Jump to content
  • Registrar
Conéctate  

Publicaciones recomendadas

Rebuscando en las profundidades de mi PC, he encontrado un relato que hice para pasar a unos amigos sobre el viaje de estudios de 2º de bachillerato, y me he reido un rato recordando aventuras... asi que aqui os dejo la primera entrega, a ver que os parece

 

 

Viernes, 11 de marzo de 2005

 

Llego con mi madre al instituto a las siete menos diez de la mañana. Despedidas y recomendaciones varias antes de subir al bus, que arranca con quince minutos de retraso porque el profesor de arte no acaba de aparecer. Tras la primera media hora de excitación por la novedad, cada cual se entretiene como puede: música, revistas (acabo leyéndome la ragazza ), película (entre el viernes y el sábado nos tragamos la trilogía entera de "el señor de los anillos"), cartas, game boy… (qué pasa, cada cual con sus manías).

Parada en Unquera (Cantabria) a media mañana. El camarero se niega a cobrarle el zumo a mi amiga Ana, al parecer se ha enamorado locamente de ella. Más bus. Parada para comer en Irún. Vamos a un sitio de menús de un centro comercial. Ana vuelve a ejercer su misteriosa atracción sobre el camarero de turno (esta vez un espécimen bastante apetecible) que se empeña en rebuscar las existencias de yogures para poder ofrecerle todos los sabores disponibles.

Bus again. Entramos en Francia. El paisaje resulta extrañamente vacío: hierba y árboles. Ni pueblos, ni casas, ni animales, ni siquiera torres de alta tensión. ¿Qué pasa, toda la gente de este país vive en París, o qué? Paramos en Burdeos, aprovechamos para comprar bebida a fin de fabricarnos por la noche un botellón de lujo. Vuelta al bus. Hora prevista de llegada a Tours: 7 pm. A las 7 y 15 el paisaje sigue sin mostrar ninguna señal de civilización. Preguntamos al profesor de Arte: "falta media hora". A las 7 y 45 se repite idéntica situación. A eso de las 8 pasamos por delante de un cartel que indica que quedan 83 kilómetros para Tours. Un tanto cabreada, me dirijo al susodicho profesor para que deje de tomarnos el pelo. Su elocuente explicación: "mira, quedan 75 kilómetros, pero falta media hora, porque hace media pasamos por un cartel que ponía "tours 100", entonces hicimos en media hora 100 kilómetros". Me niego a discutir, si no ha visto Barrio Sésamo no voy a ser yo quien solucione sus lagunas educacionales.

Entramos en Tours cerca de las 9. El conductor se dedica a dar vueltas sin rumbo por la ciudad. "¿Y ahora qué coño pasa?". Al parecer, estaba intentado encontrar el restaurante y el hotel por el muy eficaz método de vagar por las calles hasta que apareciera. Tras pasar cuatro veces por delante del Carrefour, se para en un restaurante cercano para que tengamos ocasión de degustar una cena infame. Encuentra por fin el hotel y, para celebrarlo, el conductor se sube a la acera y nos deja directamente bajo el tejadillo del porche.

Una buena ducha. A las 11 y media, los profesores nos conducen a la zona de juerga y a continuación tienen el buen gusto de desaparecer. Una pareja de hippies, canuto en mano, vienen a cantarnos canciones revolucionarias, y siento el extraño impulso de enseñarles mi tatuaje (N del A: es el símbolo de la paz. Mejor no preguntéis en donde). Al rato llega la policía a echarles la bronca del siglo… por tocar la guitarra demasiado alto O_O.

Nos aposentamos en una terraza después de una larga agonía para pedir un martini naranja. Se nos une un borrachín que responde al nombre de Gérald, lo cual es el único dato coherente que logramos arrancarle en medio de sus saltos, grititos, canciones populares y manifestaciones varias de alegría por habernos conocido. Gracias a su copa (que ofrece generosamente al primero que pilla) hago un descubrimiento que habré de recordar por el resto de mis días: el vodka caramel. Entro a pedir uno, Nacho me acompaña (breve descripción de Nacho: bachillerato tecnológico, poca relación conmigo, una de esas personas a las que todo el mundo conoce y andan metidas en todos los grupos sin saberse muy bien a quién pertenecen). Diálogo con el camarero:

- Une vodka caramel, s’ils vous plait (obviamente con acento de pueblo asturiano).

- Eh?

- Vodka caramel

- Pardon?

- VOD- KA CA- RA-MEL

- Ah! Une vodka caGamel (bueno, perdóneme usted el fallo )

Nacho se empeña en invitarme, olvidando al parecer el hecho de que no me habla desde segundo de primaria. Joder, tres euros un puto chupito. Al salir, el borrachín de turno nos lleva a ver las discotecas. Descripción: puerta cerrada con mirilla y múltiples candados. Al llamar, abre un tio con esmóquin y cara de mala leche que, por supuesto, sólo deja pasar a quien va ataviado con la etiqueta necesaria para una boda real. Una vez pasado el examen, el portero abre otra puerta que da a una sucesión de escaleras aparentemente sin fin, y antes de dejar pasar a los clientes asoma la cabeza por el hueco para gritar cuántos van a bajar. Resumiendo, que la cosa da bastante mal rollo. Repentinamente, el borracho parece aburrirse de nosotros, nos planta dos besos y desaparece calle abajo. Entramos en un bar. La decoración es una puta pasada: mesas a base de chapas y monedas, lucecillas extrañas, fotos por las paredes, cosas raras colgando del techo. Vamos a la barra.

- Une martini avec de l’orange

- ¡De naranja, tía, no te esfuerces tanto!

Resultó que el camarero era argentino y había estado bastantes años en Asturias. Tras un buen rato de charla, nos obsequia con una ronda de "ron de la abuela" (macerado con ingredientes variados). Por supuesto, le dedica a Ana unos cuantos piropos bien intencionados, lo que no impide que su novio se mosquee bastante. Nos aposentamos en la terraza. Aparece el borrachín de antes, nos saluda y entra en el bar. Al rato, sale el camarero argentino con cara de susto:

- Oigan, ¿conocen ustedes a un tal Gérald?

- No, se nos acopló antes, ¿por?

- Es que quiere invitarles a todos a una ronda… (éramos once O_O)

Al final, tocamos a dos chupitos de ron de la abuela y uno de vodka caramel por cabeza. El camarero, compasivo, le hizo oferta especial y se lo dejó en 45 euros. Ana, que es abstemia y se limitaba a beber un sorbo de cada chupito antes de pasármelo a mí, acabó en un estado bastante lamentable, así como la mayoría de los componentes de nuestro grupo. Volvemos al hotel. Por el camino, un italiano no duda en transmitirme su opinión sobre mí persona: "belíssima". Seguro que no es camarero .

El novio de Ana y yo nos intercambiamos de habitación para que la parejita tenga un rato de intimidad. Yo me quedo fumando porros y bebiendo calimocho con Nacho y compañía. Al rato decidimos bajar a la terraza, previo paso por la habitación de Nacho para poner el móvil a cargar. La breve estancia en la susodicha habitación es suficiente para que los bestias que me acompañan se carguen la manija de la puerta y retiren un cuadro convencidos que encontrar debajo una caja fuerte, siendo luego incapaces de volver a colocarlo recto. Por alguna razón acabamos en una habitación del primer piso donde está el resto del viaje. Nos invitan a un par de copas, tras lo cual nos retiramos nuevamente a los aposentos de Nacho a liar otro peta. En medio de tan gratificante ocupación, se abre la puerta y entra Manu dando tumbos (Manu: mítico empollón pringadillo del bach de ciencias, que ese día había decido celebrar sus 18 años a lo grande). Se mete en el baño y comienza a gemir: "Patako, ayuuuudaaaameeeeee" (Patako: compañero de clase de Manu, bastante divertido por cierto, que ese día había tenido la desgracia de compartir habitación con él). El aludido acude en su auxilio con un suspiro de resignación. Ruidos guturales varios. Sale Patako: "bueno, lo he dejado con la cabeza metida en el bidé para que no manche todo el baño al despertarse". Seguimos con nuestros asuntos. Al rato, la puerta del baño se abre de golpe y Manu se estampa contra el suelo, tras lo cual abre la boca y se encarga de inundar medio pasillo de vómito en dos arcadas, para después rebozarse abundantemente sobre el regalito. Entre los tres nos apañamos para dejarle metido en la bañera. Le echamos agua fría, lo cual no sólo no le despierta sino que aumenta la intensidad de sus ronquidos. El tío no reacciona ni a la de tres. Aprovechamos la situación para sacar un par de fotos para la posteridad. (NOTA: para comprender las histérias reacciones de los protagonistas de la tragedia, ha de tenerse en cuenta la elevada proporción de alcohol y otras sustancias que circulaba por nuestros organismos. NOTA 2: creo que a día de hoy Ana aún conserva un magnífico testimonio videográfico, ronquidos incluidos, pero el respeto a la dignidad humana me impide reproducirlo en Internet).Joder, ¿y si le da un puto etílico qué? Nacho establece un plan de acción bastante sensato, dadas las circunstancias: "primeramente nos acabamos un porro, después llamamos a un profesor y acto seguido hacéis mutis los que no sois de la habitación" "¿Y qué vais a contar?" "Apareció así, no sabemos nada, y se cargó él la manija". Cojonudo. Tras acabar el porro, se nos presenta un dilema: ¿a qué profesor llamamos? El de arte presenta serios problemas de incompetencia mental. El de psicología anda notablemente desequilibrado. Optamos por la tercera, una profesora de lengua desconocida pero con cara de ser buena persona. Resulta que la tía anda de juerga por su cuenta en Tours y por alguna razón su movil lo tiene el de psicología. Bueno, que sea lo que Dios quiera.

Me retiro a buscar a Ana y a su novio para que no se pierdan el espectáculo y nos colamos discretamente en la habitación de Manu. El de psicología se introduce en el baño con expresión decidida, como quien va a enfrentarse a las fieras. Nosotros escuchamos desde la habitación.

- Manu, ¿qué te pasa?

- No seeeeeeee

- ¿Tomaste algo?

- No seeeeeeee

- ¿No sabes?

Tras un prolongado diálogo de besugos, comienza a desnudarle, aprovechando el hecho de que está en la bañera para asearle un poco.

- Oyeee… Manu…. Por favor… quita las manos de ahí y… eh… coge esta esponja y restriégate un poco la zona….

- No pueeeedoooooooooooo

Por nuestra parte, los ocupantes de la habitación, aún a sabiendas de que somos unos seres depravados, nos revolcamos de risa por las camas. Al otro lado continúan los ruidos guturales variados.

- Estee… Manu, escúchame, por favor, ¿has oído hablar alguna vez de vomitar la bilis?

Por resumir, tras un largo rato de lucha consigue meterle en la cama y se dispone a limpiar el regalito de Dios que inunda la moqueta. Qué valor, Dios mío. Mientras está ocupado en tan agradable tarea, Ana y yo hacemos mutis por el foro antes de que nos descubra. Joder, ¿cómo coño es posible que sean ya las cinco de la mañana?

Editado por xaph

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Yo me acuerdo el viaje a Italia, claro de eso ya hace 4 años y la cultura del botellon no estaba todavia muy extendida, si que me acuerdo que me emborraxe en Roma.. bueno no le podemos llamar emborraxar sino coger el punto, entonces luego tuve una pelea con mi mejor amigo pq no queria verme borraxo... :D :roll: :lol: y el otro va y se esconde en el baño para no intervenir en la pelea.... pero sin duda el viaje de estudios a Italia uno de los mejores que he hecho, sino el mejor.. aunque fue un poco accidentado... hubo de todo, borraxeras,cuernos, bajadas de tensión, calor.. hasta tuvieron que llevar a urgencias, pero tambien me paso eso de los kilometros que tu dices, cuando salimos de Milan para Roma.. bufff no se acababa nunca!!

 

PD Alberto no se si os toco estar en Montecatini la città de los ferrari y demás coches de lujo pero el hotel daba pena pena pena

 

Por cierto Alberto fuiste a la fiesta de ex alumnos??

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Segundo capitulo: Amsterdam :roll:

Sábado, 12 de marzo de 2005

6:30, suena el despertador y yo descubro nuevos significados de la palabra "resaca". Ana pega saltitos de excitación por toda la habitación, haciendo caso omiso de mis gruñidos guturales: "¿no es increíble todo lo que pasó ayer? ¿te das cuenta de que hoy nos vamos a Amsterdan? ¿Crees que echarán a Manu del viaje? ¿No mola mucho todo? ¿No es increíble este hotel? ¡Jo, como mola!". "Por favor, te lo ruego, no me dirijas la palabra hasta después del desayuno si no quieres quedarte sin yugular".

Bajamos con las maletas. De camino nos encontramos con la profesora de lengua, que a juzgar por las pintas ha dormido aún menos que nosotras. Desayuno, bus. Siesta general. Hay que ver la cara de angelitos que se les pone a estos cazurros cuando duermen… Paramos en una estación de servicio a las afueras de París. El cantante del disco más vendido de las últimas semanas se parece sospechosamente al argentino de ayer, y en la máquina de café tienen sopa de tomate. Estos gabachos… Comemos en un buffet. 18 euros por una ensalada y un plato de macarrones, joder… Tras varias horas de aburrimiento concentrado, Holanda nos recibe con lluvias torrenciales y tornado incluido. Hotel, una ducha rápida y nos dirigimos a la ciudad.

Demencial, esa es la única palabra capaz de describir a Amsterdam. El tráfico sigue una premisa muy sencilla: si no te atropella algún coche, lo hará el tranvía, y si no todavía quedan las bicis. Para aumentar el riesgo de accidente, las aceras están llenas de agujeros colocados al azar, y al menos 2 de cada 10 pivotes del bordillo están grotescamente tocidos. Hay demasiadas luces por todos los lados, y una pista de patinaje sobre hielo en medio de la plaza de Dam.

No hay tiendas normales, supermercados, ropa, panaderías, qué se yo. Los carteles resultan sorprendentes: "los niños desatendidos podrán ser vendidos como esclavos", "coffe shop, internet, baby soccer" "come todo lo que quieras durante una hora o llévate 750 gramos". La gente va siempre sola, y todo el mundo parece tener alguna historia que contar. Me sorprende la mezcla de razas, de vestimentas, de estilos de vida que parecen convivir. Después de cenar nos llevan a dar una vuelta por el Barrio Rojo. Las prostitutas de los escaparates tienen la mirada vacía, tristes trozos de carne que se ofrecen al mejor postor.

Damos vueltas bajo la lluvia, intentando inútilmente que nos dejen entrar en un coffee shop (N del A: éramos menores de edad y nuestro inglés hablado daba bastante pena). Pronto descubrimos un fenómeno extraño: en Amsterdan no pasa el tiempo, y las vueltas por sus interminables calles te llevan de nuevo al punto de partida sin tener ningún efecto en el reloj. Los burribestias de turno se empeñan en volver al Barrio Rojo, que localizamos por el efectivo método de preguntar a los mendigos. Tras perder a dos compañeros obsesionados por los sex-shops, acabamos recalando en un bar pijo, donde un café cuesta 3 euros. Vamos al baño y descubrimos que la tarifa por entrar es de 50 céntimos: eso sí, está provisto de secador, desodorante, varios tipos de jabón y palillos de algodón (Y digo yo: ¿quién se va a poner a limpiarse las orejas en un baño público?). Pasamos por un MacDonalds Express. Bienvenido a la comida ultrarrápida: si no te apetece comer por la calle, siempre puedes acomodarte en la barra. Eso sí, ten en cuenta que las mesas albergan los restos de los diez clientes anteriores.

Hemos quedado con los profesores en Central Station a las dos de la mañana. Llegamos antes de la hora, y nos disponemos a esperar. ¿Dónde coño se ha visto una estación sin bancos para sentarse?. Un policía nos echa, al parecer no se puede permanecer dentro del edificio :S. Pasamos frío durante un buen rato antes de coger el bus para el hotel. Para rematar la jornada, aún nos queda un kilómetro de caminata bajo la lluvia. Y antes de dormir tenemos la oportunidad de saborear durante un rato un par de porros de marihuana holandesa.

Domingo, 13 de marzo de 2005

Desayuno. En mi estado de coma cerebral, confundo los sobrecitos de sal con los de sacarina, hecho del que no me percato hasta que he vaciado más de media taza. Vamos al Rijsmuseum. En el autobús, el profesor de psicología se dedica a repartir caramelos tirándolos en plan Rey Mago. Seguramente la traumática experiencia del viernes le ha hecho darse a la bebida, o ha acabado por desbaratar el ya de por si frágil equilibrio de sus estructuras neuronales.

Confirmo que Rembrand no me dice demasiado. Los profesores nos explican que sólo podemos visitar uno de los pueblos del programa (Volendam y Market). En uno de ellos los habitantes van en traje regional todo el día, en el otro sólo lo usan para asistir a misa, así que iremos al primero. Al llegar observamos que, o bien se han equivocado de pueblo, o bien todos los trajes están lavando. Bah, qué más da, aprovechamos para comer y comprar recuerdos varios.

Rato de relajación el hotel, vamos a cenar. De camino descubrimos que las calles de Amsterdam están forradas de propaganda de los candidatos a las elecciones presidenciales de Nigeria. Este puto sitio comienza a resultar demasiado surrealista.

La ciudad vuelve a atraparnos en su tiempo infinito, y para intentar engañarle decidimos buscar el Hard Rock café. Logramos llegar gracias a unas muy útiles instrucciones: "por la derecha, son 30 minutos. Por la izquierda, 5. Si no lo encontráis, coged el tranvía. Buena suerte". Joder, no puedo creerme que tenga delante de las narices la guitarra de Aerosmith (que el capullo de Manu se empeña en asegurar que es falsa). A un grupito se le antoja fumar un peta, así que acabamos aposentados a la entrada de un parque durante más de media hora. "¿Ya está? ¿Y ahora a dónde vamos?" "Vamos para allí" (señalando la parte opuesta del parque) "¿¿¿Para qué???" "Para ir atrás" "¿¿¿¿Atrás de qué????" "Atrás de acá, o sea, para allá". Total, que acabamos nuevamente en el bar pijo y después en el MacDonals. La gente entra a pedir la comida con bicicleta, y en la mesa de la esquina una vieja bruja de nariz azul se lía un porro como si no hubiera nada mejor que hacer en el mundo.

En el bus tenemos la suerte de encontrarnos con una banda de carteristas en acción, que nos deleitan con gestos y señas variados antes de hacerse con una o dos carteras y una cámara digital (afortunadamente no de las nuestras). Uno de ellos se sienta al lado del profesor de psicología, provocándole tal alteración nerviosa que vomita abundantemente al salir del autobús.

Hago el ya habitual intercambio de habitaciones y nos dedicamos a fumar. A un amigo del novio de Ana le entra un arrebato de hiperactividad durante el cual se mete en el armario dedicándose a tirar perchas. Llega el profesor de arte a preguntar el origen de semejante escándalo a las cuatro de la mañana. Soprendentemente no se percata de mi presencia a pesar de que me agacho detrás de la cama a menos de dos metros de distancia y de que mi bolso está justo delante de sus narices. A las cinco, fin de fiesta.

Lunes, 14 de marzo de 2005

Plan para el día de hoy: dejarnos sueltos por Amsterdam, viva la organización. Intentamos alquilar una bicicleta. Descubrimos que la fianza son 50 euros y hay que dejar el DNI. Y una mierda. Sacamos un bono para el transporte público. ¿Y ahora? Coño mira, un tranvía, a ver dónde nos lleva. Cuando llegamos a la conclusión de que no estamos en ningún lugar conocido, bajamos. Curioso, en este barrio sí que hay tiendas, lo que no se sabe es qué cojones hacen todas cerradas a las diez de la mañana de un lunes.

Ante la falta de iniciativa masculina, Ana y yo nos juntamos a un grupo de chicas del científico, que aparte de ser una compañía bastante agradable, demuestran saber interpretar un mapa. Visitamos el museo de Ana Frank. No acaba de gustarme, lo encuentro demasiado prefabricado y artificial, una manera más de obtener dinero a cuenta del sufrimiento ajeno y pasado. Nos reunimos con la gente para comer en el MacDonalds . Mientras degustamos semejante exquisitez, una bandada de unas veinte palomas entra por la puerta y se dedican a volar por todo el local devorando los restos de las mesas. Curiosamente, somos los únicos a los que parece sorprendernos.

Hacemos una visita en barco por los canales de Amsterdam. Podría llegar a resultar interesante si no fuera porque: a) el guía es una grabación que no va acorde con lo que se ve y b)encima no traduce más de la mitad de lo que expica. En fin, una buena siestecita nunca viene mal.

Vuelven a dejarnos a nuestro libre albedrío. Vemos el mercadillo de Waterlooplane. La gente se empeña en visitar el estadio del Hayas, así que nos metemos en el metro. Si la Amsterdam sobre el nivel del suelo es jodidamente surrealista, la subterránea no se queda atrás. Las taquillas siguen envueltas en plástico. Hay unos obreros trabajando en la vía por donde circula el vagón (eso sí, tienen la delicadeza de apartarse cuando pasa). En el suelo hay huellas de pasos pintados. Manu las sigue y se estampa contra el muro. En la pared, unos huecos a la altura de los ojos presididos por sugerentes carteles: Milán, Estocolmo, Roma… Al acercar la cabeza, nos encontramos mirando a un muro liso. Me pregunto dónde estará la cámara oculta.

Corremos para coger el metro. Logramos subir cinco, el resto se queda en tierra. Decidimos esperarlos en la estación del estadio. El sitio da bastante mal rollo: en el culo del mundo, vacío y con un charco de meados. La gente no aparece, así que nos volvemos para la civilización y nos vamos de tiendas hasta la hora de cenar.

Llevamos tres días yendo al mismo restaurante, y ocurre un fenómeno extraño: soy la única a la que le gusta la comida. "Es que la sopa es verde" (¿de qué color quieres que sea una sopa de verdura, pedazo de idiota?). "Es que la salsa es rara", "Es que el pollo está sin rebozar" . Hoy, para rematar la faena, deciden sacar los bocadillos y ponerse con ellos en medio del restaurante, amén de ponerse a hacer potingues asquerosos con lo que nos sirven "para que no se pueda aprovechar". Me dan ganas de cogerles por el cuello y apretar un ratito, pero en su lugar como y me callo por ese orden.

Como castigo por el numerito, nos mandan al hotel directamente después de cenar, no sin antes advertirnos para que "nos deshagamos de todo lo que hayamos comprado antes de pasar la frontera". A la orden, mi general. A eso de la una de la mañana hemos agotado las existencias y estamos sumidos en una pseudoconversación delirante que el pudor literario me impide reproducir.

 

 

Socorro, ¿como edito el titulo? Es que me acabo de dar cuenta de que en realidad la ruta era Francia- Belgica- Holanda.... jodeeer, que despiste :D

Editado por SuperNova

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

jajaja, vaya despiste xDD pos ni idea, pero yo diria q no se puede :lol:

 

Pues nuestroviaje estuvo la verdad q bastante bien tb. A Roma no fuimos, pero si q estuvimos en Montecatini, y la verdad q igual q lo has contado, ferrais y todo eso, pero el hotel daba pena jajaja La 1a noxe salimos y acabamos a tortas cn unos italianos q nos provocaron continuamente y empezaron ellos (pobres de ellos, no eran mas de 10 y nosotros unos 80, os podeis imaginar el final..) y al dia siguiente nos castigaron sin salir, y claro, tuvimos q montar una guerra de pistolas en el hotel, y lo dejamos aun peor si cabe xDDD.

 

Ah, y tambien hubo de todo, ciegos, lios... bajadas de tension de moll!! :lol: y un poco de todo. Lo q estuvo bien q a la ida fuimos en un ferry un dia y medio y estuvo wapo, y el ultimo dia, q nos comimos casi un dia entero por toda la costa francesa, paramos en un pequeño hotel, q parecia q iba a ser muy cutre, pero al final la mejor onxe, q grande, eran como unos bungallows, muy wapo la verdad

 

Y no, no fui, fallo, ya lo se... aunque el año q viene supongo q ire. nose, es q no me apetecia muxo, ademas el sabado nos vimos todos y pillamos el putillo en el maritimo :roll:

 

Xaph, una cosa, q significa "N del A", q lo has puesto ya un par de veces, pero no lo pillo??? :D Y el estadio, cual era? el masterdam arena??

Editado por _aLBeRTo_

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web
Socorro, ¿como edito el titulo? Es que me acabo de dar cuenta de que en realidad la ruta era Francia- Belgica- Holanda.... jodeeer, que despiste  :D

Vete a tu primer mensaje y pulsa el botón de editar (p_edit.gif)

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web
Socorro, ¿como edito el titulo? Es que me acabo de dar cuenta de que en realidad la ruta era Francia- Belgica- Holanda.... jodeeer, que despiste  :D

Vete a tu primer mensaje y pulsa el botón de editar (p_edit.gif)

Listo, gracias :lol:

P.D: me acabo de dar cuenta de que el verde de la mesa de mi avatar es igual que el del cartelito de "online", como mola :roll: :lol: (si, lo se, se me va MUCHO)

Editado por xaph

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

El diario es muy divertido, xaph. Y pensar que tenías dudas sobre si ponerlo o no...

 

Xaph, una cosa, q significa "N del A", q lo has puesto ya un par de veces, pero no lo pillo??? :D

Cómo se nota que leemos poco, ¿eh? "N del A" significa "nota del autor". :roll:

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web
El diario es muy divertido, xaph. Y pensar que tenías dudas sobre si ponerlo o no...

 

Xaph, una cosa, q significa "N del A", q lo has puesto ya un par de veces, pero no lo pillo??? :D

Cómo se nota que leemos poco, ¿eh? "N del A" significa "nota del autor". :roll:

:lol:

Compartir este mensaje


Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Join the conversation

You can post now and register later. If you have an account, sign in now to post with your account.

Guest
Responder a este tema...

×   Pegar como texto enriquecido.   Pegar como texto sin formato

  Only 75 emoji are allowed.

×   Tu enlace se ha incrustado automáticamente..   Mostrar como un enlace en su lugar

×   Se ha restaurado el contenido anterior.   Limpiar editor

×   No se pueden pegar imágenes directamente. Carga o inserta imágenes desde la URL.

Cargando...
Conéctate  



×

Información importante

Continuando en el sitio, aceptas nuestros Términos de Uso y Normas. Además, hay cookies. Puedes ajustar las cookies o continuar tal cual.