerable. En la céntrica plaza de la catedral hay un punto de información turística donde pueden conseguirse mapas gratuitos. En la plaza de la cisterna hay una heladería que presume de tener los mejores helados del mundo e incluso tienen un recorte de un periódico en alemán que dice eso mismo en su titular; la verdad es que no son nada espectacular. Por cierto, aunque los helados italianos son muy buenos, los conos de galleta están bastante peores que en España.

 

El autobús de vuelta se coge al lado de donde finaliza el autobús de ida, en la Piazzale Martiri Montemaggio. Mientras estaba sentado en la parada, me preguntaron unos turistas franceses por los horarios de los autobuses y yo tuve que responder usando una mezcla de inglés y lo poco que sé de catalán. Como vio que controlaba, me preguntó un turco y ya nos hicimos superamigos e incluso me senté con él en el autobús (bueno, no había más sitios libres). Nos entendimos aunque hablaba un inglés regular, por ejemplo dijo que había estado en la Toscana hace cincuenta años (quería decir quince, porque no era tan viejo). Dijo que conocía muchas ciudades españolas como "Madrid, Barcelona, Sevilla Fútbol Club, Osasuna, Real Sociedad...". Claro, resulta que en Turquía todas las semanas ven gratis dos partidos de fútbol de la liga española. Y nosotros pagando.

 

En Poggibonsi cogí el tren de vuelta a casa. Los servicios de la estación son gratuitos pero, si en una estación italiana los servicios son gratuitos es porque dan auténtico asco (también lo comprobé en Vernazza un par de semanas antes). No hice una fotografía porque me pareció de pésimo gusto enseñarla, pero debería haberlo hecho. Además, eran servicios al <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Squat_toilet">antiguo estilo italiano</a>. El tren que me llevó era bastante moderno, pero tenía 7 minutos para hacer el trasbordo y llegó 5 minutos tarde, así que casi me cuesta otro disgusto...

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

GUÍA práctica de PISA para Erasmus y demás

 

Cómo llegar

 

Pisa tiene su propio aeropuerto internacional (Aeroporto Galileo Galilei). No obstante, también pertenece al área metropolitana de Florencia, por lo que una consulta sobre los aeropuertos de Florencia puede devolver también el de Pisa a pesar de que está dentro de la ciudad. Desde España, llegan vuelos directos de Air Nostrum (filial de Iberia) desde Madrid y Barcelona y de Ryanair desde Girona, Valencia y (desde el próximo mes de noviembre) de Sevilla. Desde Granada, la mejor solución es desplazarse a algunas de estas ciudades, hacer trasbordo en otros aeropuertos (Ryanair vuela a Londres Stansted, Liverpool y Frankfurt Hahn) o volar a otra ciudad italiana (EasyJet permite volar desde Málaga – Milán Malpensa y en noviembre Ryanair inaugura vuelos Granada - Milán Orio al Serio).

 

Desde el aeropuerto también sale la línea 1 de autobús. Los billetes de autobús no se venden en el vehículo, sino en los estancos (tabacchi, señalizados con un gran T como en España) al precio de 0.85 € (también hay abonos). Una vez que se validan en el autobús, tienen una validez de 60 minutos (se permiten transbordos). Otra opción es coger un tren (Stazione Pisa Aeroporto) a la estación central (Stazione Pisa Centrale, precio 1.10 €, horarios); donde hay una parada de 7 de las 15 líneas de autobús diurnas de la ciudad. Para los interraileros que sólo quieren ver la Piazza dei Miracoli y marcharse a casa, la estación más cercana es Pisa San Rossore, aunque son pocos los trenes que paran allí.

 

En caso de tener mucho equipaje, hay una parada de taxis (aunque requiere un poco de paciencia que aparezca uno); el taxi a mi casa me costó 8.80 € con maletas (creo que los fines de semana es más caro).

 

Dónde vivir

 

Pisa es una ciudad universitaria, con una población de 100.000 personas de las que 30.000 son estudiantes, por lo que encontrar alojamiento no resulta nada fácil. En especial, normalmente requieren una estancia de un año; estar cuatro meses es bastante complicado (paciencia a los Erasmus que vayan sólo un cuatrimestre). Las residencias universitarias son escasas, bastantes estrictas (en una de ellas uno de los múltiples requisitos para entrar era una carta de mi párroco), no tienen página web para gestionarlo desde España y no deben ser buenas porque nadie las recomienda. En Relaciones Internacionales tienen acuerdos con algunas residencias y pueden conseguirte una habitación (son muy amables y puedes escribir emails en inglés (m.mazzottaarrobaadm.unipi.it).

 

No obstante, lo habitual es buscar un piso. Se puede encontrar piso a través de Internet, principalmente en las páginas TamTam Studenti y Saimicadove. Recomiendo escribir los e-mails en italiano (mi experiencia es que la inmensa mayoría no responde los correos escritos en inglés aunque les digas que ellos pueden contestar en italiano) o, mejor, llamar por teléfono (muchos no leen el correo). Lo habitual es llegar a Pisa unos días antes y buscar alojamiento desde aquí. Para los primeros días lo más económico es el cámping Torre Pendente (no muy lejano del centro de la ciudad y no se necesita llevar tienda) y el albergue (Ostello della Gioventù "Il Convento", cuidado porque en italiano albergo significa hotel; albergue se dice ostello) situado en Madonna dell’Acqua, un pueblo situado a unos 2 km al que llega el autobús urbano (línea 1).

 

Los estudiantes Eramus y de doctorado pueden ponerse en contacto con la sede en Pisa de la Eramus Student Network; una asociación internacional de estudiantes Erasmus que ayudan a buscar alojamiento (buscan anuncios y llaman ellos para que no tengas problema con el idioma), organizar actividades lúdicas (fiestas, viajes o cine en italiano los lunes en Piazza dei Cavalieri), facilitan conocer gente... La sede está en Via Fermi 8, al final del pasillo en una puerta con un cartel rojo "Erasmus alert". Cuidado porque antes de encontrarlo, pregunté, me dijeron que ya no estaba en ese edificio y me mandaron a otra dirección que resultó ser la Oficina de Relaciones Internacionales. La asociación la llevan voluntarios (que generalmente han estado de Erasmus años atrás), así que no hay garantía de encontrar a alguien (parece ser que suele haber alguien de 15:30 a 17:30), pero contestan el correo electrónico (esnpisaarrobayahoo.it). Son una gente estupenda y los dos que a mí me atendieron incluso hablaban español (uno había estado de Erasmus en Valencia). El carné de estudiante Eramus Internacional cuesta 5 € de nada (también hay que llevar una foto) y da derecho a descuentos en un pub, promociones especiales de móvil e Internet, etc.

 

En los pisos se ofrecen habitaciones individuales (camera singola) o dobles (camera doppia). En este último caso, lo habitual es encontrar anuncios de una cama en una habitación doble (posto in doppia); también es habitual que quieran alquilar la doble a una única persona (camera doppia uso singolo). Las individuales (que son las que me interesaban a mí) pueden tener un precio entre 180 y 400 €, en función de la zona y el equipamiento. En palabras de mi amigo de la ESN, una habitación de menos de 180 € "debe ser un puti-club o algo". Siempre hay que preguntar si el precio incluye otros gastos (spese incluse) como luz, agua, calefacción (riscaldamento) o comunidad (condominiale), porque lo habitual es que no estén incluidos. Algunos aspectos de interés en un piso son teléfono, ADSL (en los pisos italianos es sinónimo de Internet), lavadora (lavatrice), calefacción, aparcamiento para coches (posto macchina) o bicicletas (posto bici). No obstante, en la ciudad hay abundantes cábinas telefónicas, puntos de Internet (creo que no demasiado baratos), lavanderías y la gente aparca las bicicletas en cualquier sitio sin preocuparse por la seguridad.

 

Desplazarse por Pisa

 

Además del autobús urbano ya comentado, existe otra alternativa para desplazarse por la ciudad: la bicicleta. Pisa es una ciudad muy llana y el uso de la bicicleta está bastante extendido. Eso sí, en palabras mi amigo de la ESN ("nosotros no tenemos mucha costumbre de alquilar bicis ni de comprarlas: las robamos [sobre todo de la estación]). Como lógicamente es una opción que no recomiendo, las alternativas para comprar una bicicleta usada a buen precio son recurrir los anuncios de Saimicadove o las ventas de bicicletas usadas que se hacen una vez al mes en el parking de Via Nicolini, un miércoles de 14:30 a 17:30 (antiguamente era los sábados a las 9 de la mañana a Via Cesare Battisti 51, lo digo por si os dan esa dirección como me sucedió a mí), donde el ayuntamiento vende bicicletas abandonadas reparadas (es importante llegar temprano para conseguir las mejores bicicletas), dicen que pueden salir por 10 ó 15 €. Pero lo cierto es que yo, casi un mes después de haber llegado a la ciudad, todavía no he encontrado una bicicleta.

 

El centro es compacto y se puede recoger a pie; pueden conseguirse mapas gratuitos en las oficinas de información turística (hay una en Piazza Vittorio Emmanuele, cerca de la estación central de tren, otra en el Ponte di Mezzo y una tercera junto a la Torre de Pisa). En Internet hay mapas on-line; no recomiendo el de HotMaps porque precisamente mi ubicación de mi calle estaba intercambiada con la paralela y me tuvo un buen rato dando vueltas.

 

Dónde comer

 

Hay tres comedores universitarios (Mensas) en Via Martiri (Mensa Centrale), Via Betti (Mensa Concetto Marchesi) y Via Cammeo 51. El horario depende de la estación, la Mensa y el día de la semana: el horario aproximado de verano es de 12 a 14:30 para el almuerzo y de 19:15 a 21:30 para la cena; el horario de invierno adelanta las horas 15 minutos. Los sábados y domingos todas las Mensas no ofrecen todas las comidas, y además el horario es diferente.

 

Las tarifas son las siguientes:

  • Pasto completo: Primer plato + Segundo plato + Contorno + Postre = 2,10 €
  • Pasto ridotto 1: Segundo plato + Contorno + Postre = 1,60 €
  • Pasto ridotto 2: Primer plato + Contorno + Postre = 1,20 €

El contorno es una guarnición (ensalada, patatas...); el pan y el agua son gratuitos lo que implica que puedes beber tanto como quieras (agua, refrescos y cerveza). Vamos, puedes beberte siete cervezas sin problema, supongo que siempre que no te emborraches y empieces a dar la nota. La otra noche probé y comí ensalada de arroz, hamburguesa con patatas, agua, cerveza y un yogur. No puede acabar la ensalada, la hamburguesa ni las patatas. Bueno, ni la bebida, porque si en algo se parecen España e Italia es en la calidad de las cervezas.

 

Para poder utilizar los comedores hay que poseer una tarjeta magnética (Tessserino Mensa) que conceden a los estudiantes en el momento de la matrícula. También es posible solicitar una provisional en una Mensa; para lo que hay que presentar un certificado relleno y firmado por el profesor responsable (de Eramus o doctorandos), cuesta 1€. Una vez en posesión de la tarjeta, para poder comer hay que recargar el saldo en las máquinas automáticas que hay en las Mensas (se recomienda hacer el pago en horas diferentes a las de la comida para evitar colas).

 

Otros aspectos de interés

  • El clima, en verano, es muy cálido. La temperatura es inferior para hay una mayor humedad, por lo que la sensación térmica no es muy diferente al sur de España. El clima es ideal para los mosquitos que están omnipresentes.
     
  • En Italia amanece y anochece antes y los horarios de los comercios cierran antes (siete y media como muy tarde, en verano a las ocho). Hay supermercados económicos como el Lidl y centros comerciales como el Carrefour (situado en Via Ganghi, en San Giuliano Terme, abre de lunes a sábado hasta las 9 de la noche) o Pisanova (en el barrio homónimo). En Piazza delle Vettovaglie hay un mercado de fruta y en Via Alberto Paparelli (cerca de Carrefour) y Via San Martino hay mercadillos de ropa los miércoles y sábados por la mañana.
     
  • A pesar del alto número de estudiantes, es una ciudad tranquila y ni siquiera se te ocurra pensar en salir de marcha con los horarios españoles. El Milli Bar, en Via Palestro, ofrece descuentos a los poseedores del Carné Erasmus Internacional (por ejemplo, la cerveza es 50 céntimos más barata).

Editado por madi

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Esto había que llamarlo enciclopedia de la Toscana. Porque vaya detalles con vaya perfección, me quito el sombrero.

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Join the conversation

You can post now and register later. If you have an account, sign in now to post with your account.

Guest
Responder a este tema...

×   Pegar como texto enriquecido.   Pegar como texto sin formato

  Only 75 emoji are allowed.

×   Tu enlace se ha incrustado automáticamente..   Mostrar como un enlace en su lugar

×   Se ha restaurado el contenido anterior.   Limpiar editor

×   No se pueden pegar imágenes directamente. Carga o inserta imágenes desde la URL.

Cargando...
Conéctate  



×

Información importante

Continuando en el sitio, aceptas nuestros Términos de Uso y Normas. Además, hay cookies. Puedes ajustar las cookies o continuar tal cual.