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7 de Julio de 2006. Día 2.

CAPÍTULO SEGUNDO:

“HACIA EL CORAZÓN DE EUROPA”

 

Llovía a nuestra llegada a la estación de Sants, pero como nos íbamos a Praga en pocas horas, la meteorología de Barcelona y de España en general nos importaba bastante poco, y radiantes de felicidad por poder mover de nuevo nuestras extremidades, bajamos del autobús.

 

Esperamos a que abrieran información para enterarnos de cómo llegar al aeropuerto, pues no teníamos ni idea, concretamente ni puta idea, de dónde estábamos ni de cómo llegar hasta allí. Nos mandaron a la plaza Catalunya y nos sentamos en un banco a desayunar, comprobando que a las palomas no les gusta el beicon, las jodías ratas voladoras encima con exquisiteces.

 

Preguntando por allí, nos enteramos de que había que montarse en algo llamado Aerobús, que como los lectores más perspicaces se habrán imaginado, era un autobús que te dejaba en el mismo aeropuerto. Fuimos rápidamente a cogerlo, que con el avión más valía no enredar e ir sobrados de tiempo.

 

Una vez en el Prat, nos enfrentamos a una nueva espera, intentando dormir un rato sobre las mochilas, pero yo desistí y me dediqué a observar el trasiego del aeropuerto, a lo Tom Hanks en “La Terminal” pero más aburrido porque yo no tenía ni banda sonora ni a la Catherine Zeta Jones. Y entre gente que va, gente que viene, gente que corre, gente que grita, gente que plastifica maletas… (dejo ya a la gente), pues no se me hizo demasiada larga la espera y había llegado la hora de facturar las mochilas.

 

Después nos presentamos en la puerta de embarque y allí ni se embarcaba ni decían nada por megafonía, pero había pasado la hora del despegue y aún seguíamos sin saber nada, jugando a una especie de gymkana que consistía en averiguar dónde y a qué hora se embarcaba, mientras la gente se iba poniendo nerviosa y le dedicábamos amables pensamientos a SkyEurope. Al final no fue para tanto y despegamos como 2 horas después. Durante la espera conocimos a un grupo de catalanes que iban también de inter-rail, con los que estuvimos hablando durante el vuelo. Tras aproximadamente un par de horas, todos felices y contentos, llegamos a Praga.

 

Esperando a que salga tu mochila por la cinta giratoria se pasa mal. Ves como todo el mundo coge la suya con una sonrisa y tú estás ahí pasándolas putas viendo como se va la gente con la que compartiste vuelo y la tuya no sale. Todo salió bien, los mochilones volvieron con sus respectivos dueños, y con expresión triunfal, entramos en la República Checa.

 

Antes de nada, fuimos buscar un cajero, ya que no teníamos un puto duro, coronas checas en este caso. Fuimos a preguntar a la encargada del puesto de información, que estaba muy buena pero que tenía la mala hostia de un orco de Saruman, lo encontramos y sacamos la moneda local.

 

El aeropuerto esá bastante alejado de la ciudad, y tuvimos que coger un autobús, a cuyo conductor no le hizo mucha gracia que llegásemos a pagar con billetes de 1000 coronas. Señalando un cartel en checo, nos hizo comprender en su idioma natal que o le dábamos billetes más chicos o que allí no nos montábamos (a pesar de no entender el idioma, el gesto de cerrar y abrir las puertas entallándonos entre ellas era bastante significativo). Al final nos cambiaron un par de euros y nos fuimos sin mayor problema.

 

Nos despedimos de los catalanes y nos dedicamos a buscar el albergue, preguntando por las inmediaciones. Después de que cada persona a la que preguntamos nos mandara en dirección a un punto cardinal diferente, llegamos a la conclusión de que estábamos en el quinto coño y que habría que ir en autobús. Seguíamos con el problema del cambio, así que compramos en una tienda el primer par de cervezas del inter-rail. Aprovecho ahora para decir que en todos los países que visitamos durante el viaje se da la maravillosa circunstancia de que cerveza se dice “pivo”. Esto aclara el misterioso título del diario. La bonita palabra ya la traíamos aprendida de casa y ha acabado por incorporarse a nuestro vocabulario habitual.

 

Nuestro albergue, situado junto al estadio del Sparta de Praga, era una gigantesca residencia universitaria formada básicamente por seis bloques cúbicos comunistas que parecían directamente sacados del 1984 de Orwell. Ya había anochecido cuando llegamos, y nos dirigimos a nuestro barracón y cenamos manjares tales como bocadillos de atún y beicon.

 

Era nuestra intención salir aquella noche, pero tras el largo viaje en autobús del día anterior y no haber dormido nada, el apalancamiento tras la pertinente ducha fue brutal. La lluvia que comenzaba a caer sobre la ciudad acabó de decidirnos.

 

 

 

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La espera

 

 

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Příští stanice: Praha

 

 

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Llegada a Chequia, con los catalanes

 

 

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Nuestro bloque-barracón orwelliano

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Y un diario mas al que engancharse...

 

La verdad es qua a falta de que yo me mueva este verano, con vuestros diarios este diario y el te timofonica me voy a conocer europa del este & balcanes como la palma de mi mano.

 

Ya seguiras contando

 

 

Agur

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Fuimos a preguntar a la encargada del puesto de información, que estaba muy buena pero que tenía la mala hostia de un orco de Saruman, lo encontramos y sacamos la moneda local.

 

esto me suena co, menudas bordes, ni comparación con las polacas...

lo del bus tb nos paso a nosotros q nos largaron de él, pero fue mas hijoputada, xq sino recuerdo mal los billetes se pillaban en quioscos y te costaban 20 coronas o algo asi, el caso es q subimos al bus y nos dijo q no nos vendia xq le fuimos con un billete de 50 coronas, luego nos enteramos q en el bus el billete si lo pillas son 25 coronas, asi q el hijo de puta del conductor lo hizo para joder directamente...

el albergue brutalizer, nosotros en el bloque 3, justo cruzar la calle asolada x los bombardeos y teniamos el 007 jajajajaja

ya contaras la racion de hoy!!!!cuidese jefe

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Joder tío, sé que te defraudo, pero al final no pude ir al 007, porque nos engancharon para salir por el centro la otra noche que pasé en el Strahov, y cuando volvimos a Praga para pillar el vuelo de vuelta nos engatusó una chica del Dizzy Daisy.

 

Me quedé con las ganas.

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8 de Julio de 2006. Día 3.

CAPÍTULO TERCERO:

“RECORRIENDO PRAGA”

 

No fue posible (no hubo huevos a) levantarse a las 8 como teníamos pensado en principio, y dejamos el albergue a eso de las 9:30 de aquella mañana. Decidimos ir andando hasta el centro, para lo cual previamente había que emprender el descenso de la montaña sobre la que nos encontrábamos. Tras una buena caminata llegamos al barrio de Malá Strana, y atravesamos el puente de Carlos, monumento representativo de la ciudad y tristemente invadido por el turismo occidental más voraz y destructivo. Desgraciadamente la extrema masificación turística nos impidió disfrutar como tan magnífico lugar se merecía.

 

Recorrimos Staré Mĕsto, la ciudad vieja, y poco antes de mediodía llegamos a la plaza del bello reloj astronómico, donde cada hora al tocar las campanadas se mueven una serie de figuras, congregando a decenas de turistas que acuden a ver el acontecimiento, siendo presa fácil de los alegres carteristas praguenses.

 

Aguardamos un poco a ver si el plato fuerte llegaba tras la última campanada. No había más que lo que habíamos visto y tremendamente decepcionados por el espectáculo, abandonamos la plaza. Nos dirigimos entonces hacia el lugar de nacimiento del gran Franz Kafka. Deambulamos por Josefov, el barrio judío cuyas sinagogas y cementerio Hitler decidió mantener como “museo de una raza extinguida” tras enviar a los judíos a los campos de exterminio.

 

Poco más tarde, nos encontramos con los catalanes que habíamos conocido el día anterior, con los que pasamos el resto del día. Estuvimos buscando un sitio para comer, encontrando finalmente un comedor en el centro donde deseoso de culturizarme en lo que a gastronomía checa se refiere escogí un plato al azar cuyo picante me hizo pasarlas putas y apurar rápidamente una deliciosa pivo de medio litro.

 

Después pasamos de nuevo por la plaza del reloj astronómico y caminamos hasta salir de la parte antigua para ir a la estación de trenes a preguntar horarios para el día siguiente. Nos sentamos en el césped de afuera un rato a descansar, descubriendo entonces el potencial del emplazamiento para filmar cine de terror. Una fauna de lo más variopinta trapicheaba por las inmediaciones de la estación; yonkis que miraban raro, personajes que gesticulan agitando navajas abiertas, un extraño ser con unas tijeras en la mano persiguiendo a otro coleguilla por el césped… lo normal, vaya. Estos simpáticos personajes hacen que toda visita a la estación central de Praga sea sin duda entretenida, convirtiéndose en otro lugar de indudable interés turístico de la capital checa.

 

Visto el singular panorama, consideramos lo más sensato movernos hacia otro sitio, encontrando no muy lejos de allí un parque bastante más seguro donde echamos el rato. Más tarde cenamos unas pizzas acompañadas de pivos varias y salimos por el centro.

 

Una gran felicidad nos invadió al comprobar que la leyenda era cierta: la cerveza es más barata que el agua. En ese aspecto los checos demuestran un grado de civilización extraordinariamente superior al nuestro. Podría estar un rato hablando también de las virtudes de la cerveza checa, pero no es el objeto de esta crónica y por tanto continúo con el relato de lo acontecido.

 

Al salir de aquel bar, descubrimos un restaurante llamado “vaca loca”, con un simpático logotipo de una vaca con ojos saltones y sacando la lengua que ocasionó el jolgorio general. Arriesgada apuesta aquélla, y sin duda inquietante.

 

Visitamos algunos de los antros más extraños de la ciudad, cruzándonos por el camino con borrachos, trapicheadores y deambuladores varios que hacen que la noche praguense sea todo menos aburrida. Sin saber bien cómo, acabamos nuestro periplo nocturno en un garito bastante friki donde estaban poniendo canciones míticas de los 80 y 90 acompañados de proyecciones de las películas más casposas de la época. No faltaron tampoco aberraciones sonoras hispánicas como el Aserejé, al ritmo de las cuales el personal se desfasaba, viviendo cada canción como si fuera a llegar el Apocalipsis de un momento a otro, con el consiguiente descojono general. En resumen, mucho desmadre acompañado de un calor asfixiante hasta que nos echaron del local mediante el clásico método de deslumbramiento lumínico.

 

Intercambiamos despedidas y correos con los catalanes, tras lo cual emprendimos la larga caminata hacia nuestro albergue. Comenzaba a clarear cuando cruzamos de nuevo el Moldava por el puente de Carlos, esta vez desierto de turistas infernales, lo cual nos permitía disfrutar de la majestuosidad del lugar junto a los alcoholizados entes que cruzaban el puente a aquellas horas.

 

Un súbito dolor en mi rodilla hizo en aquellos momentos acto de presencia, y para celebrarlo tocó seguidamente la subida criminal hacia el albergue, al que llegamos, rodeo incluido, tras aproximadamente una hora de camino.

 

He de destacar un par de aspectos interesantes tras este primer día en la República Checa y son: Uno; aquí lo mismo hace un calor propio de Belcebú que se pone a llover de repente y demás variaciones climatológicas repentinas y desconcertantes. En general hace calor y de vez en cuando cae una lluvia simpaticona. Dos; mención especial a las checas, el percal es impresionante.

 

 

 

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Segunda visita al reloj astronómico, en multitud

 

 

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Plaza Wenceslao

 

 

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La mejor cerveza del mundo, y en grandes cantidades

 

 

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Apetitosos filetes de vaca loca

 

 

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El puente de Carlos, libre de turistas infernales

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Pues si que es complicado encontrar el puente sin turistas, está claro, a veces la mejor manera es ver la ciudad y algunos puntos a altas horas de la madrugada.

 

 

 

JODERRRRRR!!!! Que birras, madre del amor hermoso!!! Quién pillara una :unsure:

 

 

Muy bueno el diario, sigue que estoy enganchado y esa zona es mi preferida.

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Saludos!

Vaya, pues tambien me voy enganchando al tu diario fish... es interesante, ademas la manera que tienes en escribirlo, lo hace aun mas interesante y divertido, sigue asi!! que se te esta formando un club de fans!!! xDDDD

 

Yo me voy a semana q viene ha hacer la zona D, asi que te agradeceria a ver si me puedes dar algun consejo, sobre que hacer, o que no hacer, por donde ir de fiesta o algo que sea digno de mención!!

Por lo que tu has visto, en que lugar estan las mas guapas?? Me dijeron que en Bratilslava estan que se salen!!! Tu que crees??:unsure:

Cuidate.

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